Antes que nada, éste es un artículo dedicado a los que tienen un objetivo en la vida: llegar a ser ricos; los que no tengan ese objetivo, favor abstenerse de leerlo. ¿La riqueza esta afuera de nosotros? ¿Esta en la calle? ¿Depende de las circunstancias y de los contactos? No. La riqueza está dentro de nosotros. Depende de la actitud, del arduo trabajo, y de la imaginación creativa. Y sobretodo depende de nuestra mente y lo que contiene. Todos hemos crecido escuchando, mirando, absorbiendo y experimentando vivencias ajenas y propias, y alimentando nuestro subconsciente para que nos entregue las dosis necesarias de autoestima, energía, ganas de hacer y lograr. Cada cual es el artesano de su propio destino, y cada cual moldea la materia prima con que la vida y la sociedad lo dotó. Ese es el secreto. ¿Es casualidad de que la gran mayoría de los hombres ricos han nacido y crecido en ambientes en los que nada hacía presagiar sus respectivos destinos opulentos? No es necesario pensar en Bill Gates o en Honda o en Onassis; basta con mirar a nuestro alrededor e identificar al comerciante exitoso lleno de sucursales, al transportista que comenzó con una carretilla y ahora tiene 100 camiones. Casi ninguno fué un heredero. Es más, la gran mayoría de los herederos ya no tienen lo que les fué legado y son tan pobres como sus padres comenzaron. ¿Qué hay dentro de nosotros, que nos posibilita el llegar a ser ricos? Primero, hay que tomar conciencia de que el subconciente es una computadora. Recibe información del medio y se va autoprogramando. Esta información la recibe desde la infancia. Cuando la madre, en esos arranques de ira, le grita a su hijo “¡Serás un fracasado como tu padre!”, está programando el futuro de su hijo y lo más probable es que el niño sea un fracasado y no sea capaz de levantar vuelo más allá de ganar un sueldo mensual. Cuando al niño se le inculca que el dinero es malo, que los ricos son perversos, que toda fortuna se funda en la explotación inmisericorde, se está programando el subconciente de ese niño y con seguridad que crecerá y actuará en consecuencia, haciendo todo lo posible por no tener dinero. Y lo peor, es que nunca sabrá el por qué “de su mala suerte”. Como no lo sabrá, crecerá culpando a los demás, a los ricos, a los miserables explotadores. Ese programa lo acompañará de por vida y se cumplirá inexorablemente, perfilando su destino: ser pobre. Una lección de ésto es que si usted no quizo tener dinero, es probable que su hijo sí quiera tenerlo; cuide, por lo tanto, su programación. Segundo, hay que tener conciencia de que las palabras tienen poder. Así como las palabras configuran nuestro programa en el subconciente, las palabras pueden desencadenar todo el potencial positivo que tenemos dentro de nosotros. Si en lugar de levantarnos fracasados, derrotados antes de luchar, nos levantamos pensando en que hoy vamos a triunfar en tal o cual cometido, otro será el resultado. “La empresa es una mierda”, “Mi jefe me odia”, “Mis compañeros son unos chaqueteros” , “El gobierno es una peste” son programaciones en palabras típicas de un estado de derrota. Muchos despiertan con esos pensamientos en sus mentes. ¿Cual sería el resultado si los pensamientos fueran “La empresa, aunque no es mía en propiedad, es mía en la oportunidad que me brinda (conexiones, conocimientos, relaciones, etc.)”? ¿Si en lugar de pensar en que el gobierno es una peste, pensamos mejor el “¿Qué cosas hace el gobierno en las cuales yo podría encontrar una oportunidad?”, como por ejemplo ayudarlo a recoger la basura del barrio, o a instalar y administrar una escuelita, o diseñar un programa de ayuda a los niños sin hogar del barrio? Siempre habrán cosas que hacer, y de las cuales sacar provecho. Pero para ésto, no hay que levantarse derrotado sino esperanzado y positivo. Así como nuestros padres o la sociedad cumplieron con programarnos en nuestra niñez, nosotros podemos autoprogramarnos en nuestra adultez. Hay una frase que resume lo anterior y que si bien se hizo para empresas, es de aplicación para los individuos: “Las mejores empresas son lo que son porque su organización permite obtener esfuerzos extraordinarios de las personas comunes”. Nosotros somos las personas comunes, y nuestra autoprogramación es nuestra organización; si nos sabemos usar y programar, nuestros resultados serán extraordinarios. Tercero, debemos estar concientes de que el tiempo es materia de nuestro manejo. No lo imponen los demás. Por ejemplo, nunca es tarde para llegar a ser ricos. ¿Sabías que Ray Kroc, el rey de las hamburguesas MacDonald, tenía casi 60 años cuando labró su riqueza? Nunca es tarde. Es cuestión de actitud, no de timing. Obviamente las posibilidades mejoran si es que se comienza temprano, pero no es condición absoluta para llegar a ser rico. Y tú quieres ser rico ¿o no? Cuarto, hay que buscar el éxito; cualquier cosa o condición distinta, es un espejismo mentiroso. ¿Qué es el éxito? Es crear Valor para alguien, a través de alguna acción (producto, servicio, ayuda, obra literaria, etc.), y recibir el reconocimiento en forma de dinero. Los exitosos son ricos, los no exitosos son pobres. Si vendemos el mejor helado, venderemos mucho y ganaremos harto dinero. Si escribimos la mejor novela, ganaremos un concurso, nos editarán, venderemos y ganaremos dinero. Declararse “exitoso” porque se vive satisfecho con lo que se tiene o se ha logrado no es una condición de éxito, es una autorealización (el mundo está lleno de personas “realizadas” en la condición en la que están) o simplemente una masturbación mental. Hasta la Madre Teresa fué lo que fué por su capacidad de acarrear dinero a su causa, y acarreó dinero porque los donantes reconocieron Valor en lo que hacía. El éxito es igual a dinero. Mientras más exitoso, más dinero. ¿Es el dinero el objetivo? No. El dinero es lo que mide al éxito, lo que lo define. No confundirse: hay que buscar el éxito, que el dinero llegará solo. Quinto, el exitoso se junta con los exitosos. El fracaso es un virus, es contagioso. Si sus relaciones no son exitosos, los programas que saldrán de sus boca serán programas de fracasados. Evítelos. Los amigos que hacen ostentación de su condición de pobres, “pobre pero honrado”, de culpar a los demás, de que ya es tarde para comenzar, de que no se puede, de que no tengo capital… no son los amigos que debería tener. Bórrelos de su lista y busque a aquellos con los cuales pueda intercambiar una buena autoprogramación. Busque a los exitosos, establezca relaciones con ellos. Recuerde siempre que el dinero busca al dinero. Y el éxito al éxito. Sexto, sea enfocado. Muchas personas pican y pican en todos lados, y nunca llegan a ninguna parte ni obtienen nada. Ese dicho que dice que los huevos deben colocarse en varias canastas es una falacia: cuando se tienen muchos huevos se puede hacer éso. Los exitosos han dominado un ámbito del saber, han llegado a conocerlo y dominarlo, y por eso han tenido éxito. Todos han sido especialista en lo que hacen. La diversificación de intereses es una buena política cuando se tienen muchos intereses. Cuando se esta comenzando de pobres, simplemente no hay nada para diversificar… y hay que estar conciencte de ello. Todos los exitosos han sido dueños de poderosos caracteres y hasta de temperamentos volcánicos pero también de una consciente humildad. Sèptimo, la eterna excusa de no tener capital. ¿Lo tenía Bill Gates cuando comenzó? ¿Lo tenía Aristoteles Onassis? ¿Rokefeller? ¿El comerciante de la esquina? ¿El transportista? Esta es la excusa típica de los fracasados, de los que no se atreven. El dinero está en la calle, buscando cómo hacer más dinero. Sin más comentarios. Octavo, fracasar una o mil veces no es pecado; no levantarse sí lo es. Las personas que quieren tener dinero deben desarrollar el caracter, esa cualidad que permite obviar las piedras en el camino de la vida, que hacen que caigamos y nos volvamos a leventar. Casi nadie obtiene el éxito en el primer esfuerzo; casi todos acumulan fracasos en las maletas de la experiencia antes de comenzar a remontar en la vía del éxito. Perseverancia es el nombre del juego. Al respecto, quisiera regalarles una frase de una muy estimada amiga.La frase dice así: Encantada de la vida voy por estos rumbos. A veces me caigo, pero me limpio las alas, me sacudo de la tierra, levanto la cabeza, pego una breve carrerita ….y ahí voy volando de nuevo. Hasta el final,digna y orgullosa. ¿De donde he sacado estas ideas? No son mías; ya quisiera tener el orgullo de que lo fueran. Salen de la experiencia ajena, leída en las biografías de los exitosos, vista en las experiencias de los exitosos, absorbidas de sus conversaciones. Yo mismo las he aplicado y aplico diariamente… y no puedo quejarme. Llegar a ser rico no es dificil, es cuestión de actitud y autoprogramación en base a los sencillos principios descritos. ¿Cuan rico quiere llegar a a ser? Eso depende de usted…. ¿Y los que no quieren ser ricos? ¿Aquellos que despotrican contra la riqueza? ¿Aquellos que culpan a los demás de su condición y buscan la aparente seguridad del rebaño? Para ellos no es este artículo. Así como mi amiga tiene su lema, que es el que les regalé antes, yo también tengo el mío: Las águilas vuelan solas, y los pavos en bandada.
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