CONCEPTO DEL NIÑO PREMATURO La duración del embarazo se considera normal cuando el parto se produce entre las semanas 37 y 42 (“parto a término”). Cuando el niño nace antes de las 37 semanas se le llama “prematuro o pretérmino”. El niño prematuro nace con una “inmadurez” de sus órganos y sistemas (respiración, control de temperatura, digestión, metabolismo, etc.) esto le hace más vulnerable a las enfermedades y más sensible a los agentes externos (luz, ruido, etc.). Es posible que un niño nazca a las 40 semanas con un peso igual al de un niño prematuro de 32 semanas, son los pequeños con relación a su edad gestacional. No todos los niños prematuros van a presentar los mismos problemas. Por debajo de 35 semanas necesitan apoyo adicional para sobrevivir fuera del útero materno, por lo que deberán ingresar en una Sala de Neonatología. Hay que tener en cuenta que la gravedad de los problemas esta en relación a la edad gestacional (duración de la gestación en semanas). La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales La unidad de cuidados intensivos neonatales, es una unidad especial que se engloba dentro del servicio de Neonatología. Esta unidad, es el lugar donde se proporciona la vigilancia, el control, los cuidados y el tratamiento a los recién nacidos prematuros y a término con problemas que puedan ser potencialmente graves. - Durante la estancia de su hjo en la UCIN La primera vez que entre en la UCIN posiblemente se alarme al ver a su hijo rodeado de aparatos y máquinas, pídale al médico o la enfermera que les explique la función de cada uno de ellos, esto les ayudará a sentirse más tranquilos. Es posible traer de su casa uno o dos juguetes blandos o mantas para hacer que la incubadora tenga un aspecto menos desolador. - Aspecto del niño El niño pequeño tiene un aspecto frágil, su piel es todavía inmadura y a través de ella pueden verse los vasos sanguíneos subyacentes, esto hace que tenga un color rojizo o violáceo. Así mismo puede aparecer “pegajosa” al tacto, amoratarse o cortarse con facilidad. Por esa razón las enfermeras le ponen un gel u otro material protector debajo del esparadrapo para proteger la piel. La mayoría de los niños muy prematuros pueden tener también una fina capa de vello muy suave lanugo, que les cubre la mayor parte del cuerpo. Irá desapareciendo según crezca. La cabeza puede parecer desproporcionadamente grande para el tamaño de su cuerpo y sus brazos y piernas bastante largos. Tienen muy poca cantidad de grasa sobre sus huesos. Sin embargo al ir creciendo desarrollará más grasa y su cabeza, brazos y piernas adquirirán un aspecto más proporcionado. No es infrecuente que tenga los párpados fusionados en el momento del nacimiento. Con el tiempo se abrirán. También sus orejas están poco desarrolladas, muy pegadas a la cabeza y con poco o nada de cartílago -el material que les proporciona el armazón elástico-, si están plegadas o dobladas, es posible que se mantengan en esta posición durante algún tiempo, lo cual no debe preocuparles. Según crezcan sus orejas formaran cartílago y esto hará que se enderecen al ser tocadas. Un niño muy prematuro tiene un pene muy pequeño y es posible que los testículos no hayan descendido todavía a las bolsas. Una niña muy prematura tiene un clítoris prominente debido a que los labios circundantes todavía no están desarrollados. Es frecuente que se mueva poco y cuando lo haga sea con movimientos bruscos a modo de “sacudidas” o “sobresaltos”. Esto sucede porque sus respuestas todavía no están desarrolladas y su coordinación sigue siendo inmadura. Puesto que el niño prematuro tiene poco tono muscular, tendrá que observarlo atentamente para descrubrir los signos que muestran como sus músculos están ganando fuerza y coordinación. Es posible que le vea haciendo movimientos espontáneos o doblando un brazo o una pierna. También podrá observar un reflejo de succión al poner el dedo cerca de su boca. A medida que duerme, come y gana peso, su tono y color de la piel irán pareciéndose cada vez más a la de los niños más mayores. Es posible que al principio tenga miedo de acariciarlo, estos niños parecen muy frágiles debido a su tamaño tan pequeño. Sin embargo es muy importante que se establezca cuanto antes un vínculo físico entre la madre y el niño, hablar y tocar al bebé facilita su desarrollo y ayuda a los padres a establecer vínculos afectivos. Cuando se encuentre preparada para acariciarlo, ha de lavarse las manos y ponerse bata y mascarilla. Dependiendo de las condiciones de salud del niño podrá alimentarlo, limpiarlo y cuidarlo. En muchos hospitales se anima a los padres a usar el “método canguro” que es el contacto entre la piel desnuda del niño y la piel desnuda de los padres, este contacto ayuda a que los bebés se relajen y respiren con mas facilidad, al tiempo que les estimula a succionar y alimentarse. - ¿Qué posibilidades tiene de sobrevivir? Las posibilidades de que un niño prematuro sobreviva está influenciada por: la edad gestacional, el peso al nacimiento, la presencia de problemas de salud graves al nacer (respiratorios, cardiacos, infecciosos, malformativos, etc.). De todos ellos el más importante es la edad gestacional, ya que determina la madurez de los órganos, el límite de ésta va ampliándose cada vez más, de tal forma que en la actualidad se considera viable un recién nacido de 23/24 semanas en adelante. No obstante el médico le informará del pronóstico vital de su hijo con relación a los factores que concurren en él. - ¿Qué posibilidad tiene de sufrir una incapacidad? En la mayoría de las ocasiones es difícil, en los primeros momentos, prever una futura incapacidad del niño. Existen factores que aumentan el riesgo (todos aquellos que influyen en la supervivencia del niño), así como otros que se manifiestan en los primeros días o semanas de su estancia en el hospital. El médico, según la evolución de su hijo y los problemas que presente, le irá informando de las posibilidades de secuelas futuras, si bien hay que tener en cuenta que algunas de ellas no se podrán diagnosticar hasta etapas posteriores de la infancia. - El equipo Al ver a su hijo ingresado en la UCIN o en otras salas de hospitalización para recién nacidos es lógico que se sientan impresionados por la cantidad de tubos, cables y aparatos que tiene conectados. La mayoría de ellos nos van a dar información sobre su estado (monitores), o están alimentándolo (infusiones intravenosas y sondas), o permiten obtener muestras de sangre sin causar dolor (catéteres en los vasos del ombligo) o le permiten respirar (ventiladores o respiradores) mediante un tubo que facilita la llegada de aire a los pulmones (tubo endotraqueal). Los monitores son indoloros y están pegados a la piel, dan información precisa y continua a los médicos y enfermeras de la situación de su hijo, avisándoles mediante alarmas de luz y sonido cuando existe alguna alteración. Los que su hijo puede tener en este momento son: Monitor de frecuencia cardiaca y respiratoria, que mediante tres alambres que unen el aparato con la piel de su hijo (en el pecho, abdomen y brazos o piernas) dice cómo es el ritmo cardiaco y respiratorio del niño. Pulsioxímetro, mide continuamente la oxigenación de la sangre y permite regular la cantidad de oxígeno que el niño necesita. En este caso ponemos una luz en la palma, pie, dedo o muñeca, que se sujeta con una cinta adhesiva, ésta se une al aparato mediante un cable. En ocasiones forma parte del monitor de frecuencia cardiaca y respiratoria. Monitor de oxígeno y/o dióxido de carbono transcutáneo, mide de forma continua la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono de la piel mediante un objeto circular pequeño (sensor) que se aplica en la piel, la cual calienta para obtener la medición, por ello es frecuente que ésta esté enrojecida cuando se retira el sensor. Monitor de presión senguínea, también puede ser parte de un monitor de frecuencia cardiaca-respiratoria y pulsioximetría. Nos mide la presión arterial periódicamente mediante un manguito puesto en el brazo o pierna del niño. En ocasiones es necesario colocar un catéter (tubo pequeño) en una de las arterias del niño para tener una medida más exacta. Monitor de temperatura, para medir la temperatura del niño y regular el calor que existe dento de la incubadora o cuna térmica. Monitor de apnea, nos informa de la existencia de una parada respiratoria mayor de 15 segundos. Se utiliza en las salas de hospitalización en niños que han salido de la UCIN pero con riesgo de presentar paradas respiratorias. Catéter en la vena o arteria umbilical, es una especie de tubo pequeño que se introduce dentro de la vena o arteria umbilical para obtener sangre de forma indolora y ocasionalmente introducir medicamentos o líquidos. SENTIOMIENTOS FRECUENTES Culpabilidad Muchas madres preguntan si son culpables del parto prematuro. Se culpan a sí mismas, haciendo constantes preguntas del tipo “¿Y si...?”, tales como “¿Y si me hubiera cuidado más?” o “¿Y si hubiera consultado antes al médico?. Estas dudas de la madre sobre si misma consumen mucha energía que podría emplear mejor en cuestiones más importantes sobre sus necesidades o las de su familia. Es importante hacer preguntas para comprender la base médica del nacimiento precoz de su hjo. Esto le servirá para tranquilizarle de que nada de lo que hizo pudo causar el parto prematuro. Asistir a reuniones de grupos de apoyo o encontrarse con otros padres que han vivido la misma situación le ayudará a superar estos sentimientos de culpabilidad. Cuando la tristeza se convierte en depresión Si la tristeza se niega a desaparecer y comienza a sentirse “vacía”, es posible que sufra una depresión y le afecte al cuerpo, no solo a la mente. Si tiene dos o más de los siguientes signos de depresión y persisten más de dos semanas, consulte a su médico. Puede que necesite ayuda para sobreponerse a sus sentimientos de tristeza si: -Frecuentemente tiene dificultades para dormir (tiene dificultades para conciliar el sueño, se despierta por la noche durante periodos de tiempo sin poder dormirse de nuevo o se despierta demasiado temprano por la mañana). -Duerme durante periodos prolongados o necesita dormir más de lo normal. -Se siente cansada después de un buen reposo nocturno. -Se siente culpable, desamparada o sin esperanza gran parte del tiempo. -Tiene pérdida de apetito o disfruta menos de las comidas. -Siente falta de cariño o se siente rechazada. -Con frecuencia realiza comentarios negativos. -Tiene dificultad para pensar o concentrarse. -Experimenta una ganancia o pérdida de peso significativa o -Siente menos interés por sus actividades habituales. Estos pueden ser también síntomas de depresión postparto, un problema grave que afecta entre un 15-20 por ciento de las nuevas madres. Puede aparecer hasta un año después del parto. Si sospecha que la padece consulte rápidamente a su médico. Si no se trata puede suponer una amenaza tanto contra su propia salud y seguridad como para su hijo. No se sienta “debil” si necesita ayuda para superar la depresión. Hace falta ser fuerte para reconocer cuando uno necesita ayuda. Estupor y negación En principio existe una especie de shock, incredulidad en creer que esto esté pasando, alguna vez pensó “esto no me puede estar pasando a mí”. Estos sentimientos y la incapacidad para reaccionar son la forma que tiene su mente para protegerle de un acontecimiento traumático. Puede que también se haya sentido desvinculado de los hechos y desorientado, incapaz de comprender todos los detalles de lo que estaba sucediendo. Es probable que quiera que el médico y las enfermeras le den pruebas de los problemas o que le confirmen que lo que están diciendo es verdad. A veces ver al niño en la incubadora con su nombre, conocer los aparatos a los que está conectado y el porqué, le puedan dar prueba de que la situación es creíble o hablar de ello con la persona que más confía le servirá de ayuda. Ira La ira es una reacción común frente a la oportunidad pérdida de haber tenido un hijo “normal”. Se puede poner furiosa porque el niño es muy pequeño y está enfermo. Su ira puede ir dirigida a personas como su médico, Dios, los padres de niños sanos, contra sí misma e inclusive contra el mismo niño. Puede también encolerizarse con el personal sanitario con relación al tratamiento de su hijo. La causa de esta cólera son el dolor, el sufrimiento y la frustración, piense que estas personas se ocupan del bienestar tanto del niño como de la familia. La ira le convertirá en una persona irritable impaciente e inestable emocionalmente. Es importante afrontar su ira de foma constructiva, para evitar que afecte a sus relaciones con los demás. Desahogue su ira llorando, hablando de ella con otra persona e inclusive escribiendo una carta a la persona que suscita su ira (aun cuando no se la envíe) para ayudarle a aliviar el dolor. No enfrentarse a sus sentimientos de ira puede llevarle a conductas abusivas o autodestructivas y a la depresión. Pesadumbre Durante el embarazo se han tenido muchas esperanzas y sueños sobre el niño, sano, de gestación completa y con ciertas características físicas, que se frustran en el momento del parto. A menudo las madres pueden sentirse como si no fueran mujeres completas o madres. Es normal que se apesadumbre por la pérdida de estos sueños, lo mismo que ocasiona la pérdida de una persona querida. El apoyo de la familia o amigos le ayudará a aliviar este pesar. Preocupación Casi todos los padres ante un niño pequeño tienen miedo sobre su vida, sufren lo que se llama “aflicción anticipadora”, una manera de prepararse emocionalmente para el caso de que el niño se muera. Ayuda a desahogar el dolor que se siente pero les causa problemas, se tarda en poner nombre al niño ya que se considera más tolerable su muerte si no tiene nombre. Este temor a la muerte crea una separación temporal del vínculo entre el prematuro y sus padres, por ello se preguntan si no lo quieren lo suficiente. Al mejorar el niño se restablece el vínculo afectivo. Puede preocuparle el daño emotivo a largo plazo que tendrá la UCIN sobre el niño, investigaciones centíficas han demostrado que los procedimientos dolorosos no causan ningún efecto emocional a largo plazo. Puede tener miedo aunque el niño esté mejorando e inclusive ya de alta, en su domicilio. Son reacciones normales porque aún mantienen en su mente las escenas retrospectivas de la UCIN. El considerar estas escenas como comunes las puede ayudar a manejarlas sin preocupaciones. La probabilidad de que pueda sufrir una incapacidad también es frecuente, en la mayoría de los casos no está dentro de lo posible prever la probabilidad de un futuro impedimento, hay factores que influyen (la prematuridad extrema, anomalías idenfiticables del cerebro y enfermedades muy graves). No obstante estos niños con incapacidades en la mayoría de los casos pueden llevar una vida normal. Soledad A muchas personas les podría parecer que la soledad no es una emoción que experimenten los padres de niños prematuros. Sin embargo, si trabaja antes del nacimiento y ahora se queda en casa con su hijo, puede que ya no tenga acceso a la red de apoyo formada por los compañeros de trabajo y amistades que tenía antes. Además, si debe quedarse en casa para proteger al niño de la exposición a los gérmenes, puede que también se limite su contacto con otros adultos. Busque relaciones con otras personas que puedan comprender su situación para aliviar la soledad. Los amigos, la familia, así como los grupos de apoyo, son buenas elecciones. Temor y ansiedad El comienzo traumático de la vida de su hijo puede hacer que se preocupe en exceso de su futuro y la salud del niño, aunque haya mejorado lo suficiente para irse a casa. En un principio puede angustiarle cuando suena el teléfono pensando que sean el hospital para una mala noticia, al entrar en el hospital por si algo malo acaba de pasar, la posibilidad de no encontrarlo en la incubadora. Mas tarde sentir ansiedad por las visitas al médico, las intervenciones quirúrgicas o las evaluaciones acerca de su hijo. Puede disminuir su ansiedad obteniendo tanta información como le sea posible, hablar con el médico y otros padres de niños prematuros o con un profesional de confianza puede aliviar sus temores, ya que se sentirá con más control cuando esté bien infomada. Por ejemplo si teme que su hijo pueda dejar de respirar, aprenda las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP). También le puede reconfortar hablar con otros padres de niños prematuros. Tristeza Es completamente natural que sienta tristeza después de que un ser querido haya sufrido una enfermedad. Puede que tarde un tiempo en superar sus sentimientos de aflicción y decepción. Si encuentra que no desaparece, puede que esté sufriendo una depresión y necesite la ayuda de un profesional para superarla. La depresión es la reacción ante un estado de agotamiento emocional que afecta tanto física como mentalmente. Una de cada cinco personas va a padecer depresión a lo largo de su vida, en la mayoría de los casos, después de un acontecimiento, o pérdida traumático. ENLACES http://www.aeped.es/infofamilia/temas/bronquiolitis.htm http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/childandteenhealth.html http://www.murciapediatrica.com/index.htm http://www.secardioped.org/ http://www.neumoped.org/ http://www.tupediatra.com/ http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/respiratorysyncytialvirusinfections.html http://www.prematuros.info/Enlaces.asp http://www.ucineo.com.ar/ http://www.sap.org.ar/ http://www.sup.org.uy/ http://www.alape.org//
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