SHAIRON11 dijo:Un tema muy interesante y actual que me parecio apropiado postear en el dia de hoy... Un post para mucha gente... Nunca seas CHUPAMEDIAS Definicion: Persona interesada, que hace cosas para ganar la confianza de otra, para tener a cambio cosas materiales o para beneficio de uno, sea para tener un sueldo mas alto en un trabajo o para tener buenas calificaciones en la escuela. También se suele usar para obtener objetos materiales de gran valor. Los argentinos usamos este calificativo, para identificar a aquellas personas que hacen lo posible para quedar bien con sus jefes, empleadores, o simplemente personas de que ellos considera de autoridad o pudientes económicamente, más aun sí se trata de los que les dan de comer, no importa quien sea lo importante es quedar bien a pesar de todo, es decir, que modifican su carácter, sus gustos, la sonriisa afable siempre esta a flor de piel, el espiritú de servicios que los caracteriza es impresionante, el buscar in "in side joke" con el objeto de su servilismo es casi su objetivo en la vida, ser parte de su "exclusivo" grupo de confianza, etc, etc, etc. Un empleado chupamedias a su jefe: "¡Excelente idea, señor! ¡Usted es un genio!" Si tenes gente a su cargo, preguntate cuántas veces por día escuchas "sí, señor". ¿Más que las veces que te dicen "no"? En este caso, vos no sos un buen líder... El jefe taylorista no necesitaba ser demasiado creativo, ni innovador, ni abierto... Ni siquiera necesitaba tener demasiadas luces. Bastaba con que supiera disciplinar a la tropa y asegurarse de que la gente a su cargo se limitara a obedecer las órdenes. En definitiva, para el jefe taylorista, la frase "sí, señor" era música para los oídos. Sin embargo, según el artículo Don't Listen To Yes de Harvard Business School, la cultura "sí señorista" del taylorismo es veneno para la toma de decisiones correctas en la nueva economía, donde el éxito se consigue a través de una constante innovación y la puesta en práctica de buenas ideas. Según el artículo de Harvard, todo proceso de decisión debe comenzar por la comprensión de la cultura corporativa. Los diferentes rasgos culturales influyen en las ideas que serán tenidas en cuenta y la forma en que serán llevadas a cabo. En la "cultura del no", una expresión acuñada por Lou Gerstner para describir la situación de IBM a principios de los noventa, los empleados tienen el poder de vetar casi cualquier iniciativa. Basta con que algún trabajador se sienta afectado por la idea de un colega para que se oponga abiertamente y el nuevo proyecto quede en la nada. Así, la peligrosa cultura del "no" se convierte en una trituradora de ideas y proyectos (y casi lleva a la quiebra a una compañía del calibre de IBM). En la cultura del "sí", por el contrario, los trabajadores jamás manifiestan su oposición, por temor a que estalle un conflicto. En estas empresas, abundan empleados aduladores que dicen al jefe: "¡Excelente idea! ¡Usted es un genio, señor!". Es un verdadero paraíso para managers ególatras, pero un pésimo escenario para una organización comprometida con la innovación constante. Al fin y al cabo, cuando el jefe no conoce la verdadera opinión de sus colaboradores, muchos proyectos destinados al fracaso serán aprobados. Según el artículo de Harvard, la situación ideal es el punto medio entre ambos extremos. La mejor cultura es aquella donde se incentiva el disenso, el debate y el desacuerdo de ideas mientras se mantienen bajos los niveles de conflicto interpersonal. ¿Cómo lograrlo? En culturas excesivamente "sí señoristas", una buena alternativa es organizar simulaciones donde algunos empleados se pongan en el papel de "abogados del diablo", intentando por todos los medios sabotear las ideas que proponen sus colegas. De esta forma, en el marco de un juego, pueden expresar aquello que no se atreven a confesar en una reunión formal. Esta simulación ofrece al líder una visión más amplia sobre sus propias ideas y proyectos. El trabajador, por su parte, siente que tuvo la oportunidad de expresar sus ideas, que fue escuchado y que sus propuestas realmente se tuvieron en cuenta. También es importante que comprenda las razones por las que la empresa no adoptó la solución que él proponía. En definitiva, el enfoque de esta investigación de Harvard implica una definición de liderazgo opuesta a la del vigilante jefe taylorista, un estilo definitivamente enterrado en estos tiempos de "flat companies". Las empresas donde no vuela una mosca y sólo se escucha "sí, señor" tienen los días contados en los ambientes de negocios actuales, donde el compromiso y la creatividad son las fuentes de las ventajas competitivas. Los chupamedias, son chupamedias. Y siempre lo serán. No otra cosa. Su única necesidad es encontrar a quien brindar su servicio de inhalador de micosis. Andan siempre armando fueguitos con leña robada para que alguien se fije en la mínima luz que pueden producir y los proteja, pero ni aún bajo la sombra de supuestos poderes logran dejar de ser chupamedias. Los chupamedias el único talento que poseen es el de poner los labios en forma de sonrisa para que cualquiera sepa que están dispuestos a ser sus servidores. Los chupamedias, no discriminan entre una media de hilo fino o de burdo fieltro, su afán es no acometer otra labor donde haya que sudar o pensar. Los chupamedias son despreciables, ¿pero qué sería de los vanidosos sin los chupamedias? Info de http://www.materiabiz.com/mbz/capitalhumano/nota.vsp?nid=22970 "La tontería se pone delante para ser vista, la inteligencia detrás para observar..."
Nunca seas chupamedias...! [es por tu bien]
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