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Puso una cámara en su entrepierna para demostrar que las mujeres también son pervertidas
ESTADOS UNIDOS.- Es de masivo conocimiento que los hombres miran mucho menos de las mujeres que ellas de los hombres; la cola y el busto son los principales objetivos de los ojos masculinos, cuestión que resulta un tanto molesta para la mayoría de la comunidad femenina. Ellas, en cambio, prefieren dirigir la vista a los ojos, rostro y brazos, sólo por nombrar algunas partes del cuerpo. Sin embargo, un joven logró demostrar mediante un ingenioso método que no hay demasiada diferencia entre ambos sexos.
El audaz filmador ubicó una cámara en su entrepierna, previamente rellenada para simular un tamaño mayor al promedio, y subió al subte para comprobar la reacción de las pasajeras. Se calzó un par de patalones ajustados y simuló dormir para no ahuyentar la mirada de las curiosas.
A medida que avanza el video, se puede ver a mujeres con la mirada fija por varios minutos y hasta tomar fotos disimuladamente. Lo que antes sólo era un mito, hoy no lo es tanto, al menos en una porción menor de la población femenina:
Puso una cámara en su entrepierna para demostrar que las mujeres también son pervertidas
ESTADOS UNIDOS.- Es de masivo conocimiento que los hombres miran mucho menos de las mujeres que ellas de los hombres; la cola y el busto son los principales objetivos de los ojos masculinos, cuestión que resulta un tanto molesta para la mayoría de la comunidad femenina. Ellas, en cambio, prefieren dirigir la vista a los ojos, rostro y brazos, sólo por nombrar algunas partes del cuerpo. Sin embargo, un joven logró demostrar mediante un ingenioso método que no hay demasiada diferencia entre ambos sexos.
El audaz filmador ubicó una cámara en su entrepierna, previamente rellenada para simular un tamaño mayor al promedio, y subió al subte para comprobar la reacción de las pasajeras. Se calzó un par de patalones ajustados y simuló dormir para no ahuyentar la mirada de las curiosas.
A medida que avanza el video, se puede ver a mujeres con la mirada fija por varios minutos y hasta tomar fotos disimuladamente. Lo que antes sólo era un mito, hoy no lo es tanto, al menos en una porción menor de la población femenina: