¿Piensas que los blogs, vídeos y páginas web serían mejores lugares si no aparecieran anuncios? Si es así, tal vez deberías pensártelo dos veces.
Puede que mi punto de vista resulte un tanto extremo, pero el uso sistemático de programas bloqueadores de publicidad es perjudicial para cualquier creador de contenidos online. Al igual que en la prensa, radio y televisión, la publicidad es lo que permite disfrutar gratuitamente de plataformas como Youtube o Blogger (por no citar sino dos ejemplos). Gracias a esos pocos instantes de comerciales antes un vídeo, o a ese banner que aparece en algún punto de la pantalla, es posible navegar libremente por casi todo internet sin tener que pagar para leer artículos, ver vídeos y poder interactuar con otros usuarios.
También cabe destacar que la mayoría de las personas que escriben o hacen vídeos no viven de esta actividad online. Pero esto no quiere decir que no tengan derecho a ganarse unos centavos por su trabajo. Qué aparezcan anuncios en un blog o videoblog es a menudo la única forma de dar una monetización al contenido que se crea y sube a la red. De acuerdo que trabajar por el vil metálico es una actitud muy fea (un verdadero creador nunca crea pensando sólo en el dinero). Sin embargo es igualmente cierto que hacer las cosas por nada o nadie no motiva a nadie, ni al más artista de todos. Entonces ¿por qué quitarle a alguien la oportunidad de obtener una pequeña compensación económica por crear contenido interesante, entretenido o instructivo?
Si tú, que me estás leyendo, has llegado hasta aquí lo más probable es que también seas un creador de contenido online, y que estés de acuerdo con mi punto de vista.
Y para concluir esta breve reflexión, quiero aclarar que no estoy tampoco a favor de la publicidad excesiva en las páginas web. Esos sitios donde el visitante es asaltado por múltiples ventanas emergentes y banners con musiquitas que saltan sin aviso, lo único que demuestran es una falta de capacidad de promoción. A nadie le gusta una web con más anuncios que contenido. Esos son, tal vez, los únicos casos en los que el uso de programas como Adblock y parecidos es admisible (y a veces incluso inevitable).
¿Y tú que opinas al respecto?