¿Todavía sigues con Windows 7 instalado en tu ordenador personal y no te atreves a dar el salto a Windows 8? Instalalo al lado. Antes de nada, necesitamos crear una nueva partición en nuestro disco duro. Particionar Disco Para crear nuevas particiones Windos pone a disposición de los usuarios el asistente de Administración de discos. Para acceder a él desde Windos 8 hay dos opciones: > Pulsa la combinación Tecla Windows + Q para abrir la búsqueda de aplicaciones, y escribe “ejecutar” sin las comillas. En la nueva ventana que se creará, escribe exactamente diskmgmt.msc y pulsa enter. > Pulsa la combinación Tecla Windows + W para abrir la búsqueda de opciones de configuración y escribe “particiones” sin las comillas. Selecciona la opción Crear y formatear particiones del disco duro.escribiendo diskmgmt.msc en la ventana ejecutar. Siguiendo cualquiera de las dos opciones se abrirá el asistente de Administración de discos en una nueva ventana. Aquí, se nos mostrarán a modo de lista todas las particiones creadas en las unidades de almacenamiento que tengamos, incluidas aquellas que el sistema operativo instalado haya creado automáticamente para su uso. En la parte inferior aparecerá información similar pero de forma más gráfica, representando cada línea una unidad física de almacenamiento distinta. Como podéis ver en la imagen, hay 3 unidades físicas de almacenamiento (1 SSD y 2 HDD), estando las dos primeras dividas en dos particiones ya que en ambas hay un sistema operativo instalado, mientras que en la tercera solo hay uno puesto que es una unidad de almacenamiento de archivos. Por normal general, las particiones cuyo espacio se etiqueta como reservado para el sistema ni se modificarán ni serán visibles para el usuario desde la lista de dispositivos de almacenamiento. El sistema operativo ya se encarga de forma autónoma de hacer uso de ellas y de administrarlas. Utilizando el ejemplo de la imagen adjunta anterior, supongamos que queramos crear una nueva partición en el Disco 1, etiquetado por el usuario como HDD 1. Para ello, tendremos que hacer clic derecho sobre el rectángulo que NO indique un espacio reservado para el sistema, y seleccionar “reducir volumen”. Sabremos qué partición hemos seleccionado porque ésta saldrá marcada con líneas diagonales de color gris. Una vez termine de consultar a la unidad de almacenamiento el espacio del que se dispone, nos aparecerá una nueva ventana en la que únicamente podremos modificar un valor, correspondiente a la cantidad de espacio que queremos reducir de la partición seleccionada. En otras palabras, vamos a cortar un trozo libre en el disco duro del tamaño que escojamos, para utilizarlo como una nueva partición. En este ejemplo reduciremos un total de 10GB, y como el valor tiene que ser introducido en MB, escribiremos 10240 (recordad que 1 GB = 1024 MB). El valor introducido nunca podrá ser mayor al que se indica en la segunda línea, es decir, al espacio disponible para la reducción. Una vez hecho, nos aparecerán los 10GB reducidos de la partición seleccionado, aunque sin asignar y de color negro. Para asignar este espacio, haremos clic derecho sobre él y seleccionaremos la opción nuevo volumen simple. A continuación se abrirá un asistente para facilitarnos la creación del nuevo volumen/partición con el espacio que hemos reducido previamente. Aquí solicitará al usuario el tamaño del volumen simple que queremos crear, en MB. En caso de que únicamente queramos crear una partición con todo el espacio reducido anteriormente, pondremos la misma cantidad que pusimos antes(10240), aunque por defecto el valor introducido aquí será el total del espacio reducido. Si pretendemos crear más de una, habría que repetir este proceso tantas veces como particiones deseemos, dividiendo el total del espacio reducido anteriormente como queramos. En el siguiente paso habrá que indicar qué letra de unidad queremos que tenga esta nueva partición, de las que no estén siendo utilizadas, ya que esta se empleará para referenciar archivos que se encuentren dentro de ella. Por último, tendremos que dar formato a nuestra partición. Salvo que sepas las diferencias entre los sistemas de archivos NTFS y FAT32, y necesites decantarte por éste último, la configuración para crear una nueva partición quedará establecida como se indica en la imagen. En etiqueta de volumen podremos indicar un nombre independientemente de la letra de asignación que hayas escogido antes, ya que gracias a ese nombre podremos identificar la partición fácilmente. Con esto, la nueva partición estará creada y será visible desde Equipo. Una vez estés creando la partición, una asignación de 20GB debería ser más que suficiente para manejarte en Windows 8 sin problemas. Configurando la BIOS para comenzar con la instalación Siguiendo nuestro ejemplo, veremos cómo instalar Windows 8 en la partición que acabamos de crear desde Windows 7. Para iniciar el instalador, tenemos que contar con el disco de instalación de Windows 8, o cualquier otra solución booteable que nos permita iniciar la instalación de este sistema operativo, desde el dispositivo que la contenga. Cuando lo tengamos, lo introducimos en la unidad correspondiente. Reiniciamos nuestro ordenador, y a continuación accedemos la configuración BIOS de nuestra placa base (también nos sirve la opción de seleccionar el dispositivo de arranque). No podemos especificar cómo acceder a esta sección, puesto que con cada fabricante la forma de hacerlo puede variar. Lo mejor es que consultes un manual de tu placa base, o te fijes en pantalla nada más encender el PC, porque por lo general suele aparecer un mensaje como “Setup BIOS” seguido de la tecla que nos sirve para acceder a esta sección. Normalmente, suelen utilizarse las teclas Setup, o algunas de las F1-F12. Una vez dentro de la configuración BIOS, tenemos que movernos entre las distintas opciones hasta llegar a una que nos permita establecer la prioridad de arranque de las distintas unidades existentes en nuestro equipo. Suelen identificarse por nombres como “Boot priority“ o “Boot management“. Nuestro objetivo es poner en primer lugar a la unidad en la que hayamos insertado el dispositivo con la copia de Windows 8. Por ejemplo, si lo hemos grabado en un DVD, tendremos que poner la unidad lectora como la primera en prioridad de arranque. Si lo estamos haciendo a través de un USB booteable, tendremos que escoger el USB como primera opción (recordad que ya deberíamos tener conectado el dispositivo, porque en el caso del USB no lo detectaría si no lo estuviese). Cuando lo tengamos todo hecho, guardaremos la configuración BIOS y se reiniciará nuestro equipo. Al encenderse de nuevo, y si tenemos insertado el dispositivo donde tengamos la copia de Windows 8, puede que nos salga un aviso que nos pida pulsar cualquier tecla para iniciar desde el CD/DVD insertado. Si así fuese, haríamos caso al mensaje para pasar a la instalación de Windows 8. Instalando Windows 8 Una vez dentro de la instalación de Windows 8, iremos avanzando en los pasos hasta llegar al que nos pregunta qué tipo de instalación queremos. Aquí, debemos seleccionar Personalizada: instalar solo Windows. Dentro tendremos que escoger la partición en la que queremos instalar nuestro sistema operativo, y es aquí donde tendremos que seleccionar la que hayamos creado anteriormente. Al hacerlo, pasaremos a ver la instalación de Windows 8 y simplemente deberemos seguir los pasos que irán apareciendo en pantalla hasta que finalicemos. Una vez finalizada la instalación, en cada inicio veremos algo como lo siguiente: Por defecto, Windows 8 se iniciará de forma automática si pasados 30 segundos no hemos escogido ninguna de las opciones. Sin embargo, puedes cambiar la configuración por defecto con el botón que aparecerá debajo, y establecer cuál será el sistema operativo por defecto en caso de inactividad por parte del usuario.
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