En el país caribeño, el gobierno de Maduro niega los problemas económicos y ahora se teme un estallido social. Cristina utiliza la misma estrategia del chavismo, al punto que ni siquiera reconoce la existencia del cepo cambiario
Lo que está ocurriendo en la Venezuela, tras la muerte de Hugo Chávez, podría constituir un escenario muy similar a lo que se puede venir en la Argentina una vez que el gobierno nacional pierda las elecciones de octubre –por amplio margen- y comience a generarse una suerte de vacío de poder.
En Venezuela, los desaguisados económicos cometidos por el régimen chavista se reflejaban principalmente en el desabastecimiento de alimentos básicos y una inflación galopante que carcome el poder adquisitivo de los asalariados. Cualquier parecido con la Argentina no es mera coincidencia.
Tras la muerte de Chávez, se produjo un vacío de poder que agudizó la falta de respuesta del Estado, poniendo al país al borde del estallido social. Y la respuesta del gobierno de Nicolás Maduro, el sucesor de Chávez, fue negar la existencia de los problemas, y agitar falsos fantasmas golpistas muy similares a los que Cristina invocó durante una entrevista que ayer se transmitió en la TV pública.
“Lo que quieren los sectores económicos es imponer condiciones al poder político", dijo la Presidenta, al tiempo que remarcó que querían "desestabilizar y provocar una devaluación".
"Hubo un claro intento destituyente (por el conflicto con el campo en 2008 y la escalad del dólar de 2011), claramente", insistió Cristina. "A una corrida bancaria no la hacen 4 o 5", dijo.
Ese tipo de denuncias, sin mencionar nombres y apellidos, ni mostrar ninguna prueba, carecen de seriedad. Y más si se tiene en cuenta que los sectores mas concentrados de la economía –como los bancos, las megamineras multinacionales, los pooles de siembras que están sojizando el país- son los que mas ganaron en el país, gracias a una política económica que hizo polvo a las pymes y que actualmente está provocando un acelerado crecimiento de la pobreza y de la indigencia.
El relato falaz de la presidenta llegó al extremo de decir, en la complaciente entrevista que le realizó el chimentero Jorge Rial, que en la Argentina “no existe el cepo cambiario”. Eso es lo mismo que decir que en el país no existe la desocupación, la inseguridad y la inflación.
"No hay ningún cepo... no sabés la cantidad de Argentinos que me encontré en Nueva York", afirmó Cristina sin sonrojarse, a la vez que recordó que, cuando comenzó el gobierno kirchnerista se podía comprar 100 mil dólares mensuales para atesoramiento. Y luego se aumentó a dos millones, pero en ningún lugar del mundo se puede hacer eso “sin decir para qué”, advirtió.
El cepo cambiario es una medida copiada del régimen chavista. En Venezuela, desde el año 2003 rige un sistema que centraliza la compra venta de billetes verdes, que es monitoreado por la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), con un tipo de cambio establecido por el Banco Central (BCV). Se aplica una limitación, por persona, de un máximo de u$s500 en efectivo por año y de u$s2.500 para el pago mediante tarjetas de crédito. Este programa produjo que, en Venezuela, la brecha entre el oficial y el paralelo sea de casi 100%. La Argentina va por el mismo camino: es prácticamente imposible comprar un dólar a precio oficial, y la única alternativa son las cuevas.
Lo que se niega a reconocer el gobierno es que los ahorristas recurren masivamente al dólar debido a que el peso es cartón pintado. Se ha convertido en una de las monedas con menor poder de compra del continente, debido a que la administración K ha realizado una alocada emisión para financiar el enorme aparto clientelar construido en la última década. El Estado se ha convertido en un enorme elefante blanco, al punto que se ha convertido en la principal fuente de empleo del país.