InicioHazlo Tu Mismola púa,¿influye en el sonido de mi guitarra?.
Las conocemos por diferentes nombres: púas, plectra (del latín “plectrum”, o plectro, según nuestro diccionario), flexo, picks... o incluso “ese cacho de plástico”. Y todos los guitarristas nos cuidamos mucho de llevar siempre alguna en el bolsillo. Pero, ¿cuánto tenemos en cuenta lo que afecta a nuestro tono? Hablamos, investigamos, probamos y combinamos de diferentes formas cantidades ingentes de equipos, amplis, pedales, guitarras... en nuestra cruzada tonal. Pero, ¿y la púa? Resulta evidente que todos los guitarristas tienen algún tipo de púa preferida. Aunque normalmente las razones principales para elegir una u otra suelen rondar cuestiones de grosor y comodidad (más dura, más fina, más gruesa, más voluminosa o menos en función del agarre deseado), en algún lugar del subconsciente está también esa parte de la ecuación que tiene que ver con cómo suena el instrumento cuando se toca con una púa o con otra totalmente distinta: puede que no lo comprendamos de un modo racional, que no parta de una reflexión previa, o que lo achaquemos simplemente a que tocamos más a gusto con dos milímetros de plástico entre los dedos que con 0,45 de nylon y así conseguimos sacar “ese” sonido. Pero el material, el grosor y hasta la forma de la púa influyen en nuestro tono de forma directa. El ejemplo más claro: la acústica Haz una prueba muy sencilla: coge una guitarra acústica y tócala con los dedos. Prueba a pulsar las cuerdas individualmente y luego rasguéalas. Ahora toma una púa y haz exactamente lo mismo. El cambio en el sonido es evidente, ¿verdad? Sí, esto ya lo sabías, pero es que ese mismo principio se aplica a las diferencias entre los diversos tipos de púa: del mismo modo que el ataque, el brillo y el contenido armónico del sonido cambia radicalmente si tocas tu acústica con los dedos o con una púa, el efecto de púas de diferente grosor o material puede resultar también dramático. Haz ahora otra prueba sobre la misma guitarra: toma una púa flexible y vuelve a atacar las cuerdas (aunque las más finas son las más flexibles, esa flexibilidad en función del grosor es también relativa al material). Inténtalo de nuevo con un plectro considerablemente más rígido y grueso. Notas la diferencia de nuevo, ¿a que sí? Este experimento de andar por casa ya te habrá dado las pistas necesarias para tener muy en cuenta el tipo de púa a usar dependiendo del tono que quieras conseguir. Lo primero que habrás notado es que entre tocar con los dedos y tocar con la púa las diferencias de volumen y dinámica son considerables. Con los primeros el sonido es más meloso, y puedes pasar de volumen muy sutil a uno mucho mayor en función de la energía que imprimes a las cuerdas. De forma muy similar, con la púa más rígida el volumen es también mayor, se percibe más el ataque, y el sonido es más punzante, con más foco en los sonidos individuales. Es decir, los fundamentales. Por otro lado, la púa más fina y flexible genera un sonido con un ataque más suave, menos presente, más redondo o equilibrado, en el que los tonos fundamentales no destacan tanto porque el contenido armónico es más homogéneo, y cuyo volumen es menor aún con la misma energía aplicada desde tu muñeca. Esto ocurre porque un tipo de púa y otro transmiten de forma distinta la energía desde tu mano hasta tus cuerdas. Mayor grosor, que suele equivaler a mayor rigidez, suele traducirse en una transmisión más efectiva: es decir, más volumen y más presencia de los tonos fundamentales (o, por decirlo de otro modo, de cada sonido individual de sus cuerdas), con más peso de las frecuencias medias. Una púa más fina no transmitirá tan eficientemente la energía, el sonido se redondeará y tendrás más complejidad en el rango de agudos. Algo que, por otro lado, probablemente sea deseable tratándose de una guitarra acústica. ¿Qué ocurre con una guitarra eléctrica? Básicamente, lo mismo, aunque aquí entran en juego de forma más evidente otros factores, como la amplificación, los efectos usados, el grado de saturación... En una guitarra acústica los efectos son muy obvios, y aunque en la eléctrica puede que no lo sean tanto, son igual de importantes. Puede que, precisamente por el sonido que buscamos, lo que queramos sea un ataque potente, o que necesitemos controlar el contenido de agudos y el brillo del instrumento... o el volumen. Para todo esto, la elección de la púa es, al mismo tiempo, la aliada fiel y la gran olvidada. Otros factores Por supuesto, no todo se refiere al grosor y la flexibilidad a la hora de elegir una púa. Éstos vendrán en buena medida determinados por el material que usemos, pero otra característica de éste, del material, tendrá también un gran impacto: su densidad. La primera púa comercial se fabricó con celuloide (frente a las tradicionales que solían hacerse los músicos de forma artesanal con hueso, madera, conchas...), y a partir de ahí la diversidad de materiales empleados no ha hecho sino crecer: nylon, policarbonatos, tortex, lexan, metal, madera, piedra... Cada uno ofrece unas características de densidad, que afectan, por supuesto, a la rigidez que proporcionarán según el grosor, pero también a cómo esa energía de la que hablábamos se transmite a las cuerdas: a mayor densidad, más energía. Dejando pues a un lado factores de comodidad y uso (agarre, desgaste, etc.), el material que elijamos afectará definitivamente a nuestro sonido. Un último factor a tener en cuenta es el de la forma: más allá de la estética y de lo que quieras que piensen tus fans cuando hagas es gesto tan de rock-star de lanzar la púa al público (hazlo solo si está para tirar o no te importa reponer al por mayor cada dos por tres...), la forma de tu púa también tendrá cosas que decir sobre tu tono. De forma similar a lo que venimos explicando, a mayor tamaño, la transmisión de energía será también más eficiente (recuerda, mayor volumen, mayor ataque, más presencia). Y su forma, más o menos apuntada, influirá también en el ataque y el contenido armónico: una punta más agresiva resaltará ambos. En definitiva, más allá de cuál te siente mejor entre los dedos (que no deja de ser un factor importantísimo, ojo) o cuánto tarda en desgastarse, la púa con la que elijas tocar influirá en tu sonido. Insistimos: haz la prueba con tu acústica, y luego traduce el experimento a tu sonido eléctrico. Evalúa cuánto cambia tu ataque, el brillo de tu tono, el contenido armónico, el volumen generado con la misma energía, cuánto se redondea el sonido o cuánto se afila. Y luego prueba con otros materiales. Recuerda que artistas como Billy Gibbons o Brian May son conocidos por haber usado en momentos de su carrera monedas en lugar de púas. Ahora sabes que no es un pose: prueba, investiga y haz tu elección.
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