¿Cómo andan? Hace poco abrí un blog y quería compartir algunas cosas. En el blog trato de analizar situaciones cotidianas a través de mi filosofía y a través de la lógica.
Sin más preámbulos acá está un fragmento.
--------------------BARRA SEPARADORA FILOSÓFICA--------------------
MINIMICEMOS EL DOLOR: ¿SERÁ POSIBLE?
I
Hoy a la tarde estábamos mirando un poco de televisión con mi pareja. Entre besos y mi dedo pulsando el botón para cambiar de canal, íbamos haciendo un zapping un tanto verborrágico. Era tal la velocidad del zapping que el cambio entre todos esos canales parecía armar un discurso: «Estamos-En presencia-Lados-Quien quiere-Saber hasta-Platos de madera-Sí. Quiso mandar a un sicario-¿Podrá ganar?»
—Pará, pará ¿podés volver? Poné el canal anterior. No ese no. Anda adelante. Sí, sí. Ese —dijo ella con la voz un poco encolerizada al ver que yo no podía concretar su pedido.
Lo cierto es que entre la vorágine de canales había uno que anunciaba algo interesante en el corto lapso en que les permitíamos a cada canal de televisión hablar. En ese breve tiempo en que esbozaban tres o cuatro palabras hubo uno que dijo algo interesante.
Miramos y escuchamos con detenimiento la noticia de una mujer que fue filmada por una cámara oculta del FBI. Vimos cómo metódicamente un agente del FBI, caracterizado como un sicario, aceptaba la oferta de una mujer —a partir de ahora llamaremos a la mujer como “Lily”— para realizar un trabajo: matar al esposo.
La noticia transcurría en EEUU, patria de personas que, nosotros los latinos, los miramos con un poco de extrañeza. No nos importa su idioma exacerbado, sus ropas largas, sus cadenas angostas y pesadas de oro —ellos dicen que es oro puro—, o sus cientos de vejámenes contra la humanidad. Espero, señor lector, que haya comprendido la ironía.
En EEUU conviven muchas clases y corrientes de pensamiento muy distintas a las nuestras. Un hombre puede aniquilar con total libertad a centenares de personas y luego de ser condenado, se filma la película de este loco. Las películas siempre son taquilleras y recrean exactamente cómo este maniático con problemas en su familia, que sufrió todo tipo de abusos y vejámenes en su vida, entra a una sala de cine, con una ametralladora. Sí, sí, ¡con-una-ametralladora! Entra bajo la mirada cómplice de vaya a saber quién. Entra sin que a nadie le llame la atención de que porte una ametralladora. Si, si, una ¡Ametralladora!
El desenlace de esta breve historia es obvio. Mata a todos y va en cana. Pero a ellos, los estadounidenses, esto les parece sensacionalista. Creen que destapan la historia de vida de una persona que ha sufrido y ¡paf! Convierten a este joven en un mártir que ha matado a cientos de personas bajo la voz de un dios del consumo llamado “capitalismo”.
Su reivindicación es en las mejores salas de los cines. Se pueden ver los efectos de la ametralladora con una nitidez o en un 3D impecable. Y seguro algún familiar desde la butaca dice con cierta risa socarrona « ¡Ese loco ha matado a mi tío! ¡No puedo creer que mi tío esté en una película! ». Cuanto cinismo.
En fin. Lily hablaba de matar a su marido. Pero prefirió encomendárselo a un sicario. Recuerden que el sicario era agente del FBI y que salió escrachada y ahora debe estar contando los barrotes (ya tengo clichés de película yanqui).
Lily daba hondas explicaciones al sicario de por qué había tomado esta determinación y se la comentó en pocas palabras. Lily contaba que para ella había sido una decisión hartamente pensada y difícil. Estuvo muchos años meditando y por fin se decidió. Expuso, con lo que para mí fue un atino increíble y luego explicaré por qué, que prefería una salida rápida. Prefería ahorrarse a ella el dolor de decirle a su esposo que quería el divorcio y la confrontación del mismo, le ahorraba a su marido el dolor de tener que oírla diciendo que su amor ya no era el mismo y todos esos clichés. Se ahorraba las explicaciones a su familia, a sus amigos y a sus compañeros de trabajo de por qué lo había dejado. Ni que hablar de aquellos que indagan hasta el hueso los porqués de cada cosa. En definitiva ahorraba explicaciones y dolor.
Pero aquí se plantea lo más jugoso de la nota. Claro no lo plantean los periodistas. Si no yo. No planteo el asesinato como solución a todos los problemas, algo más allá. Creo.
Mi pareja horrorizada al ver esto me dice:
— ¡Que hija de puta! ¿Cómo va a mandar a matar al marido? Por qué no le dice que quiere el divorcio y listo.
— Creo que tiene razón. No lo veo tan mal —dije. Y al decir esto me gané una mirada enemiga por parte de mi pareja.
— ¡Ay! No puedo creer lo que estás diciendo —exclamaba suspirando. Como si esta respuesta hubiese sido la peor declaración.
No voy a evitar confesar que estuve varios minutos explicándole a mi pareja que yo no estaba a favor de matar alguien, o de lo que bien dijo Lily: la salida rápida. Hasta que entendió que yo no le mandaría un sicario el día de mañana pasaron varios minutos y algunos besos ¿por qué no? Si nos queremos y cualquier momento es una excusa para demostrarle que la quiero, incluso los más inoportunos. Y hasta los más inoportunos son los mejores porque ayudan a salir de cualquier entredicho. Tome nota lector. Esa es una gran estrategia.
--------------------BARRA SEPARADORA FILOSÓFICA--------------------
Si te gustó sigue acá: