En BMW saben muy bien lo que significa viajar en moto con todo el confort imaginable, también tienen
claro como hacer motos que brindan el máximo nivel de seguridad y todo eso sumado a
un maravilloso motor de seis cilindros en línea que les permite ofrecer una de las
motos más exclusivas del momento.
claro como hacer motos que brindan el máximo nivel de seguridad y todo eso sumado a
un maravilloso motor de seis cilindros en línea que les permite ofrecer una de las
motos más exclusivas del momento.
Hasta hace poco, solo tres motos, en toda la historia del motociclismo, podían presumir de ser las únicas fabricadas en serie propulsadas por un motor de seis cilindros en línea. La primera fue la Benelli Sei, una hermosa creación italiana de 750cc que se produjo entre 1972 y 1978; le siguieron la Honda CBX 1000 y la Kawasaki Z 1300, dos claras demostraciones del poderío industrial japonés de finales de los setenta, que salieron a la venta en 1978 y que se fabricaron hasta 1982 y 1983 respectivamente. Desde entonces ninguna marca se había atrevido a revivir esta impresionante configuración mecánica, que resulta muy normal en el mundo de las cuatro ruedas, pero que llevada al campo de las dos ruedas presenta inmensos desafíos de ingeniería, diseño y producción. Además, para qué pensar en complicarse la vida con seis cilindros, cuando se tienen propulsores de cuatro que son compactos, livianos, confiables, eficientes, fáciles de producir y absurdamente potentes.
En BMW seguramente debieron hacerse la misma pregunta muchas veces al comenzar el proyecto K 1600, pero el deseo de crear una moto única, que sobresaliera entre todas las viajeras de gran lujo y confort, los llevó a enfrentar el reto de revivir el mito de los 6 cilindros en línea. El resultado, una moto sencillamente extraordinaria a todo nivel, que en sus dos versiones (GT y GTL) es capaz de poner a volar la imaginación de propios y extraños, y en la que uno se tiene que subir para poder entender la magia del número seis.
Dicha magia pudimos vivirla hace poco gracias a una invitación de BMW – Autogermana, para disfrutar durante todo un fin de semana de una K 1600 GT, y aunque la lluvia se ensañó contra nosotros, eso no fue impedimento para rodar bastantes kilómetros en carreteras de Boyacá, Cundinamarca y Tolima. Pero antes de entrar en las sensaciones, es obligatorio hablar un poco de las características de esta moto única.
Aquí se aprecia en detalle el tablero, al que solo le falta hablar, también se puede ver la gran
capacidad de la moto para trazar las curvas, algo sorprendente considerando sus dimensiones.
capacidad de la moto para trazar las curvas, algo sorprendente considerando sus dimensiones.
A primera vista uno podría suponer que los alemanes comenzaron desde cero para crear la K 1600, pero en una jugada muy inteligente lo que hicieron fue partir de la K 1300 y agrandarla, comenzando por tomar como base el probado motor de 4 cilindros de ésta y agregarle dos pistones adicionales, tarea que aunque suene fácil dicha de esta manera, seguramente fue todo un desafío de ingeniería para conseguir el menor peso y volumen. Al final lograron hacer un motor que mide solo 55,5cm de ancho, siendo 18,5cm más estrecho que el famoso bóxer de la serie 1200. Para conseguir tal medida los pistones están separados por escasos 5mm y bastante inclinados hacia adelante para bajar al máximo el centro de gravedad. También consiguieron un peso muy razonable, 102 kilos es lo que marca en la balanza el motor sin los escapes, apenas 16 más de lo que pesa el de su hermana de 4 cilindros.
El chasis fue otro componente que evolucionó a partir del ya conocido en la K 1300, una estructura de aluminio conformada por dos vigas que pasan por arriba de los cilindros y que en el caso de la 1600 pesa solo 16 kilos, a los cuales se suman 4kg del subchasis, que también está elaborado en aluminio. Y para terminar de dar forma al conjunto, también usaron el mismo esquema de suspensiones de la hermana menor, al frente un sistema patentado por BMW, que la marca denomina Duo Lever y que funciona con un amortiguador que conecta la rueda al chasis mediante dos brazos articulados que independizan completamente la dirección de la amortiguación, buscando con ello la máxima seguridad en curvas y durante la frenada. En la parte trasera BMW le apostó a su sistema Telelever, donde un solo amortiguador anclado a un cardán articulado monobrazo, tiene a cargo la difícil tarea de mantener la rueda en contacto con el suelo y de aislar a los ocupantes de las irregularidades del asfalto.
Con un conjunto técnico de semejante nivel, era de esperarse un traje que estuviera a la altura y aunque en temas de gustos nadie tiene la última palabra, es innegable que el diseño de la K 1600, en sus dos versiones, y sus acabados de lujo, logran capturar la imaginación de todo el que la observa, transmitiendo esa sensación de moto futurista y de alta tecnología, atributos que realmente van más allá de sus formas, gracias a un completísimo equipamiento e innovadoras soluciones técnicas que solo ella ofrece.
La visual que se tiene desde el puesto de mando es impresionante.
Enfrentarse por primera vez a una moto que, según la ficha técnica, pesa 319 kilos con el tanque lleno es algo que intimida, ya que una cosa es verla parqueada y otra muy distinta es subirse en ella, sujetar el manubrio, levantarla del gato lateral y dejar que toda la responsabilidad recaiga en nuestras piernas. Afortunadamente el asiento se encuentra a una altura muy razonable (80cm) y eso permite a la mayoría de las personas afirmar bien ambos pies en el suelo, pero de todas maneras son bastantes kilos en equilibrio y las inercias se dejan sentir con el más leve movimiento, por ello es muy recomendable hacer cada maniobra con mucho cuidado, sin afanes, mirando muy bien dónde colocamos cada pie y siendo muy delicados con los frenos, y con mayor razón cuando tengamos a bordo el peso extra del pasajero y las maletas laterales cargadas con equipaje.
Una vez superado ese primer paso de cargar con la responsabilidad en nuestras piernas, lo segundo que intimida es el panorama que tenemos al frente, dominado por el gran tablero de instrumentos que en sus formas tiene claras reminiscencias del pasado, con el velocímetro y el tacómetro en dos grandes esferas que enmarcan un “display” digital de fondo negro, que al girar la llave se ilumina con multitud de información a colores; igualmente impresionante es el inmenso parabrisas, cuya altura es ajustable desde un botón en el comando izquierdo, tampoco se quedan atrás los altavoces del sistema de audio, que están dispuestos a los lados del cuadro de instrumentos, y justo en el centro de la visual hay un espacio destinado al navegador satelital opcional, uno de los pocos extras disponibles que no estaba instalado en la moto que probamos.
Una vez asimilado el tablero y sus complementos, la atención se centra en los comandos, el derecho es bastante simple, con el arranque, el corte de encendido, un botón para seleccionar los tres modos del motor y otro para accionar el bloqueo central de las maletas y guanteras, un detalle muy descrestante. Pero es el comando izquierdo, que viene a ser como el “mouse” del computador de abordo, el que realmente llama la atención, solo que en vez del ratón, un anillo y un par de botones son los que nos facilitan “navegar” por todos los menús que se van desplegando en la pantalla, permitiendo la visualización de todo tipo de información sobre consumos, velocidad promedio, tiempo de viaje, datos de autonomía, presiones de las ruedas y muchos parámetros que serán las delicias de cualquier genio de la informática, que seguramente encontrará como divertirse bastante sin siquiera salir del garaje. También desde este comando es posible configurar en pocos segundos las sofisticadas suspensiones electrónicas de acuerdo a la carga y al tipo de manejo, así mismo permite activar el sistema de control de crucero, manejar el equipo de audio y regular la calefacción en los puños y en el asiento del piloto. A todo lo anterior se suman los controles habituales para las luces, direccionales y el pito.
Esta es la versión GTL, que ofrece una postura más relajada, también se aprecia el impresionante y
compacto motor de 6 cilindros con 24 válvulas que produce 160 caballos y un torque descomunal.
compacto motor de 6 cilindros con 24 válvulas que produce 160 caballos y un torque descomunal.
Aunque todo esto suene demasiado complejo, una breve inducción que no tomó más de dos minutos fue suficiente para que pudiéramos entender lo esencial de un sistema que es muy intuitivo y fácil de operar, al que le fuimos descubriendo muchas de sus funciones sobre la marcha.
Finalmente se llegó el momento que habíamos estado esperando, la hora de presionar el botón de arranque y sentir como cobran vida esos 6 cilindros. El sonido que emana de sus dos silenciadores con tres salidas a cada lado es indescriptible, más parecido al que produce un auto deportivo purasangre que al de cualquier moto conocida. Con los ojos cerrados hubiéramos jurado que se trataba de algún exótico Maseratti o algo por el estilo, pero tratándose de una moto, la sinfonía es aún mejor y no hay nadie que pueda mantenerse indiferente ante semejante caudal de sonido, que en BMW supieron dejar a buen volumen para deleite de propios y extraños.
A propósito de volumen, como en toda BMW equipada con cardán, al engranar la primera se escucha ese sonoro “clonck” que no deja duda alguna de que estamos listos para comenzar a rodar, lo cual resulta bastante fácil gracias al suave accionamiento del embrague hidráulico y especialmente al inmenso poder del motor, que a solo 1.500rpm ya estará entregándonos el 70% de su torque máximo, que medido en la rueda llega hasta unos exorbitantes 16,3kg-m a solo 5.250rpm. Gracias a este despliegue de poder, es muy fácil arrancar y moverse sin siquiera tocar el acelerador, lo cual nos resultó muy útil en las congestiones capitalinas, donde es necesario mantenerse a mínima velocidad.
El parabrisas eléctrico es una maravilla, al igual que el comando izquierdo que permite
controlar infinidad de parámetros.
controlar infinidad de parámetros.
Tan o más impresionante que el descomunal torque proporcionado por los 6 cilindros, es la facilidad con que la moto se deja llevar desde el momento en que sus ruedas comienzan a girar y levantamos los pies del suelo, todos esos kilos que exigen concentración en parado, desaparecen como por arte de magia con el movimiento y una maniobrabilidad increíble para una moto de semejantes dimensiones se apodera de toda la experiencia, de manera que el estrés inicial se transforma muy pronto en diversión. Aunque decir eso en las calles de Bogotá sería una gran mentira, ya que gracias a los impresionantes huecos, que son como tumbas abiertas en medio de la vía, con el asfalto cortado a tajo y que se alternan constantemente con alcantarillas despojadas de sus tapas, la experiencia dentro de la capital es tan relajante como una caminata en medio de un campo minado.
La suavidad es otro aspecto que aturde al comienzo, con seis pistones trabajando en perfecta armonía las vibraciones sencillamente no existen y con unos asientos de primera clase, sumados a unas suspensiones muy confortables y a una postura bastante relajada, una alfombra voladora será lo más parecido que podamos encontrar a esta lujosa devoradora de kilómetros.
El tacto del acelerador electrónico es algo extraño al principio, tiene cierto retardo al abrir y al cerrar que se nota especialmente rodando a baja velocidad, posiblemente debido a un sistema de admisión que usa un solo cuerpo de aceleración para los 6 cilindros, lo que genera un pequeño retraso desde el momento en que giramos el acelerador y se abre la mariposa dejando entrar el aire, hasta que éste ingresa a cada cilindro a través de los conductos del múltiple de admisión. En todo caso es algo que se asimila bastante rápido y que no afecta para nada el manejo.
Las direccionales le dan un toque bastante futurista a esta "nave".
Tan pronto dejamos atrás la ciudad rumbo al norte y contando con una impecable vía de 6 carriles al frente, comenzamos a explorar las infinitas posibilidades del propulsor, que perfectamente puede rodar en sexta a 60km/h sin inmutarse en lo más mínimo y salir acelerando con toda propiedad con solo girar el puño derecho, casi como si estuviéramos manejando un scooter, o imprimirnos una aceleración bestial si somos capaces de exprimir cada una de las seis marchas hasta llegar a la línea roja del tacómetro, marcada a 8.500rpm.
Una prueba irrefutable del inmenso poder que encierran los 1.649cc, es que al enfrentarla al cronómetro la K 1600 solo necesita 3,4 segundos para ir de cero a 100km/h y en 8,2 segundos más estará rozando los 200km/h, de manera que las prestaciones no son precisamente para aburrirse, aunque tampoco es una moto que pretende alcanzar ritmos exagerados, rondando los 230km/h de velocidad punta, cifra que no está nada mal para una moto que nos lleva con el confort de una limusina, pero con la aceleración de un avión de combate.
Al entrar a carreteras más estrechas y curveadas, la agilidad para negociar las curvas nos dejó sorprendidos, pero unas suspensiones de vocación turística, que dan prioridad al confort, inclusive en su calibración más deportiva, no dan confianza para exigir a fondo las capacidades del motor, especialmente en vías como las nuestras en las que desniveles, grietas y rizados son la constante, pero de todas maneras la K 1600 se defiende muy bien, inclusive en los tramos más intrincados, donde cuesta creer lo fácil que es tumbarla de un lado a otro con una leve insinuación en el manubrio, y lo que puede ceder en las curvas, lo recupera como un misil en las cortas rectas donde los seis cilindros son imbatibles y sus impresionantes frenos, equipados con un evolucionado sistema antibloqueo (ABS), hacen maravillas en conjunto con la refinada suspensión delantera, que inclusive permite prolongar las frenadas hasta bien entrada la curva sin afectar la trayectoria elegida.
Arriba se pueden ver los impresionantes faros de la K 1600. Las dos fotos de la derecha muestran la diferencia entre las luces convencionales (arriba) y el sistema de luces adaptativas (abajo), que
iluminan perfectamente el interior de la curva al tiempo que ofrece un mayor alcance.
iluminan perfectamente el interior de la curva al tiempo que ofrece un mayor alcance.
En una moto como esta, tarde o temprano llegará el momento de enfocarnos en las comodidades que nos ofrece un viaje en primera clase y entonces nos veremos sorprendidos ante la calidad del sistema de audio, que se escucha a la perfección hasta los 140km/h, inclusive desde el puesto del pasajero, siempre que llevemos el parabrisas en su posición más elevada. Además podemos elegir entre las emisoras locales o escuchar nuestra música favorita a través de una memoria USB, un reproductor MP3 o un iPod, para ello cuenta con una gaveta en el lateral derecho del carenado, que tiene los respectivos conectores y un recubrimiento de espuma con espacios hechos a la medida para aislar dichos dispositivos de golpes o vibraciones.
Cuando el frío comience a perturbarnos podemos encender la calefacción en las manos y en el asiento, eligiendo entre 5 niveles y el pasajero tendrá a mano un botón para elegir entre dos niveles de calefacción para su asiento, también es fácil mantenerse seco cuando hay lluvia leve gracias a la protección que nos brinda el carenado y especialmente el parabrisas, que es una de las maravillas de esta moto, ya que permite sentir el viento si así lo deseamos o alejarnos por completo de toda turbulencia y del agua con solo oprimir un botón para ajustar su altura en el punto ideal.
Al conducir bajo condiciones adversas, que fue como transcurrió gran parte de la prueba, con el suelo mojado, manchas de aceite y combustible, señalización con pintura deslizante y bastante tierra y pantano, es muy bien recibida la ayuda extra que brinda el control de tracción, así como el ABS, pero si esto no fuera suficiente, el motor se puede configurar en modo “rain” (lluvia) suavizando al máximo su respuesta al acelerador de manera que será muy difícil perder las riendas. Esto no solo se traduce en seguridad, algo invaluable, sino también en un manejo confortable y relajado inclusive bajo las peores condiciones y si llega la noche no hay de qué preocuparse, ya que gracias sus exclusivas luces adaptativas, que se ajustan automáticamente de acuerdo a la inclinación para iluminar completamente el interior y el exterior de las curvas, manejar en la oscuridad cobra una dimensión totalmente nueva respecto a todo lo conocido, tanto que después de experimentarlo es inevitable preguntarse por qué a nadie se le había ocurrido esto antes?
Con seis cilindros pidiendo combustible, lo normal es que uno se prepare mentalmente para la factura que esto debe suponer, pero de nuevo BMW nos sorprende con un motor muy eficiente en este aspecto, que en la prueba estuvo promediando 70km por galón, y eso aclarando que no fuimos precisamente los más considerados con el acelerador. Con cifras como esta es posible pasar de 400km con el tanque, al que le caben 6,3 galones, aunque en BMW afirman que a una velocidad constante de 90km/h la moto es capaz de recorrer 84km con cada galón, superando los 500km con un solo tanque. Sin duda algo sorprendente para un motor de semejante tamaño, pero al mismo tiempo impensable en nuestras carreteras.
Finalmente se llegó la hora de devolver una moto que en toda la prueba no paró de sorprendernos, demostrándonos que las apariencias pueden ser demasiado engañosas. Esperábamos una máquina torpe y difícil de manejar en nuestras carreteras, pero encontramos todo lo contrario, una moto que es cómoda como pocas, agradable a cualquier ritmo, que no se amedrenta ante las curvas, demasiado segura de día o de noche y bajo todo tipo de condiciones climáticas, con un equipamiento que supera toda expectativa y dotada de un sofisticado y exclusivo motor que no tiene punto de comparación.
Cuando hablamos de motos, decir BMW es sinónimo de grandes viajeras, motos preparadas para devorar kilómetros con la mayor comodidad y seguridad que podamos imaginar, motos que marcan el camino de la innovación, explorando y aportando nuevas soluciones técnicas que muchas veces son la pauta a seguir por los demás fabricantes. Todo eso se resume en esta impresionante moto que revive la magia del número 6, ofreciendo sensaciones difíciles de igualar.
Comentarios
- Sorprende lo fácil que es subirla al gato central, aunque al bajarla se debe tener mucho cuidado.
- El parabrisas con ajuste eléctrico es una maravilla.
- El soporte lumbar del asiento del piloto debería ser ajustable, para poder acomodarlo a personas de diferentes tallas.
- La caja es suave y precisa, además muy acertada en sus seis relaciones de desarrollo corto, pero también es más ruidosa de lo deseado.
- Las tapas de las maletas y el sistema retráctil que las sostiene al estar abiertas nos parecieron algo débiles.
- Aunque la moto da la sensación de ser muy baja nunca pegó por debajo con nada y tampoco la sentimos rozar el suelo en las curvas.
- Un detalle muy ingenioso son los deflectores que se abren manualmente en los laterales del carenado (ver foto) para permitir que fluya aire fresco a "la cabina" (Ver imagen inferior).
Y ahora los videos
Espero que les haya gustado esta tremenda moto.



