Aunque la juventud se asocia al vigor sexual, lo cierto es que cada día crece el número de adolescentes y jóvenes que acuden a la consulta médica por impotencia, falta de deseo sexual y eyaculación precoz. El consumo de alcohol y drogas, y también la inadaptación masculina al nuevo modelo de mujer, parecen ser las razones por las que hay un 25% de disfunción sexual en menores de 25 años.