Son numerosos los estudios que revelan la opinión de los creyentes con relación a los cambios que estiman necesarios en la Iglesia Católica. Sin embargo, existen algunos trabajos encomendados por el mismo Vaticano. En general, se trata de estudios de tipo descriptivo, esto significa, obtener datos que hagan conocer una realidad, logrando básicamente saber el conocido “qué es o como está la situación que se quiere estudiar” Tales trabajos, donde fundamentalmente se instrumenta una encuesta, a veces realizada en forma telefónica, ha permitido a la Iglesia aproximarse a la realidad.
Se trata de un “chequeo” para ver, básicamente, qué tan bien hace las cosas. Con la intención de investigar un poco más allá de lo que la Iglesia pueda presentar como estadística, al iniciar una revisión de los últimos cinco años, se puede encontrar una serie de estudios, varios de ellos también de tipo descriptivo, provenientes de otras fuentes, que más bien se ocupan no ya de hacer una estimación del número de católicos o los datos de cuántos concurren a misa o con qué frecuencia, sino que se concentran en señalar en porcentajes los aspectos que hacen a la opinión acerca de los temas no resueltos desde el Concilio Vaticano II.
Por ejemplo, al revisar los datos del descenso del número de fieles que concurre a misa, el descenso del número de católicos en el país que se estudia, otros asuntos que apartan por opinión contraria, al creyente de la fila, y vincularlos con las situaciones ya sonadas que involucran el abuso por parte de sacerdotes; punto crítico que ha sensibilizado al mundo y no sólo a los católicos; les permiten concluir que existe una pérdida de credibilidad por parte de la Iglesia. Algunos lo señalan como crisis.
Más que los números que ubican a la Iglesia con datos de la realidad, lo que cabe preguntarse es qué hace la Iglesia con las informaciones que recibe, o cómo espera el Vaticano revertir esta situación. En ese caso cabe ya el análisis del por qué ocurre esta pérdida de credibilidad, preguntando tal vez a los creyentes, entre otras cuestiones, cómo fue su experiencia como católico, por qué dejo de concurrir a la Iglesia, y conocer más acerca de las motivaciones que impulsaron esta decisión. Tal vez tenga que ver con que quienes representan autoridad no hacen lo que predican, es posible que la ausencia de respuesta por parte de la Iglesia como Institución en las cuestiones de la esfera personal que aqueja al individuo motiven su deserción, o quizás se trate de un tema de imagen de la Iglesia ante la sociedad. Por ahora, cualquiera de estas suposiciones, no pasa de eso, y nuevos datos de la realidad aportarán una visión más clara del camino necesario que la iglesia tendrá que adoptar.
Pobreza, castidad y obediencia; promesas hechas en la ordenación sacerdotal; deberían ser los testimonios de vida de los sacerdotes, principalmente de las más altas autoridades eclesiásticas; muy frecuentemente, los fieles vemos todo lo contrario, lujo, escándalos sexuales, desobediencia a la renovación propuesta por los obispos de todo el mundo en el Concilio Vaticano II.