La vida en común no implica “tomar posesión” del otro sino compartir y proyectar juntos. Aunque no es sencillo, no hay secretos mágicos. Sólo hay que tratar de tener en cuenta ciertos aspectos.
Al parecer las cosas comienzan así:
Y siguen así:
“Me deja todo el baño con las toallas mojadas, ¿qué le cuesta tenderlas antes de salir? y ser menos egoísta?”. “Cuelga su ropa interior en las canillas de la ducha, y tengo toallitas femeninas hasta en el cajón de mis medias, es muy invasiva”. “Tiene un carácter muy difícil, y en la mañana no puedo ni hablarle porque se pone más malhumorado”... Y los reclamos mútuos puede seguir hasta el hartazgo.
Es que en realidad, cuando los integrantes de una pareja deciden irse a vivir juntos por primera vez, lo cierto es que nada tiene de fácil.
¿Por qué no es sencillo? Porque simplemente son dos personas diferentes, con sus costumbres, vicios, bondades y egoísmos, que han compartido un tiempo parcial de convivencia con su pareja, pero no “total”. Algo que no los prepara para adaptarse el uno al otro a lo que implica estar en pareja y conocerse. La convivencia es la puerta para ver lo mejor y lo peor del otro, y de nosotros mismos.
Ella dice, él dice...
Son muchas las quejas y las intolerancias que se viven cuando el mismo techo une a la parejita feliz. Entonces “los trapitos sucios” empiezan a salir a la luz, y lo maravilloso que tenía el otro hasta se transforma en motivo de queja. Pero se trata de ser realistas, no “fatalistas” con la convivencia. Por ello algunos tips antes, y durante la convivencia, te pueden servir a modo de guía.
Tomá nota:
1. Debemos reflexionar y pensar, antes de tomar la decisión de casarnos o convivir, sobre si realmente estamos dispuestos a aceptar los aspectos negativos de nuestra pareja; si podremos a adaptarnos a las exigencias de la convivencia. Y, sobre todo, ser conscientes de que no se puede mantener una relación idílica, sin problemas.
2. Tenemos que ser realistas y ser concientes de que a medida de que pasa el tiempo surgen las diferencias. La rutina diaria, el cansancio, los problemas, los estados de ánimo, etc., son obstáculos que se presentan en cualquier relación y que si no se afrontan con unidad, amor y esfuerzo, pueden deteriorar la convivencia.
3. Para que la convivencia sea un éxito, debemos tener una actitud madura y realista sobre las expectativas con nuestra pareja y sobre nuestra relación. Debemos reflexionar y pensar con detenimiento si realmente deseamos compartir nuestra vida con esa persona y si estamos dispuestos a ceder, realizar proyectos juntos, mejorar, compartir, quererla, afrontar juntos las dificultades, etc.
Recordá que la comunicación y el respeto hacia nuestra pareja, son las bases fundamentales para alcanzar una relación afectiva satisfactoria.
4. A través de la comunicación tratamos de ser entendidos por el otro, al mismo tiempo que nosotros nos esforzamos en entender lo que el otro quiere transmitirnos. No se trata de hablar mucho, sino de comunicarse realmente, de descubrir qué le preocupa a nuestra pareja, cuáles son sus inquietudes, por qué está triste o contento, etc.
5. El respeto es otra prioridad en toda relación. Debemos ser cuidadosos en las formas, no caer nunca en los insultos o descalificaciones y cuidar el trato que tengamos para que en ningún momento resulte ofensivo. En las discusiones debemos evitar siempre los gritos, insultos o malos gestos, de lo contrario, se perdería el respeto por la pareja y la relación se deterioraría siendo casi imposible recuperarla.
6. Otro aspecto a tener muy en cuenta es la alegría y el sentido del humor. Debemos procurar que nuestro hogar sea un lugar alegre, donde exista un ambiente cordial y cariñoso, procurando siempre agradar y entregar lo mejor de nosotros mismos y no recurrir nunca a los reproches ni al enfado sistemático.
7. La comunicación es el ingrediente fundamental de las relaciones interpersonales. Es importante que comuniques tus inquietudes, sentimientos, proyectos y cualquier cosa que creas necesaria decirle. Además, hay que obtener retroalimentación.
8. Respeta el espacio. Como mencionamos arriba, tu pareja es alguien diferente a vos. Por lo tanto necesita de privacidad y espacio, al igual que vos. Evitá revisar sus cosas como celular, cartera, computadora o el placard. Si hacés esto sólo provocarás que el otro piense que no le tenés confianza y que lo espiás. Esto provocará, con seguridad, una pelea.
9. La comprensión y tolerancia son otras de las claves que ayudan a que una relación sea más duradera y libre de escenas negativas. Siempre que surjan discrepancias siéntense y hablen sin miedo todo lo que piensan y traten de comprender la postura del otro. Recordá que siempre hay dos versiones de la historia y ninguno de los dos tiene la razón absoluta.
10. Los detalles. Invitalo o invitala a una cena romántica una vez al mes. Ya sea en un restaurante de cocina internacional o prepará la cena vos misma/o.
11. Convivan con otras parejas o amigos. La vida social es importante para tener alternativas a la rutina. Salir juntos es divertido y le da un toque diferente a la relación.
12. Confianza. Aunque le hayas escuchado hasta el cansancio, debés considerar que si no tenemos motivos reales para desconfiar de nuestra pareja, es muy importante evitar los celos y agobiarle con nuestras inseguridades, pues eso sólo hace que los lazos de la relación se hagan débiles en vez de fortalecerse.
13. Sexo. Las relaciones interpersonales son tan complejas que no hay una fórmula que garantice su éxito, pero sí existen algunos factores que las impulsan. Si el sexo funciona bien es un punto a favor. Pero esto no sucede solo, hay que poner de nuestra parte.
Enseñale que puede tomar la iniciativa y que los juegos son importantes para no caer en la rutina y volverse cómodos.
Fuentes: Feminis.com/Diario Los Andes.
Espero te sirva...