Massa - Macri
Macri avisó que “llegó la hora” y ya salió a diferenciarse de Massa
Cuando el reloj se acercaba a las 21.27, avisó que “llegó la hora”. Fue la manera de Mauricio Macri de reafirmar como nunca antes en su carrera política que quedaba formalmente anotado para la pelea presidencial en 2015. Aunque hablaba desde un búnker con colores y olores porteños, el jefe del PRO buscó mostrarse como un líder nacional. Y tiró un primer golpe para otro de los ganadores de la jornada de ayer, rival para los próximos dos años. En un claro mensaje a Sergio Massa, prometió que en su armado “no va a haber ningún ex integrante del gabinete nacional”. El intendente de Tigre fue jefe de ministros de Cristina.
Aunque menos explícito, Daniel Scioli también puede darse por aludido cuando Macri pidió un cambio y una alternancia “en serio”. Tipo eslogan, resumió: “La Casa Rosada es de todos”.
A los Kirchner también les dedicó unas líneas: no puede ser, dijo el jefe de Gobierno porteño, que el poder se lo pasen “entre cónyuges y parientes”.
Sonriente, de camisa y de jean, a Macri se lo notó algo nervioso en su flamante rol e intentando no salirse de la letra de un discurso cuidadosamente guionado. En otro tramo, volvió a convocar a los jóvenes, a los peronistas que luchan “por la justicia social” y a los radicales que “defienden la república”. Nada de acuerdo de cúpulas.
Paradojas de la política, en el macrismo creen que para coronarse en 2015, su jefe podría beneficiarse con “la gran Kirchner”. No lo dicen así, claro. Pero imaginan un escenario fragmentado como en 2003, con el peronismo partido y ningún candidato por encima de los 30 puntos. Así, razonan, Macri podría colar en un eventual balotaje sin tener que hacer una primera vuelta maravillosa y luego ir a todo o nada contra un solo contrincante. En esa vereda de enfrente ubican a Massa, Scioli (ambos separados, sin dirimir sus diferencias en una interna del PJ) y un postulante de centroizquierda, como Hermes Binner o Julio Cobos.
Tres dirigentes del PRO coincidían anoche con Macri en que el camino, esta vez, no requeriría fusiones de estructuras. “Podemos sumar peronistas y radicales, pero no al peronismo ni al radicalismo”, graficaban. A diferencia de lo que pensaban para un armado nacional en 2007 y 2011, cuando el PRO era más chico y el PJ con votos estaba claramente alineado detrás de los Kirchner, el macrismo se siente hoy en una posición más pareja que lo empuja, al menos en el arranque, a apostar por lo propio.
“Tenemos un buen armado nacional, con figuras en Entre Ríos, Córdoba, San Juan. Y seguiremos apostando a lo nuevo. Hace dos años, lo de Del Sel parecía una grasada. Hoy salió segundo en Santa Fe”, ejemplificaba anoche, exultante, un candidato que festejaba la resonante victoria en la Ciudad.
¿Y la provincia de Buenos Aires, casi el 40% del padrón y donde el PRO tiene casi nada? En el macrismo reconocen que es su talón de Aquiles. Y empiezan a repetir el nombre de María Eugenia Vidal, la vicejefa porteña, tras la negativa de Gabriela Michetti a mudarse de distrito. Por otro lado, insisten en que si los rivales presidenciales son Scioli y Massa, las dos grandes figuras de la Provincia, el PJ de alguna manera también vuelve a cero.
Para reafirmar que esta vez sí va en serio, Macri sumará actos a las palabras de anoche.
El miércoles tiene previsto juntarse con dirigentes bonaerenses. Y al otro día, habría reunión con los diputados y senadores nacionales que conformarán los bloques del PRO en el Congreso.
Desde que decidió salir del paraguas empresarial de su padre, a mediados de los 90, Macri eligió con la simpleza de un chico: tanto en Boca como en la política, sólo se presentó a los partidos que creía que podía ganar.
Lilita - Pino
Pino contra los jóvenes que se fueron de su partido: “No tienen mirada política”
El diputado Fernando Solanas, que competirá en las próximas elecciones en un frente con Elisa Carrió, sostuvo que los comuneros que dejaron Proyecto Sur “tienen una mirada testimonial y muy ideologizada”.
Además, ratificó que la alianza con el radicalismo vence en octubre.
El diputado nacional Fernando “Pino” Solanas sostuvo que los jóvenes que se fueron de Proyecto Sur por su alianza con Elisa Carrió y el radicalismo “no tienen una mirada política”.
Luego de aclarar que su fuerza política sigue teniendo militancia juvenil y que los que se fueron representan a un sector de la Capital Federal, agregó: “De Proyecto Sur se fueron tres comuneros, los otros eran de otros partidos. Se fue uno del Partido Socialista Auténtico, pero otro se quedó y se fue uno del MST porque el MST ya no forma parte de esta alianza. Ese es un sector de la juventud de Proyecto Sur de la Capital Federal: no es la juventud de Proyecto Sur”.
“Los que se fueron tienen una mirada muy testimonial, muy ideologizada. Por supuesto que compartimos todos sus contenidos, pero se asustan ante cualquier movimiento táctico en que uno avanza hacia la conformación de una mayoría”, indicó Pino en una entrevista con el programa que conduce Cynthia García en Radio Nacional, “A cara lavada”.
“Nosotros estábamos en un nicho muy testimonial. Después de las elecciones de 2011 quedamos reducidos al ala izquierda del movimiento de Proyecto Sur. Los sectores muy testimoniales o ideologizados, sobre todo suele ser la gente joven, la militancia joven, no tiene mirada política. Nosotros nos proponemos crecer para conformar una nueva mayoría acá en la Ciudad. Y hay que crecer hacia el conjunto de la población: es el conjunto de la población la que ha recibido con enorme entusiasmo este frente que hemos constituido. Este frente está en la línea del sentimiento y el reclamo de las grandes manifestaciones que hemos tenido en estos meses”, dijo en referencia a los recientes cacerolazos opositores que se realizaron en la Ciudad de Buenos Aires.
Macri avisó que “llegó la hora” y ya salió a diferenciarse de Massa
Cuando el reloj se acercaba a las 21.27, avisó que “llegó la hora”. Fue la manera de Mauricio Macri de reafirmar como nunca antes en su carrera política que quedaba formalmente anotado para la pelea presidencial en 2015. Aunque hablaba desde un búnker con colores y olores porteños, el jefe del PRO buscó mostrarse como un líder nacional. Y tiró un primer golpe para otro de los ganadores de la jornada de ayer, rival para los próximos dos años. En un claro mensaje a Sergio Massa, prometió que en su armado “no va a haber ningún ex integrante del gabinete nacional”. El intendente de Tigre fue jefe de ministros de Cristina.
Aunque menos explícito, Daniel Scioli también puede darse por aludido cuando Macri pidió un cambio y una alternancia “en serio”. Tipo eslogan, resumió: “La Casa Rosada es de todos”.
A los Kirchner también les dedicó unas líneas: no puede ser, dijo el jefe de Gobierno porteño, que el poder se lo pasen “entre cónyuges y parientes”.
Sonriente, de camisa y de jean, a Macri se lo notó algo nervioso en su flamante rol e intentando no salirse de la letra de un discurso cuidadosamente guionado. En otro tramo, volvió a convocar a los jóvenes, a los peronistas que luchan “por la justicia social” y a los radicales que “defienden la república”. Nada de acuerdo de cúpulas.
Paradojas de la política, en el macrismo creen que para coronarse en 2015, su jefe podría beneficiarse con “la gran Kirchner”. No lo dicen así, claro. Pero imaginan un escenario fragmentado como en 2003, con el peronismo partido y ningún candidato por encima de los 30 puntos. Así, razonan, Macri podría colar en un eventual balotaje sin tener que hacer una primera vuelta maravillosa y luego ir a todo o nada contra un solo contrincante. En esa vereda de enfrente ubican a Massa, Scioli (ambos separados, sin dirimir sus diferencias en una interna del PJ) y un postulante de centroizquierda, como Hermes Binner o Julio Cobos.
Tres dirigentes del PRO coincidían anoche con Macri en que el camino, esta vez, no requeriría fusiones de estructuras. “Podemos sumar peronistas y radicales, pero no al peronismo ni al radicalismo”, graficaban. A diferencia de lo que pensaban para un armado nacional en 2007 y 2011, cuando el PRO era más chico y el PJ con votos estaba claramente alineado detrás de los Kirchner, el macrismo se siente hoy en una posición más pareja que lo empuja, al menos en el arranque, a apostar por lo propio.
“Tenemos un buen armado nacional, con figuras en Entre Ríos, Córdoba, San Juan. Y seguiremos apostando a lo nuevo. Hace dos años, lo de Del Sel parecía una grasada. Hoy salió segundo en Santa Fe”, ejemplificaba anoche, exultante, un candidato que festejaba la resonante victoria en la Ciudad.
¿Y la provincia de Buenos Aires, casi el 40% del padrón y donde el PRO tiene casi nada? En el macrismo reconocen que es su talón de Aquiles. Y empiezan a repetir el nombre de María Eugenia Vidal, la vicejefa porteña, tras la negativa de Gabriela Michetti a mudarse de distrito. Por otro lado, insisten en que si los rivales presidenciales son Scioli y Massa, las dos grandes figuras de la Provincia, el PJ de alguna manera también vuelve a cero.
Para reafirmar que esta vez sí va en serio, Macri sumará actos a las palabras de anoche.
El miércoles tiene previsto juntarse con dirigentes bonaerenses. Y al otro día, habría reunión con los diputados y senadores nacionales que conformarán los bloques del PRO en el Congreso.
Desde que decidió salir del paraguas empresarial de su padre, a mediados de los 90, Macri eligió con la simpleza de un chico: tanto en Boca como en la política, sólo se presentó a los partidos que creía que podía ganar.
Lilita - Pino
Pino contra los jóvenes que se fueron de su partido: “No tienen mirada política”
El diputado Fernando Solanas, que competirá en las próximas elecciones en un frente con Elisa Carrió, sostuvo que los comuneros que dejaron Proyecto Sur “tienen una mirada testimonial y muy ideologizada”.
Además, ratificó que la alianza con el radicalismo vence en octubre.
El diputado nacional Fernando “Pino” Solanas sostuvo que los jóvenes que se fueron de Proyecto Sur por su alianza con Elisa Carrió y el radicalismo “no tienen una mirada política”.
Luego de aclarar que su fuerza política sigue teniendo militancia juvenil y que los que se fueron representan a un sector de la Capital Federal, agregó: “De Proyecto Sur se fueron tres comuneros, los otros eran de otros partidos. Se fue uno del Partido Socialista Auténtico, pero otro se quedó y se fue uno del MST porque el MST ya no forma parte de esta alianza. Ese es un sector de la juventud de Proyecto Sur de la Capital Federal: no es la juventud de Proyecto Sur”.
“Los que se fueron tienen una mirada muy testimonial, muy ideologizada. Por supuesto que compartimos todos sus contenidos, pero se asustan ante cualquier movimiento táctico en que uno avanza hacia la conformación de una mayoría”, indicó Pino en una entrevista con el programa que conduce Cynthia García en Radio Nacional, “A cara lavada”.
“Nosotros estábamos en un nicho muy testimonial. Después de las elecciones de 2011 quedamos reducidos al ala izquierda del movimiento de Proyecto Sur. Los sectores muy testimoniales o ideologizados, sobre todo suele ser la gente joven, la militancia joven, no tiene mirada política. Nosotros nos proponemos crecer para conformar una nueva mayoría acá en la Ciudad. Y hay que crecer hacia el conjunto de la población: es el conjunto de la población la que ha recibido con enorme entusiasmo este frente que hemos constituido. Este frente está en la línea del sentimiento y el reclamo de las grandes manifestaciones que hemos tenido en estos meses”, dijo en referencia a los recientes cacerolazos opositores que se realizaron en la Ciudad de Buenos Aires.