¿Por qué son doce los meses del año y por qué llevan esos nombres? En la Antigua Roma, originalmente los meses eran diez, pero Julio César quiso tener un mes propio y agregó uno con su nombre, Julio. Luego, el emperador Augusto no quiso ser menos e incluyó a continuación, como homenaje a su propio nombre, el mes de Agosto. Por eso septiembre, que, como su nombre lo indica, era antes el séptimo mes, pasó desde entonces a ser el noveno; octubre, que antes era el octavo, pasó a ser el décimo; noviembre, el noveno, se convirtió en el undécimo; y diciembre, el décimo, pasó a ser el mes número doce. enero Del latín januarius, mes consagrado a Janus, el dios de dos caras que miraban el pasado y el porvenir. febrero Del latín februarius, purificar, por alusión a las fiestas lupercales, en las que los sacerdotes golpeaban con varas (februum = vara) las espaldas de las mujeres para purificarlas. Los romanos consagraban este mes, el más corto, a Neptuno, dios de los océanos. marzo Del latín martius, en honor a Marte, dios de la guerra a quien Rómulo consagró este mes, que era el primero del año en el antiguo calendario romano. abril Del latín aprilis, de parire, abrir, por ser la época en que comienza a desarrollarse la vegetación, brotan los retoños y se abren las flores en la zona templada del norte. mayo Del latín maius, en honor de Maya, la mayor de las siete Pléyades, hija de Atlas y Pleyonea. junio Del latín iuniu, en honor de Juno, diosa del hogar. julio Del latín iuliu, en honor a Julio César. En el antiguo calendario romano se llamaba quintilis, por ser el quinto mes, y estaba consagrado al dios Júpiter. agosto Del latín Augustus, por Augusto, sobrenombre del emperador Octaviano. septiembre Del latín september, séptimo mes en el calendario romano. octubre Del latín october, octavo mes en el antiguo calendario romano. noviembre Del latín november, noveno mes de los antiguos romanos. diciembre Del latín december, décimo mes en el calendario de los romanos, quienes lo pusieron bajo la tutela de Vesta, diosa del fuego del hogar. Se lo representaba con un esclavo que llevaba una antorcha encendida, en alusión a las fiestas saturnales. El origen y nombre de los días de la semana "...Y al séptimo día, descanso": Algunos atribuyen un origen bíblico a la duración de la semana de siete días. Según la tradición judeo-cristiana, ese fue el tiempo que le llevó a Dios la creación del mundo. Pero, sin embargo, parece ser la observación del cielo la que fijó la duración de nuestras semanas. Los babilonios, que contaban el tiempo con los meses lunares, tenían destinados determinados días del mes para actividades particulares. Estos días coincidían con las cuatro fases de la luna (creciente, llena, menguante y nueva) y dividían al mes en cuatro períodos de siete días. Con el tiempo, esos períodos se separaron del mes lunar y constituyeron las semanas. Por otra parte, siete son los cuerpos celestes -visibles a simple vista- fácilmente identificables por describir movimientos diferentes al de las estrellas: el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Es fácil notar que sus nombres guardan relación con los de los días de la semana. Estos nombres tal y como hoy los conocemos en castellano tienen, obviamente, una raíz latina. Los griegos llamaban a los días de la semana "los días de los dioses" (Theon hemerai). Los romanos, con deidades equivalentes a las griegas, fueron los que finalmente nos legaron los nombres que hoy reciben tanto los planetas como nuestros días de la semana. Domingo: en latín "dies solis", día del sol. Aunque en Inter Gravissimas se hace referencia al domingo de Pascua como diem dominium, lo que significa, "día de Dios".