Es una de esas noches, en donde un mar de fueguitos me invaden por dentro reavivando esa hermosa maldición que desde hace rato me persigue como es la ansiedad. Una de esas noches donde un par de canciones encienden esa hermosa melancolía de recordar grandes momentos que pasamos, de hermosas personas cruzadas en este largo camino de inmenso horizonte. Una de esas noches en donde debo salir afuera, prender un pucho y, mirando arriba, me encuentro con un cielo infinito lleno de estrellas que me hacen sentir vivo, agradeciendo todo lo que uno paso e imaginando un futuro a puro color, a pura emoción. Me espera una eterna madrugada de pensamientos y rencuentros en este insomnio siempre fiel. "Un hombre alado prefiere siempre la noche"