Fue Sherlock Holmes el que dijo que era un error teorizar antes de poseer hechos y que era imperioso primero conocer los eventos y luego generar una teoría. Añadiendo que el no seguir este procedimiento hacia que los hechos se encajaran en las teorías, y no al revés.
Mas alla del razonamiento superficial que se ve en esa frase, se puede profundizar y deducir que Holmes quiere decirnos que el razonamiento no debe estar sujeto a ninguna subjetividad ni ninguna fuerza externa que no sea la de los hechos.
Es por eso que, en base a esta pequeña introducción, sostenida por un personaje literario y por las ciencias, me atrevo a realizar una crítica profunda a lo que se conoce como Teorías Conspirativas. No lo hago porque sea un incrédulo, ya verán que soy totalmente abierto a pensamientos nuevos, sino porque me parece que estas hipótesis fallan desde todo razonamiento lógico.
Partamos de la base. ¿De dónde vienen las teorías conspirativas? Principalmente se dan cuando hay ciertas dudas (producto de la desinformación propia, o de desinformación intencionada) sobre un hecho en concreto. La teoría conspirativa establece que ante evento, hay un engaño por parte de los miembros pertenecientes a la parte afectada para sacar rédito. Un ejemplo seria la teoría conspirativa que establece que Estados Unidos nunca llego a la Luna, y que fue todo un montaje para que, de este modo, pudieran ganar la “carrera espacial” a la URSS. Cambiando el rumbo de la Guerra Fria.
Ustedes citaran sus ejemplos, pero siempre habrá una constante en todas estas hipótesis, caracterizadas por que una asociación o grupo hace creer a la sociedad algo que en realidad no paso.
No es mi tarea en esta nota desmentir, bajo ningún concepto, ninguna teoría conspirativa. Solo exponer una serie de argumentos y opiniones que intenta dar un poco de luz sobre la naturaleza y la veracidad de estas hipótesis.
Partamos desde un hecho importante, que es de donde nacen este tipo de teorías. Puede ser un atentado, una guerra, una victoria de un presidente que era teóricamente imposible que ganara, etc. Todas estas teorías comparten algo en común. Los hechos descriptos son extraños al momento de producirse y generan un gran impacto.
Estas características se dan en todos los sucesos en los que se basan estas hipótesis conspirativas. Y, ahora, viene lo interesante.
Un investigador, llamado Nassim Nicholas Taleb, desarrollo una teoría que llamo “El Cisne Negro”, que publico en un libro homónimo. En esta establece que hay eventos que comparten las características antes mencionadas (de ser extraños y generar impacto) y que intenta ser explicados LUEGO de sucedidos. Es decir a posteriori. No hay forma de predecir ningún suceso de estas características. No es que “simplemente pasan”. Sino que recién cuando suceden se produce su análisis.
Díganme ¿Saben ustedes por que empezó la 2da Guerra Mundial?
Algunos me dirán que por la tensión entre Alemania y Francia, quizás también el régimen Nazi y los nacionalismos emergentes en Italia, España y otros países.
Pero la pregunta es ¿Podía una persona inteligente y enterada de los hechos del mundo de ese entonces predecir en 1939 que ese año se iba a desatar una guerra mundial? No. No podía.
Simplemente porque son tantos, pero tantos, los eventos que influyen en el desencadenamiento de algo extraño e impactante que se torna impredecible el momento que ocurrirá.
En este libro, Taleb, sostiene que al hombre le gusta lo tangible, lo confirmable. Y también lo teatral, lo sorprendente, lo llamativo, lo emocionante. No importa que no le suceda a el, pero el hecho de saber explicar algo que sucedió, mediante una teoría (falsa o verdadera) lo hace sentir emocionado y excitado. Quizás por que la rutina de su vida le impide ver la realidad o aceptarla tal como es, aburrida.
Pero no me voy a detener en las personas que generan estas teorías, no en esta nota, sino en la teoría en sí. ¿Por qué no son creíbles ni lógicas?
Principalmente por que violan los dos principios que expuse. Primero el de Sherlock Holmes (Las teorías deben encajarse en los hechos, y no al revés) y el ensayo de Nicholas Taleb (El cisne negro es el evento que se explica luego de que sucede, siendo imposible su anticipación). Partiendo desde ahí vamos a seguir el razonamiento de cómo sería la creación de una teoría conspirativa.
Sucede un evento extraño e imprevisible que genera un gran impacto. Un atentado, la llegada del hombre a la Luna, el fracaso de Google +, etc.
Luego de eso se comienzan a buscar explicaciones, es natural en el hombre hacerlo. Buscamos explicaciones para todo. ¿Por qué me despidieron del trabajo? ¿Por qué no paro el colectivo? ¿Por qué subió la leche? ¿Por qué las milanesas me salieron gomosas?, etc.
En esta etapa cada parte, por no decir cada persona, tendrá una teoría distinta sobre este hecho. Algunos creerán que Google + no triunfo por qué se hizo esperar mucho, otros creerán que no llego al éxito porque la gente ya estaba interesada en el Facebook. Y así podríamos seguir.
Es obvio que cada parte expondrá la teoría que más le favorezca. Si uno es un usuario corriente de facebook encontrara razones sobre el fracaso de Google + y si, en cambio, uno es consumidor de productos de Google encontrara otras.
Es decir, en todos estos casos, la subjetividad influye de manera tajante en las suposiciones que se hacen.
Volviendo nuevamente a Sherlock Holmes, cierta vez entro a su apartamento una mujer rubia al que su amigo (El Doctor Watson) describe como muy atractiva. Luego de platicar un rato y que ella exponga su problema, se retira. Watson le dice a Holmes que era una mujer encantadora, y este último dice que no lo había notado.
El doctor, indignado, le dice que es un autómata, una maquina de pensar y totalmente fría. A lo que este contesta que no se deja influenciar por los sentimientos ni sus prejuicios, para Holmes el cliente es una entidad, un objeto de análisis y no más que eso. No está sujeto a sentimientos ni prejuicios de ningún tipo.
La pregunta es ¿Por qué Holmes piensa de este modo?
Porque la subjetividad es lo que arruina al pensamiento lógico. Uno se condiciona a pensar de una manera, uno está en el evento y no fuera de él. Es un participante, cuando debería ser un espectador.
Hay muchos ejemplos claros de subjetividad, por ejemplo cuando tenemos un prejuicio sobre alguien del que nos contaron cosas malas, y resulta ser todo lo contrario. Pero, aun así, seguimos buscando señales para sustentar la teoría que teníamos. Tergiversando los hechos para que encajen en lo que queremos pensar.
Esto sucede con las teorías conspirativas. Uno esta condicionado para intentar creer otra cosa de la que “le cuentan” o la que puede ver. Uno quiere creer que Estados Unidos es un estado malvado y hace auto-atentados a sus ciudadanos, y cualquier hecho sirve para sustentar esa afirmación. No importa que tan inadmisible sea en la teoría desde la lógica formal, uno lo hace encajar.
Supongo que de ahí viene el éxito de estas falaces hipótesis, en que nosotros queremos descreer de todo. Y aplicamos a subjetividad a Estados Unidos, como a las amigas de las novias (que le llenan la cabeza), los amigos del novio (que lo quieren llevar por caminos lujuriosos), la suegra (que odia a la novia de “El Nene”) y los periodistas (Que se venden al mejor postor)
La subjetividad se presenta en nuestra vida y nos impide dilucidar entre las verdades y las verdades falaces, siendo estas, una categoría de las Teorías Conspirativas.
Los saltos creativos, esos que nos permiten afirmar que dos personas vestidas igual en el lugar de un atentado guardan estrecha relación con el mismo, son usados a la ligera. Y sin sustento alguno. Continuamente se buscan argumentos falaces, carentes de sentido e insulsos para sostenerlas; argumentando desde un punto de vista subjetivo y casi dogmatico.
Para concluir, no desestimo a la gente que cree o genera estas hipótesis. Pero encuentro, en general, muchos puntos débiles y refutables en sus argumentos. Y, sobre todo, mucha subjetividad.
Aun así, al presentarse hechos irrefutables se puede afirmar que alguna de estas teorías sean corroboradas pero, es muy complicado de sostener. Sobre todo por la falta de información y la gran cantidad de falacias lógicas que se encuentran en los argumentos.
Pero, como punto bueno para las Teorías Conspirativas, tal como dijo Sherlock Holmes, al eliminar toda solución lógica a un problema, lo ilógico, aun imposible, es invariablemente lo cierto.
Claro está, que hay que descartar lo lógico primero. Mediante procedimientos adecuados y con la total objetividad de los hechos, y con la menor intervención de la subjetividad posible. En ese caso, cuando todo lo probable sea descartable, aparecera la unica excepcion del pensamiento Holmiano, y la Teoria Conspirativa podra ser corroborada.
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