Ingredientes de la receta:
Vino blanco, pisco, helado de Piña y Azúcar.
Vierta dos litros de vino blanco helado en una jarra.
Agregue 300 cc de pisco.
Añada cinco cucharadas grandes del helado, tres de azúcar y revuelva suavemente.
Si desea al servir agregue más helado en cada vaso.
Trago dulce que puede engañarlo y alcoholizarlo más de la cuenta.
Se denomina "terremoto" al vino pipeño, helado de piña, granadina o licor amargo. Típico trago chileno que caracteriza la cultura popular de los bares y tugurios. El origen del "Terremoto" nació en el bar LA PIOJERA un viejo y reconocido bar del Barrio Chino, cerca de la Estación Mapocho, en la comuna de Santiago (Chile). Está ubicado en calle Aillavilú, cuando el periodista de un grupo de alemanes que reporteaban los estragos causados por el terremoto del 3 de marzo de 1985, pidió a un barman mezclar vino con helado para atacar el calor veraniego reinante en la capital por esos días. Lo bebió con prisa y se sintió tan mareado al ponerse de pie que exclamó con mal castellano de acento teutón: "¡Esto si que es un terremoto!". El suceso hizo historia.
Vino blanco, pisco, helado de Piña y Azúcar.
Vierta dos litros de vino blanco helado en una jarra.
Agregue 300 cc de pisco.
Añada cinco cucharadas grandes del helado, tres de azúcar y revuelva suavemente.
Si desea al servir agregue más helado en cada vaso.
Trago dulce que puede engañarlo y alcoholizarlo más de la cuenta.
Se denomina "terremoto" al vino pipeño, helado de piña, granadina o licor amargo. Típico trago chileno que caracteriza la cultura popular de los bares y tugurios. El origen del "Terremoto" nació en el bar LA PIOJERA un viejo y reconocido bar del Barrio Chino, cerca de la Estación Mapocho, en la comuna de Santiago (Chile). Está ubicado en calle Aillavilú, cuando el periodista de un grupo de alemanes que reporteaban los estragos causados por el terremoto del 3 de marzo de 1985, pidió a un barman mezclar vino con helado para atacar el calor veraniego reinante en la capital por esos días. Lo bebió con prisa y se sintió tan mareado al ponerse de pie que exclamó con mal castellano de acento teutón: "¡Esto si que es un terremoto!". El suceso hizo historia.