Hace algún tiempo atrás, cuando la última maravilla era el messenger, era algo un medio de comunicación un poco más opcional, al igual que el teléfono, o el celular.
Pero para esta última generación, prácticamente estamos obligados a abrir una red social, para tener una comunicación "estable".
Como lo digo en el título, las redes sociales nos explotan en la cara, ya no podemos abrir nuestro correo ocasional, porque siempre hay mensajes de así no se este inscrito, y lo curioso, es que tiene recopilada una información impresionante sobre los gustos o tal vez los conocidos que uno tiene, y lo más impactante es que casi siempre son datos muy precisos, así no estemos inscritos
La presión de la gente hace que uno se involucre más y más en el profundo mundo de las redes sociales, y es evidente, cada vez el uso de los celulares para llamar se va volviendo menos, y más para estar en la "onda" de las redes sociales, ya algunos celulares vienen con barra de estado que no se puede quitar, entre otras cosas.
Y esto afecta en todo, las relaciones perdieron casi que en definitiva su toque romántico, casi todos los servicios de mensajería han desparecido porque las redes sociales tienen integrado este servicio, hasta en las universidades y en el campo laboral ahora se usan bastante estos inventos.
Pero seamos realistas, un perfil con fotos editadas en facebook, no nos muestra lo bonita o fea físicamente que pueda ser una persona, por ese medio no podemos sentir lo que por lo menos por teléfono sentimos al oír los tonos de voz, nunca será lo mismo recitar un poema vía virtual, a escribirlo con nuestras propias manos y entregárselo a una persona especial, no podemos juzgar a una persona al 100% solo por las actualizaciones de estado que publica, no sabemos a que clase de persona o personas les estemos brindando nuestra información tras bambalinas.
Aunque nos exploten en la cara, no nos pueden obligar a elegir entrar o no entrar, tenemos la opción de esclavizarnos o la opción de decir que no a algo que puede que a futuro pierda su fuerza.