!Comenzamos el curso de iniciación! Y para empezar os voy a hablar un poco de los principios básicos de la fotografía. Este es un tema que puede ser muy extenso si entramos en cada una de sus partes y es mucha teoría, pero voy a intentar resumirlo lo mejor posible para no aburriros.
Sin luz no habría fotografía, eso lo sabemos como que la necesitamos para ver con nuestro ojos, de ahí que la palabra fotografía tenga como significado “escribir con luz”. Debemos tener claro que la luz es nuestra principal materia prima a la hora de hacer una fotografía.
La luz proviene de una fuente de energía que pueder ser natural (el sol) o artificial (un flash, una bombilla) y se transmite en línea recta hasta llegar a los objetos.
Y gracias a que la luz está formada por varias longitudes de onda, según la superficie donde incidan los rayos, nuestro ojo percibe esos cambios de longitud como los distintos colores. Así, cuando vemos un objeto de color verde, resulta que su superficie refleja en mayor medida el verde, y absorbe el azul y rojo.
Esto nos da la clave para entender el comportamiento de los filtros en fotografía; si usamos un cristal transparente azul para filtrar la luz, este dejará pasar la luz azul y absorberá los demás colores. Pero de los filtros hablaremos más adelante.
Ahora vamos a ver como gracias a un orificio pequeño se puede formar una imagen, o lo que es lo mismo: el funcionamiento de la antigua cámara oscura, los comienzos de la fotografía.
Funcionamiento de la cámara oscura
Supongamos que tenemos una caja de zapatos totalmente cerrada (a oscuras), y en una de sus caras más amplia practicamos un pequeño agujero con un alfiler. La luz del exterior entra en la caja. Si por ejemplo, colocamos un objeto delante del orificio, dentro de la caja, en la cara contraria al orificio, se formará una imagen invertida del objeto que tenemos en el exterior. ¿Cómo ocurre esto?. Sabiendo que la luz viaja en linea recta, los rayos que vienen de la parte superior del objeto serán recogidos en la parte inferior de la caja de zapatos.
Pero claro, esto es muy rudimentario, y la imagen que se forma está poco definida, dispersa. Por eso se empezó a usar lentes sustituyendo ése arcaico orificio. Unas lentes convergentes (como las de una lupa) que se ocupan de concentrar más luz y converger los rayos, para que de esta forma la luz se dirigiese de forma más precisa al lugar de incidencia formando imágenes más parecidas a la escena original. Es exactamente lo que hacemos cuando intentamos enfocar una escena con nuestras cámaras actuales, disponer las lentes para conseguir una imagen nitida y con suficiente luz.
Nos falta el último elemento para tener sentadas las bases de la fotografía; el material fotosensible. Sin éste, lo único que hemos estado haciendo hasta ahora es representar objetos o escenas. Desde que se empezaron a usar lentes en la cámara oscura hasta que se inventó un material fotosensible pasaron más de trescientos años. El material fotosensible se ocupa de captar y fijar la imagen, y en la actualidad lo podemos diferenciar entre materiales analógicos (película) y digitales (sensores). Tema del que también trataremos más adelante.
Así, las bases de la fotografía se resumen en estos cuatro puntos:
Transmisión de la luz en linea recta
Formación de una imagen por un orificio
Convergencia de los rayos de luz por las lentes
Materiales fotosensibles
Creo que los siguientes posts sobre los temas restantes no serán tan largos y teóricos como este, !pero había que quitarse de encima lo antes posible toda esta teoría! ¿Alguna duda?. En el siguiente post hablaremos de las partes importantes de la cámara.
He usado como referencia para este post: El manual “La fotografía paso a paso” de Michael Langford, y los apuntes de clase de Noemí Genaro.
Ahora trataremos un tema algo más práctico. Para ello necesitaremos un par de herramientas: nuestra cámara y un destornillador pequeño. O en su defecto un cuchillo jamonero para poder ver las entrañas de nuestra cámara. Bueno… mejor os cuento lo que hay dentro de una cámara y vosotros os lo imagináis, dejémoslo en algo teórico de momento.
Voy a hacer el recorrido de las partes más importantes siguiendo el camino que sigue la luz al entrar en nuestra cámara, principalmente una réflex:
Objetivo: Es el conjunto de lentes o lente que se ocupa de dirigir la luz al sensor para conseguir la mayor y más fiel cantidad de información de la escena que observamos. Se suele decir que un objetivo cuanto más pesado más calidad ofrece, debido a la cantidad y el tamaño de lentes que alberga; cuanta más luz sean capaz de captar mejor. Esto es para el caso de objetivos réflex o compactas avanzadas, en el caso de cámaras compactas es normal que las lentes sean de un tamaño muy pequeño. Los objetivos pueden ser más o menos luminosos según su diafragma.
Diafragma: El diafragma se encuentra situado dentro del objetivo, y es un conjunto de aspas que conforman el orificio por donde entra la luz, las cuales se cierran o abren para dejar entrar mayor o menor cantidad de luz. Cuanto más pequeño es el orificio más profundidad de campo obtenemos, es decir, enfocamos más partes de la escena y obtenemos más nitidez. Pero de la profundidad de campo ya hablaremos largo y tendido. Los valores del diafragama (más o menos abierto) se representan con el número f, y debemos tener en cuenta que un número f 2,8 se refiere a un diafragma más abierto que un f 16. Como se aprecia en la imagen, el primer diafragma es un f 2,8 y el segundo un f 16,
Mecanismo de enfoque: Nos ayuda a disponer las lentes más cerca o más lejos para conseguir mejor nitidez del objeto que queremos enfocar. Este mecanismo en cámaras réflex se encuentra en el objetivo y se puede controlar manualmente, mientras que en una compacta funciona automáticamente.
Aquí podéis ver una pequeño esquema de una cámara réflex por fuera.
Obturador: El obturador se ocupa de controlar la cantidad de luz que llega al sensor mediante una serie de cortinillas que se abren y cierran. Según la velocidad de obturación pasará más o menos luz. Cuanto más tiempo pase abierto el obturador más luz entrará, pero hay más posibilidades de conseguir una imagen menos detallada. Una velocidad de 1/125 dejará pasar menos luz que una velocidad de 1/13. De la relación velocidad de obturación-nitidez hablaremos también más adelante.
Visor: Es la parte de la cámara que nos permite ver la escena que vamos a fotografiar. Según el tipo de cámara puede ser diferente. Si hablamos de una réflex, el visor es una ventanita pequeña por la que gracias a una serie de lentes y espejos colocados estratégicamente podemos ver la escena tal y como la captará nuestro sensor a través del objetivo. Aunque en la actualidad se está incorporando a la mayoría de las cámaras réflex el modo LiveView. El cual consiste en que el sensor se ocupa de captar la escena y nos la muestra en tiempo real por la pantalla de la cámara. Proceso que realizan las cámaras compactas digitales.
Y aquí podéis ver una cámara por dentro pasada por el “cuchillo jamonero”
Sensor: Al igual que la película tradicional, el sensor se ocupa de captar toda la información posible de la escena. Pero al contrario que la película no se ocupa también de fijarla, de eso se ocupa el procesador y la memoria. El sensor es el panel donde irá a parar toda la luz que recoja el objetivo. Está formado por píxeles sensibles a la luz, y tanto el tamaño del sensor como el número de píxeles que lo forman son importantes para conocer la resolución de las fotografías y su calidad. Hay distintos tipos; CCD, CMOS, Foveon… De distintos formatos; cuatro tercios, formato medio… Pero este tema lo trataremos más ampliamente en otros posts.
Eso es todo por ahora. No os preocupéis, que los temas más prácticos llegarán. Si hay algún tema del que queráis que tratemos o profundicemos decídnoslo para tenerlo en cuenta en futuros temas del curso.
Más de una vez habrás presenciado una escena impresionante que has querido captar con tu cámara. Una puesta de sol por ejemplo. Pero al ver los resultados en la pantalla te das cuenta de que no tiene nada que ver con la realidad, que los detalles que tú apreciabas y que hacían la escena tan bonita no están en la foto, en la cual sólo se aprecia parte de lo que observabas. Esto ocurre porque nuestros ojos funcionan de forma distinta a como lo hace una cámara de fotos. Y de eso hablaremos hoy.
En algo si que hay similitudes entre el ojo y la cámara, pero sólo en la forma de captar la luz. Ya hemos visto en capítulos anteriores como funciona una cámara y sus partes. Por lo que estamos en condiciones de decir que: el objetivo por donde entra la luz, equivale en nuestros ojos a la córnea y la pupila; el diafragma de la cámara se corresponde con el iris, encargado de dejar entrar más o menos luz en el ojo; la lente del objetivo es a su vez el cristalino del ojo, necesario para enfocar a varias distancias; y el material fotosensible, o sensor del ojo, es la retina, donde se encuentran las células fotorreceptoras.
Y ahora veamos las diferencias entre lo que vemos con nuestros ojos y lo que la cámara puede hacer, que es lo importante.
En escenas con alto contraste nuestro ojo se puede adaptar fácilmente y podemos apreciar las zonas oscuras tan nitidas como las zonas iluminadas. En el caso de que nos encontremos en una habitación a oscuras y la única fuente de luz provenga de una ventana, podemos apreciar los detalles que hay tanto dentro como fuera de la ventana con la misma nitidez. Esto no lo puede hacer una cámara, por lo que debemos escoger que zona queremos que salga bien iluminada en nuestra foto, si la más oscura o la más iluminada. Ya hablaremos de técnicas para conseguir en estas situaciones una foto donde todo esté bien iluminado.
En esta foto opté por exponer bien la parte más iluminada. Como véis lo demás queda en negro, si hiciéramos lo contrario, la ventana quedaría en blanco total.
Ante los cambios de luz nuestro ojo se comporta de manera excepcional, pudiendo aumentar su sensibilidad de forma rápida y precisa. Mientras que con una cámara, la sensibilidad depende del sensor y la ISO que estemos usando. Antes era un embrollo andar cambiando de película según la luminosidad de la escena, pero ahora con las cámaras digitales el cambio de sensibilidad del sensor se puede hacer con relativa comodidad y rapidez.
Nuestra visión es selectiva, si dirigimos nuestra atención a un objeto, lo veremos enfocado, mientras que el resto de la escena que lo rodea no la apreciamos tan nitidamente. Centramos siempre nuestra visión en lo importante, evitando así la distracción de lo que no nos interesa. Además, nuestro ojo está enfocando constantemente; allá donde posemos nuestra vista, veremos con nitidez. Pero la cámara no discrimina, y capta todos los elementos presentes en la escena sin diferencias. Así que para evitar fotografías cargadas de elementos que distraigan, tenemos la posibilidad de enfocar una zona a la que deseamos dar importancia y dejar el resto fuera de foco, para que al mirar esa foto, de forma automática, desviemos nuestra atención a la zona más nitida. También debemos tener en cuenta el encuadre que escojamos, intentando dejar fuera de cuadro todo elemento no deseado y que pueda competir en atención con aquello que queremos resaltar.
Este es un ejemplo de desenfoque selectivo; enfocamos la zona donde queremos que se centre la atención del espectador. Fotografía de LordFerguson
Cuando hablemos sobre encuadre y composición entenderéis mejor cuales son las posibilidades que nos da la fotografía para dirigir la atención del espectador y expresar con más exactitud lo que buscabamos en el momento de disparar. Espero que por ahora os queden claras las limitaciones que tenemos a la hora de representar mediante nuestra cámara el mundo que vemos con nuestros ojos.
Renovamos la cabecera para el curso de fotografía y empezamos con los temas prácticos. Esperamos que os gusten
Cuando intentamos hacer una clasificación de los tipos de cámaras existentes, podemos hacerlo de una forma exhaustiva o de una forma práctica. En xatakafoto queremos enfocarlo de un modo práctico e intentar ayudar al aficionado que no sabe decidirse por qué cámara comprar.
De esta forma, normalmente las cámaras digitales suelen dividirse en 2 grandes grupos: compactas y réflex. Sin embargo existe una categoría intermedia, que por sus características merecen una mención especial. Son las llamadas bridge (puente) o ultrazoom, a caballo entre unas y otras.
Veamos un poco de cada una de ellas:
Cuando hablamos de cámara compacta o ultracompacta, normalmente nos referimos a cámaras bastante pequeñas, de poco peso, cuyo objetivo no es desmontable.
Suelen ser cámaras de fácil manejo, baratas y destinadas a un público que se inicia en el mundo de la fotografía. Suelen tener un zoom óptico entre 3x y 5x por lo que son más indicadas para fotografía de paisaje, arquitectónica o cualquiera que no exija focales muy largas.
Son perfectas para viajes, fiestas o reuniones de amigos. Para llevarlas siempre encima (Por algo son llamadas bolsilleras), donde es más importante el recuerdo en si que la calidad fotográfica.
De cualquier forma algunas tienen opciones de uso manual, por lo que pueden ser ideales para iniciarse en el mundo de la fotografía si no se ha tenido ningún contacto anteriormente.
Son cámaras un poco más avanzadas que las anteriores, aunque su diferencia principal con las ultracompactas es el zoom óptico que en estas cámaras puede llegar hasta los 18x.
También suelen ser mayores de tamaño (ya no caben en el bolsillo), con mayor presencia. Es un paso anterior a las réflex digitales, aunque ya veremos que no son comparables.
Siguen siendo cámaras compactas, puesto que el objetivo sigue siendo fijo. Son más versátiles que las ultracompactas ya que el zoom óptico nos permite otro tipo de fotografías donde se utilizan focales más largas (Primeros planos, fotografía de naturaleza, etc…). Son mas caras que las compactas y (normalmente) más baratas que las réflex.
El punto medio vamos, tanto en tamaño como en calidad ya que se empiezan a ver mejores lentes en las ópticas. Ideales para quien busca un punto más a las compactas pero que aún no quiere dar el paso al mundo Réflex.
Son las hermanas mayores de la fotografía. Pensadas tanto para el aficionado avanzado como para el profesional.
Las diferencias principales con las compactas son dos:
Lo Primero es el visor réflex, gracias al cual podemos ver directamente a través del objetivo y no una recreación digital en una pantalla, tal y como pasa con las compactas.
Lo segundo y también fundamental es que los objetivos son intercambiables, llegando a tener un surtido muy variado de focales, calidades y precios.
Son mas caras y pesadas, pero también son las que más calidad de imagen dan a poco que se invierta en buenas ópticas, además permiten un control total de los parámetros, por lo que si de verdad te gusta la fotografía y pretendes avanzar en este mundo, sin duda es tu elección.
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En el próximo post del curso veremos las ventajas e inconvenientes de cada tipo de cámara y como saber qué cámara elegir.
Saluden a la cámara.