InicioOfftopicReflexión sobre el enamoramiento
Bienvenidos taringueros, pues andando en mis divagues escribí esta reflexión sobre el enamoramiento: La ilusión del enamoramiento En un caso concreto de experiencia me parece increíble observar cómo el enamorado, a pesar de saber que no tiene posibilidad, que la otra persona no siente lo mismo por él, que habrá problemas que dificultarán la relación amorosa en caso de que se llegara a dar, que será difícil conquistarla, que se arruinarán las relaciones cordiales y que en cambio llegara la incomodidad, etc., cómo a pesar de todo ello el enamorado lo sigue estando. El enamoramiento es un engaño, una idealización de la otra persona, pero al hombre le gusta el engaño porque le produce bienestar. Idealiza sus ojos, su porte, su caminar, su cabello, su cuello, sus manías, hasta sus orejas y no nos vayamos más abajo que hasta el olor a pescado le deja de ser repugnante al enamorado. Aquel desdichado y dichoso al mismo tiempo idealiza hasta los errores del otro, de tal forma que hasta un estúpido es convertido en un “distraído lindo” y los olores fétidos de las axilas convertidos en “olor masculino”. El “decorado” de los defectos no se limita a lo físico sino que trasciende todo sentido de moral e integridad, aquí yacen algunos problemas. Los humanos deberían de tener cuidado con esto, pero no es así, el enamorado pierde la razón que le permitiría ver los peligros que le acechan. Me ha gustado una frase que ilustra el fenómeno: “el enamoramiento, al inteligente lo apendeja y al pendejo lo mata”; y es que en verdad la razón se ve obligada a postrarse ante los sentimientos para disfrutar de la vida e incluso hallarle un sentido. Pero, para el hombre que busca verdades neuróticamente y que no acepta el desenvolvimiento pleno de los sentimientos, el enamoramiento se convierte en fuente de gran angustia, tan cerca y tan lejos de satisfacer las demandas de aquella característica tan noble. Para este hombre cualquier cosa es ya obstáculo para dejar de pensar y sentir, más angustia tiene el hombre que por la razón encuentra que no solo son cosas sin importancia las que le impiden decir un “te quiero” sino que son circunstancias muy importantes que le provocarían sufrimiento no sólo a él sino incluso a la otra persona. Aunque todo ello queda en interrogante por la intromisión del factor neurosis. ¿Cuánto puede exagerar la neurosis y cuánto puede llegar a ser verdad? Podría continuar con un libro entero sobre el individuo racional que se enamora, incluso se escribirían muy buenas tragedias sobre éste pero me detendré aquí. Ahora bien, conozco personas que han vivido, desde su pubertad, esclavizadas a sentir algo por alguien, no importa en la mayoría de los casos el quién sino el cuánto, ¿cuánto es capaz de hacerme sentir? Y a veces ni eso, creen que cualquier persona ya es el amor de su vida en cuestión de días y viven enamoradas a veces semanas, a veces meses, incluso años, para terminar con una linda tragedia, vivir dos semanas solteras y encontrar un “nuevo amor de su vida”. ¿Es inmadurez esto? Sea como sea viven bajo la influencia de la oxitocina, dopamina y endorfina por tanto tiempo que deberían encerrarlos por drogadictos (otra vez mi neurosis). Esto es algo de lo que creo del enamoramiento, que no es ni amor ni sólo deseo sexual. Es tan sólo una linda ilusión de la que unos abusan y otros ni probar un bocado pueden. Es una característica del hombre por la cual unos viven y hasta mueren por poseerla, y otros no alcanzan a vivir plenamente por no tenerla.
Datos archivados del Taringa! original
6puntos
132visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

m
misantropo93🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts4
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.