Siempre vemos uno que otro estudio que se refiere a la violencia en los videojuegos y su impacto en las actitudes de jóvenes y niños. Nosotros, los defensores de dichos juegos podríamos mencionar que Hitler, Atila el Huno, Sadam Hussain, Herodes y Darth Vader, no eran asiduos jugadores de video juegos, pero aun así son los mayores villanos conocidos en la historia, pero sería necesario no quedarse solo con una premisa tan simplona para tratar de explicar la idea.
El asunto es el siguiente, cualquier estímulo en una mente dañada o débil puede resultar en una tragedia o acto violento. Naturalmente, si le permitimos a un niño o joven consumir material en el cual se explayan actos violentos y dicho sujeto tuvo una educación aceptable y tiene un estado mental equilibrado, no habrá cambios significativos en su conducta. Por otro lado, en sujetos poco equilibrados y/o educados la situación cambia.
Recuerdo a mi padre criticar cuando jugaba al Counter Strike, pero su actitud parecía ser otra cuando mirábamos una película de acción, no pareció molestarse en escenas en las que Stallone o Swarchenegger acababan ejércitos enteros con armas, puños o saca corchos.
¿Acaso si uno ve en televisión a un hombre cortando el césped, implica que se verá obligado o fuertemente inducido a hacer lo mismo? Sí, solo si es un idiota o tiene su césped en verdad largo. Si limitamos o prohibimos juegos violentos, por implicación deberíamos hacer lo mismo con películas y otro tipo de medios los cuales haya violencia explícita. Lo cual sólo nos dejaría películas y series al estilo de Meg Ryan o Barney el Dinosaurio, aunque he de admitir que me encantó "Cuando Harry conoció a Sally", pero ese tema es tópico para otra ocasión.
El punto que trato de explicar es el siguiente: si el hijo de alguien se vuelve violento o mata a alguien en la escuela y también resulta que el joven consume video juegos de temática violenta (como es en la enorme mayoría de infantes masculinos y en muchos casos también en las niñas), los responsables no son las compañías o los medios, sino los padres al no poder formar a dicho niño para diferenciar realidad de ficción o en el no incluirle de manera adecuada los valores morales necesarios para vivir en sociedad.
Un par de veces he escuchado que algún demente que al intentar imitar algún pasaje bíblico intenta caminar en el agua y muere ahogado, u otro que se mete a una jaula de animales salvajes e intenta razonar con ellos bajo la excusa de alguna tregua mística dada por Dios, pero no vemos agrupaciones de padres furiosos intentando prohibir biblias.
Una mente sana y bien educada no tiene tendencias violentas. Los entretenimientos como video juegos, películas o series que podrían ser consideradas violentas son una manera civilizada de encaminar instintos salvajes que fueron los que nos permitieron sobrevivir en tiempos más salvajes, en los que había que luchar por alimento o enfrentar depredadores.
Y por supuesto, la misma industria de entretenimientos se encarga de limitar su material a los jóvenes dándoles clasificaciones en base a su contenido. Al respetarse dichas clasificaciones como G, PG, PG-13, etc. para cine y E, E 10+, T, M, etc. para video juegos, no habría razones para salirse de los cabales y comenzar a exigir prohibiciones.
Antes que nada, los padres deberían preguntarse que tipo de formación le están metiendo ellos a sus hijos y luego el tipo de entretenimiento que consumen.
Coronando el pequeño informe, adjunto una noticia: "Venezuela prohibiendo video juegos violentos" .
Para finalizar, compartamos la sabiduría milenaria de los memes de Internet:
"No dejar jugar juegos violentos a mis niños… apoyo la guerra en Irak, Afganistán, Libia"