La prostitución masculina es un tema del que no se suele hablar.
Muchos creen que las mujeres serían incapaces de pagar por sexo, pero no es así. Aquí, el testimonio de tres varones que ejercen la profesión más antigua del mundo.
Pensar que una mujer no se atrevería a pagar por sexo, tal vez sea un pensamiento un tanto ingenuo. Obviamente, no todas las mujeres recurren a un taxiboys para cumplir sus fantasías sexuales, como tampoco lo hacen todos los hombres. Generalizar nunca es bueno, dicen por ahí, pero lo cierto es que las mendocinas que se animan a desembolsar varios billetes a cambio de sexo son más de las que parecen.
Sí, estamos hablando de prostitución masculina. Pero ojo, no son sólo las mujeres las que pagan para tener momentáneamente a un desconocido que le de placer. También hay hombres que abren sus billeteras con la sola finalidad de ver a sus esposas, concubinas y/o novias mantener relaciones con otro hombre. Y, también gays que quieren tener contacto cercano con escorts masculinos que aseguran no tener inclinaciones homosexuales.
En Argentina la modalidad se popularizó con los bailes hot que muchos jóvenes hacen en despedidas de solteras y reuniones de mujeres. El stripper varón despierta la fantasía de muchas féminas de poseer un cuerpo musculoso y bien dotado a costa de un par de billetes con la cara de Roca.
Claro que no todos los strippers venden servicios sexuales, aunque un porcentaje de ellos en un contacto previo con quien puede estar organizando una despedida de soltera aclara que por tocarles sus partes íntimas o requerir alguna de las invitadas penetración el costo es otro.
Tres hombres que ofrecen sus servicios sexuales fueron entrevistados por @Crtn_gz, los nombres de los protagonistas fueron cambiados a pedidos de ellos para preservar su identidad. Uno de ellos solo es “acompañante” de féminas, el segundo ofrece sus servicios tanto a mujeres como a hombres y, el último, sólo a homosexuales. Los precios que manejan van desde los 300 a 500 pesos dependiendo del tipo de servicio que se requiera y de cuántas personas sean. Los tres suelen atender a parejas y aseguran que nunca sufrieron un hecho de violencia como suelen vivenciar sus colegas mujeres.
Sólo para ellas
Federico (nombre ficticio utilizado sólo para esta nota) tiene un aviso en un sitio de Internet donde muchos hombres y travestis dan a conocer los servicios sexuales que ofrecen. Él aclara de un principio que sólo tiene sexo con mujeres aunque a veces muchas de ellas vienen con sus parejas.
"Las mujeres que se atreven a contactarme por lo general son casadas y son 30 años en adelante. Muchas buscan nuevas experiencias, creo. A otras las atrae el morbo, esto lo intuyo ya que no pregunto por razones de privacidad o por ahí a ellas no les gusta", comentó Federico y agregó: "Por el precio no hay problema, la que se anima no tiene problema en pagar. Cobro más o menos entre 200 y 300 pesos".
El muchacho, de 31 años que lleva más de seis años en el rubro, confesó que sólo mantiene sexo con mujeres aunque muchas veces son los maridos de éstas lo que lo contactan: "También, atiendo a parejas las cuales me contactan para hacer realidad sus fantasías. Algunas parejas quieren que los mire mientras ellos tiene sexo, otros quieren ver como tengo sexo con sus mujeres y, a algunos les gusta que su mujer tenga sexo con ambos a la vez".
Según Federico, algunas de sus clientas lo visitan con frecuencia, pero nunca "nadie se enamoró de mí. Esto es así: voy al lugar que me citen, hacemos lo que hay que hacer y cada uno por su lado, nada de mensajes o llamados o lo que sea".
Para el joven esto no es un trabajo, "no vivo solo de esto, lo tomo como alguien que ayuda a los demás a que la pasen bien y yo también la paso bien haciéndolo”, y confió que “lo más importante de todo, es que todas las mujeres y todas las parejas buscan un buen tamaño y que tengas buena presencia".
Para ellas y para ellos
Cristian (otro nombre ficticio) tiene 25 años y comenzó en el rubro a los 18 incentivado por una amiga del gimnasio. Ofrece servicios sexuales para hombres, mujeres y parejas y, también, acompaña a damas a fiestas, reuniones de trabajo y viajes.
"Una anécdota que recuerdo es haber prestado servicios a una extranjeras con la cual nunca tuve sexo pero fue la que mejor me pagó. La mujer era italiana y lesbiana y tenía una reunión empresarial en Chile a la que debían concurrir con sus parejas. Así me pidió que me hiciera pasar por su marido. Me pagó el viaje, la estadía y me pagó por hora trabajada", contó Cristian.
El joven asegura no tener inclinaciones gay, pero le ofrece servicio a hombres. "Me gustan las mujeres. No tengo pareja actualmente, pero no tengo problema en tener clientes masculinos. Por lo general, éstos buscan alguien que los penetre y muchos de ellos son casados".
"Para mí esto es una buena salida laboral. La paso bien, me divierto y gano bien. Suelo cobrar de 300 pesos en adelante por una hora con una persona y 400 a parejas. Cuando tengo que viajar pido ir libre de gastos", detalló el joven, quien explico que "obviamente que mi familia no sabe que de esta manera me gano la vida".
Exclusivo para hombres
Gabriel aseguró ser un "macho activo y pasivo, de cuerpo atlético sólo para hombres", según reza un aviso de una página de citas para homosexuales. El hombre tiene 34 años y lleva varios años ejerciendo de taxiboys. Una vez uno de sus clientes se enamoró perdidamente de él y confesó que cometió el error de seguir prestándole servicios: "En esta profesión te vas a encontrar todo tipo de personas. La mayoría son solitarios o gays que no declarados y buscan en uno un refugio".
Al parecer, otra diferencia con sus colegas mujeres es que ellos trabajan sin ningún proxeneta. "Yo trabajo de manera independiente, así es más tranquilo y me evito problemas", cerró la charla Gabriel.
Otros

Muchos creen que las mujeres serían incapaces de pagar por sexo, pero no es así. Aquí, el testimonio de tres varones que ejercen la profesión más antigua del mundo.
Pensar que una mujer no se atrevería a pagar por sexo, tal vez sea un pensamiento un tanto ingenuo. Obviamente, no todas las mujeres recurren a un taxiboys para cumplir sus fantasías sexuales, como tampoco lo hacen todos los hombres. Generalizar nunca es bueno, dicen por ahí, pero lo cierto es que las mendocinas que se animan a desembolsar varios billetes a cambio de sexo son más de las que parecen.
Sí, estamos hablando de prostitución masculina. Pero ojo, no son sólo las mujeres las que pagan para tener momentáneamente a un desconocido que le de placer. También hay hombres que abren sus billeteras con la sola finalidad de ver a sus esposas, concubinas y/o novias mantener relaciones con otro hombre. Y, también gays que quieren tener contacto cercano con escorts masculinos que aseguran no tener inclinaciones homosexuales.
En Argentina la modalidad se popularizó con los bailes hot que muchos jóvenes hacen en despedidas de solteras y reuniones de mujeres. El stripper varón despierta la fantasía de muchas féminas de poseer un cuerpo musculoso y bien dotado a costa de un par de billetes con la cara de Roca.
Claro que no todos los strippers venden servicios sexuales, aunque un porcentaje de ellos en un contacto previo con quien puede estar organizando una despedida de soltera aclara que por tocarles sus partes íntimas o requerir alguna de las invitadas penetración el costo es otro.
Tres hombres que ofrecen sus servicios sexuales fueron entrevistados por @Crtn_gz, los nombres de los protagonistas fueron cambiados a pedidos de ellos para preservar su identidad. Uno de ellos solo es “acompañante” de féminas, el segundo ofrece sus servicios tanto a mujeres como a hombres y, el último, sólo a homosexuales. Los precios que manejan van desde los 300 a 500 pesos dependiendo del tipo de servicio que se requiera y de cuántas personas sean. Los tres suelen atender a parejas y aseguran que nunca sufrieron un hecho de violencia como suelen vivenciar sus colegas mujeres.
Sólo para ellas
Federico (nombre ficticio utilizado sólo para esta nota) tiene un aviso en un sitio de Internet donde muchos hombres y travestis dan a conocer los servicios sexuales que ofrecen. Él aclara de un principio que sólo tiene sexo con mujeres aunque a veces muchas de ellas vienen con sus parejas.
"Las mujeres que se atreven a contactarme por lo general son casadas y son 30 años en adelante. Muchas buscan nuevas experiencias, creo. A otras las atrae el morbo, esto lo intuyo ya que no pregunto por razones de privacidad o por ahí a ellas no les gusta", comentó Federico y agregó: "Por el precio no hay problema, la que se anima no tiene problema en pagar. Cobro más o menos entre 200 y 300 pesos".
El muchacho, de 31 años que lleva más de seis años en el rubro, confesó que sólo mantiene sexo con mujeres aunque muchas veces son los maridos de éstas lo que lo contactan: "También, atiendo a parejas las cuales me contactan para hacer realidad sus fantasías. Algunas parejas quieren que los mire mientras ellos tiene sexo, otros quieren ver como tengo sexo con sus mujeres y, a algunos les gusta que su mujer tenga sexo con ambos a la vez".
"Casi siempre es el marido el que me contacta y jamás me pasó que algunos de los esposos se enoje por algo, se deja todo claro antes de empezar. Lo que ellos quieren que hago es lo que hago, ese es mi trabajo.
Según Federico, algunas de sus clientas lo visitan con frecuencia, pero nunca "nadie se enamoró de mí. Esto es así: voy al lugar que me citen, hacemos lo que hay que hacer y cada uno por su lado, nada de mensajes o llamados o lo que sea".
Para el joven esto no es un trabajo, "no vivo solo de esto, lo tomo como alguien que ayuda a los demás a que la pasen bien y yo también la paso bien haciéndolo”, y confió que “lo más importante de todo, es que todas las mujeres y todas las parejas buscan un buen tamaño y que tengas buena presencia".

Para ellas y para ellos
Cristian (otro nombre ficticio) tiene 25 años y comenzó en el rubro a los 18 incentivado por una amiga del gimnasio. Ofrece servicios sexuales para hombres, mujeres y parejas y, también, acompaña a damas a fiestas, reuniones de trabajo y viajes.
"Una anécdota que recuerdo es haber prestado servicios a una extranjeras con la cual nunca tuve sexo pero fue la que mejor me pagó. La mujer era italiana y lesbiana y tenía una reunión empresarial en Chile a la que debían concurrir con sus parejas. Así me pidió que me hiciera pasar por su marido. Me pagó el viaje, la estadía y me pagó por hora trabajada", contó Cristian.
El joven asegura no tener inclinaciones gay, pero le ofrece servicio a hombres. "Me gustan las mujeres. No tengo pareja actualmente, pero no tengo problema en tener clientes masculinos. Por lo general, éstos buscan alguien que los penetre y muchos de ellos son casados".
Una vez vino una pareja y la fantasía de ella era verlo a su marido con otro hombre.
"Para mí esto es una buena salida laboral. La paso bien, me divierto y gano bien. Suelo cobrar de 300 pesos en adelante por una hora con una persona y 400 a parejas. Cuando tengo que viajar pido ir libre de gastos", detalló el joven, quien explico que "obviamente que mi familia no sabe que de esta manera me gano la vida".
Exclusivo para hombres
Gabriel aseguró ser un "macho activo y pasivo, de cuerpo atlético sólo para hombres", según reza un aviso de una página de citas para homosexuales. El hombre tiene 34 años y lleva varios años ejerciendo de taxiboys. Una vez uno de sus clientes se enamoró perdidamente de él y confesó que cometió el error de seguir prestándole servicios: "En esta profesión te vas a encontrar todo tipo de personas. La mayoría son solitarios o gays que no declarados y buscan en uno un refugio".
Hace unos años, unos de mis clientes se me enamoró. Yo lo seguí atendiendo y cuando quise darme cuenta me perseguía por todos lados y me hacía escena de celos. Le dije que le iba a decir a su familia que era gay. Así dejó de molestarme.
Al parecer, otra diferencia con sus colegas mujeres es que ellos trabajan sin ningún proxeneta. "Yo trabajo de manera independiente, así es más tranquilo y me evito problemas", cerró la charla Gabriel.
Otros
