Lo más importante en tu vida.
Un post breve pero contundente y saludable
¿Alguna vez te hiciste esta pregunta?: ¿qué es lo más importante en mi vida?, Seguramente.
Pero, ¿te has sorprendido dedicando más tiempo, más recursos, más atención a otras cosas que supuestamente no son tan relevantes y sin embargo se han instalado en tu vida desplazando aquellas que habías proclamado como “sagradas”?.
Peor aún, ¿Te despertaste algún día con la sensación de que has perdido algo que amas y que ya es muy tarde para recuperarlo?

Si alguna vez te ha pasado, no te angusties, no estás solo. Mucha gente como vos pierde el rumbo y, si se ha hecho una de estas preguntas, es porque se ha disparado una alerta dentro de sí mismo como para corregirlo.
De hecho es saludable que tengamos esta incertidumbre siempre, nacimos con este mecanismo de auto-corrección que algunos llaman conciencia y es el que se encarga de impulsarnos a ser cada vez mejores, si pensás que no hay nada que cambiar en tu vida porque todo está bien, empezá a preocuparte.

Me apasiona mi trabajo, disfruto lo que hago, me gusta lograr metas y vencer grandes retos. Me inspiran las historias de grandes hombres y mujeres que persiguieron sus sueños hasta lograrlos.
Es que amo la aventura, comenzar grandes cosas, saborear la victoria después de los contratiemposs.
Debo confesar que, aunque parece una historia feliz de un hombre que hace lo que le gusta y aunque me ha traído muchas satisfacciones, también he recibido quejas de amigos, compañeros de trabajo y sobre todo de mi propia familia.
Me ha costado mucho equilibrar la balanza que sostiene mis aspiraciones y los deseos y necesidades de los que me rodean, sobre todo las necesidades afectivas y de tiempo.

Hace unos días un conocido me envió una hermosa historia sobre un profesor que llenó un frasco de vidrio con piedras grandes, después puso en los espacios vacíos piedras mas chicas, y por último lo terminó rellenando con arena.

En cada paso preguntaba si el frasco estaba lleno. Los estudiantes, que no tomaban en cuenta los pequeños espacios vacíos, siempre pensaban que el frasco estaba lleno.
El entonces explicó que las piedras grandes eran las cosas más importantes de la vida y las piedras más pequeñas y la arena eran las menos importantes. Esto para hacerlos reflexionar sobre qué pasaría si llenamos el frasco con cosas menos importantes como la arena, entonces no quedará espacio para las cosas más importantes como las piedras de mayor tamaño.

Es curioso que todos llegamos a pensar que lo estamos haciendo bien cuando trabajamos doce horas al día, cuando dejamos de lado nuestros encuentros familiares por un compromiso de trabajo, cuando nos sentamos horas y horas frente a nuestra computadora revisando nuestra cuenta en facebook o nuestro correo ó nuestro sitio ó comunidad preferidos.
He conocido poca gente que camine en el sentido contrario y de esa poca gente, la mayoría son personas muy mayores que han comenzado a valorar el tiempo con sus nietos, con sus amigos, con su hobby preferido debido a que se dan cuenta del poco tiempo que les queda y de cómo se les ha ido la vida y la salud en las distracciones de este mundo que hoy por hoy tiene "pocas" cosas para ofrecernos que realmente VALGAN LA PENA.
Todos nos preguntamos entonces, qué pasa en esta sociedad que se está volviendo como loca. Cada vez hay más ruido, delincuencia, robos, inmoralidad, impunidad.
Gran parte del problema es que hemos dado valor a cosas que no tienen realmente valor. Una de estas cosas es el dinero.

Cuando los países entran en crisis y se convierte en noticia internacional, los medios sólo hablan de su problema económico. Casi nadie habla de su gente, del nivel de explotación al que ha sido sometida, de la mala educación, de las drogas lícitas e ilícitas, de los divorcios, de los padres que abandonan a sus hijos, de los crímenes impunes.

Es una larga cadena de males que hemos achacado al problema económico, como si dijéramos: no importa lo que le pase a la gente mientras la economía crezca.

Es por esto que los grandes capitales prefieren salvar a los bancos y las grandes empresas en quiebra antes que salvar el medioambiente o a las personas que mueren de hambre en el mundo.

Ahora, ¿cómo nos hemos convencido de tal mentira?, Bueno, es el resultado de años y años de educación, literatura, comerciales y políticas de estado de gente que fue educada con estos valores.
El resultado final es una sociedad que reeduca a sus hijos en base a ellos y reproduce el cáncer que acabará por colapsar nuestra vida en el planeta.

Muchas veces nos dedicamos a una cosa muy diferente a lo que decimos que es más importante.
Hace unos días fui al médico y luego de entrevistarme me dijo: “Tenés que hacer ejercicio, alimentarte mejor, dormir más y trabajar menos”. Y me pregunté seriamente: ¿cuántas veces tendré que escuchar este mismo consejo a lo largo de mi vida para decidirme a hacerlo de una vez y para siempre? ¿Tengo que esperar un infarto, una úlcera o un cáncer para reaccionar?
Y sabes por qué abusamos de esta manera de nosotros, de nuestros empleados, de nuestros hijos, de nuestros vehículos, del medio ambiente, etc., por el dinero, porque ya pensamos que no podemos vivir sin él y esto es una gran mentira de la que nos han convencido y con la que nos auto-esclavizamos.

Antes de crear mi empresa pensaba que cuando esto sucediera tendría más tiempo, sería amo y señor de mi agenda. Nada más lejos de la verdad. Ahora trabajo más, me estreso mucho más y tengo menos tiempo.
Porque el problema no es si sos empleado o no, sino tus hábitos en la administración de los recursos que tenés en cada caso y la suficiente paciencia y humildad para ir logrando pequeñas metas hasta lograr tus grandes objetivos.
Muy al contrario, en ambos casos, nos desesperamos y la ambición por un mejor sueldo, una mejor posición, un gran proyecto, nos obliga a explotar y explotarnos irrestrictamente.

Es una decisión difícil luego que crecemos y nos acostumbramos a esta vida que posterga siempre la felicidad, la convivencia, la buena educación, la espiritualidad y la salud, pero estoy más que convencido de que hay en nuestro interior numerosas herramientas para lograr aunque sea lentamente "ese" cambio que en soledad con nuestros pensamientos sabemos que queremos lograr.

¿La receta?... Bueno ni la magia, ni el horóscopo, ni la borra del café, ni las tiradas de carta te pueden ayudar.. mucho menos esos rituales ridículos dignos de ignorancia.
Si sos creyente recurrí a tu dios, pero también podés hacer uso de las enseñanzas de filósofos, maestros, profesionales, escritores, medicos, y porque no de Internet que te ofrece guías para que vos mismo comiences a transitar un camino de SUPERACION PERSONAL.
Te reitero, "La magia" no existe en éstos casos, si existen el esfuerzo y la voluntad que pongas para sentirte bien con vos mismo y con los demás.
Entonces volviendo un poco a la "parábola de las pelotitas de tenis" Comenzá a vaciar tu frasco de cosas sin importancia, hacé lugar para las cosas más importantes y después, entonces si, andá rellenando con paciencia los espacios vacíos con las demás cosas que completan tu vida pero no son "indispensables" para tu vida.
