Hoy salgo a marchar porque quiero un país mejor...pero creo que también es un buen momento para hacernos una autocrítica.
Porque muchas veces miramos a otros países y quedamos maravillados con cosas simples como el respeto por el peatón o como un diario puede quedar en la puerta de una casa hasta que el dueño sale a buscarlo...pero mientras seguimos viviendo en el país de la "viveza criolla". Donde la gente se siente triunfal por robar el cable de un vecino o una birome del trabajo.
Donde un culo en televisión se valora mas que un programa cultural o un libro. Buscamos "héroes nacionales" para refugiarnos en sus logros, a falta de otros mas importantes...porque según parece, vale más un tipo que gana una pelea de boxeo o un drogadicto que ganó un partido hace 20 años, que la gente que se levanta todos los días a trabajar para llevar el pan a su casa en forma honesta.
Porque acá el que trabaja o estudia es un boludo, más aún si paga los impuestos, pero el que parasita al estado se creé un ganador...pero no se quiere dar cuenta que es una pobre victima del clientelismo y la perversidad de los políticos, a los que les venden su dignidad a cambio de unos miseros pesos, solamente para garantizar que la impunidad siga siendo moneda corriente. Mientras tanto nos quejamos de diputados corruptos que trabajan 2 días al año y cobran sueldos estrafalarios, solo para votar leyes que violan todos nuestros derechos y libertades, como la reforma judicial que se esta tratando ahora mismo o la ley de medios...pero a cuantos les gustaría estar en ese lugar y poder vivir como ellos. Después de todo esa parece ser la aspiración de todo militante político, trepar a como de lugar para ser igual que el ladron de turno, al que se debe que apoyar incondicionalmente.
Sí hoy solamente salimos a quejarnos de los demás no vamos a llegar a nada, el cambio también va por nuestra cuenta, porque esa viveza congénita, esa deshonestidad innata, que va creciendo hasta convertirnos en la misma basura que hoy salimos repudiar, no nos conduce a ningún lado. El cambio va a llegar si nosotros nos proponemos mejorar como personas, no prendiendo la velita a un santo, votando con la cabeza y no con el bolsillo.
Tenemos un país hermoso, lleno de recursos, humanos y naturales, sepamos valorarlo. Estemos orgullosos de ser argentinos y mas aun de ser parte del cambio que tanto necesitamos y pedimos a gritos...pero cambiemos porque sino el día de mañana, cuando busquemos responsables, también nos va a tocar mirarnos al espejo.