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Lo que no se dice del lock-out agropecuario

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Antes que nada aclaro que este artículo lo leí en el portal de AgroDiario , un sitio santafecino especializado en temas relacionados con la actualidad del campo.

LO QUE NO SE DICE SOBRE EL LOCK OUT AGROPECUARIO : ALGUNOS DATOS Y REFLEXIONES


Por Horacio Çaró - La propia dinámica que los hechos políticos de los últimos días le han impuesto al análisis de la coyuntura parece haber acelerado –y recalentado– los discursos del arco opositor y de los representantes del sector rural y agroexportador, al tiempo que, también, generó rápidas respuestas y motivó análisis.


Ahora sí, están ornamentados con la necesaria información para comunicar de la manera más eficiente, de qué se habla cuando se aborda el lock out de los productores rurales, tras una quincena caliente.


Tras el discurso de la presidenta Cristina Fernández en el Salón Sur de la Casa Rosada, las cuatro organizaciones que lideran el lock out –a las que los medios de comunicación se empeñan en calificar como representantes "del campo"– han incursionado aún más en la esfera pública que otorgan generosamente esos medios, disputándose entre sí el protagonismo respecto de un desabastecimiento blandido como una espada de Damocles sobre las ciudades y, mucho más grave, sobre el pueblo argentino que vive en esas ciudades. Pero, sin excepciones, los hombres "del campo" han eludido exhibir informes, números, estudios serios que apuntalen sus argumentaciones en torno de una presunta expoliación producto de una política fiscal "confiscatoria".


Aisladamente, algunos productores repiten la letanía que tiene como núcleo el que sería "el número maldito", y hablan del 44 por ciento de retenciones, como si ese guarismo explicara algo, e insisten en una comparación que, además de engañosa, adolece de una preocupante falta de rigor aritmético: interpelan a los asalariados planteándoles qué harían si el Estado se quedara con el 44 por ciento de sus haberes. Una infamia que apenas esconde el cinismo de ser expresada desde la gordura de un campo al que el gobierno actual y los dos anteriores –el de Eduardo Duhalde y el de Néstor Kirchner– alimentaron a partir de medidas que llevaron la rentabilidad "del campo" a niveles desconocidos aún en los tiempos previos al estatuto del peón.


Pero este momento político, en el mismo instante en que la presidenta Cristina Fernández habla a los argentinos desde Parque Norte, ha impuesto de una vez por todas que el rigor y la racionalidad se impongan por encima de los encendidos fogonazos discursivos de un sector que tiene la voz alta que le ofrendan los dueños de los medios, a la sazón los dueños de mucha de la tierra que hoy es escenario de la primera y más seria disputa distributiva del siglo XXI. Y aunque los gráficos y la información económica puedan resultar engorrosos y hasta aburridos, vale la pena desplegarlos para ayudar a entender, a quienes no saben por quién tomar partido ni tan siquiera si es necesario tomar partido en esta puja en la que se dirime el destino de millones de personas y el de, nada menos, la propia posibilidad de articular, por fin, un proyecto de Nación que se sustente en la justicia social.



EVOLUCIÓN DEL SECTOR AGRÍCOLA EN EL ÚLTIMO QUINQUENIO


En ese sentido, lo primero que habría que establecer es cómo evolucionó en los últimos cinco años la actividad del sector que se dice expoliado y confiscado. Según datos del Ministerio de Economía "la superficie sembrada entre los bienios 2002/03 y 2006/07, creció en promedio 15%, siendo la de la soja y el maíz la que más lo ha hecho, 28% y 16%, respectivamente".


Asimismo, en el mismo período, la producción de maíz creció 45%, la de soja se incrementó en un 37%, mientras que la de trigo lo hizo en un 18%.


Y en lo que respecta a la venta de maquinaria agrícola entre 2002 y 2007 se cuadruplicó, alcanzando un incremento del orden del 439 %


Es decir, estos indicadores, que resultan clave en la actividad agroindustrial, son lo suficientemente contundentes para graficar la evolución positiva del sector en los años recientes:



LA INFLACIÓN DE ALIMENTOS A ESCALA MUNDIAL

Según el análisis de los técnicos del Ministerio de Economía de la Nación, "las medidas anunciadas (retenciones móviles diferenciadas) son una herramienta eficaz para desacoplar el efecto de la suba de precios internacionales de los alimentos". Estos especialistas definen ese incremento global como "agflación", y advierten sobre la incidencia en los precios locales si no se establecen mecanismos como los que se están llevando adelante desde el gobierno nacional.
Y el razonamiento de Economía es el siguiente: "En la Argentina, que aún tiene un alto índice de su población por debajo de la línea de la pobreza, se torna imprescindible controlar y regular el impacto de la suba de los precios internacionales sobre la canasta de consumo de los argentinos, particularmente la que consumen quienes tienen menores recursos.
Las cifras en este sentido son elocuentes y deberían sensibilizar a comunicadores, que a menudo opinan sin la debida información, y a economistas y especialistas que, conociendo esos guarismos, optan por discursos que apenas disimulan la intención de representar intereses a los que no les importan esas consecuencias.
Por cada punto porcentual de incremento en la canasta básica alimentaria, alrededor de 150 mil personas pasan a estar por debajo de la línea de pobreza y unos 30 mil se ubican en situación de indigencia.
Como todo fenómeno global, vale destacar que no sólo Argentina está padeciendo estos vaivenes de la economía internacional. La agflación está afectando cada vez más a una mayor cantidad de países y ha obligado a los gobiernos a intervenir y fijar controles de precios, a saber:
· En Egipto hubo fuertes protestas, que llegó al extremo de generar muertos, y siete días de paro luego de una suba del pan que alcanzó un 35%, y el aumento del aceite en el orden del 26%.
· En México se desató una crisis por un alza en el precio de la tortilla de maíz de un 10% en el último año, y el gobierno debió asumir el compromiso de garantizar el precio de productos básicos como leche, pollo, carne y huevos.
· En Italia se desarrolló una huelga para protestar por el alza desmedida del precio de la pasta, y en China los precios de los alimentos aumentaron 18,2% en enero de 2008, llevando la inflación general a 7,1%, la más alta en 11 años.


EL POR QUÉ DEL ESQUEMA DE RETENCIONES

"En Argentina, el esquema de retenciones combinado con un sistema de compensaciones aplicada sobre ciertos insumos y productos esenciales, ha sido un mecanismo eficaz para evitar alzas en los precios, especialmente de los alimentos que consume los sectores de menores recursos", señalan desde Economía. Y los técnicos de Hacienda trazan el siguiente esquema si se eliminaran las retenciones y las compensaciones, ya que el efecto sobre los precios sería muy significativo.
Por ejemplo, el precio de los aceites de girasol y soja se multiplicaría por 3, el pan aumentaría 25%, la leche en el orden del 60% y la carne y el pollo subirían aproximadamente un 50%.
De tal forma que el impacto estimado de este ejercicio sobre el índice de precios al consumidor sería de entre 8% y 10%, es decir casi el equivalente a la inflación de todo un año.


CÓMO SE INCREMENTARON LOS PRECIOS INTERNACIONALES Y CUÁLES SON LAS ALÍCUOTAS APLICABLES

La evolución reciente de los precios de los cereales y oleaginosas, en todos los casos, muestran una espectacular suba en los últimos meses
Con el nuevo esquema de retenciones –y considerando precios promedio de febrero de 2008– el precio neto que percibe el productor es equivalente al de principios de 2008 para soja y girasol y es el más alto en términos históricos para el trigo y maíz, productos sobre los cuales la retención es más baja.
Pero además, si el análisis de la evolución de precios se hiciera desde el momento en que los productores deciden la siembra de la presente campaña, esto es a octubre de 2007, los precios netos de retenciones en realidad subieron un 25% para la soja y un 19% para el girasol.
Pese a que ningún especialista tiene una bola de cristal para prever subas o caídas en los precios internacionales, la evolución reciente de esos precios da muestras de que el esquema de retenciones móviles anunciado el pasado 11 de marzo resultó positivo para los productores, ya que ese mecanismo prevé que, ante caídas de precios que afectan negativamente al productor, las retenciones bajan. "Eso es justamente lo que se busca con el actual esquema: que en escenarios adversos de precios el peso de las retenciones fuera menor", explican los técnicos de Economía, quienes no quieren revelar sus nombres y áreas para no politizar un tema que resulta más que sensible en esta coyuntura.
Y precisamente, el precio internacional de la soja y el maíz cayó en la última semana un 10% y un 1,5%, respectivamente, lo cual implicó una baja en las retenciones con respecto a las anunciadas el 11 de marzo, al punto de que el valor de las retenciones sobre la soja se ubica en un 40%, sólo 5 puntos más alta que antes de la suba y 4 puntos más baja que la anunciada.
En el caso del maíz la retención alcanza al 23%, esto es 2 puntos más baja que antes de la suba, al igual que el trigo.
La retención sobre el girasol se ubica en 40%, o sea un punto más alta, pero esto se explica porque el precio de esa oleaginosa ha subido.


Si se hubiera anunciado un esquema fijo, el productor de soja estaría pagando 44% de retención. Como el precio cayó más 10% desde el día del anuncio, ahora paga 40%. Esto equivale a un ahorro para el productor de aproximadamente 60 pesos por tonelada. Y si los precios continuaran cayendo, la alícuota acompañaría la caída, mitigando los efectos de la baja sobre el productor. Lo mismo se observa en el caso del maíz. Los precios caen y las retenciones bajaron dos puntos porcentuales respecto de las vigentes antes del anuncio.
"Este es un esquema que genera previsibilidad. Los productores pueden conocer cuál será la alícuota vigente para todos los escenarios de precios. Y se ven protegidos frente a escenarios malos de precios. Antes del cambio, no estaban cubiertos ante eventuales caídas de los precios", razonan en Economía.


POR QUÉ EL AUMENTO DE LAS RETENCIONES A LA SOJA ES ANTIINFLACIONARIO

La explicación de por qué el incremento de los derechos de exportación o retenciones a la soja colaboran en un sentido antiinflacionario no son demasiado complejas, pese a que tanto los productores como la mayoría de los comentaristas de medios agitan el latiguillo de que esta oleaginosa se consume poco en el mercado local y la suba de su precio internacional no debería impactar en la inflación interna. Eso es parcialmente cierto, porque el incremento del precio de la soja impacta directamente en el valor de las tierras en las que se cultiva, lo que genera un aumento en los valores de arrendamiento de la tierra, afectando la rentabilidad de las restantes actividades agropecuarias. Quien pida que el razonamiento sea más claro, tiene pocas ganas de enterarse o defiende otros intereses que los colectivos.
"El alza de las retenciones a la soja provoca el efecto inverso, es decir, permite que sean rentables otras actividades que antes no lo eran vía el abaratamiento del insumo principal en la producción agropecuaria: la tierra", explican desde Economía.

En el caso de las tierras dedicadas a tambos, los arrendamientos se pagan en quintales de soja, por lo que una baja en el precio de la soja permite una reducción de los costos de la actividad tambera. Y vale la pena observar el impacto del actual esquema de retenciones:
El costo de alquiler de un campo oscila entre 15 y 18 quintales de soja por hectárea, e incluso llega hasta los 20 quintales.

– Antes del cambio de esquema, el alquiler generaba un ingreso para el arrendador de aproximadamente 1.870 pesos por hectárea, a razón de 17 quintales, a 110 pesos por quintal. Ahora el ingreso es del orden de 1.530 pesos por hectárea, si se tiene en cuenta los mismos 17 quintales pero a 90 pesos por quintal.

Para el propietario de un campo de 100 hectáreas, el ingreso actual por alquilar el campo por campaña es de 150 mil pesos, pero cabe aclarar que el riesgo que asume es limitado.
En la actualidad, los campos ubicados en la Pampa húmeda superan en dólares el precio de las mejores tierras productivas de los Estados Unidos. "Cuanto más crezca su precio, mayores estímulos habrá para producir sólo soja por los márgenes de rentabilidad y menor riesgo que se obtienen con su producción, en lugar de los alimentos que se consumen en el país, impactando directamente en los precios de estos bienes", advierten los técnicos y analistas.

A su vez, la incidencia de la soja en la participación de productos que componen la canasta básica argentina y que se abaratarán con la suba de retenciones no resulta desdeñable, si se tiene en cuenta que impacta en los suplementos alimenticios para engorde de vacas, pollos y cerdos, en el propio aceite de soja, en los helados, galletitas, pintura con base oleaginosa y hasta en la producción de snacks.

http://www.agrodiario.com.ar/despachos.asp?cod_des=11317&id_seccion=16

Para complementar este artículo recomiendo la lectura del excelente post desarrollado por SunTzu1 y JorgeAllen titulado . Realmente necesario para enteder esta problemática.
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