Tina Modotti se enamoró de México y puso la fotografía al servicio de los desamparados, luchó por una causa y se olvidó de sí misma. su obra nos testimonia la gran entrega de su vida.
Murió en las mismas condiciones en que nació. La carencia protagonizó sus días de infancia desde que vino al mundo en Udine, al norte de Italia, el 17 de Agosto de 1896 en el seno de una familia humilde de pensamiento socialista. Tina Modotti fue consecuente con su pensamiento. Incluso, hasta para referirse a su talento no sucumbió a esa soberbia que suele invadir a los artistas, sostenía que era "sólo una fotógrafa".
La necesidad y la injusticia humana la conmovieron a tal punto, que se entregó por completo a la causa de los más desfavorecidos, abandonándose a sí misma en una actitud de entrega que incluso la llevó a alejarse de la fotografía.
Assunta Adelaida Luigia Modotti, tal su verdadero nombre, era hija de un socialista radical con ideas revolucionarias, perteneciente al Partido Socialista. Luego de un tiempo el padre y la hermana mayor de Tina emigran a Estados Unidos, atraídos por el ideal del "sueño americano". Mientras el padre trabajaba de obrero y la hermana en un taller de costura en California, Tina como costurera en Italia se hacía cargo de la manutención de su madre y sus hermanos pequeños, viviendo en condiciones muy extremas, pero con un gran sentido de justicia e igualdad derivado de la postura política familiar.
La agitada existencia de Tina comenzó cuando la familia Modotti finalmente se reunió en Estados Unidos. Llegó a San Francisco con 17 años y trabajó primero como obrera textil, luego como modista y finalmente su agraciado físico la convirtió en una cotizada actriz de teatro y llegó a actuar en películas del cine mudo en Hollywood.
Tina con 19 años en San Francisco
El currículum cinematográfico de Tina comprende tres películas: The Tiger`s Coat de Roy Clements (1920), Riding Whit Death (1921) de Jacques Jaccard y I Can Explain de George D. Baker (1922). Tina Modotti se ajustaba bien al personaje de mujer fatal que le tocó interpretar por su gran atractivo físico, si bien debajo de ese papel de ficción se escondía una mujer muy sensible, humanista y comprometida. De sus características lo que más llamaba la atención era su frágil figura, el delicado rostro y la mirada triste.
Tina en Hollywood
Cuando Tina tenía 20 años conoce al encantador joven de origen aristocrático Roubaix de L'Abrie Richey, mejor conocido como Robo, quien al cabo de un tiempo, sería su esposo. Aunque Robo no tenía fortuna, se desenvolvía en un ambiente bohemio, pues era pintor y poeta; constantemente organizaba reuniones en el patio de su casa, donde se tocaban temas como la revolución rusa, el amor libre, los convencionalismos, la moralidad y las aventuras de Pancho Villa.
Dibujo de Tina por Robo
Tina y Robo
Robo, al igual que muchos extranjeros alrededor de 1922, queda atrapado por la magia de los sitios exóticos y su cultura, por lo que decide viajar a México, donde desgraciadamente cae enfermo y muere de viruela. Tina, quien se había quedado en Estados Unidos, no lo alcanza con vida.
La muerte de su marido le dio a Tina la libertad para emprender junto a Edward Weston, fotógrafo de quien era modelo, asistente y, por último, amante un viaje por México en 1922 que determinaría su vida y la adentraría en los rincones inexplorados de su genio artístico.
Edward Weston
De Weston, el maestro obsesivo del formalismo fotográfico, aprendió fotografía. Y cómo la aprendió. Con Weston (que era casado y tenía 4 hijos) empieza la vida novelesca de Tina. Tina descubre otra faceta de sí misma y abandona la melancolía y suavidad de Robo, por la explosión sensual y artística del fotógrafo. Ambos, fascinados mutuamente, se fueron para vivir la gran aventura mexicana.
Fotos de Tina por Edward Weston
Modotti era desenfadada, moderna, sin limitaciones, por eso no tuvo reparos al emprender aquella gran aventura junto a su amante. En el país azteca, su atractivo, naturalidad y aire cosmopolita la hizo popular en un ambiente que le abrió los brazos y la acercó a los personajes más influyentes del momento: pintores, poetas, escritores y científicos cayeron rendidos ante su seductora personalidad.
Tina Modotti se enamoró de México. Allí, entre 1924 y 1929, transcurrieron sus años más rutilantes. Era una persona tan brillante que no había fiesta grande o chica a la que no estuviera invitada. Su vida allí fue una fiesta. Y Weston adquirió un estilo mundano gracias a esta encantadora italiana, independiente, fogosa, natural. Tina sería modelo, fotógrafa de los murales y amiga de Diego Rivera, de Orozco, de Sequeiros, de la jovencita Frida Khalo y del general de la revolución Manuel Hernández Galván.
Diego Rivera y Frida Kahlo
Tina y Frida posando juntas
Por su casa pasaban John dos Passos, Alexandra Kollontai y Cesar Augusto Sandino. Rene de H’arnoncourt y Katherin Anne Porter la visitaban. Fotografiaba a Dolores del Río y a Antonieta Rivas Mercado. Y a mujeres y niños anónimos y a flores y plantas y a campesinos con y sin sombrero.
Fotos de Dolores del Río y Frida Kahlo por Tina Modotti
Primeras Fotos de Tina en México
Fue la fotografía la expresión artística que unió en esta primera etapa a Tina y Weston, mientras la primera capturaba con su máquina la arquitectura y naturaleza mexicana, el segundo la retrataba desnuda en la azotea, escandalizando a todos. Tina Modotti estaba enamorada de la gente, las costumbres y los paisajes de México.
Fotos de Tina Modotti
Los famosos desnudos de Tina fotografiados por Weston
Edward Weston y Tina Modotti viajaron extensamente por México para realizar un reportaje fotográfico al país. Tina pulió su arte fotográfico al lado de Weston, que se caracterizaba por ser un verdadero maniático del encuadre, de la belleza abstracta de la imagen, de la búsqueda de las esencias.
Nautilus de Edward Weston,
una de las fotografías más caras del mundo vendidas en subasta
En su recorrido, Tina descubrió y se conmovió con la miseria de los pobres y desamparados de México y con las injusticias que con ellos se cometían y sintió que renacían en ella las preocupaciones sociales.
Fotos de Tina Modotti
Para Weston la estética se basaba en el deseo de dar la fotografía la categoría de arte a través de su formalismo y rechazó el realismo documental, mientras que el contenido del trabajo de Modotti se hizo cada vez más socio-político. Eso los diferenciaba. Para Tina la fotografía era un medio de plasmar su ideario de vida, para Weston la belleza de lo estético era la base de su obra.
Fotos de Tina
Cuando terminaron el recorrdio por el país y volvieron a la casa que compartían en Ciudad de México, el amor estaba casi extinguido y Weston retornó a California. La vida de Tina, sola, en México, toma un cariz cada vez más intenso. Ella es una de esas mujeres singulares que valoran y destacan su condición femenina, pero que no renuncian a su sexo ni ceden sus derechos.
Fotos de Tina
Cuando irrumpió en su vida el grabador, dibujante, pintor y dirigente comunista Xavier Guerrero, de origen olmeca, encontró la forma de agradecer todo lo que este país le había entregado. Las ideas socialistas de su nueva pareja la acercaron aún más al pueblo azteca, su fotografía se alejó de las pretensiones puramente estéticas y se embarcó en la misión de ser un testimonio al servicio de los seres olvidados de la sociedad.
Xavier Guerrero
Xavier la introduce en el mundo de la política y Tina, comprometida en su totalidad por la realidad dura del pueblo mexicano participa activamente en la campaña “Manos fuera de Nicaragua” en apoyo a la lucha de Augusto Sandino y se hace miembro del Partido comunista en 1927 y a él pertenecerá hasta 1940.
Xavier Guerrero
Obreros, campesinos, niños callejeros y madres amamantando forman parte de una colección de imágenes poseedoras de un realismo conmovedor que evidencia la desolación, la tristeza y la lucha de los pobres. En su compromiso, la fotógrafa traspasó las herramientas de su arte y sacrificó su espíritu inquieto a la labor burocrática de atender a las personas que llegaban al periódico comunista El Machete, fundado por Guerrero y Siqueiros, para pedir ayuda.
Fotografías de Tina Modotti
Al mismo tiempo, Tina posa para el fresco de su amigo Diego Rivera en la Universidad de Chapingo, "La Tierra Dormida". En la capilla de Chapingo, Diego traza la figura principal, una Lupe de vientre abultado, pechos agrandados por la maternidad y una frondosa cabellera, esa es Tina posando como La Tierra Fecundada.
La Tierra Fecundada, fresco de Diego Rivera
A fines de 1928, mientras Xavier Guerrero está en Moscú, Tina a conoce a un joven e impetuoso revolucionario cubano de 26 años, exiliado por su oposición al gobierno de Gerardo Machado en Cuba. Se llamaba Julio Antonio Mella y era el fundador del Partido Comunista Cubano.
Julio Mella fotografiado por Tina
Se conocieron en las manifestaciones celebradas en la ciudad de México, convocadas para protestar por la condena a muerte en EE.UU. de los anarquistas Sacco y Vanzetti. Surgió entre ellos un ardorosa y apasionada atracción, para desembocar pronto en una fuerte relación sentimental. Relación que no llegó a consumarse sino hasta que Tina le envió a Moscú a su amante hasta entonces, Xavier Guerrero, una desgarradora y sincera carta poniendo fin a su aventura.
La vida de Tina estuvo atravesada por varias relaciones, los hombres que pasaron por su vida constituyeron entes importantes en el rumbo a seguir, pero fue el apuesto cubano Julio su gran amor. Ella le profesó su inalterable sentimiento hasta el final, en cada lugar al que iba colgaba en la pared su imagen y entre las pertenencias que llevaba Tina al fallecer había una pequeña foto de él.
En Tina Modotti, Julio Antonio Mella encontró no sólo la belleza y la sensualidad de una mujer. Con ella estableció el intercambio espiritual e intelectual que solamente entre almas gemelas puede alcanzarse. Entre ellos todo fluía. Se trataba de la comunicación de dos seres con los mismos sueños, esperanzas, anhelos y con la misma fuerza telúrica para amar.
Diego Rivera también inmortaliza a Tina y Julio Mella en el famoso fresco El Arsenal donde sobre el margen derecho se puede ver a Tina alcanzándole una canana de balas a Julio.
El Arsenal, Fresco de Diego Rivera
Julio con su impetuoso temperamento estaba obsesionado con derrocar al régimen cubano del dictador Gerardo Machado. Pero esta aspiración del joven Mella, no era bien vista por Moscú y es expulsado del partido, con acusaciones de revisionismo y fraccionalismo. Acusaciones en las que no faltaron tampoco las de simpatizar con el trotsquismo.
Quizás lo efímero e intenso de la relación la hizo idolatrarlo, apenas tres meses estuvieron juntos Tina y Julio. La muerte lo arrebató de su lado un diez de enero de 1929, mientras caminaban de la mano por la calle, asesinado a balazos ante sus ojos, tiroteado por la espalda entre sus brazos. “Muero por la Revolución”, fueron las últimas palabras de Mella.
Fotografía de Mella muerto tomada por Tina
En una operación orquestada por los gobiernos de Cuba y México, acusan a Tina de ser cómplice del asesinato. El gobierno cubano de Gerardo Machado, no tiene nada que ver con su muerte, afirman los diarios mexicanos de derecha, que Mella ha sido víctima de un crimen pasional.
Tina declarando ante la Policía de México
Tina durante la reconstrucción del asesinato de Mella
Revela la prensa mexicana que Tina Modotti, es una mujer de dudosa decencia, que reaccionó con frialdad ante el trágico episodio y posteriormente, en sus declaraciones policiales, incurrió en contradicciones sospechosas. Aquí viene todo el amarillismo e intolerancia ejercido en contra de Modotti: su casa es saqueada y muchas de sus fotos destruidas. La policía descubre una gran cantidad de los maravillosos desnudos en los que había posado para Weston, por supuesto, en esa época imágenes así eran vistas más como pornografía que como arte. Esto propicia que los tabloides encabecen la nota acerca del suceso como: "Bella fotógrafa, y prostituta italiana, asesina a su amante." La gente se dejó convencer fácilmente: librepensadora, hermosa y elegante, mujer independiente, atea, comunista activa -profundamente sensible y solidaria, pero eso poco importaba-, modelo de artistas, artista ella misma, era mucho para una sociedad mediocre, suspicaz y conservadora.
Pero Tina sólo es culpable de ser amante de la libertad. La salvó Diego Rivera, que con su estilo tronante y las ideas bien claras, puso las cosas en su lugar. Pero la muerte de Mella desencadenó en Tina su propia lentísima muerte.
Diego Rivera encabezando el cortejo fúnebre de Mella
Pero lo cierto es que, pasados los años, no hay certezas de quién fue el brazo ejecutor de aquel asesinato, pero en cuanto a su autoría intelectual algunos lo atribuyen al dictador cubano Machado mientras otros opinan que la orden partió de Moscú. Los que abonan a esta última hipótesis van aún más lejos y afirman que quien ejecutó la orden fue un viejo conocido de ambos amantes: el obediente y fanático estalisnista Vittorio Vidali quién luego reaparecería en la vida de Tina.
Vittorio Vidali
Todo ese año de 1929 Tina se dedicó a la fotografía y al Socorro Rojo (una rama del Partido Comunista), y para fines de año la habían invitado a presentar sus trabajos en la Biblioteca Nacional de México.
Manifestación por el 1ro. de Mayo encabezada por Rivera y Frida
Foto de Tina Modotti
Fue su primera exposición, la primera -y última vez- que se la reconocía como creadora. Fue cuando proclamó su condición de simple fotógrafa al servicio de la causa socialista. Las obras suscitaron los más encendidos elogios por parte de la crítica, porque constituían un espléndido testimonio del potencial artístico que encierra la fotografía. Su concepción artística -el estilo depurado, las imágenes límpidas, la contundencia del tema, la ausencia total de amaneramiento y sentimentalismo- resultó ser una influencia fundamental sobre los fotógrafos mexicanos.
Tina en la inauguración de su exposición en 1929
"Solo soy sólo una fotógrafa". Con estas palabras secas y categóricas Tina Modotti se definió cuando presentó sus fotografías en la Biblioteca Nacional de México. Esa fue su manifestación de principios y su aspiración más auténtica: quería ser una profesional de la fotografía al servicio de la gente. Ya no le interesaba el arte puro, la estética como fin último. Aunque había comenzado embelesada por la belleza de las formas puras, por la naturaleza y por la arquitectura, algo muy terrible había ocurrido en su vida que la llevó a una voluntad de ascetismo absoluto.
Pero su estadía en México estaba llegando a su fin, todavía no terminaba 1929 y otro acontecimiento la estremeció. Un intento de asesinato al presidente electo Pascual Ortiz Rubio, en el cual la involucraron, le valió el exilio. Como resultado de la campaña anti-comunista por el gobierno mexicano, Modotti en 1930 fue expulsada de México, acusada injustamente de conspiraciones contra políticos mexicanos y de complicidad en el intento de asesinato de Pascual Ortiz Rubio.
Le dieron sólo dos días, dos dolorosos, amargos días, para arreglar sus cosas e irse. Entre la poca gente que se atrevió a acompañar a Tina en esos últimos días en México -ella estaba muy controlada y sus compañeros se sabían perseguidos- se encontraba un muchacho muy joven y tímido, aspirante a fotógrafo al igual que su mujer. A Tina le cayó bien esta gente buena que la admiraba con sinceridad, y les regaló sus fotos, una sillita, alguna cámara. Tuvo muy buen ojo Tina, porque este joven llegó a ser -y todavía lo es, el más venerado fotógrafo mexicano: el universal Manuel Alvarez Bravo. A él, a su primoroso respeto por quien fuera su iniciadora, se debe el haber conservado casi todo el archivo de Tina Modotti.
Manuel Alvarez Bravo
En su intento por llegar a Estados Unidos, a Tina se le niega el permiso a causa de sus ideas políticas y se ve obligada a embarcase rumbo a Europa.
Los diez años de Tina en Europa fueron mortíferos. Despojada de su identidad, estuvo un tiempo en Alemania, donde sacó algunas fotos de fuerte tono satírico mientras los camisas pardas se iban haciendo, legalmente y a puñetazos, con el poder.
Última foto conocida de Tina, niños en una manifestación nazi en Alemania
Pero no se sintió cómoda, se hallaba quizás demasiado sola, muy temerosa en países desconocidos que además pasaban por una situación crítica. Su único apoyo era Vittorio Vidali, un enigmático y simpatiquísimo italiano de fuerte personalidad al que había conocido en el Socorro Rojo de México y que asumió el deber solidario de acompañarla en su exilio forzoso. Siguieron juntos hasta el final, más por una impostergable necesidad de apoyo que por auténtico amor.
Vittorio Vidali era un cuadro marxista de primer nivel y Tina se convirtió en una agente secreta del Socorro Rojo Internacional, lo que determina una dificultad insuperable para conocer sus pasos por Europa. La causa política, la convicción de que debía consagrarse a ayudar a camaradas en peligro, decidieron a Tina a abandonar definitivamente la fotografía. Probablemente, lo que la empujó a esa posición fue la pérdida del entusiasmo vital, el hecho de vivir a escondidas, la carencia de un amor humano profundo, el desgarro interior a que se vio sometida después del asesinato de Julio Mella. Sentía, interiormente, que también la habían asesinado a ella.
La Modotti fue agente del Comintern. Y llevó dinero para sacar presos de las cárceles nazis, ayuda para los trabajadores en huelga y atención para los huérfanos que el capitalismo salvaje iba dejando a su sombra. Actuó como delegada de SRI en París y finalmente fue a España. Desde Madrid se trasladaba a Asturias, la derrotada, la repleta de muertos, presos y hombres exilados. Fue a traer ayuda, en el duro 1935. A contactar y mimetizarse (ella, la modelo profesional, la actriz de Hollywood) con las mujeres y los hombres que mantenían las organizaciones de clase, declaradas fuera de la ley por el gobierno.
Con el grito del pueblo y de la república, ¡No pasarán!, Tina Modotti se incorpora a la guerra civil española, con las banderas del Frente Popular y frente a las fuerzas del fascismo.
Desde entonces será la "Comandante María" y Vittorio el "Comandante Carlos". Y combatió en la Guerra Civil, como ella sabía, desde un hospital. Encargándose de los heridos y los niños. De esos niños que ella no podía tener y que veía llegar destrozados por las bombas franquistas. Y trabajó con los intelectuales. Con Alberti, Machado, Maria Teresa León, Neruda, Hernández, Connie de la Mora y tantos otros. Y escribió en la revista de Socorro Rojo, Ayuda.
Vittorio como Comandante Carlos durante la Guerra Civil Española
Una de las labores más sobresalientes de Tina durante la contienda fue asumir, junto a otros combatientes, el traslado de cientos y de miles de niños desde Madrid a Valencia y a Barcelona, para salvarlos de la metralla y de los bombardeos.
Así se encargará de organizar la evacuación, con el amor materno de una mujer que no tendrá hijos, y que además, en el Hospital Obrero también será enfermera y cuidará de los heridos, como también participará en la custodia de la presidenta del Partido Comunista, de Dolores Ibárurri, La Pasionaria.
La Pasionaria, Dolores Ibárruri
Se afirma que tenía una excelente puntería, y que mano en su pistola, defendía su trinchera y cada tarea que debió asumir, durante casi tres años de combate. También, asistió, como delegada al Congreso de Intelectuales por la Defensa de la Cultura, que presidió el gran poeta español Antonio Machado.
Luego del triunfo de Franco, Tina y Vittorio huyeron a Francia y, posteriormente, intentaron entrar en Estados Unidos, pero no fue posible: el destino la quería de vuelta en México. Transcurrida una década regresaba al país de su adoración. Con la derrota de los Republicanos en España y el dolor por la muerte de Mella a cuestas, esta férrea mujer, que había mostrado muchas veces su sólido carácter, así como su fortaleza y templanza, siente que todo por lo que ha luchado en su vida no sirvió de nada. Dolida y triste regresa a México donde continuó su actividad política a través de la Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi con un nombre falso hasta que Lázaro Cárdenas revoca su exilio y en 1940, junto con Vidali, se establece en su antigua casa de la colonia Condesa.
Por luchar, se había olvidado de sí misma, su aspecto y sus sueños estaban en segundo plano y el entusiasmo por la fotografía ya no existía. Su pasión de antes se extinguía.
La vida de Tina entre 1940 y 1942 es el declive de la vida en la tristeza. Vittorio Vidali, excesivamente comprometido con el Partido, no le brinda demasiada atención. Deja de ver a los amigos, fuma muchísimo, le duele el corazón, vive asustada, cansada, decepcionada y se ve envejecida y afeada, ya no se ve a si misma en ese cuerpo en deterioro.
La depresión le acercó la muerte que la rondaba desde hace tanto tiempo y que la hizo suya aquel cinco de enero de 1942 Salía de la casa de Hannes Meyer, el exilado arquitecto director de la Bauhaus, la noche que, en la parte de atrás de un taxi, la sorprendió la muerte en forma de un improbable ataque al corazón. De manera que muere para interrumpir definitivamente esta vida torturante que se le hace eterna e insoportable. Ascética, se muere sola, calladamente, sin quejas, en el asiento de un taxi. Sin molestar a nadie.
Los periódicos trotskistas dijeron que había sido un ajuste de cuentas estalinista. Ella, ahora frágil, era extremadamente vulnerable y Vidali aprovecha para manejarla psicológicamente, pues sabe mucho acerca del partido y podría hablar. Éste le prohibe tener contacto con sus antiguos amigos y la tiene recluida. Una noche, al regresar de una cena, muere sola en un taxi a causa de un paro cardiaco; sin embargo, se cree que Vidali la envenenó para proteger al partido. Aunque ella se había dejado morir desde varios años atrás
Tumba de Tina Modotti
En primera instancia, su cuerpo descansó en la sección más pobre del Panteón de los Dolores, en Cuidad de México. Allí, entre malezas y tumbas semidestruidas, adornaron su sencilla lápida un perfil grabado por Leopoldo Méndez y las estrofas de un poema escrito por Pablo Neruda: “Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes. / Tal vez tu corazón oye crecer la última rosa / De ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa. / Descansa dulcemente, hermana.”
El poema en su totalidad dice así:
Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes.
Tal vez tu corazón oye crecer la rosa
De ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa.
Descalza dulcemente hermana.
La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.
Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida.
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma,
de acero, línea, polen se construyó tu férrea,
tu delgada estructura.
El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentada
como si tú pudieras, hermana levantarte,
sonriendo sobre el lodo.
A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que tu pureza
no llegue el asesino, ni el chacal, ni el vendido:
allí estarás tranquila.
¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo grande
desde la estepa, desde el Don, desde el frío?
¿Oyes un paso firme de soldado en la nieve?
Hermana, son tus pasos.
Ya pasarán un día por tu pequeña tumba
antes de que las rosas de ayer se desbaraten,
ya pasarán a ver, los de un día, mañana,
dónde está ardiendo tu silencio.
Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana.
Avanzan cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.
Tal vez tu corazón oye crecer la rosa
De ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa.
Descalza dulcemente hermana.
La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.
Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida.
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma,
de acero, línea, polen se construyó tu férrea,
tu delgada estructura.
El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentada
como si tú pudieras, hermana levantarte,
sonriendo sobre el lodo.
A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que tu pureza
no llegue el asesino, ni el chacal, ni el vendido:
allí estarás tranquila.
¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo grande
desde la estepa, desde el Don, desde el frío?
¿Oyes un paso firme de soldado en la nieve?
Hermana, son tus pasos.
Ya pasarán un día por tu pequeña tumba
antes de que las rosas de ayer se desbaraten,
ya pasarán a ver, los de un día, mañana,
dónde está ardiendo tu silencio.
Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana.
Avanzan cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.
El gran Rafael Alberti también la inmortalizaría con estas estrofas:
Yo sabía de ti, Tina Modotti,
de tu precioso nombre, de tu gracia,
de tu fina y dulcísima presencia,
mucho antes de verte, de encontrarte.
de tu precioso nombre, de tu gracia,
de tu fina y dulcísima presencia,
mucho antes de verte, de encontrarte.
Pero 40 años después resucitó. Un grupo de teóricas feministas norteamericanas redescubrieron sus obras y las valorizaron en su real dimensión artística. También se deslumbraron con el coraje de esta auténtica luchadora femenina, que pagó con la vida su libertad interior. En 1996, al cumplirse 100 años del nacimiento de Tina Modotti, se organizó en Filadelfia, en el Museo de Arte, una exposición con casi toda la obra importante: 118 fotografías. . Esa muestra contó con el patrocinio de Madonna, una de sus admiradoras y mayores coleccionistas de su obra, y siguió luego presentándose en otras ciudades estadounidenses así como en Italia, Cuba, Polonia, Alemania y Austria donde en 2010 se abrió la mayor exposición de obras de Tina con 250 fotografías.
Al inaugurarse su exposición en La Habana, Alfredo Guevara dedicó a Julio y Tina estas frases preciosas. De Mella, ha expresado que “fue un mago: en poquísimo tiempo hizo de todo. Construyó estructuras de lucha antiimperialista; participó del apoyo a Sandino; fundó la FEU y el Partido Comunista, participó de la I Internacional… Y no duró nada, pero eso que duró vale por mil años”. Y sobre Tina, dijo: “resultó ser una de las más grandes fotógrafas de la historia de la Fotografía, la primera mujer reconocida como la superfotógrafa, la que da lecciones. Fue actriz de Hollywood, modelo de Edward Weston, se atrevió en su época a posar como vale la pena hacerlo si uno es una estatua viviente”.
Exposición en La Habana dedicada a la vida y obra de Tina
Algunos años después, en una subasta en Sotheby’s, la empresaria y feminista Susie Tomkins le ganó una subasta a Madonna y pagó 165.000 dólares, uno de los precio más alto de la historia de la fotografía, por Rosas, una fotografía de la propia Tina Modotti. Tomkins, la utilizó para la campaña publicitaria de aquella temporada de su marca de ropa deportiva Esprit.
Rosas de Tina Modotti
Tina, seguramente muy a pesar de ella, se ha transformado en un estereotipo y en un objeto de consumo. Su figura hoy es cada vez más reconocida pero menos conocida, al igual que con Frida Kahlo y el Che Guevara.
Una de las fotografías de Tina tomadas por Edward Weston está entre las 10 fotografías más caras del mundo vendidas en una subasta y su valor superó US$ 1.600.000
México visto por los ojos de Tina
La balada de Tina
Frida y Tina
Tina Modotti
Video de Tina con la música de Gardel cantando Volver
Tina
La balada de Tina
Frida y Tina
Tina Modotti
Video de Tina con la música de Gardel cantando Volver
Tina