InicioOfftopicRelato de un malvinense
Hola T! Aca les traigo una historia que nos llena de orgullo como argentinos. Leanla, que vale la pena


¿Como patriota, darias la vida por tu bandera?

Pero, cuando esta situación ocurre puntualmente, darías la vida por tu bandera?

La siguiente historia tiene que ver con esto, un VGM que arriesgo su vida por su bandera. Y no es una cuestión "semantica".

Sin mas preambulos...



Relato efectuado por Cbo 1ro Guerrero del 6 de Malvinas ARMANDO GONZALES (Alias el Cabo), R.I.M. 6 de Mercedes.

"Una vez que se produjo el alto al fuego en PUERTO ARGENTINO, el 14 de junio de 1982, al tercer día nos dirigimos al aeropuerto.


Reunidos en ese lugar comenzó el regreso al continente. La orden fue dejar todo nuestro equipo, solo las prendas que vestíamos y algún objeto personal podíamos llevar de regreso a casa…

La marcha de salida del aeropuerto hacia el pueblo tenia que cruzar un control, cada soldado era revisado minuciosamente por el enemigo

Ante esta situación y no contando con otra posibilidad, retrocedí unos 300 metros hacia el aeropuerto acompañado con el soldado HORACIO ROMERO apuntador de MAG de mi grupo de apoyo, de la Tercera Sección de la Compañía A.

Con gran asombro vio como sacaba de entre mis ropas la bandera de nuestra compañía, la cual había flameado en el puesto comando los días que las acciones permitían no detectar nuestras posiciones

ROMERO me pregunto que íbamos a hacer y cómo, yo solo pude decirle será nuestra misión de combate poder rescatarla, de no ser así moriré antes que entregarla al enemigo.



Cayado los dos solo nos miramos y comenzamos a rezar pidiendo el perdón de nuestros pecados y que si ese seria mí o nuestro último día de vida queríamos morir con dignidad.

Alguien se preguntará ¿cómo tenía esa bandera y de donde salió?

Es que antes de salir del aeropuerto un soldado de nuestra compañía que sacó todo lo que tenía en su bolsón porta equipo para ver que podía llevarse la tomó con cuidado y la depositó arriba de sus pertenencias, al observar lo que hacia me acerque y ante semejante trofeo para los ingleses si llegaban a encontrarla, no dude en tomarla.

Paso seguido me quité parte de la ropa, chaquetilla, tricota y camisa mientras ROMERO miraba para todos lados para no ser descubiertos. Me ayudó a envolver la bandera en el pecho, luego de acomodarme las prendas regresamos al sector de control para esperar pacientes nuestro turno.


Frente al enemigo atiné a subirme rápidamente las prendas y mostrar que no tenía nada en la cintura, me miró con desconfianza, abrí mis brazos y revisó todos los bolsillos de mi abrigo; solo encontró un cepillo de dientes y pasta dental. Con mirada sorprendente y risueña me dejó en el bolsillo lo hallado, en ese momento un fotógrafo tomo una foto lo mire seriamente y bajó su cámara, por suerte el soldado dijo que me fuera.

Días siguientes ya en el pueblo una noche comenzó el embarque al continente.

Tuvimos otro control donde un oficial inglés que hablaba castellano nos interrogaba, me preguntó cuantos años de soldado tenía y contesté siete, exclamando él, es usted un buen profesional como los nuestros, a lo que yo retruque diciendo solo soy soldado no mercenario, palabra que lo irritó y quiso separarme del grupo, por suerte otro oficial se acercó y me apuró para que subiera al trasbordador.

Una vez que llegamos al barco que nos traería sin saber a donde, ARGENTINA o URUGUAY, con angustia subí pensando en tirarme al agua si la nave era inglesa y nos tenían que desnudar para controlarnos nuevamente. Tremendo fue ver a un soldado de aspecto asiático que se me acercó, miré al cielo oscuro y solo vi la bandera de la Cruz Roja, baje la mirada resignado a cumplir con mi objetivo de no permitir que nadie me quitara mi tesoro. En ese momento el soldado dijo: “¡Eh chango! Dale caminá. Tomá esto caliente, que regresamos a casa, estás en el BAHIA PARAISO hermano”. Ese supuesto asiático era un soldado jujeño de nuestra ARMADA ARGENTINA.

Ya en el casino de suboficiales del barco saqué la bandera ante el asombro de muchos camaradas de combate, de distintas unidades y de nuestro regimiento, mi encargado de compañía, el sargento primero LUIS RODOLFO CORONEL con su voz característica grito ¡BIEN CABO! ¡¡VIVA LA PATRIA CARAJO!!"


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