La parabola del licenciado o politica para tontos
texto e imagen por Charlie Guicharth
La política, del griego politikós, «ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad», es la actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. Es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo.
Eran las 10:30 de la mañana y parecía que el clima estaba de muy buen humor en este día, ni una sola nube en el claro. Hoy, nos situamos en este enorme y lujoso hotel, tu amigo mio haz se saber cual es, ya que, es ese edificio que se puede ver a la distancia. Con sus brillantes y reflectantes cristales en cada ventana, con su acera limpia y distinguida sin una sola grieta en las lozas del suelo, ni una grieta, aquél hotel en donde te gustaría descansar en su infinitamente cómoda cama matrimonial que ofrece, pero sabes que no puedes quedarte ni una sola noche por que es extremadamente caro.
La cita era en la sala de conferencias del mismo, un lugar amplio, prolijo y elegante. Los asistentes comenzaron a llegar y se empezaron a formar los pequeños grupos sociales en cada rincón del recinto. Se notaba que era una ocasión muy especial ya que, fueron requeridos en el mismo, personalidades importantes de la vida pública y política de esta ciudad. Así mismo comenzó a tomar forma lo que estaba aconteciendo. Se podía ver a los fieles lacayos contestar el teléfono celular, sentados en una mesa de trabajo con una computadora portátil conectada a internet y sorbiendo por momentos un vaso térmico lleno de café caliente. De pié, lejos de estas personas, se encontraban sus refinados y prolijos amos. Vistiendo sus mejores trajes y luciendo sus costosos accesorios. Conversando, en voz alta, riendo. El auditorio decorado en un esquema de colores perfectamente reconocible. En el estrado se colocaban los últimos detalles de la ceremonia. Botellas de agua, gafetes a un lado de estas, sillas que combinaban con la decoración y un mantel sobre la mesa con un gran letrero que recitaba la ocasión. En la pared detrás de esta mesa, se desplegaba una pantalla en la cual, se proyectaba el logotipo de el partido político.
Así es, era una conferencia del mismo partido y tal parecía que aquel renombrado, reconocido y admirado licenciado iba a ser el centro de atención esta mañana. Se trataba de un pequeño taller para los nuevos aspirantes al añorado y deseado puesto que es determinado por los votos en las urnas. Toda una calamidad.
Los hombres que lucían sus exquisitas colonias, seguían de pié platicando entre ellos. Para que tu mi amigo te hagas de una idea de quienes se trataban estos personajes, he de decirte que era la clase de persona que se jacta de poseer un nombre sonoro y audaz, el cual, alguna vez escuchaste proclamar en la televisión y del cual, te enteras un poco de su vida cuando lo escuchas salir de la boca de unas finas señoras que degustan su café en la cafetería más exclusiva de la zona. Este tipo de entes que dirigen empresas, tienen un chofer que maneja su hermoso deportivo por el boulevard más famoso de la ciudad, suelen desayunar en restaurantes, comen y cenan en reuniones de trabajo, poseen a un alto y fornido guardaespaldas que le persigue a donde quiera que él va. Ya sabes a quienes me refiero.
El reloj siguió su marcha e indicó las 11, y en aquél eterno minuto que distancia las 11 en punto de las 11 con 1, los refinados caballeros tomaron asiento, los altos mandos del partido tomaron su lugar en la silla que le correspondía en la larga mesa de en frente, el cuerpo técnico de la sala comenzó a operar las luces y sonido del lugar, los fieles lacayos se dirigían a la estancia en el lobby del hotel para seguir llevando la agenda de sus señores y la prensa había de terminar de tomar las últimas fotografías del ambiente que se producía, por lo que comenzaba a abandonar la estancia. Por fin, se escucho una voz en los parlantes: "Damas y caballeros del público, demos una calurosa bienvenida al Licenciado". El lugar se lleno del bullicio y el aplauso, se podía sentir el acogimiento y alta estima que le sentía al expositor de esta mañana y por fin, el ilustre personaje, el héroe del momento, se hacía presente.
De inmediato te habrías de dar cuenta de quien era, aquel hombre que con su rostro decoró alguna vez los postes y paredes de la ciudad, el hombre cuyas promesas de campaña ilusionaron a la gente, el campeón vencedor de la elecciones, alguien a quien por hoy, conoceremos como el Licenciado X. Esta mañana lucía su mejor traje, portaba la corbata que combinaba preferiblemente con la temática visual, calzaba los zapatos recién salidos de la caja, usaba la fragancia aún mas ostentosa que la del público con aquellos matices de madera y de agua de colonia, sonriente, el rostro del triunfador de la vida, perfectamente afeitado por el barbero, el rostro esculpido por el maquillista, los dientes perfectamente tallados y alineados por el dentista, el cabello peinado a la perfección en la estética, en conjunto, la obra maestra del asesor de imagen.
Caminó hacia el estrado con la gracia y educación rigurosa digna, de un noble inglés. Obviamente un inmediato y obediente sirviente le acomodó el micrófono y después se retiro sin ser percibido siquiera. Los aplausos cesaron, el público retomó sus asientos y dio partida la conferencia. El Licenciado X tomo la palabra...
"Mis estimados y queridos compañeros, he de decirles el gran gusto que me da compartir con todos ustedes en esta hermosa y prometedora mañana donde nos honran con su presencia los regidores y cabezas de este enorme partido, para ellos pido un aplauso" - y la gente naturalmente concedió tan noble honor a las entidades que fielmente agradecieron en acto de reciprocidad. -"Más sin embargo, eh de atender hacía ustedes la ocasión que nos compete. Como ustedes han de saber, eh fungido el noble cargo de servir a los ciudadanos que día a día hacen de nuestra bella ciudad, un lugar mejor" - e inmediatamente el salón se volvió a llenar de aplausos. El Licenciado X agradeció con un gesto muy similar al de la humildad, pero sin llegar a serlo en absoluto y prosiguió. -"Hace unos días, me informaron que debía dar este pequeño taller de motivación a los nuevos aspirantes. Llamado, al cual atendí con el fervor y la alevosía del hombre que ha pasado ya por ese momento. Hoy, deseo compartir con ustedes mis experiencias y vivencias que me han forjado, y me han dado ya varios escalones en esta enorme escalera de la democracia. Pero damas y caballeros, antes de entrar en calor, quiero hacerles esta pregunta ¿Qué significa ser un político?" -habiendo terminado la frase, el recinto quedo en silencio, mientras que el Licenciado X, miraba a cada miembro del publico. -"Bueno, pues es muy sencillo de explicar, pero difícil de comprender para algunos".
"Para empezar, el pueblo se divide en dos partes: aquellos que día a día se levantan desde antes del amanecer, que deben transportarse a sus respectivos trabajos, laborando la mitad del día y durmiendo la otra, buscando las comodidades y facilidades para sus familias que su estatus les permite, gente que sueña solo cuando duerme, gente que a de vivir en la calidad del pueblo. y la otra división son los emprendedores, los soñadores, los visionarios, los líderes, los que toman la iniciativa de hacer un mundo mejor, los que proponen nuevas formas de hacer las cosas. Hay es donde entramos nosotros, los políticos. Nuestro deber, es servir y liderar este enorme navío que es la ciudad. Pero seamos honestos, aquí nadie nació sabiendo lo que hay que hacer. La mayoría de nosotros, provenimos de familias acomodadas, en nuestra vida hicimos algo por alguien además de por nosotros mismos. Pero se supone que nos recibimos de las mejores universidades y nos formamos como lo mejor que esta tierra tiene por ofrecer. Somos la crema y nata de nuestra sociedad."
"Pero regresando a nuestros asuntos, ¿Cómo se hace la política? bueno hay mil maneras de resolver un problema, tomemos por ejemplo, esta mesa: fijémonos bien, pareciera que estuviera coja por lo que la solución es hacer que deje de cojear. Es tiempo de elecciones, y los ánimos se encuentran muy acalorados, ¿A cuanta gente le afecta que esta mesa este coja?. Por lo general a nadie, pero lo más probable es que es debido a que nadie lo sepa y así es. En cada colonia y barrio de la ciudad existe una inconformidad pero fijémonos por un momento en el que sobresale de todos, regresando al ejemplo, resulta ser que es esta mesa. Lo primero que haremos es encontrar dicha solución, y la manera de arreglarlo. Lo correcto sería conseguir que el carpintero la revisara y de hay, que reinstale de manera correcta la pata de la mesa que esta fallando. Pero eso costaría "mucho dinero", por lo que la solución fácil sería ponerle una pequeña calza abajo de esta pata mala. Pero eso es algo que no vamos a decir, por que intuitivamente sabemos que proponer dicha respuesta no va a darnos votos. Así que cambiamos un poquito la proposición, omitimos algunos detalles y decimos: "La mesa se va a arreglar". Continuando con el ejemplo, al momento de un debate o en campaña, no podemos llegar con esa oración. Al pueblo le gusta verse involucrado en las decisiones de su comunidad, por lo que en lugar de "voy a arreglar" esta mesa, diremos: "Vamos todos a arreglar esta mesa". De manera igual de significativa, el tono enérgico y el verso con el que diremos dicha oración, debe cambiar, solo falta agregarle algunos arreglos para bien motivar y crear esa expectativa alrededor de nuestra persona, por lo que ahora la oración será: "Por el bien de todos nosotros, mi compromiso será con todos ustedes, ¡que vamos todos a arreglar esta mesa!", por ende, si después de un tiempo, la mesa vuelve a cojear, ya no será nuestra responsabilidad, por que yo como líder he dejado tal deber y responsabilidad hacia un ingeniero, por lo que el deberá pagar las consecuencias. Aparte lo más probable es que mi periodo de administración ya haya concluido, así que ya no es mi responsabilidad."
"Entonces, prosiguiendo, no solo basta con hacer excelentes promesas de campaña, sino que además es muy importante la imagen pública que ustedes se hagan. Por lo que es de manera vital, que se procuren dicha imagen, cueste lo que cueste, si es que me he dado a entender. Los intereses de este partido es mantener nuestra reputación y nuestra imagen de bienhechores. Obviamente, siempre habrá gente que nos quiera desacreditar y que deseé manchar nuestro nombre, pero si las pruebas no existen..."- y nuevamente dirigió su mirada hacia los asistentes, mientras su boca trazaba una sonrisa burlona. -"naturalmente, no podrán comprobarnos nada, por lo que seguirán siendo sucias difamaciones. Pero si hemos tenido la desgracia de tener miembros que por su conducta reprobable, han sido expulsados de esta institución. Con esta medida nos hemos evitado que nos contagien de sus sucias artimañas y conductas"- una diminuta risa salio del auditorio, una risa de tonalidad malvada, después se apagó hipócritamente.
"Por otra parte, y a manera de conclusión, el pueblo no es muy complicado de convencer. Si ustedes son buenos políticos, no tendrán por que preocuparse de la competencia. Obviamente entre nosotros los partidos siempre llegamos a un acuerdo por así decirlo, pero eso depende de que tan influyentes y brillantes lleguen a ser, no basta convencernos entre nosotros los políticos, podemos hacer arreglos con las empresas y 'prometer' ciertas facilidades a los empresarios, saben a que me refiero. Los señores de la empresa también mueven influencias y eso depende nuevamente de su calidad y su estilo de hacer negocios. ¿El pueblo es importante? bueno, piensen por un minuto, si planteamos un futuro en donde a estas personas les va a ir mejor, ¿no creen que seamos la mejor opción? y mientras tanto, el resto de la gente que no es importante o no depende de una nómina para sobrevivir, naturalmente no vota por el mejor candidato, vota por el menos peor. Y para finalizar, algunos medios de información y ciertos analistas pretenderán desnudarnos o de plano, conoce ciertos 'detallitos' de nuestra vida, aunque siempre, hay ciertos métodos de callar esas 'difamaciones'."- El Licenciado agradeció la compañía del público, se refirió a los líderes de partido por última vez, y nuevamente agradeció la atención y se despidió. El último caluroso aplauso y los vitorios resonaron y concluyó la ceremonia.
Afuera del recinto lo esperaban un mar de rostros y micrófonos. Una reportera preguntó el motivo de tal ocasión a lo que el licenciado solo respondió agradeciendo la presencia de los medios y del estrado, y se retiro en su aún más lujoso vehículo y emprendió la retirada. Pasaron tres semanas y salió la revista social, un pequeño apartado de dos páginas recitaba: "Distinguida reunión en el hotel z, para celebrar el n-ésimo aniversario del partido a, contando con la honorable presencia del Licenciado x".
texto e imagen por Charlie Guicharth
La política, del griego politikós, «ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad», es la actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. Es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo.
Eran las 10:30 de la mañana y parecía que el clima estaba de muy buen humor en este día, ni una sola nube en el claro. Hoy, nos situamos en este enorme y lujoso hotel, tu amigo mio haz se saber cual es, ya que, es ese edificio que se puede ver a la distancia. Con sus brillantes y reflectantes cristales en cada ventana, con su acera limpia y distinguida sin una sola grieta en las lozas del suelo, ni una grieta, aquél hotel en donde te gustaría descansar en su infinitamente cómoda cama matrimonial que ofrece, pero sabes que no puedes quedarte ni una sola noche por que es extremadamente caro.
La cita era en la sala de conferencias del mismo, un lugar amplio, prolijo y elegante. Los asistentes comenzaron a llegar y se empezaron a formar los pequeños grupos sociales en cada rincón del recinto. Se notaba que era una ocasión muy especial ya que, fueron requeridos en el mismo, personalidades importantes de la vida pública y política de esta ciudad. Así mismo comenzó a tomar forma lo que estaba aconteciendo. Se podía ver a los fieles lacayos contestar el teléfono celular, sentados en una mesa de trabajo con una computadora portátil conectada a internet y sorbiendo por momentos un vaso térmico lleno de café caliente. De pié, lejos de estas personas, se encontraban sus refinados y prolijos amos. Vistiendo sus mejores trajes y luciendo sus costosos accesorios. Conversando, en voz alta, riendo. El auditorio decorado en un esquema de colores perfectamente reconocible. En el estrado se colocaban los últimos detalles de la ceremonia. Botellas de agua, gafetes a un lado de estas, sillas que combinaban con la decoración y un mantel sobre la mesa con un gran letrero que recitaba la ocasión. En la pared detrás de esta mesa, se desplegaba una pantalla en la cual, se proyectaba el logotipo de el partido político.
Así es, era una conferencia del mismo partido y tal parecía que aquel renombrado, reconocido y admirado licenciado iba a ser el centro de atención esta mañana. Se trataba de un pequeño taller para los nuevos aspirantes al añorado y deseado puesto que es determinado por los votos en las urnas. Toda una calamidad.
Los hombres que lucían sus exquisitas colonias, seguían de pié platicando entre ellos. Para que tu mi amigo te hagas de una idea de quienes se trataban estos personajes, he de decirte que era la clase de persona que se jacta de poseer un nombre sonoro y audaz, el cual, alguna vez escuchaste proclamar en la televisión y del cual, te enteras un poco de su vida cuando lo escuchas salir de la boca de unas finas señoras que degustan su café en la cafetería más exclusiva de la zona. Este tipo de entes que dirigen empresas, tienen un chofer que maneja su hermoso deportivo por el boulevard más famoso de la ciudad, suelen desayunar en restaurantes, comen y cenan en reuniones de trabajo, poseen a un alto y fornido guardaespaldas que le persigue a donde quiera que él va. Ya sabes a quienes me refiero.
El reloj siguió su marcha e indicó las 11, y en aquél eterno minuto que distancia las 11 en punto de las 11 con 1, los refinados caballeros tomaron asiento, los altos mandos del partido tomaron su lugar en la silla que le correspondía en la larga mesa de en frente, el cuerpo técnico de la sala comenzó a operar las luces y sonido del lugar, los fieles lacayos se dirigían a la estancia en el lobby del hotel para seguir llevando la agenda de sus señores y la prensa había de terminar de tomar las últimas fotografías del ambiente que se producía, por lo que comenzaba a abandonar la estancia. Por fin, se escucho una voz en los parlantes: "Damas y caballeros del público, demos una calurosa bienvenida al Licenciado". El lugar se lleno del bullicio y el aplauso, se podía sentir el acogimiento y alta estima que le sentía al expositor de esta mañana y por fin, el ilustre personaje, el héroe del momento, se hacía presente.
De inmediato te habrías de dar cuenta de quien era, aquel hombre que con su rostro decoró alguna vez los postes y paredes de la ciudad, el hombre cuyas promesas de campaña ilusionaron a la gente, el campeón vencedor de la elecciones, alguien a quien por hoy, conoceremos como el Licenciado X. Esta mañana lucía su mejor traje, portaba la corbata que combinaba preferiblemente con la temática visual, calzaba los zapatos recién salidos de la caja, usaba la fragancia aún mas ostentosa que la del público con aquellos matices de madera y de agua de colonia, sonriente, el rostro del triunfador de la vida, perfectamente afeitado por el barbero, el rostro esculpido por el maquillista, los dientes perfectamente tallados y alineados por el dentista, el cabello peinado a la perfección en la estética, en conjunto, la obra maestra del asesor de imagen.
Caminó hacia el estrado con la gracia y educación rigurosa digna, de un noble inglés. Obviamente un inmediato y obediente sirviente le acomodó el micrófono y después se retiro sin ser percibido siquiera. Los aplausos cesaron, el público retomó sus asientos y dio partida la conferencia. El Licenciado X tomo la palabra...
"Mis estimados y queridos compañeros, he de decirles el gran gusto que me da compartir con todos ustedes en esta hermosa y prometedora mañana donde nos honran con su presencia los regidores y cabezas de este enorme partido, para ellos pido un aplauso" - y la gente naturalmente concedió tan noble honor a las entidades que fielmente agradecieron en acto de reciprocidad. -"Más sin embargo, eh de atender hacía ustedes la ocasión que nos compete. Como ustedes han de saber, eh fungido el noble cargo de servir a los ciudadanos que día a día hacen de nuestra bella ciudad, un lugar mejor" - e inmediatamente el salón se volvió a llenar de aplausos. El Licenciado X agradeció con un gesto muy similar al de la humildad, pero sin llegar a serlo en absoluto y prosiguió. -"Hace unos días, me informaron que debía dar este pequeño taller de motivación a los nuevos aspirantes. Llamado, al cual atendí con el fervor y la alevosía del hombre que ha pasado ya por ese momento. Hoy, deseo compartir con ustedes mis experiencias y vivencias que me han forjado, y me han dado ya varios escalones en esta enorme escalera de la democracia. Pero damas y caballeros, antes de entrar en calor, quiero hacerles esta pregunta ¿Qué significa ser un político?" -habiendo terminado la frase, el recinto quedo en silencio, mientras que el Licenciado X, miraba a cada miembro del publico. -"Bueno, pues es muy sencillo de explicar, pero difícil de comprender para algunos".
"Para empezar, el pueblo se divide en dos partes: aquellos que día a día se levantan desde antes del amanecer, que deben transportarse a sus respectivos trabajos, laborando la mitad del día y durmiendo la otra, buscando las comodidades y facilidades para sus familias que su estatus les permite, gente que sueña solo cuando duerme, gente que a de vivir en la calidad del pueblo. y la otra división son los emprendedores, los soñadores, los visionarios, los líderes, los que toman la iniciativa de hacer un mundo mejor, los que proponen nuevas formas de hacer las cosas. Hay es donde entramos nosotros, los políticos. Nuestro deber, es servir y liderar este enorme navío que es la ciudad. Pero seamos honestos, aquí nadie nació sabiendo lo que hay que hacer. La mayoría de nosotros, provenimos de familias acomodadas, en nuestra vida hicimos algo por alguien además de por nosotros mismos. Pero se supone que nos recibimos de las mejores universidades y nos formamos como lo mejor que esta tierra tiene por ofrecer. Somos la crema y nata de nuestra sociedad."
"Pero regresando a nuestros asuntos, ¿Cómo se hace la política? bueno hay mil maneras de resolver un problema, tomemos por ejemplo, esta mesa: fijémonos bien, pareciera que estuviera coja por lo que la solución es hacer que deje de cojear. Es tiempo de elecciones, y los ánimos se encuentran muy acalorados, ¿A cuanta gente le afecta que esta mesa este coja?. Por lo general a nadie, pero lo más probable es que es debido a que nadie lo sepa y así es. En cada colonia y barrio de la ciudad existe una inconformidad pero fijémonos por un momento en el que sobresale de todos, regresando al ejemplo, resulta ser que es esta mesa. Lo primero que haremos es encontrar dicha solución, y la manera de arreglarlo. Lo correcto sería conseguir que el carpintero la revisara y de hay, que reinstale de manera correcta la pata de la mesa que esta fallando. Pero eso costaría "mucho dinero", por lo que la solución fácil sería ponerle una pequeña calza abajo de esta pata mala. Pero eso es algo que no vamos a decir, por que intuitivamente sabemos que proponer dicha respuesta no va a darnos votos. Así que cambiamos un poquito la proposición, omitimos algunos detalles y decimos: "La mesa se va a arreglar". Continuando con el ejemplo, al momento de un debate o en campaña, no podemos llegar con esa oración. Al pueblo le gusta verse involucrado en las decisiones de su comunidad, por lo que en lugar de "voy a arreglar" esta mesa, diremos: "Vamos todos a arreglar esta mesa". De manera igual de significativa, el tono enérgico y el verso con el que diremos dicha oración, debe cambiar, solo falta agregarle algunos arreglos para bien motivar y crear esa expectativa alrededor de nuestra persona, por lo que ahora la oración será: "Por el bien de todos nosotros, mi compromiso será con todos ustedes, ¡que vamos todos a arreglar esta mesa!", por ende, si después de un tiempo, la mesa vuelve a cojear, ya no será nuestra responsabilidad, por que yo como líder he dejado tal deber y responsabilidad hacia un ingeniero, por lo que el deberá pagar las consecuencias. Aparte lo más probable es que mi periodo de administración ya haya concluido, así que ya no es mi responsabilidad."
"Entonces, prosiguiendo, no solo basta con hacer excelentes promesas de campaña, sino que además es muy importante la imagen pública que ustedes se hagan. Por lo que es de manera vital, que se procuren dicha imagen, cueste lo que cueste, si es que me he dado a entender. Los intereses de este partido es mantener nuestra reputación y nuestra imagen de bienhechores. Obviamente, siempre habrá gente que nos quiera desacreditar y que deseé manchar nuestro nombre, pero si las pruebas no existen..."- y nuevamente dirigió su mirada hacia los asistentes, mientras su boca trazaba una sonrisa burlona. -"naturalmente, no podrán comprobarnos nada, por lo que seguirán siendo sucias difamaciones. Pero si hemos tenido la desgracia de tener miembros que por su conducta reprobable, han sido expulsados de esta institución. Con esta medida nos hemos evitado que nos contagien de sus sucias artimañas y conductas"- una diminuta risa salio del auditorio, una risa de tonalidad malvada, después se apagó hipócritamente.
"Por otra parte, y a manera de conclusión, el pueblo no es muy complicado de convencer. Si ustedes son buenos políticos, no tendrán por que preocuparse de la competencia. Obviamente entre nosotros los partidos siempre llegamos a un acuerdo por así decirlo, pero eso depende de que tan influyentes y brillantes lleguen a ser, no basta convencernos entre nosotros los políticos, podemos hacer arreglos con las empresas y 'prometer' ciertas facilidades a los empresarios, saben a que me refiero. Los señores de la empresa también mueven influencias y eso depende nuevamente de su calidad y su estilo de hacer negocios. ¿El pueblo es importante? bueno, piensen por un minuto, si planteamos un futuro en donde a estas personas les va a ir mejor, ¿no creen que seamos la mejor opción? y mientras tanto, el resto de la gente que no es importante o no depende de una nómina para sobrevivir, naturalmente no vota por el mejor candidato, vota por el menos peor. Y para finalizar, algunos medios de información y ciertos analistas pretenderán desnudarnos o de plano, conoce ciertos 'detallitos' de nuestra vida, aunque siempre, hay ciertos métodos de callar esas 'difamaciones'."- El Licenciado agradeció la compañía del público, se refirió a los líderes de partido por última vez, y nuevamente agradeció la atención y se despidió. El último caluroso aplauso y los vitorios resonaron y concluyó la ceremonia.
Afuera del recinto lo esperaban un mar de rostros y micrófonos. Una reportera preguntó el motivo de tal ocasión a lo que el licenciado solo respondió agradeciendo la presencia de los medios y del estrado, y se retiro en su aún más lujoso vehículo y emprendió la retirada. Pasaron tres semanas y salió la revista social, un pequeño apartado de dos páginas recitaba: "Distinguida reunión en el hotel z, para celebrar el n-ésimo aniversario del partido a, contando con la honorable presencia del Licenciado x".