ADRIAN SUAR
"El éxito te lleva a terrenos peligrosos"
El actor asegura que se volverá “a poner el overol” para levantar el rating de El Trece, y reconoce que discutió con Marcelo Tinelli. Cree que al argentino le cuesta hablar de sexo.
Por Juan Manuel Domínguez
Pareja. Ya trabajaron juntos en teatro con La guerra de los Roses. Ahora comparten pantalla grande en Dos más dos. Pronto él la producirá para televisión en Tiempos compulsivos.
Una mierda. Una muy grande. Mucho dolor, y sobre todo para la familia”, dice Adrián Suar sobre la muerte de Carlos Rostirolla, el jefe se seguridad de Pol-Ka asesinado, noticia horrible que irrumpió en la presentación de Dos más dos, el nuevo film de Diego Kaplan que se estrena el próximo jueves y que fue producido, entre otros, por el flamante papá de Margarita (que define a su hija como “muchísima, pero muchísima felicidad”). Y lo transmitía con el cuerpo, sin dejar de ser ese profesional renacentista que es, ese tipo capaz de ser el gerente de programación de El Trece (en un momento en el que no es el trabajo más sencillo del mundo) con Tinelli más fuerte que él en el rating. Eso lo llevó a decirle a Mario Pergolini en Vorterix: “No me peleé con Marcelo en sentido terminal, grave. Puertas adentro sí, pero puertas adentro es otra dinámica. Somos tipos que saben cómo es esto y nos tenemos cariño por haber crecido juntos en la tele, más allá de las diferencias esporádicas”. Y Suar también es ese hombre capaz de ponerse, como actor y en su nuevo film, en la piel de marido conservador, a quien su mujer (Julieta Díaz) le insiste con ingresar junto a una pareja amiga (Carla Peterson y Juan Minujín) en el mundo swinger. Suar sabe que el tema toca un nervio en torno a la sexualidad nacional, tan pacata en muchas cosas menos el chisme: “La verdad es que la película busca al espectador medio, pero lo busca un poquito con otro vuelo, y busca el atractivo de la identificación. Pero no porque todo el mundo haga la práctica del intercambio de parejas, ya que no es común, sino apelando al tema de la fantasía. Eso está en el imaginario del universo masculino: el ‘yo estoy con esta mina, hagamos partuza’. Es muy argenta la partuza”.
—¿Todavía existe un argentino que no hable de sexo?
—Por supuesto. Hay mucha gente que no habla, “con mi esposa no hablo de estas cosas, con mi amante sí”. Yo no soy así, pero hay una generación más grande que sí. Pero de un núcleo de amigos, de diez, hay tres o cuatro que no.
—Película nueva, programación de El Trece, hija. ¿Cómo se hace con tantos frentes, y por qué salís a buscarlos?
—Son momentos. Yo no filmo todos los años, y son sólo siete semanas de rodaje. Pero este año me agarró con un programa que se me mancó, como Lobo...
—¿Cómo se reacciona frente a los tropezones?
—Primero que nada es una pérdida de guita fuerte para la productora, para el canal. Hay que ponerse otra vez los cortos: me puse el overol, hay que ensuciar, hay que pegar codazos, hay que defender. Y ésa me gusta. No se me caen los anillos. No voy a ser cínico, no voy a decir que me gusta perder. Pero me ha hecho muy bien. Porque la vida es así y yo nunca lo pensé de otra manera. La pelota va cambiando. Pero yo hago fuerza para que no me la quiten. No me gusta. Me pongo loco. Me hace bien como ser humano, para mi cabeza, para mi crecimiento, arrastrarme un poquito e ir a hacer la cola. Te bajan del vip. Y bueno, acá estamos. Hay que subir de vuelta.
—Siempre se te ve entero, pero no debe ser fácil.
—Hay momentos que no estoy tan entero. Que estoy más caído. Ahí me hace subir el amor propio. La necesidad de seguir. Tener la productora. Defender la camiseta de un canal. En ese orden. Pero lo más genuino es el amor propio. La entereza. Uno puede caerse, eso pasa. Hay que estar preparado para el éxito, pero hay que estar mucho más preparado para un fracaso. Que no te aniquile, así podés volver a intentarlo. El éxito es más fácil. Es engañoso. El éxito te lleva a terrenos peligrosos. Es algo que trabajé mucho, el tener la fuerza para no creerme el mejor de todos cuando tengo éxito, ni el peor cuando hay un fracaso. Por eso el año pasado, cuando las cosas no me habían ido muy bien, traté de hablar poco. También los festejos: son puertas adentro.
—Pero no renunciás a buscar el éxito.
—Me cuesta, e ideológicamente soy cero arengador del éxito. ¡Ojo, soy muy exitista y voy detrás del éxito! Pero soy cero arengador de “somos los mejores, inventamos esto, vamos”. No me hago la gorra con eso. No lo hago: trabajo para eso, callado, tranquilo. Además, en el mundo del espectáculo hay mucho vende humo. A mí ya no me venden más humo, pero hablan, así que hay que tratar de mantener la calma.
—Siempre vas y venís del cine, sobre todo como actor y productor. Cuando la televisión no esté en tu vida, ¿te ves en el mundo del cine?
—Sí, sí. Recontra. Todavía me falta una etapa a la que quiero llegar en el cine: tengo ganas de dirigir cine, y creo que va a ser un paso dentro de poco. Tengo una idea para hacer en cine que me gusta mucho.
—Como actor, ¿cómo te ves?
—El año que viene seguramente haré el unitario con Julio Chávez y elenco, un programa coral con Julio a la cabeza y cuatro actores más. Me veo evolucionando. Trabajo mucho para evolucionar. Fui tratando de quitarme algunos tics o situaciones que no eran propias de mi personalidad y que se veían reflejadas en mi manera de actuar. Yo conmigo mismo estoy muy feliz. Fui puliendo un instrumento. Miré, vi, me tranquilicé, confié más en mí.
—¿Ves cine nacional?
—Sí, veo muchísimo. Para mí el cine argentino está atravesando un excelente momento. Hay buenos directores, una camada de gente formada. Y aparte se achicó la brecha del “¿vos hacés cine comercial o independiente?”. Es un cine con todos. Aquella dicotomía es una pose un poco naif y un poco rancia. Y además pasó algo que es bueno para el cine: a nadie le da vergüenza decir cuánta gente metiste en sala el fin de semana. Querés hacer algo que te represente y querés meter gente en el cine.
Carla Peterson “Trato de seguir inventando”
En Dos más dos, a Carla Peterson le toca el rol según ella misma de “la que invita a todos a esta nueva experiencia de vida”. Es decir, al intercambio de parejas, al mundo swinger, donde se cruzan las parejas de amigos (por un lado, con más conflictos Suar-Díaz, y por el otro la liberal, Peterson-Minujín). Entonces, la actriz que deberá cambiar sus modos bombásticos para interpretar a una fóbica en el próximo unitario de El Trece discute sobre la idea de que sus roles son siempre personajes que irradian cierta libertad sexual: “Sé que a mí hay ciertos personajes que me quedan. Yo quería con este personaje jugar a esa cosa provocativa, sexy, libre. No quería crear algo exhibicionista”.
Entonces, la primera duda es: ¿qué sintió al saber que era un film sobre swingers? “Cuando Adrián me lo dijo pensé que podía ser muy loco o muy sarpado, pero también es algo un poco viejo”. Y a la hora de confesarse sobre la práctica swinger en su vida privada, en la que su pareja es el ex ministro de Economía Martín Lousteau, dice sardónicamente: “Mm... no lo veo en mis planes. Ni en mis propuestas. Cositas más sencillas nos sirven por ahora; ir a ver una película, algún paseo. Pero no, no está en los proyectos inmediatos”.
El personaje de Peterson “es una mujer que quiere extender esa vida de libertad, de juventud, de poca responsabilidad y de logros”. Pero aclara que ella no es así: “Cuando sos actor, la rutina ya de por sí no es tan normal. Y respecto de la responsabilidad y la familia, en un momento sucede. Ciertas cosas me gustarían, como tener hijos. Pero en un momento supe que tampoco era que quería una vida de casarme a los 22 años”.
Habla de que en lo profesional se siente frente a “una nueva etapa, aprendiendo a trabajar de otra forma, ya que ahora hago cosas más cortas que requieren otro tipo de investigación”. Y de cómo es ser otra vez compañera de Suar: “Es divertido. La pasás muy bien. El genera cosas buenas. Si te ponés a pensar, es alguien muy joven que genera proyectos. Una buena obra de teatro, que la produce, la actúa y llena. Un canal. Y a la vez lo ves como actor, con los miedos de un actor. Pero al mismo tiempo es una persona que te genera confianza”. Esa confianza, que hace que hoy Peterson sea parte de la nueva apuesta de El Trece para vencer a Telefe en el rating, ¿genera presión en Tiempos compulsivos? “Uno es la cara, pero no el todo. Yo siempre quiero contar algo nuevo, aunque a veces uno repite. Trato, en lo mío, de poder seguir inventando algo. Pero las otras presiones, no sé, uno es la cara pero depende de mil cosas y es el trabajo de mucha gente. Pero hago la parte que más me gusta hacer. Siempre ignoré esas presiones del rating. Aunque generalmente me fue muy bien. Y nunca sentí presión. Los productores no te meten en eso, te sacan de ese lugar.”