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Josefina Pouso: "Instrucciones para ser panelista"

Offtopic11/18/2011
Josefina Pouso: "Instrucciones para ser panelista"



Ex panelista de Un mundo perfecto y actual de Duro de domar, nuestra chica de tapa escribió esta guía para los que quieran iniciar en el arduo oficio de integrar un panel de un programa de televisión. Porque ser opinator no es fácil .

Siempre se ha discutido sobre si el panelismo es un trabajo o si es solo un grupo de personas que no tienen nada que hacer y opinan sobre todo, y cuando digo todo es T-O-D-O y creo que este es un buen momento para empezar a develar ciertos rasgos y riesgos que tiene esta profesión, porque sí, señoras y señores, el “panelismo” es una profesión. ¿Acaso creen que uno no se prepara para tan complicada tarea? A quien ose decir que es “moco de pavo” lo desafío a sentarse un día, solo un día, en cualquier panel de la televisión y si sale airoso, entonces no tendré más que decir: “Tiene razón”.

El primer programa integrado totalmente por panelistas puros fue ‘Yo amo a la Tv’ en el año 1993, y ¿quién debuto ahí? Guillermo Pardini, ¡mi maestro! Él me enseñó los lineamientos básicos para ser un buen panelista y los compartiré con ustedes. Un buen panelista tiene que:

1) Estar informado. Tiene que poder opinar sobre todos los temas que se presenten: espectáculos, deportes, política, sociedad.

2) Ser sintético. Poder esbozar la idea en pocas palabras, claras y rápidas. El tiempo en televisión es tirano.

3) Ser espontáneo. Hay que ser rápido para contraatacar a tu oponente y en lo posible con una mínima cuota de humor.

4) Ser el acto fallido. El panelista tiene que ser esa vocecita del conductor, decir aquello que por ser políticamente correcto, el conductor no se anima a decir. Como también decir lo que el público está diciendo sentado en el sillón de su casa.

5) Ser oposición. Nunca un panel debe estar todo de acuerdo, ¡NUNCA!

6) Ser autocrítico. Nos ayuda ante la mirada ponzoñosa ajena, hay que reírse de uno mismo para no terminar todos en un ring de boxeo.

7) Tener un personaje. Lo mejor es armarse uno. Hay muchos:

El chupamedias: es aquel panelista que siempre está de acuerdo con el informe presentado, o con la opinión del conductor. Podría ser acusado de olfa. Que no te extrañe verlo llevar una manzana para el conductor del programa.

El contra: nunca nada le viene bien. Siempre está en contra del informe. Características: se cruza de brazos, se reclina en la silla, hace gestos de negación con la cabeza.

El universitario: es el que se expresa con palabras complicadas para la teleaudiencia, para dejar en claro que se diferencia de los demás por tener un título universitario.

El chistoso: ante cualquier circunstancia tiene algun chiste para decir, por más trágica que sea la noticia.

El Indy Car: es el que siempre se despista con sus comentarios, el desubicado, el que siempre tiene algún comentario fuera de lugar que hace sonrojar a más de uno.

El seductor: tiene la capacidad de decir cualquier cosa y dejar al televidente idiotizado mirando la pantalla, asintiendo con la cabeza y sin saber qué es lo que en realidad está escuchando.

El filósofo: siempre nos hace reflexionar con sus comentarios, hasta tal punto que las situaciones bizarras y divertidas las destroza con alguna reflexión. Te bancamos, filósofo, pero suspendé en el momento de las nimiedades.

El vanidoso: cada vez que lo toma la cámara chequea su aspecto en el monitor, hasta tal punto que si se llega a ver algo fuera de lugar se bloquea en su opinión y entra en un estado de absoluta depresión.

El militante: lleva todos sus comentarios a la militancia, no importa de qué se trate, él siempre tiene la capacidad de llevarlo a un tema político y encontrarle una veta militante, y la defiende con uñas y dientes por más absurdo que le parezca al resto del panel. Se lo respeta porque la militancia está realmente en su corazón, peeeeeeroooooo...

El insoportable: no deja de interrumpir, habla por encima de sus compañeros y para hacerlo callar casi se tiene que recurrir a un bozal. Es el que se resguarda constantemente en la libertad de prensa para justificar su insoportable decir.

El malhumorado: todo le cae mal, es chinchudo, tiene tan poco humor que logra el efecto contrario y resulta muy divertido para quien lo ve y lo escucha. Esto lo pone de peor humor aún.

El honestidad brutal: dice las cosas de frente, sin importarle si al receptor de sus críticas le hace bien o mal su opinión. Él cree que su sinceridad extrema es necesaria para el mejoramiento de la raza humana. Siempre termina sus frases con un “lo dije por su bien”.

El enigmático: informa con titulares y nunca da los nombres de los protagonistas de la historia cuasidestructiva.

Con el tiempo se van formando nuevas personalidades, que pueden mutar de acuerdo con el formato del programa donde interactúen. En un solo panelista pueden convivir varios tipos.
Y finalizando estas instrucciones, me gustaría dejar un reclamo plasmado en esta nota: ya hemos demostrado el profesionalismo del panelista, por lo tanto, si es una profesión televisiva exijo se considere para cuanto premio televisivo exista. Porque es injusto que no se premie al “Mejor Panelista”, ¿acaso somos discriminados por la colonia artística? ¿Por qué los trabajadores del panel somos invisibilizados?

NO A LA INVISIBILIZACIÓN DEL PANELISMO
Les dejo una reflexión de @marcelogantman: “El panelismo es una rotonda de la que resulta muy difícil salir (y si no pregúntenle a Pardini)”.

Fuente: FB de Revista SH¨.
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