[/url]Cita [url=http://www.clarin.com/diario/2008/04/30/conexiones/t-01661922.htm:Clarin.com]OSKAR SCHINDLER
Antes de Spielberg
En el 100 aniversario de su nacimiento, la biógrafa de su mujer Emilie, la argentina Erika Rosenberg, cuenta la historia del guión escrito 30 años antes de la película del norteamericano.
En la casa de Erika Rosenberg hay lugar para todo. Menos para el olvido. En la casa de Erika Rosenberg hay muchas cosas. Sobre todo memoria. En la casa de esta periodista y escritora argentina, los documentos escritos y orales, las carpetas, los libros y las cartas son testimonios de una época de horror y muerte, pero también de milagros y esperanza. En la casa de Erika Rosenberg hay historia. Por lo menos, una parte de ella. La que tiene que ver con Emilie y Oskar Schindler, el matrimonio que salvó de la cámara de gas a 1.200 judíos que trabajaban en su fábrica, en la Segunda Guerra Mundial, y que se exilió en la Argentina en 1947.
El año pasado, Rosenberg, biógrafa de Emilie, recorrió durante dos meses ciudades de Alemania, Austria, Italia, Polonia y República Checa dando conferencias y montando una exposición con 120 documentos sobre Emilie y Oskar. Se cumplían 100 años del nacimiento de ella. Lo mismo que ahora ocurre con él. Mismo motivo por el que el Ministerio de Educación de Baviera y el Ministerio del Interior de Austria volvieron a convocarla como conferencista. Así como también se realizaron una serie de homenajes: a pedido de Rosenberg el correo alemán lanzó una serie de sellos postales (ver video) que recuerda la figura del hombre que pareció desaparecer de la memoria germana hasta la película La lista de Schindler, de Steven Spielberg; y el Museo Judío de Frankfurt explora precisamente las razones de ese olvido.
"Cuando viajo, la gente se interesa en la historia del hombre y la mujer que fueron. No preguntan por el Nacional Socialismo, quieren saber cómo pudieron tener ese coraje y ser solidarios en una época de terror", explica Erika, quien conoció a Emilie casi de casualidad y terminó convirtiéndose en su amiga, la mujer que la acompaño hasta su muerte y en la curadora de sus bienes. Sobre la mesa una carpeta recibe los máximos cuidados. Es el resultado de su última investigación. "Oskar era un agente del servicio de contraespionaje del ejército alemán. Encontré una documentación muy importante que se llama Los reconocimientos del Señor X (ver video). Es un informe de dos agentes que, en noviembre de 1943, se juntaron secretamente con Schindler en un hotel de Budapest para hablar del salvataje de los judíos de la fábrica. Fue después de la declaración final que ordenaba matar a todos los que quedaban en los campos. Oskar era el Señor X", cuenta.
¿Cómo pudo Oskar ir Budapest en ese momento?, dice Erika que se preguntó. "Para respondérmelo fui al archivo militar en Freiburg. Ahí encontré que Canaris (Wilhelm), el jefe del servicio de contraespionaje, le pidió al director de la Gestapo, dentro de un listado de 10 de mandamientos que formularon, que debían existir fábricas protegidas por el ejército". Rosenberg explica que Schindler tenía un pase como agregado militar para circular por la región y que el contraespionaje no estaba de acuerdo con los excesos que cometían la Gestapo y la SS, y que, por eso, estaban enfrentados. "Por eso los 22 atentados contra Hitler salieron del Ejército", agrega.
Schindler ingresó como espía germano años después de la Primera Guerra Mundial, al igual que muchos de los que antes pertenecían al ejército checo. "Hay que pensar también que, por la depresión económica del '30, él se queda sin trabajo y en el Ejército le pagaban buen dinero", sostiene Erika, quien define a los Schindler como una pareja que defendió los derechos humanos cuando los derechos humanos no existían.
Si bien la historia de Emilie y Oskar se conoció en escala a partir de El arca de Shindler (1982), el libro del novelista australiano Thomas Keneally, y de la película de Spielberg, Rosenberg repite una y otra vez que mucho antes hubo quienes intentaron transmitir esa historia de coraje. "En 1957, Kurt Grossmann escribió el libro Los héroes no reconocidos (ver fotos), en el cual les dedicó un capítulo entero", dice, al tiempo que exhibe un ejemplar con la firma de Oskar. En el plano del cine, en 1962, Schindler, ya de regreso en Alemania, entabla un contacto con un productor de la Metro Goldwyn Mayer (MGM) y firma un contrato donde se le adjudican 25 mil dólares en caso de que se lleve a cabo la película (diez años antes, Fritz Lang, un productor austríaco, le dijo a Oskar que era muy difícil que un estadounidense se interesara en hacer una película sobre un buen alemán) y el 5% de las ganancias que esta arrojara.
"En el 65 estaban tan avanzadas las negociaciones que incluso se habían elegido los actores. Romy Shneider haría de Emilie y hasta habían pensado en Gregory Peck para el papel de Oskar. Shneider, en esa época, era una actriz muy conocida: ¿usted cree que hubiera aceptado un papel donde Emilie tendría la escasa importancia que tuvo en la película de Spielgberg? Esto significa que, en el guión original, ella tenía el valor que tenía en el libro de Grossmann", se enoja Erika. Para el 67, se cayó todo. "Oskar pidió en una carta que le devolvieran el guión, pero nunca lo hicieron. Murió en 1974 sin que se hiciera realidad su sueño. Y a espaldas de Emilie, que estaba acá en San Vicente, siguieron manejando en Estados Unidos los derechos; así llegó Keneally a hacer el libro. Desconozco si Spielberg conocía ese guión", comenta.
Por eso, asegura Rosenberg, la película resultó una gran decepción para Emilie. "Se enojó mucho. Me ponen como una mujer sin trascendencia en lo que pasó y engañada por su marido, me dijo. Ella peleó igual que él. Creo que murió con esa rabia", afirma la biógrafa. Pero, ¿lo de mujer engañada no era cierto? "Era un matrimonio muy particular, siempre en triángulo amoroso: él siempre buscaba un amante. Era un tipo que se debía a las mujeres. No lo podía resistir, era más fuerte que él. Pero ella lo quería. Era una mujer muy católica y pensaba que lo que había unido Dios, sólo la muerte lo separaría y, entonces, le perdonaba todo. Además, en esos años, qué mujer iba a tomar la delantera y le iba a decir al hombre no te quiero ver más. Siempre estuvo enamorado de él", concluye Erika.
AGENTE SECRETO. Oscar Schindler espiaba a los checos desde el servicio de contraespionaje del Ejército alemán. (Foto: Gentileza Erika Rosenberg)
MUJERIEGO. Schindler con una de sus amantes, en junio de 1951. (Foto: Gentileza Erika Rosenberg)
GAUCHO. Oscar Schindler vestido con ropas típicas en San Vicente, en 1954. (Foto: Gentileza Erika Rosenberg)
SECRETOS. Este informe demuestra una reunión secreta en Budapest, en 1943, entre Schindler y el servicio de contrainteligencia del Ejército alemán. Lo llamaban el Señor X. (Foto: Gentileza Erika Rosenberg)
EL PRIMERO. La primera publicación que contó la historia de Oscar y Emilie Schindler fue 'Los héroes no reconocidos', un libro de Kurt Grossmann. Fue en 1957. (Foto: Gentileza Erika Rosenberg)
CORRESPONDENCIA. Las postales que le enviaba Oskar a Emilie, cuando él dejó la Argentina. 'Ella se sintió engañada y dejó de responderle', dice Rosenberg. (Gentileza Erika Rosenberg)
PRIMICIA. Emilie se entera de la publicación del libro 'La lista de Schindler', de Thomas Keneally, a través de una carta que le envió la esposa del autor. (Foto: Gentileza Erika Rosenberg)
AVISO. Emilie se enteró de la muerte de Oscar a través del diario La Nación y porque una sobrina de su marido le envió el recorte de un diario alemán. (Foto: Gentileza Erika Rosenberg)
Schindler antes de Spielberg
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