JOEY RAMONE, EL ANGEL DE LOS PERDEDORES
Marcelo Gobello, periodista de rock especializado, ha publicado más de 20 libros referentes a distintas bandas y momentos del rock. Entre ellos, 3 dedicados a The Ramones, el último, “Ramones, demasiado duros para morir”, a punto de editarse en España, tiene prólogo de Marky Ramone. Gobello no sólo es fan acérrimo del grupo, sino también amigo personal de sus integrantes.
A través de estas líneas, el conocido escritor nos retrata a Joey Ramone, alma matter del grupo de punk rock extranjero más argentino de la historia:
"Tuve la suerte de compartir con Los Ramones experiencias únicas. Momentos que la vida te da pocas veces. Fui muy afortunado al haber llegado a tener semejante vínculo, con los miembros de una banda tan importante para la historia del rock. Vi su primer concierto en nuestro país en el año´87. Y después cuando volvieron, en su primer regreso, en el ´91, ya comencé a tener contacto con ellos. Me hice amigo de Joey Ramone, y también de Marky. Y les hice los primeros reportajes. Antes de hablar de Joey quiero contarles que es lo que más me llega de esta banda. Los conocí prácticamente cuando salieron. Y para aquel entonces eran una cosa totalmente distinta, renovadora. Fue una banda que volvía a traerle renovación, excitación y simpleza al rock.
Su imagen también me atrajo, las canciones y el sonido, por supuesto, que fue tan revolucionario de la guitarra de Johnny Ramone, copiado hasta el hartazgo. Ellos fueron en parte los creadores del punk. Joey Ramone, que falleció en abril del 2001, era un tipo admirable. Ante todo era una persona de una calidad y de una grandeza, que pocas veces he visto. Y creo que es ejemplo que trasciende al rock.
Desde su infancia fue una persona muy castigada por la naturaleza, con muchos problemas físicos. Era un freak, una persona desproporcionada. Tenía una altura descomunal (más de 1, 90 metros), era medio encorvado y poseía una carita muy pequeña. Además, era prácticamente ciego, lo que le trajo muchos problemas cuando chico en el colegio. La madre y el hermano me contaron que, cuando era adolescente, los médicos le dijeron que era un caso perdido para la sociedad. Incluso estuvo, a los 17, 18 años, en un sanatorio psiquiátrico. De donde había vuelto con el diagnóstico de deber permanecer en la casa, medicado. Lo trataron casi como un retardado, y no lo era.
El verdadero Joey, era un ser humano, totalmente opuesto del que los médicos creyeron ver. Era un ser muy creativo y fanático de la música. Él siempre decía que el rock lo salvó y que gracias a la música, fue creciendo su autoestima. Y fue así. Era una persona muy inteligente. En la última etapa de su vida, se había dedicado, casi como un juego, a especular en la bolsa. Y le iba bárbaro. Era un ser entrañable, una persona amante de la cocina, sobre todo de la italiana. Y eso fue algo que nos acercó. Una de las cosas que más recuerdo de él, es que me enseñó a comer sushi, que a mí me daba asco. Y a él le encantaba. Y yo, por mi parte, lo llevaba a comer buena cocina italiana. Le encantaban los frapuchinos.
Otra cosa que nos unió, fue el amor por la música. El era un enamorado y un gran conocedor del rock. Cuando venía, me hacia escuchar cosas fabulosas, nuevas. También apoyaba a bandas nuevas y realizaba eventos, en el Club Continental, que fue el más importante después del mítico CBGB. Tuve la suerte de haber sido invitado por Joey y Marky a pasar con ellos varios días en Nueva York, lo que me permitió compartir su intimidad. Joey era el rey de Nueva York. Todo el mundo lo saludaba y él, sin problemas, se paraba a charlar con todos. Tenía un carisma y un encanto que te hacía olvidar, lo feo que era. Las chicas, lo adoraban. Pienso que era el verdadero ángel de los perdedores.
Todos los chicos, los adolescentes, la gente rara, los que tenían problemas, se identificaban con él. Y él nunca perdió eso, el ser entrañable y dado con todos. De la parte musical es poco lo que se puede agregar que no se haya dicho antes. Joey era un gran artista y compositor. Y un muy buen cantante. Si se lo escucha detenidamente, sobre todo en los temas lentos, uno de da cuenta de su verdadero valor como vocalista. Vivió una vida muy plena. Era muy inquieto, políticamente hablando. Era una persona más bien de izquierda. Se sumaba a cualquier causa por los derechos civiles, en contra de Bush, a favor de la integración racial, por el medio ambiente. Mientras el cuerpo se lo permitió fue una persona muy activa.
Joey hablaba muy poco de su enfermedad. Tiraba siempre para arriba. Muchas veces me decía que le molestaba lo de Kurt Cobain. Siempre la peleó y pensaba que con próximo disco la iban a pegar. Porque, y quizás esto poca gente lo sabe, Los Ramones nunca quisieron ser marginales. Ellos apostaban a la masividad. Que después la lograron a fuerza de coherencia, por actitud, por estar 20 años sobre el escenario.
Al declarársele el cáncer, el linfoma, Joey se estaba haciendo un tratamiento con quimioterapia. Pero justamente por ser casi ciego como un topo y terriblemente torpe, al salir de su casa, por una caída, se fracturó la cadera. Para poder operarse, tuvo que suspender el tratamiento y ahí perdió la pelea que estaba dando hace un buen tiempo.
Marcelo Gobello conduce actualmente el programa Rock Show. Sábados de 22 a 24hrs., en FM D´Rock y es redactor del suplemento de espectáculos del diario La Capital de MDP. Ciclo Video-Rock Presenta Marcelo Gobello"
