En cuestiones de maquillaje no hay nada escrito, de hecho existen cientos de combinaciones y métodos para aplicarlo; recordemos que “la experiencia hace al maestro”, y en ese sentido lo importante es tener una base de conocimiento al respecto que no ayude a iniciar.
La Base
Es esencial usar antes de maquillarse un tónico que limpie bien la cara; así cerramos los poros y permitimos que la base fluya mejor. Usa una base más pastosa si tu rostro tiene muchas imperfecciones. También debes cuidar el color, ya que tiene que ser lo más parecido al original de piel.
Aplica con un pincel o si no con los dedos, vas esparciendo la base en tu rostro, sin pasar por el contorno de los ojos (muy importante). Debes usar en tu cuello, si no quieres que se vea el cuerpo cortado. Esparce hasta que quede bien homogénea en tú rostro, comisuras de labios, contorno de nariz, etc. Si pusiste mucho, pásate una esponja especial para maquillaje (las venden en cualquier supermercado; son triangulares o redondas). ¡Es nuestra goma de borrar!
Luego que la base está lista, aplicamos un corrector, que debe ser un poco más claro que la base y se aplica en las ojeras (contorno de los ojos) desde el lagrimal y luego en los lugares que queremos tapar más, por ejemplo debajo de la nariz, para tapar el bigote, la manzana de adán y las patillas. Luego de aplicarla le das unos toques suaves con los dedos hasta que se absorba bien. ¡Ya estamos listos para los toques finales!
Con un pincel de brocha gorda (los venden en los supermercados) sacas un poco de polvo translúcido (siempre debes sacudir la brocha antes de aplicar para que no queden manchones). Tiene que ser claro, casi transparente, y lo pasas por las zonas donde aplicaste el corrector y en los lugares donde tienes mucho brillo como en la nariz y la pera.
Una vez aplicado, vamos con los polvos bronceadores, que nos ayudarán a dar vida a nuestro rostro y dar el tono de bronceado que uno quiera.
Si tienes un rostro redondo, debes aplicar solo en los contornos de la cara y debajo del pómulo haciendo un ángulo desde el lóbulo de la oreja hacia la pera (sin llegar a ella). Si tienes un rostro alargado, debes enmarcarlo arriba y abajo, aplicando polvo en la frente y en la pera. También aplicamos debajo del huesito de la mandíbula para marcar ese hueso tan lindo.. debajo de la nariz si es que tienes una nariz más aguileña.
Los ojos
Lo más importante en el maquillaje es la expresión de los ojos. Con ellos podemos indicar muchas cosas, como ser una linda niña o una femme fatal. Los colores que escojamos depende de cada una y se pueden hacer infinitas combinaciones; los tonos más usados, son el café, el azul, el verde y los rosados. Todos combinados con el infaltable negro o gris.
Debemos imaginar que el ojo se divide en tres secciones. El párpado fijo (debajo de la ceja, la profundidad del ojo, (la cuenca que queda al terminar el hueso) y el globito o párpado móvil (sobre las pestañas).
Comenzamos aplicando un iluminador, que es cualquier sombra clara. Puede ser blanca, rosada bien clarita, etc. en el párpado fijo (ver diagrama). Esto sirve para resaltar algunas facciones de la cara y crear una mirada más profunda. También podemos aplicar el iluminador en la sien, en los labios y en la punta de la nariz (esto permite que se vea más respingada).
Luego aplicamos en la profundidad del ojo un color oscuro; comúnmente se usa el negro, gris o azul oscuro. Esto tiene que tener forma de “C” desde la cuenca, hasta la comisura del ojo y abarcando ⅓ del párpado móvil o globito. Cuida que la sombra no sobrepase la línea del ángulo boca-nariz-ojo ya que el ojo se verá caído. Siempre la sombra debe terminar hacia arriba, apuntando a la ceja. (ver diagrama).
Si tienes un pincel más grueso, o solo con tu dedo (nunca con un papel) difuminas haciendo un movimiento tipo parabrisas para que la sombra de la profundidad se mezcle con el iluminador.
Finalmente aplicamos la sombra en el globito, que es la que lleva el color que deseamos, en este caso aplicamos un morado intenso y se aplica en el otro 2/3 de párpado que quedó sin pintar. Luego difuminas como el paso anterior. No te desanimes si es que no te resulta a la primera; es un proceso complejo.
Luego aplicamos el lápiz delineador, que es más preciso que los líquidos y más fácil de corregir en caso de no tener muy buen pulso. La línea superior va desde el primer tercio del ojo hasta el final, dejando siempre una colita hacia arriba. Para la línea de abajo, hay tres alternativas. Si la aplicas en el interior del párpado, tu ojo se achicará; si la pones afuera, tu ojo se agrandará. También puedes aplicar ambas para lograr una mirada más intensa. Debe ser aplicada hasta el lagrimal y hacia el otro lado hasta que se una con la de arriba.
Puedes usar el mismo lápiz o la sombra que usaste para hacer la profundidad del ojo. Queda mucho más sutil y da un efecto “smoky”. Para finalizar, aplicas el rímel con cuidado para no ensuciar la sombra.
Labios y rubor
Lo ideal es usar un lápiz que sea igual o solo un poco más oscuro que tus labios.
Se desliza suave por el contorno, bordeando toda la boca. Además debes pintar un poco hacia adentro con el mismo lápiz para difuminarlo un poco. Luego eliges el labial.
Si aplicaste colores fuertes y oscuros en tus ojos, el labial no debe ser tan fuerte, como rosados o anaranjados. Si tus ojos están más suaves, puedes aplicar rojo, fiusha o morados. Quedan muy lindos!! Luego del labial, aplicas un brillo transparente o con un poco de color para resaltar y que se vean más grandes y dar un efecto de mojado.
Y por último, retocamos el rostro con más polvos bronceadores y con rubor. El rubor no debe ser muy fuerte para no parecer muñeca. La técnica es sonreír y en el globito de cachete que se forma bajo el ojo aplicar con movimientos circulares y luego desplazarse hacia la sien, incluso un poco más arriba. Si ves que quedó muy rojo, puedes borrar un poco con la esponja… ¡nunca con papel!
Quitarse el maquillaje
Existen en el mercado toallas desmaquillantes de varias marcas; es un estuche cuadradito que tiene una ranura arriba para poder sacar los pañuelos fácilmente y luego cerrarla con una tapa autoadhesiva que trae. Ojo que sólo debe ser abierta así. Si la abres como un paquete de papas fritas, se secarán en un par de horas y eso significa botarlas a la basura.
Pasa este pañito por todo tu rostro, incluyendo el cuello y orejas. Frota con cuidado tus ojos primero hacia abajo, luego hacia un costado y luego hacia arriba. Pásalo hasta que veas que casi no sale nada en la toalla. Si es necesario puedes usar otra. Luego debes lavar la cara con algún jabón suave de glicerina. Hazlo con agua tibia para que el resto de maquillaje que pueda quedar se suelte. Tenemos que considerar que las bases son aceitosas y por eso cuesta tanto quitarlas.
Luego de lavarte, pasa suavemente un algodón por tu rostro y ojos, verás que sale un poco más de maquillaje. Cuando veas que el algodón sale blanco, pasa un tónico astringente por tu rostro. No son caros y ayudan a retirar el excedente de maquillaje ya que contienen un poco de alcohol. No lo pases en tus ojos, sólo en la cara. Esto además permite que tus poros se cierren. Si sientes la cara tirante, aplica una crema hidratante suave.