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Greta y Marlene, del amor al odio

Femme3/13/2012





Marlene Dietrich (Berlín, 27 de diciembre de 1901 – París, 6 de mayo de 1992) y Greta Garbo (Estocolmo, 18 Septiembre de 1905 – Nueva York, 15 de Abril de 1990) fueron dos de las divas de Hollywood consideradas entre las 10 estrellas y mitos del cine de todos los tiempos. Pese a ser contemporáneas en Hollywood siempre negaron conocerse hasta que fueron "presentadas oficialmente" por Orson Welles en 1945 en lo que fue su único "contacto" público documentado.





Hollywood dejó escapar un nuevo secreto con la publicación de "The Girls, Sapho Goes to Hollywood " de Diana McLellan y centrado en el lesbianismo en la industria cinematográfica durante los años dorados de la Meca del cine y particularmente en la secreta relación que mantuvieron Marlene Dietrich y Greta Garbo .







Marlene y Greta demostraron ante las cámaras, por separado, de la madera de la que están hechas las estrellas, rompiendo los corazones de sus admiradores, tanto en hombres como en mujeres e incluidas ellas mismas.





Ambas, (según McLellan) formaron parte del mayor círculo de lesbianismo de Hollywood . Para Garbo, eran sus "secretos más excitantes" mientras que Dietrich se refería a su grupo de amigas como "círculo de costura", con el que tejía un entramado sexual donde valían tanto la homosexualidad como la bisexualidad.





Las tendencias sexuales de Dietrich -quien consideraba a sus amantes masculinos como "su asociación de alumnos", fiel a su papel en "El ángel azul"- eran conocidas. La reservada Greta Garbo siempre ha sido motivo de especulación por sus gustos sexuales, dada su seguridad casi masculina o su voz profunda y viril. De hecho, durante el rodaje de "Gran Hotel", cuando Garbo conoció a Joan Crawford y sujetó su cara para alabar su belleza, Crawford admitió públicamente que en ese momento estaba preparada para convertirse en lesbiana.





«La discreción y la lealtad eran dos cualidades que Greta Lovisa Gustaffson siempre había exigido a sus amigas» confiesa McLellan, quien entiende que la traición a esta máxima por parte de Marlene fue la causa del enfado entre las dos mujeres, que trajo consigo la rotunda negación sobre cualquier tipo de relación mantenida entre Greta y Marlene, dos mujeres que coincidieron en Hollywood y siempre negaron haberse conocido.





Garbo y Dietrich se habían conocido en Berlín en 1925, durante el rodaje de una película muda . Con 19 y 23 años respectivamente, se vincularon en una relación justo antes de que Greta se convirtiera en la Garbo y Marlene en la Dietrich. Hasta Berlín había llegado Greta procedente de Suecia y de camino a Hollywood . Greta había firmado una carta prometiendo que iría a Hollywood para trabajar en la Metro Goldwing Mayer, pero antes se fue junto a su descubridor, el director sueco Mauritz Stiller, a Berlín para rodar allí una película titulada «Bajo la máscara del placer», en un momento en que la capital alemana vivía los alegres tiempos que siguieron a la I Guerra Mundial.





Fue una bailarina de cabaret, Marlene, quien atrajo a Greta «al garito más salvaje del lesbianismo berlinés: el cabaret del Ratón Blanco», escribe Diana McLellan, quien añade: «Marlene era una mujer excitante, de pelo negro, piel blanca, una atrevida, mundana y sexualmente voraz chica de veintitrés años, feliz de poder llevar a Greta por aquel nuevo mundo de bares de gays y lesbianas». Una joven Marlene que interpretó delante de Greta un tango marcadamente sexual. «La escalofriante danza nupcial de Marlene debió subyugar a la joven sueca», apunta McLellan, quien sugiere que fue la propia Garbo la que convenció al director de «Bajo la máscara del placer» para que diese un pequeño papel a Dietrich en la película.

Escenas y Pósters de "Bajo la Máscara del Placer"


La autora, presenta a Marlene como «la bisexual más ocupada y apasionada del Berlín teatral», y luego continua: «Para la sumamente tímida Garbo, a la que Marlene estaba seduciendo ya abiertamente, la discreción era la esencia del sexo».





«Durante seis décadas Marlene Dietrich y Greta Garbo pretendieron no haberse conocido nunca, ni antes, ni durante, ni después del rodaje de «Bajo la máscara del placer»», señala la autora quien descubrió en la película la intervención de la Dietrich, algo negado siempre por ambas.





«Fue Marlene, dice la autora, quien fue «mostrando» a su conquista en los salones y «educándola en su sensualidad». Mientras tanto, Greta -apunta McLellan- «debía sentirse vertiginosa, imprudente, osada. Su trato con Hollywood estaba cerrado. ¿Por qué no divertirse, beber hasta el fondo la vorágine berlinesa y luego dejarlo todo atrás?».





El fin del romance llegaría, a juicio de la autora, debido a la indiscreción de Marlene, unida a los celos que sentía por la que iba a ser la gran diva de Hollywood . Y así lo explica: «Treinta años más tarde, Marlene Dietrich daría una descripción de lo más íntima sobre el clítoris de Greta Garbo ... era «grandísima allí abajo»» reveló deslealmente. Peor aún, «la sueca llevaba ropa interior sucia», pero incluso entonces, Marlene se negó a decir cómo sabía aquellos detalles. «Si en realidad cotilleó algo similar en 1925, sólo eso habría sido suficiente para establecer el odio que Garbo mantuvo hasta su muerte hacia quien la sedujo», escribe McLellan, quien sostiene que Marlene descubrió que Greta era «estrecha de mente, ignorante y provinciana... e hizo saber su opinión no sólo a ella, sino a otras personas de su círculo, junto con sus más personales y penosas informaciones».





¿Y Greta? Se sentía «traicionada por un monstruo que hablaba de sus secretos, trataba con ligereza su pasión, se burlaba de sus raíces y se reía de su sexo». Una traición que marcaría su vida futura y la negación constante de Marlene Dietrich , a la que Dietrich respondía con la negación de la Garbo.





Los detalles de esta relación, así como los de su ruptura, han quedado en el silencio, nadie supo y sabrá jamás que ocurrió entre ambas mujeres, pero la autora del libro ofrece una posible razón que hizo callar a Dietrich, conocida por sus escandalosas declaraciones en materia sexual. En opinión de McLellan la razón se llamaba Otto Katz, uno de los primeros maridos de Dietrich, comunista y contrario al régimen de Hitler. El conocimiento público de alguien que la escritora describe como el heroico Victor Laszlo de "Casablanca" hubiera puesto en peligro la carrera de la actriz durante la época en la que el Comité de Actividades Antiamericanas del Senado de Estados Unidos actuaba en una verdadera caza de brujas de todo lo relacionado con el comunismo, detalle que, según la escritrora, Garbo conocía y con el que pudo chantajear a Dietrich.







MARLENE DIETRICH


Marlene Dietrich viajó a Hollywood para rodar Marruecos (1930), por la cual recibió su única nominación al premio Oscar. Su contribución a la historia del cine más recordada es como estrella en varios filmes dirigidos por von Sternberg a comienzos de los años 1930, tales como Capricho Imperial y Expreso de Shangai, en los cuales interpreta a femmes fatales. Su deslumbrante presencia e innegable glamour, reforzado por una actitud de mujer fría e inaccesible, hicieron de Marlene una de las auténticas divas en la historia del cine.





Marlene era famosa por su pulcra apariencia, su sofisticado y estudiado look, su buen vestir (impuso la moda del pantalón femenino) y su imagen de femme fatale, fue icono de la elegancia y el glamour, siempre apareció como parte del jet set hollywodense. Los pocos detalles de su vida privada provienen de su única hija, Maria Riva y de algunas fuentes no confirmadas. Se casó con el asistente de director Rudolf Sieber, un católico que más tarde se convirtió en director de Paramount Pictures en Francia.





Maria Elisabeth Sieber (nombre de casada, Maria Riva), nació el 13 de diciembre, de 1924. María Riva declaró más tarde que a pesar que la respetaba como figura nunca quiso a su madre y que Marlene Dietrich vivía para, por y dentro de la imagen que se proyectaba en el espejo. María Riva demostraría en su madurez ser la crítica más punzante del mito que había construido su propia madre.





Cuando Maria Riva dio a luz a un hijo en 1948, Dietrich recibió el apodo de «la abuela más glamourosa del mundo». Famosa por sus romances con Gary Cooper y Maurice Chevalier, el gran amor de la actriz, sin embargo, fue el actor y héroe militar francés Jean Gabin.





A pesar de esto, María Riva declaró que su madre jamás conoció el verdadero amor, que fue una persona muy solitaria y manipuladora.Maria Riva dio a conocer una controvertida e impactante biografía de su madre, donde destaca varias intimidades sexuales de la actriz, facetas desconocidas de ella y del ambiente hollywoodiense de la época, brindando detalles de las tendencias lésbicas o bisexuales de Dietrich y sus romances con algunas mujeres: Mercedes de Acosta (de quién se decía que era capaz de robarle la mujer a cualquier hombre y fue también reconocida amante de Greta Garbo ), la actriz mexicana Dolores del Río, la leyenda Édith Piaf y la mítica Greta Garbo , además de muchos hombres, como Yul Brynner y Ernest Hemingway cuyo romance epistolar no había sido conocido hasta hoy por orden expresa de su hija.





Incluso se dijo de Marlene que nunca le gustó el sexo realmente, lo que quedó confirmado cuando se publicó el libro de su hija, en el cual habla de los gustos sexuales de su famosa madre. A pesar de tener numerosos amantes, la práctica del acto sexual nunca gustó del todo a Dietrich.





Marlene fue poseedora del título de «las piernas perfectas», tanto que fueron aseguradas por un millón de dólares, una enormidad para la época. Fue la única estrella capaz de hacer sombra al colosal destello de Greta Garbo , con la que mantuvo una actitud distante y de soterrada rivalidad que encubría la relación lésbica que habían vivido en su juventud.







GRETA GARBO


Greta Lovisa Gustafsson, quien debe su nombre artístico al director Mauritz Stiller, (nombre que, si en castellano implica estilo, en sueco es sinónimo de ninfa) se convirtió en el principal mito del Séptimo Arte. Su precoz retiro de la pantalla con apenas 36 años contribuyó a engrandecer la leyenda de La Garbo.





El American Film Institute la considera la quinta estrella femenina más importante de la historia del cine. Fue conocida con los apodos de «La divina» y «La mujer que no ríe» debido al rictus serio de su rostro, sólo interrumpido en una escena de su memorable filme Ninotchka donde suelta sorpresivamente una carcajada. Esta excepción hizo correr ríos de tinta en los periódicos con el titular «La Garbo ríe». Aún hoy su rostro es considerado quizás el más perfecto que haya pasado por la gran pantalla.





El ascenso de Greta Garbo como estrella fue en los últimos años del cine mudo, pero la llegada del sonoro no la perjudicó como a otras divas del momento. Aunque las novedosas películas con sonido delataban su fuerte acento sueco, Garbo retuvo y reforzó su estrellato, y ya con su primera película sonora (Anna Christie de Clarence Brown) fue nominada al premio Óscar.





Películas como Mata Hari, La reina Cristina de Suecia, Grand Hotel, Camille y Anna Karenina afianzaron la leyenda de «la Garbo». Se cuenta que al rodar Ninotchka, y por miedo al fracaso, quiso dejar la profesión, si bien ya anteriormente había ido reduciendo sus trabajos. Su última película, La Mujer de Dos Caras data de 1941.





Su vida siempre estuvo rodeada de misterio y de múltiples preguntas que jamás respondió. Greta Garbo fue asociada a la frase «Quiero estar sola», si bien ella precisó: «Quise decir que me dejen en paz, lo que es diferente». Su estilo de vida fue calificado de ermitaño y un tanto huraño, pues a diferencia de otras estrellas la Garbo se mantuvo alejada de los grandes eventos de Hollywood , prefiriendo la soledad y el anonimato.





Precisamente su enigmático comportamiento y su pertinaz soltería dieron pie a múltiples rumores en los medios acerca de su bisexualidad; entre esos rumores, el de ser amante de la actriz mexicana Dolores del Río y de la escritora Mercedes de Acosta, con quien mantuvo 28 años de amistad y apasionado romance que fue documentado en la abundante correspondencia que mantuvieron y quedó como un legado después de la muerte de Mercedes en 1968. En 2005 se hicieron públicas cartas que revelan su hasta entonces secreto amor por otra actriz sueca, Mimi Pollak.
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