A lo largo de la historia, encontraremos un sinfín de sueños que se han hecho célebres, ya sea por el reconocimiento social que gozaban sus durmientes en el momento, o porque ellos mismos ham dotado a sus soñadores de fama gracias a la sabiduría o la profecía de sus mensajes. Así, tanto unos como otros, han acabado repercutiendo, a su manera, en el transcurso y desarrollo de la humanidad.
Sueños bíblicos
Ya en la Biblia, muchos relatos tratan la materia onírica. Por un lado, están los sueños que utiliza Dios para transmitir su voluntad. Los escogidos se comunican con Él, obteniendo pronósticosy revelaciones que marcarán el futuro de su entorno. Por otro, se pone de manifiesto la valiosísima información que éstos pueden albergar. En dicho sentido, uno de los sueños bíblicos más conocidos es el del faraón egipcio que vislumbra cómo siete vacas hermosas e imponentes son devoradas por otras siete flacas y malolientes. Seguidamente, iete espigas lozanas y llenas de vida son absorbidas por siete flacas y debiluchas. José, hijo de Israel, interpretó esto símbolos como siete años de gran abundancia para Egipto, con otros siete después de mucha escasez y hambre. En consecuencia, se pudieron prevenir los tiempos desfavorables y evitar el desastre que, de otro modo, hubiera acaecido.
Los griegos y el mundo onírico
Como en la Biblia, historias de la mitología griega cuentan con este tipo de sueños. El héroe Ulises, por ejemplo, poseía la capacidad de adelantarse a los advenimientos reales porque, mientras dormía, recibía los sabios avisos de la Diosa Atenea.
De hecho, creer en los sueños y en su potencial era un distintivo de los griegos cultos e inteligentes. Lo reyes de la Antigua Grecia solían tener sus propios traductores e intérpretes oníricos.
Kekulé y su descubrimiento molecular
Alemania, 1890. El insigne científico Friedrich August Kekulé se dispone a dar una conferencia a los no menos célebres miembros de la Sociedad Química Alemana. Kekulé es objeto de todos los honores, pues nadie olvida que, 25 años atrás, este hombre fue capaz de descubrir la estructura molecular del benceno.
Kekulé comienza a hablar. Quiere explicar, por fin, cómo realizó su hazaña. Los asistentes escuchan atentamente; todo el mundo presta atención al hombre del estrado. Y, de repente, estalla una gran sorpresa. Kekulé, el gran científico, afirma sin rubor que su famosa teoría fue concebida... ¡en sueños!: “Estaba escribiendo, pero me daba cuenta de que mi mente estaba en otra parte. Volví mi silla hacia la chimenea y me quedé medio dormido. Los átomos comenzaron a describir cabriolas ante mis ojos (…) Se formaron largas hileras de átomos, todas en movimiento, enroscándose y retorciéndose como serpientes. Y, de pronto, ¿qué era eso? Una serpiente se mordía su propia cola. Como sacudido por un rayo me desperté; pasé el resto de la noche trabajando”. Sobra añadir que aquel trabajo culminó con gran éxito.
Tartini y el diablo de sus sueños
Algunos músicos también han recibido inspiración onírica. El caso de Tartini, un compositor italiano del siglo XVIII es paradigmático en este sentido. Tartini contaba que se le había aparecido el diablo en sueños para interpretar, en su violín, una sonata que, según él, jamás hubiera sido capaz de componer. Cuando se despertó, intentó desesperadamente recordar la melodía soñada. Fue un esfuerzo vano. No obstante, acabó escribiendo una obra en la que el diablo ejercía de protagonista destacado. Tartini no tuvo dudas en afirmar que aquella había sido la mejor pieza que había creado, El fenómeno de la inspiración musical (Mozart, por ejemplo, aseguraba “escuchar” primero sus célebres obras) es objeto de periódicos estudios, más o menos relacionados con los sueños.
Robert Stevenson y sus duendes oníricos
Robert Louis Stevenson, autor de la celebérrima novela El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, decía que su trabajo creativo era desempeñado por lo que él denominaba los “pequeños habitantes” de sus sueños.
En sus propias palabras, con “conexiones cercanas más allpá de la duda del soñador. ¡Dios los bendiga!, ya que realizan la mitad de mi trabajo mientras estoy profundamente dormido (…) Toda mi ficción publicada es el producto del trabajo de algún 'duendecillo benévolo', de algún colaborador invisible que trabaja sin ayuda de nadie, a quien mantengo encerrado en un desván trasero, mientras yo recibo todas las alabanzas”.
El Mahatma Gandhi y la independencia de la India
El Mahatma Gandhi practicaba el arte de la meditación, pero también solía emplear sus pensamientos oníricos para recibir inspiración espiritual y creativa. Gracias a sus sueños, Gandhi logró idear una respuesta no violenta al Decreto Rowlett de Inglaterra, que aplastaba cruelmente toda agitación pública que aspirase a la liberación de la India. Como es sabido, una de las manifestaciones más importantes de las doctrinas pacifistas de Gandhi fue la huelga de masas como arma de desobediencia civil.
El Mahatma, despupes de haber meditado durante semanas, encontró la solución a sus dudas en un sueño y la respuesta no violenta a ante aquel decreto fue uno de los pasos que finalmente condujeron a la independencia del país.
Sus “musas” oníricas le sugirieron que, durante veinticuatro horas, el pueblo indio suspendiese sus actividades y pasase el día ayunando y orando. Gandhi llevó sus sueños a la práctica, organizando una serie de huelgas que, en 1919, se convirtieron en determinantes en la lucha de la India por el derecho de su autodeterminación. De esta manera, los sueños del Mahatma contribuyeron decisivamente a cambiar el destino del subcontinente.
A la vista de los hechos, el mítico Gandhi probablemente hubiera suscrito las palabras de Voltaire sobre los sueños: “He conocido abogados que han hecho alegatos en sus sueños, matemáticos que han resuelto sus problemas y poetas que han compuesto versos. Yo mismo he hecho algunos que son muy aceptables. En el sueño se presentan las ideas constructivas.”
Hitler y la “intervención divina”
Durante la Primera Guerra Mundial, Hitler, con 28 años, era un cabo más de la infantería alemana que luchaba en el frente francés. Una noche, durmiendo en una trinchera, soñó que era sepultado por una avalancha de tierra y hierro fundido y que la boca se le llenaba de inmundicia. Podía, incluso, sentir el terrible dolor de sus heridas. Alarmado por la escena, se despertó y salió rápidamente de la trinchera. Justo en ese momento cayó una bomba y todos sus compañeros de armas murieron bajo una montaña de suciedad, metal caliente y sangre. Hitler atribuyó este hecho a una “intervención divina”. Por desgracia, esto acabó de convencerle de su invulnerabilidad, haciéndole creer que su destino estaba lleno de grandeza.
Alejandro Magno y la conquista de Tiro
Durante el asedio de la ciudad fenicia de Tiro, en el año 332 a.C., Alejandro Magno siguió adelante con su propósito gracias a los sueños. Una noche, se le apareció un sátiro danzando sobre un escudo. Su interpretador de sueños privado, Aristrando, reconoció esta imagen como un ingenioso juego de palabras: “satyros” -sátiro en griego- podía estar haciendo referencia a “sa Tyros”, cuyo significado era “Tiro es tuyo”. Aristrando, en consecuencia, recomendó a Alejandor Magno que continuara con su campaña. De esta manera, Tiro se convirtió en una más de sus conquistas.
Dickens y la señorita Napier
Charles Dickens tuvo también un extraño sueño profético en el que aparecía una mujer cubierta con un chal rojo dándole la espalda. De repente, ésta se volvía hacia él y le decía que era la Señorita Napier. Aunque la imagen resultaba nítida y evidente, no parecía tener ningún sentido. Sin embargo, la noche posterior, Charles Dickens realizó una lectura literaria y, cuando acabó el acto, algunos de sus amigos fueron a felicitarle y a presentarle a alguien que deseaba conocerle en persona... se trataba de la Señorita Napier.
Constantino y el Cristianismo
Constantino el Grande (312-337) fue el primer emperador cristiano y, gracias a los sueños, ejerció una gran influencia en el desarrollo de la Iglesia. Durante una estancia en Alemania, tuvo varias visiones oníricas en las que se le aparecía Jesucristo en una cruz que contenía la siguiente inscripción: “Con este signo, vencerás”. Constantino dedujo que debía utilizar la cruz como un símbolo de protección ante sus enemigos. A partir de este sueño, ordenó que hubiera más tolerancia hacia los cristianos y potenció la conversión de romanos a esta fe.
Dante y su Divina Comedia
Según los testimonios que ha dejado la historia, Dante Alighieri obtuvo la inspiración de su obra maestra La divina Comedia mientras soñaba, la noche de un Viernes Santo. Cuando murió en 1321, se perdió gran parte de este manuscrito, su mejor creación. Los hijos del poeta italiano registraron de arriba a abajo toda la casa para encontrarlo pero, al final, se dieron por vencidos pensando que se trataba de una tarea imposible. No obstante, meses después, uno de sus hijos, Jacoppo, soñó con su padre vestido de blanco y rodeado de una luz tenue. El espectro onírico le señalaba un rincón de la casa que no había sido registrado: el lugar donde se hallaba el manuscrito extraviado de La Divina Comedia.
Elias Howe y la máquina de coser
Elias Howe debe su mayor genialidad -la máquina de coser- a los sueños. Este inventor llevaba muchos años estancado cn un modelo de trabajo, cuya solución idónea no lograba averiguar.
Una noche, soñó que el rey de una tribu salvaje le ordenaba crear una máquina similar pero, cuando nuestro protagonista le contestaba que no era capaz, todo el pueblo, armado con lanzas, se abalanzaba sobre él para matarle. Justo antes del fatídico momento de su muerte onírica, Howe reparó en que cada lanza tenía un agujero en la punta. Esa era la clave que le faltaba para que su máquina de coser fuera comercialmente perfecta.
El hundimiento del Titanic
Mucha de la inspiración del famoso novelista Graham Greene provenía de sus sueños. Por lo visto, las escenas oníricas de Greene también solían contener mensajes proféticos y, según relata su diario personal, predijo el hundimiento del Titanic con tan sólo cinco años de edad. Como él, se conocen otros diecinueve casos de personas que experimentaron premoniciones relacionadas con la tragedia de 1912. Por ejemplo, el empresario londinense J. Connon Middleton tenía reservado un billete para el trasatlántico con un mes de adelanto. Sin embargo, en el último momento, lo vendió porque había soñado dos noches seguidas que el Titanic se encontraba en medio del océano con la quilla al aire y, alrededor, flotaban sus pasajeros y equipajes. Dicho testimonio fue escrito por J. Connon ante notario tres días antes del naufragio, incluyrndo el comprobante de la reserva y el de la cancelación. Algunos de sus amigos firmaron este documento para poder corroborarlo después.
Juana de Arco y las voces divinas
Se cree que Juana de Arco luchó contra los invasores de Francia porque obedeció las órdenes divinas de sus sueños. De joven, se encontraba un día en el campo y oyó una voz que le decía: “Hija de la Iglesia, ve, marcha”. Miró a su alrededor y no vio a nadie. La escena se repitió en diversas ocasiones hasta que se le apareció el Arcángel San Miguel vestido de soldado y le dijo: “No temas, el Señor te tiene reservada una gran misión para liberar el pueblo”. Todo le había parecido un sueño... y puede que, efectivamente, lo fuera. Poco después, le visitaron dos elegantes señoras (Santa Margarita y Santa Catalina) quienes le aconsejaron seguir las indicaciones oníricas que había recibido: su deber era salvar a su gente de la esclavitud de los ingleses.
Julio César y sus sueños premonitorios
Con diecinueve siglos de antelación, el emperador romano Julio César ya hizo gala de las teorías de Freud. Por lo visto, la noche antes de conducir sus tropas a través del río Rubicón para atacar Roma, tuvo un sueño en el que se veía a sí mismo acostado al lado de su madre. Julio César lo interpretó como si, en un futuro, fuera a estar junto a su “madre Roma”, de este modo la invasión iba a resultar exitosa. Y así lo confirmó lugo la historia.
Sin embargo, su trayectoria y su carrera fracasaron mpas tarde por no hacer caso a un segundo sueño premonitorio que tuvo su esposa Calpurnia, quien le advirtió que tuviera cuidado durante el mes de marzo. Desoyendo este consejo, César fue asesinado en el senado por los republicanos el quince de marzo del año 44 a.C.
Kirk Douglas y su experiencia cercana a la muerte
En 1991, la estrella de cine Kirk Douglas sufrió un accidente de helicóptero del que resultó gravemente herido. Mientras se debatía entre la vida y la muerte en el hospital, Douglas tuvo un extraño sueño en el que sintió que su cuerpo perdía peso y quedaba suspendido en el aire. Para él, entonces, ya no existía el concepto de tiempo y podía ver unas luces de espléndidos colores. Según relató después, al despertar, aquella sensación onírica era como estar en el más glorioso túnel de la vida, muy cerca de Dios. Esta experiencia cambió rotundamente el carácter del actor, quien desde su recuperación, empezó a vivir de manera más agradecida.
Las pesadillas de Lyndon Baines Johnson
El que fuera presidente de los Estados Unidos, Lyndon Baines Johnson, tuvo múltiples pesadillas a lo largo de su mandato (1963-1969). Mientras la guerra en Vietnam iba en aumento, una noche soñó que estaba nadando por un río de aguas rápidas y que no podía llegar a la orilla por más que lo intentara. Cambió la dirección para ver si podía alcanzar la orilla del otro lado, pero ésta también estaba fuera de su alcance. Tras estas imágenes, Johnson se dio cuenta de que ellas representaban a la perfección el aprieto profesional que le deparaba la realidad: vivía atrapado en una situación política imposible. El sueño, por tanto, albergaba la respuesta que pel necesitaba escuchar y, al finalizar su cargo, decidió no presentarse de nuevo a las elecciones.
María Antonieta y el final de la monarquía
La noche anterior a su decapitación, la reina María Antonieta, esposa de Luis XIV, soñó con un sol rojo y brillante en lo alto de una columna. De repente, el sol desaparecía por el horizonte mientras la columna se partía en dos y se rompía contra el suelo. A posteriori, este sueño se explicó como un símbolo del fin de la monarquía.
La Diosa Marilyn
Marilyn Monroe tenía de niña un sueño muy repetitivo: entraba en una Catedral donde una multitud de feligreses miraba hacia el altar. Al aparecer ella, sin embargo, todos se giraban para contemplarla: ella era la diosa que esperaban, y Marilyn debía caminar de puntillas para no pisar las cabezas de la gente. La interpretación onírica considera que este sueño fue un signo profético del triunfo de Marilyn y de la admiración que iba a suscitar a nivel mundial.
El sueño de Mark Twain
En la década de 1850, el autor de Las aventuras de Huckleberry Finn trabajó durante cuatro años junto a su hermano Henry como piloto de un barco de vapor en el río Misisipí. Una noche, Mark Twain soñó que sacaban del agua el cuerpo sin vida de su hermano. Seguidamente, éste era introducido en un ataúd de metal apoyado sobre dos sillas y, encima, tenía un ramo de flores blancas con una roja en el medio. Semanas después, le notificaron que las calderas del barco en el que viajaba Henry Twain habían estallado cerca de Memphis. Los cadáveres de toda la tripulación tuvieron ataúdes de madera, sólo el de su hermano se colocó en uno de metal. Cuando el escritor se acercó a ver el cuerpo, reparó en que no había nada sobre su pecho. Momentos después, entró una mujer en la estancia y dejó sobre el difunto un ramo de flores blancas... que, en el centro, tenía una rosa roja.
Napoleón y sus campañas militares
Napoleón Bonaparte solía anotar todos sus sueños. De hecho, utilizaba claves y señales para planear las campañas militares. Antes de la batalla de Waterloo, se cree que tuvo una visión onírica en la que un gato negro corría entre dos ejércitos opuestos. Mientras esto ocurría, sus propios soldados eran derrotados. El dieciocho de julio de 1815, Napoleón fue finalmente vencido en Waterloo por las fuerzas británicas, holandesas, belgas y alemanas, cuyo mando corría a cargo del Duque de Wellington.
Niels Bohr descubre la física atómica
Niels Bohr trataba de comprender la naturaleza del átomo cuando, una noche, soñó con un sol compuesto por gases ardientes rodeado de diversos planetas, todo ello unido por finísimas líneas. Al despertar, se dio cuenta de que esa era precisamente la solucipon al problema que llevaba buscando durante tanto tiempo. En consecuencia, explicó al mundo la estructura del átomo y proclamó el nacimiento de la física atómica. De un modo similas, la teoría de la Relatividad de Albert Einstein fue inspirada en una serie de sueños que tuvo el genio en 1905, entre los meses de abril y junio.
Yesterday e Imagine
El ex integrante de los Beatles, Paul McCartney, confesó en el programa de televisión de Larry King (CNN) que el tema Yesterday provenía de un sueño. El cantante relató que se despertó un día con la melodía en la cabeza sin saber de dónde la había sacado. Curiosamente, ésta se convirtió en su canción más famosa. Parece ser que al también ex Beatle John Lennon le pasó lo mismo, pues compuso Imagine después de haber escuchado su composición musical durante un sueño.
El nacimiento de los Franciscanos
Los sueños ayudaron a San Francisco de Asís a la hora de reafirmar su voto de pobreza y de establecer la congregación de los monjes franciscanos. Respecto a este último hecho, cuentan las crónicas que San Francisco, una noche, escuchó la voz de Jesús en sueños: “Ve y arregla esa casa”, y así se propuso fundar su propia orden. Para conseguirlo, debía acudir a una crítica entrevista con el Papa Inocencio III, quien tenía el poder de dar, o no, el beneplácito a sus ideas. San Francisco, justo antes, soñó con un gran árbol, de ramas muy anchas. Durante la escena onírica, cuanto más observaba el árbol, más crecía en altura el santo. Tanto, que al final acabó estando al mismo nivel. Cuando tocó sus ramas, el árbol le hizo una reverencia. Al despertar, San Francisco interpretó este sueño como una señal de que el Papa aceptaría sus propuestas. Y así fue.
Lo más curioso de todo es que el propio Papa Inocencio III también había tenido, con anterioridad, un sueño bastante revelador: la Iglesia Luterana se estaba cayendo y la sostenían Santo Domingo y San Francisco de Asís. Al despertar, el Papa decidió autorizar la fundación de ambas congregaciones.
Los campos de Sócrates
El filósofo griego Sócrates, muy poco antes de morir, le explicó a su discípulo Critón un sueño que había tenido. Le contó que una bella dama le llamaba por su nombre y le recitaba unos versos de Homero: “Dentro de tres días veréis los campos”. Y, como el sueño profetizaba, a los tres días el jugo de cicuta sentenció su muerte.
El reinado de Tutmosis IV
Un día, antes de reinar en Egipto, el aún príncipe Tutmosis IV se encontraba cazando por su tierra y, rendido por el ejercicio, decidió echarse a los pies de la Esfinge de Gizeh. Pasado un rato, se durmió y tuvo un sueño en el que aparecía el dios solar prometiéndole alcanzar el poder a cambio de quitar la arena que cubría el monumento sobre el que descansaba. Así lo hizo, y Tutmosis IV fue elevado a la realeza, cuyo trono no le correspondía por nacimiento. Su reinado fue largo y fructífero, tal como le había pronosticado el sueño.