Una de las pruebas competitivas del mundo de motor más espectaculares del mundo son las 24 horas de Le Mans.
Casi cualquier cosa que suceda durante ese fin de semana en la localidad francesa es por definición espectacular… especialmente los desgraciados accidentes que también tienen lugar en ocasiones. El que protagoniza la fotografía sobre estas líneas, aunque parezca mentira, se saldó con el piloto ileso. Y aún hay más.
Hay ocasiones en que parece que la única manera de adelantar a alguien es… por arriba.
Claro, que esa táctica no siempre obtiene unos resultados satisfactorios. Es lo que sucedió en el transcurso este pasado fin de semana de las 24 Horas de Le Mans, una prueba mítica del calendario automovilístico.
La instantánea recoge el momento en que un Audi pilotado por el escocés Alan McNish, tras “tropezar” con un Ferrari a la nada desdeñable velocidad de 300 km/h, sale volando mientras cada parte de su carrocería, chasis, motor… parece querer reunirse con su fabricante.
Aunque parezca imposible el conductor, no tuvo que ser recogido con cucharita del lugar sino que lo abandonó por su propio pie, ni tampoco salio herido ningun asistente de pista ni fotografo.....a pesar de uno corre por delante de una rueda despedida del auto.....