InicioInfola leyenda del judio errante

la leyenda del judio errante

InfoFecha desconocida
la leyenda del judio errante Personaje de leyenda, Afincado en el Jerusalen de los tiempos de Jesucristo y condenado por este a vagar sin descanso hasta la Parusía, es decir la segunda venida de Jesucristo a la tierra y el fin de los tiempos. Origen: El origen de la leyenda es incierto, no se encuentra documentado, ni en los Evangelios admitidos ni en los apócrifos, aunque se cree que se formó en Constantinopla en el siglo IV. Versiones: Esisten varias versiones de la historia: Una dice que era portero de Poncio Pilatos y se llamaba Cartaphilus o Catafilo y que cuando sacaban a Jesús camino de la crusificción, para que saliera mas deprisa, le pinchó con el cuchillo en la espalda, ante lo cual Cristo volviendose le dijo:El Hijo del Hombre se va, pero tú esperarás a que vuelva. Otra la mas conocida dice que era un zapatero, y se llamaba Ahseverus , Ahsevero o Ausero y que cuando era llevado al calvario,los soldados, le rogaron al zapatero, que lo dejase descansar en el portal de su casa, a lo que el se negó, y dirigiendose a jesus le dijo:¡anda¡, jesus entonces le replicó también tú andarás,recorrerás toda la Tierra hasta la consumación de los siglos, y cuando tu planta fatigada quiera detenerse, esa terrible palabra que has pronunciado te obligará a ponerte en marcha de nuevo. Hay también otra versión que dice que son tres los judios codenados a errar por la faz de la tierra, los dos citados anteriomente y el llamado Samer, en pena de haber fundido el Becerro en tiempo de Moisés. Y por último y el que menos literatura tiene la que motiva el castigo de Jesucristo en la negativa de este a ayudarle a cargar la cruz. Lugares donde a sido visto : Lo han visto en Inglaterra, Francia, Alemania, Hungría, Persia, Suecia, Dinamarca, Escocia y otras comarcas, como también en Rostock, en Weimar, en Dantzig y en Koenigsberg. En el año 1575, dos embajadores de Holstein le vieron en Madrid; en 1599 se encontraba en Viena, y en 1601 en Lubeck. En el año 1616 se le vio en Livonia, en Cracovia en Moscú. en Brabante. En boyacá y en Tunja en Colombia en Ixcateopan,Cochisquila y el Izote en Méjico. Nombres que se le han atribuido : Cartaphilus ,Catafilo,Ahseverus , Ahsevero, Ausero, Ajasuerus,Ahaster, Samer,Joseph,Michob-Ader,Zerib-Bar-Elia, Buttadeus,Juan Butadeo,Votadio,Juan Espera en Dios,vota Dios" o de "voto a Dios", Isaac Laqueden. Características que se le atribuyen : De el se ha dicho: Que nunca puede reir, y aveces prorumpe en frecuentes gemidos. Que solo puede gastar 5 miserables monedas de cobre a la vez, las cuales siempre vuelven a aparecer en sus bolsillos. Que se convirtió luego, y fue bautizado por Ananías, que le puso el nombre de Joseph,aunque siguió vagando y padeciendo a cada cien años unos amagos de muerte, porque a este plazo una gravísima enfermedad le debilitaba hasta representarle moribundo; pero luego sanaba, y se rejuvenecía, restituyéndose al vigor, y apariencia de treinta años de edad,que era la que tenía cuando Cristo murió.. Que es bastante alto, y aparenta unos cincuenta años. Que tiene un perro también inmortal llamado Godorífero. Que solo tiene una ceja. Que va provocando calamidades y enfermedades allí por donde pasa El mito del judío errante y el antisemitismo Benedicto XVI, segundo Papa que visita una sinagoga, recordó en Colonia una frase de Juan Pablo II que todo cristiano debería reconsiderar con frecuencia: “Quien encuentra a Jesucristo, encuentra al hebraísmo”. De los patriarcas hebreos procede Cristo según la carne (Rom 9, 5) y sin embargo, históricamente las relaciones y convivencia entre judíos y cristianos no han sido sencillas: ha habido períodos de coexistencia pero también otros de violento antisemitismo, aunque las situaciones no fueran exactamente las mismas según los lugares y las épocas. Pese a todo, Juan Pablo II, natural de un país con una fuerte presencia histórica de la comunidad judía, dio pasos decisivos para un mayor acercamiento entre cristianos y judíos. Se recuerda con frecuencia su visita a la sinagoga del Trastevere y aquella frase allí pronunciada: “los judíos, nuestros hermanos mayores en la fe”. Muchos polacos reconocerán en estas palabras al poeta romántico y nacionalista, Adam Mickiewicz, que las escribiera en 1846 en su Libro de la nación polaca y de los peregrinos polacos. Esta expresión supone reiterar una vez más que la Alianza con el pueblo de Israel no ha sido revocada por el cristianismo; no cabría esperar otra cosa de un Dios que se define por ser fiel a sus promesas, tal y como recordara Pablo de Tarso, hombre “del linaje de Abrahán y la tribu de Benjamín” (Rom 11, 1). Con todo, a lo largo de la historia hubo cristianos que olvidaron o trataron de ocultar la condición judía de Jesús; cristianos que decían preferir el Nuevo al Antiguo Testamento e ignoraban, sin embargo, que Cristo no había venido a abolir la Ley y los profetas(Mt 5, 17). Se asistió así a la cruel paradoja del antisemitismo cristiano, pronto superado en el siglo XX por una ideología racista y de raíces paganas, que hizo afirmar a Pío XI que los cristianos “somos semitas espirituales”. Ese antisemitismo cristiano se nutría, en ocasiones, de mitos como el del judío errante, un relato que recorre los países europeos desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Era la leyenda de Ashaverus, un zapatero de Jerusalén, que habría negado a Jesús, camino del Calvario, unos instantes de reposo en su taller, y que, como castigo, recibiría la maldición de andar errante por la tierra hasta el día del Juicio Final. Quien ideara esta leyenda, por muy bautizado que estuviera, tenía la percepción de un Dios cristiano cruel y vengativo. Nada que ver con el Jesús que nos presentan los evangelistas en la Pasión. No es extraño que en tiempos del Romanticismo, el mito del judío errante fuera reinterpretado como un mito anticristiano: más allá de una cuestión religiosa, aquel judío encarnaba al hombre capaz de desafiar a un Dios que es un pesado lastre para sus ansias ilimitadas de libertad. Este nuevo Prometeo, rebelado contra el dominio de Dios, debió de complacer, sin duda, a ese “profeta” de la muerte de Dios y de la voluntad de poder que fue Nietzsche. Las ideologías de la voluntad de poder, en sus versiones de comunismo, fascismo o nacionalismo autoritario han tendido a hacer de los judios el “chivo expiatorio” de sus políticas, han creado nuevos “judíos errantes” abocados no a la inmortalidad terrena del mito sino a la opresión o al exterminio. Benedicto XVI ha expresado en Colonia el fundamento de ese odio genocida, que no sólo es aplicable al antisemitismo: “No se reconocía la santidad de Dios, y por eso se menospreció también la sacralidad de la vida humana”. El exterminio fríamente planificado en campos de concentración llevó a decir años más tarde que, tras Auschwitz, el ser humano ya no puede crear obras artísticas o literarias. Llevó además a muchos a pensar que Dios se había ocultado en aquellos días de horror. Este pesimismo y desasperación contrastan, sin embargo, con unos versos encontrados en una pared del gueto de Varsovia, escritos, sin duda, por una víctima de aquellas iniquidades Creo en el sol, aunque no brille Creo en el amor, aunque yo no lo sienta Creo en Dios, aunque no pueda verlo fuente: http://www.google.com.ar/search?hl=es&q=el+judio+errante&btnG=Buscar+con+Google&meta= fuente:http://www.darfruto.com/19-El%20mito-del-judio-errante.htm
Datos archivados del Taringa! original
15puntos
113visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

a
Usuario
Puntos0
Posts8
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.