Así es como lo que muchos creen un "piropo" se convierte en un acoso insoportable
No son "piropos" ni "halagos": es incómodo, es machista y muchas veces hasta da miedo.
Imaginate escuchar cada vez que salís a la calle desde un gemido hasta la guarangada más elaborada que te puedas imaginar. Desde los 10 años, todos los días de tu vida.
Socialmente minimizamos estas agresiones porque las consideramos parte de nuestra cultura y las naturalizamos.
Las mujeres que se quejan son tildadas de exageradas, histéricas, frígidas o hasta malagradecidas por negarse a aceptar que hombres desconocidos las agredan en la vía pública.
En ese marco, surgió la campaña Acción Respeto: por una calle libre de acoso .
Esta campaña busca romper el silencio y visibilizar el problema, explicando por qué hasta un simple "hola, bonita..." puede resultar incómodo para una mujer hoy en día.
Una de las dudas más comunes es que es "solamente un halago" o un "piropeo inocente".
Si un hombre se acerca a una mujer de manera educada, le habla o empieza con un "disculpame, ¿te puedo decir algo?" y, si es rechazado respeta los deseos de la mujer a la que se acercó, entonces eso no es acoso. El acoso callejero sucede cuando las palabras o acciones son de manera obvia no requeridas y sin consentimiento. Son forzadas, denigrantes e iniciadas por un sentido de derecho y profunda falta de respeto por los demás.
Los acosadores no buscan halagar o crear relaciones de beneficio mutuo; buscan intimidar y molestar a los otros, sentirse "machos" o sentirse aprobados por sus congéneres. Recurren a insultos, hostigamiento, amenazas o actos de violencia cuando se les dice que se alejen o que se detengan.
"Pero seguro que si te lo dice alguien que está bueno, no te molesta". SÍ MOLESTA: no importa de quién venga la falta de respeto o el hostigamiento, sigue estando mal.
"Dicen que no, pero en el fondo les gusta que les digan cosas."
A través de distintos estudios se demostró que las mujeres no tienen problema con saludos, halagos y gestos neutrales. Cuando el comentario se torna alrededor de atributos físicos, sí se convierte en algo denigrante o amenazante.
Entonces, ¿está bien decir un halago o no? NO: esos estudios también demuestran que para quienes experimentan acoso cotidianamente o tienen un historial de abuso sexual, el acoso en las calles puede sentirse como algo más fuerte y traumatizante.
No sabés a quien tenés del otro lado: lo que a una persona quizás no le molesta, a otra la puede hacer temer por su seguridad. Mejor no te arriesgues a hacer sentir así a alguien y no digas nada.
"Pero si te vestís así, ¿qué querés?" NO: nunca está justificada una falta de respeto y jamás es culpa de la víctima.
Además, el acoso lo sufren todas las mujeres: desde la que usa una musculosa con una minifalda, hasta la que se emponcha con un tapado hasta las rodillas. La ropa no tiene nada que ver con el acoso.
El acoso no sólo le sucede a mujeres "jóvenes y lindas", porque no tiene que ver sólo con el sexo, sino que se trata de una relación de poder.
Si el acoso fuera para conseguir que la mujer te dé bola, ¿por qué alguien gritaría algo desde un auto en movimiento o esperaría a que la mujer ya haya pasado? Porque al que dice algo en la calle no le interesa recibir una respuesta. Se trata de poner a la mujer "en su lugar" y resaltar el concepto socialmente aceptado de lo que debe ser un "macho".
Si aún así tenés dudas sobre cómo distinguirlos, lo mejor es que no digas nada.
Estos son algunos de los testimonios de mujeres que subieron sus experiencias a la página de Acción Respeto .
Es necesario que exista una mayor empatía. No al acoso callejero.
No son "piropos" ni "halagos": es incómodo, es machista y muchas veces hasta da miedo.
Imaginate escuchar cada vez que salís a la calle desde un gemido hasta la guarangada más elaborada que te puedas imaginar. Desde los 10 años, todos los días de tu vida.
Socialmente minimizamos estas agresiones porque las consideramos parte de nuestra cultura y las naturalizamos.
Las mujeres que se quejan son tildadas de exageradas, histéricas, frígidas o hasta malagradecidas por negarse a aceptar que hombres desconocidos las agredan en la vía pública.
En ese marco, surgió la campaña Acción Respeto: por una calle libre de acoso .
Esta campaña busca romper el silencio y visibilizar el problema, explicando por qué hasta un simple "hola, bonita..." puede resultar incómodo para una mujer hoy en día.
Una de las dudas más comunes es que es "solamente un halago" o un "piropeo inocente".
Si un hombre se acerca a una mujer de manera educada, le habla o empieza con un "disculpame, ¿te puedo decir algo?" y, si es rechazado respeta los deseos de la mujer a la que se acercó, entonces eso no es acoso. El acoso callejero sucede cuando las palabras o acciones son de manera obvia no requeridas y sin consentimiento. Son forzadas, denigrantes e iniciadas por un sentido de derecho y profunda falta de respeto por los demás.
Los acosadores no buscan halagar o crear relaciones de beneficio mutuo; buscan intimidar y molestar a los otros, sentirse "machos" o sentirse aprobados por sus congéneres. Recurren a insultos, hostigamiento, amenazas o actos de violencia cuando se les dice que se alejen o que se detengan.
"Pero seguro que si te lo dice alguien que está bueno, no te molesta". SÍ MOLESTA: no importa de quién venga la falta de respeto o el hostigamiento, sigue estando mal.
"Dicen que no, pero en el fondo les gusta que les digan cosas."
A través de distintos estudios se demostró que las mujeres no tienen problema con saludos, halagos y gestos neutrales. Cuando el comentario se torna alrededor de atributos físicos, sí se convierte en algo denigrante o amenazante.
Entonces, ¿está bien decir un halago o no? NO: esos estudios también demuestran que para quienes experimentan acoso cotidianamente o tienen un historial de abuso sexual, el acoso en las calles puede sentirse como algo más fuerte y traumatizante.
No sabés a quien tenés del otro lado: lo que a una persona quizás no le molesta, a otra la puede hacer temer por su seguridad. Mejor no te arriesgues a hacer sentir así a alguien y no digas nada.
"Pero si te vestís así, ¿qué querés?" NO: nunca está justificada una falta de respeto y jamás es culpa de la víctima.
Además, el acoso lo sufren todas las mujeres: desde la que usa una musculosa con una minifalda, hasta la que se emponcha con un tapado hasta las rodillas. La ropa no tiene nada que ver con el acoso.
El acoso no sólo le sucede a mujeres "jóvenes y lindas", porque no tiene que ver sólo con el sexo, sino que se trata de una relación de poder.
Si el acoso fuera para conseguir que la mujer te dé bola, ¿por qué alguien gritaría algo desde un auto en movimiento o esperaría a que la mujer ya haya pasado? Porque al que dice algo en la calle no le interesa recibir una respuesta. Se trata de poner a la mujer "en su lugar" y resaltar el concepto socialmente aceptado de lo que debe ser un "macho".
Si aún así tenés dudas sobre cómo distinguirlos, lo mejor es que no digas nada.
Estos son algunos de los testimonios de mujeres que subieron sus experiencias a la página de Acción Respeto .
Es necesario que exista una mayor empatía. No al acoso callejero.
Por la igualdad y respeto.