Seis años han pasado desde que Carmen fuese rociada con lejía industrial por su exmarido..Un coma inducido y más de 50 cirugías consiguieron lo más difícil: que siguiera con vida...Sin embargo las quemaduras en el 80% de su cara dejaron cicatrices irreparables..los niños se aterrorizaban al verla, los reportajes de televisión alertaban sobre la dureza de su rostro.Cuatro años viviendo esa dura realidad hasta que llegó la proposición de un transplante. En un hospital de Boston comenzó la nueva vida de Carmen. Fue difícil. Su sistema inmunológico, rebosante de medicamentos para las anteriores intervenciones, rechazó al principio los tejidos implantados. En una dura y larga batalla los avances médicos y la fortaleza de esta antigua enfermera consiguieron finalmente hacer el resto....como ella dice, poner fin con este maravilloso regalo a un capítulo de su vida.... Eso y el amor porque Carmen, a sus 44 años y enamorada de nuevo de su profesor de piano, está convencida de que lo mejor de su vida comienza ahora.
"Ahora estoy en un lugar mejor, mental y emocionalmente, de lo que podía haber imaginado hace seis años", dijo Tarleton. "Quiero compartir mi experiencia con otros para que puedan hallar esa fuerza interior para escapar a su propio dolor".
En el 2007, la mujer de 44 años y madre de dos hijos fue atacada por su entonces marido Herbert Rodgers, quien supuso que ella lo engañaba con otro hombre. La policía dijo que fue a la casa en busca de ese supuesto sospechoso y después dirigió su furia contra Tarleton, golpeándola con un bate y arrojándole lejía en la cara
Carmen Blandin Tarleton junto a su novio Sheldon Stein