El experimento más largo de la historia
El experimento mas duradero en el tiempo, es el que empezó en 1927 el Profesor Thomas Parnell de la Universidad de Queensland en Australia [+info] para determinar la viscosidad de la brea [+info] y que aun no a concluido.
El profesor quiso demostrar a sus estudiantes que algunas sustancias que parecen ser sólidos, en realidad son líquidos de muy alta viscosidad .
La brea parece un solido, y como tal puede ser destruido con un duro impacto.
El ensayo consiste en poner brea en una especie de embudo y según lo que tarde en gotear, determinar su viscosidad respecto a la del agua. La primera gota tardo en caer 8 años, hasta diciembre de 1938, la segunda en 1947, la tercera en 1954. La ultima y octava gota hasta ahora fue en noviembre de 2000. En 81 años solo han caído 8 gotas.
Hasta la fecha, nadie ha sido testigo de la caída de una gota.
Desde 1990 el profesor John Mainstone es el supervisor de este tan largo experimento.
El experimento al principio no estuvo sometido a un control de las variaciones térmicas. Lo que ha producido cambios en la viscosidad a lo largo de los años. Poco después de la séptima gota en 1988, se instalo aire acondicionado en el lugar donde esta el experimento. Ahora las condiciones ambientales están controladas, lo que ha alargado el tiempo entre cada gota.
Como primera conclusión se ha podido determinar que la brea es 100 mil millones de veces más viscosa que el agua.
La misma característica la posee el vidrio, pero mucho más exagerada. En las cristaleras de las catedrales góticas se puede comprobar que la parte inferior de la vidriera es ligeramente más gruesa que la superior. Un sólido cristalino es estable de por vida, por sí solo no cambiará jamás su estructura; en cambio, un vidrio no lo es ya que tiende al estado cristalino. En cierto sentido fluye, pero no en una escala humana de tiempo. Si se espera el tiempo suficiente los vidrios de las iglesias terminarán derramados en el piso o se transformarán en un opaco sólido cristalino.
Recientemente se calculó el tiempo que tardaría en aumentar en un cinco por ciento el ancho de la base de un panel de vidrio. La respuesta: al menos 10 millones de años. Comparados con ese tiempo los escasos siglos de vida de los vidrios más antiguos son instantes en los que nada pudo pasar.
El experimento mas duradero en el tiempo, es el que empezó en 1927 el Profesor Thomas Parnell de la Universidad de Queensland en Australia [+info] para determinar la viscosidad de la brea [+info] y que aun no a concluido.
El profesor quiso demostrar a sus estudiantes que algunas sustancias que parecen ser sólidos, en realidad son líquidos de muy alta viscosidad .
La brea parece un solido, y como tal puede ser destruido con un duro impacto.
El ensayo consiste en poner brea en una especie de embudo y según lo que tarde en gotear, determinar su viscosidad respecto a la del agua. La primera gota tardo en caer 8 años, hasta diciembre de 1938, la segunda en 1947, la tercera en 1954. La ultima y octava gota hasta ahora fue en noviembre de 2000. En 81 años solo han caído 8 gotas.
Hasta la fecha, nadie ha sido testigo de la caída de una gota.
Desde 1990 el profesor John Mainstone es el supervisor de este tan largo experimento.
El experimento al principio no estuvo sometido a un control de las variaciones térmicas. Lo que ha producido cambios en la viscosidad a lo largo de los años. Poco después de la séptima gota en 1988, se instalo aire acondicionado en el lugar donde esta el experimento. Ahora las condiciones ambientales están controladas, lo que ha alargado el tiempo entre cada gota.
Como primera conclusión se ha podido determinar que la brea es 100 mil millones de veces más viscosa que el agua.
La misma característica la posee el vidrio, pero mucho más exagerada. En las cristaleras de las catedrales góticas se puede comprobar que la parte inferior de la vidriera es ligeramente más gruesa que la superior. Un sólido cristalino es estable de por vida, por sí solo no cambiará jamás su estructura; en cambio, un vidrio no lo es ya que tiende al estado cristalino. En cierto sentido fluye, pero no en una escala humana de tiempo. Si se espera el tiempo suficiente los vidrios de las iglesias terminarán derramados en el piso o se transformarán en un opaco sólido cristalino.
Recientemente se calculó el tiempo que tardaría en aumentar en un cinco por ciento el ancho de la base de un panel de vidrio. La respuesta: al menos 10 millones de años. Comparados con ese tiempo los escasos siglos de vida de los vidrios más antiguos son instantes en los que nada pudo pasar.
+Info: El mito del vidrio
Wikipedia: Pitch drop experiment
Vía Enchílame
meridianos.blogspot.com