La historia de la arqueología y paleontología no solo está llena de grandes descubrimientos, sino también de grandes fraudes. Sepa de cuáles hablamos.
Los descubrimientos arqueológicos y paleontológicos no dejan de sorprender a la comunidad científica, más que todo porque queda constatado que siempre hay algo nueva que espera ser hallado.
Sin embargo, si bien la rigurosidad con que proceden la mayoría de investigadores es digna de celebrarse, también a lo largo de la historia se han registrado casos en los que se pretendió embaucar a la humanidad con hallazgos que al final resultaron falsos.
6.- El hombre de Piltdown
Es considerado uno de los más grandes fraudes de la paleoantropología porque se creyó verdadero por 45 años. Los restos de ´El hombre de Piltdown´ fueron hallados en Inglaterra en 1912 por el obrero de una cantera. Se creía que los restos correspondían al eslabón perdido, hasta que se descubrió que un diente pertenecía a un orangután, otro a un mono y el cráneo a un ser humano.
7.- Las tablillas de Glozel
Glozel, aldea de la montaña Borbonesa, está situado en el municipio de Ferrieres/Sichon en el departamento de Allier a una veintena de kilómetros en el sureste de Vichy.
El 1° de marzo de 1924, en el campo Duranthon ( rebautizado más tarde campo de los muertos ), un joven agricultor de 17 años, Emile, y su abuelo, Claude Fradin, hacen un descubrimiento imposible que desencadena una de las más violentas polémicas arqueológicas del siglo XX porque pone en duda lo que se sabía sobre los orígenes de la escritura.
Al roturar un haza de terreno, unos de los bueyes tirando del carro cae en un hoyo, en el interior del cual Emile topa con huesos humanos. Con el descubrimiento de esta tumba, piensan haber encontrado un tesoro, las primeras excavaciones se hacen con pico y pala. Hallan varios objetos, urnas, vasos, hachas y tablillas grabadas. Rompen las urnas pero no contienen más que tierra, decepción, vuelven a tapar el hoyo y siembran la avena.
En el transcurso del verano, la Sociedad del Borbonesado se desplaza, saca muestras y las manda al Dr Capitán de Bellas Artes.
En aquella época, el Dr Capitán, el padre Breuil y el conservador del museo de los Eyzies, el Sr Peyroni, representaban el triunvirato ineludible de la prehistoria.
Mientras tanto, en 1925, Antonin Morlet, médico de Vichy, apasionado por la arqueología, se entera del descubrimiento y se persona en el lugar junto con su esposa. Fascinado por lo que encuentra, obtiene el derecho de publicación sobre los objetos que siguen siendo la propiedad de Emile Fradin.
13 meses después de recibir las primeras piezas, el Dr Capitán va allí. “Aquí tienen un yacimiento maravilloso..“, pide al Dr Morlet un informe detallado.
Pero en vez de mandar su informe, el Dr Morlet lo publica el 23 de septiembre de 1925 bajo el título “Nueva estación neolítica“. Furioso, Capitán convoca a Morlet, “… ponga mi apellido en vez del de Emile Fradin…”, ( hecho relatado y publicado por el canónigo Cote, “Glozel, 30 años después“, 1959 ; todas las personas “metidas” en el medio científico conocen la importancia de ver su apellido mencionado en una publicación ) ; Morlet se niega.
Luego el padre Breuil escribe un artículo a favor de Glozel pero sin mentar el apellido del Dr Morlet, quien a su vez se subleva y acusa al padre de querer arrogarse el descubrimiento.
El padre también se volverá en contra de Glozel.
¡ Estamos muy lejos de los argumentos científicos !
8.- Las piedras de Ica
Son una colección de piedras del tipo andesita provenientes del Perú, que la ciencia considera categóricamente un fraude. Se caracterizan por estar decoradas con supuestos antiguos dibujos de dinosaurios y artefactos tecnológicos avanzados.
9.- La tiara de Saitafernes
Es una tiara de chapa de oro que supuestamente pertenecía al rey escita Saitafernes y que fue comprada por el Museo del Louvre en 1896. Posteriormente se reveló que era una falsificación.
10.- El cráneo de Calaveras
El cráneo de Calaveras fue descubierto por mineros en el condado de Calaveras, California, que demostraría que los humanos coexistieron con mastodontes y elefantes, al indicarse que el hallazgo correspondía al Plioceno y que así era el resto humano más antiguo de continente. Poco después se desbarató esa posibilidad.