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Los vascos en la Argentina.

Info5/30/2008

Los asentamientos vascos en Argentina tuvieron lugar a fines del s. XIX y principios del s. XX, cuando muchos inmigrantes arribaron a la Argentina desde el País Vasco, España.Los vascos habían desempeñado importantes roles en la conquista y desarrollo de la Argentina desde la época de la Colonia realista y en su posterior independencia. Juan de Garay, el refundador de Buenos Aires, era vasco.

Entre 1857 y 1940 más de 2 millones de españoles migraron a la Argentina, fundamentalmente de Galicia y del País Vasco, región al oeste de los Pirineos, con partes en Francia y en España. Tanto vascos españoles como franceses (incluyendo a navarros) arribaron a Argentina como parte de una amplia diáspora vasca.

En 2006, cerca del 8 % de la población argentina son descendientes de vascos. La cultura vasca ha contribuido mucho a la cultura nacional.

En muchísimas ciudades hay Centros Culturales Vascos (Euskal Etxeak), así como canchas de pelota vasca y escuelas bilingües. Buenos Aires tiene el mayor centro vasco, el Laurak Bat, y una Fundación Cultural: el Instituto Juan de Garay. Políticos del País Vasco (comunidad autónoma ) española, incluyendo al lehendakari, son visitantes regulares al país, y el gobierno autónomo vasco tiene representación diplomática en Argentina: María Elisa Díaz de Mendibil actualmente es su representante.

Muchas localidades llevan nombres vascos, así por ej. el principal aeropuerto, Ezeiza. La hermosa ciudad turística de Necochea es un importante centro de la cultura vasca, lleva nombre vasco. Varios de los Pte. argentinos fueron descendientes de vascos: Hipólito Yrigoyen, Pedro Eugenio Aramburu, Justo José de Urquiza, sin dejar de mencionar a Eva Perón y al Che Guevara; y estrellas del fútbol como Bengoechea ó Goycochea. Hay estimadamente 15.000 apellidos vascos en Argentina.

Los vascos en la revolución de 1880

El tema:


A pesar de no ser una comunidad extremadamente numerosa, ha merecido reconocimiento y respeto, tal ha sido su influencia que Domingo F. Sarmiento, al referirse a nuestro municipio lo llama la ?Villa de los Vascos?.
Precisamente por lo anteriormente expuesto es que uno de los temas investigados es el que presento aquí. El por qué de su elección, se debe a que la ?Revolución de 1880? trasciende el orden local para ser un acontecimiento nacional, a pesar de haberse desarrollado casi enteramente en el municipio de Avellaneda.

ORÍGEN DEL CONFLICTO


Los hechos que desencadenaron la "Revolución de 1880?, están relacionados con la lucha por
el poder de dos sectores muy bien diferenciados. Por un lado, Nicolás Avellaneda, presidente de la Nación y por el otro, Carlos Tejedor, gobernador de la provincia de Buenos Aires .

A partir de la muerte de Adolfo Alsina, caudillo del partido Autonomista,ocurrida en 1887
Carlos Tejedor queda como sucesor; siendo su pretensión llegar a la presidencia de la Nación. Esta es rechazada por el interior del país, que respalda la candidatura de Julio A. Roca.

En cuanto al presidente Avellaneda, podemos decir que los hechos que lo enfrentan a Carlos Tejedor, están relacionados con su apoyo a la candidatura de Roca; a diferencias ideológicas, debido a que Avellaneda es un hombre del interior y Carlos Tejedor de Buenos Aires, por lo tanto sus intereses eran distintos, y por último la idea de convertir a la ciudad de Buenos Aires en capital de la Nación, que desde hacia un tiempo tenía Avellaneda.

La provincia de Buenos Aires no estaba dispuesta a perder su capital, no solamente por él
perjuicio económico que esto acarrearía sino también, por la humillación que esto significaba para los orgullosos habitantes de esta ciudad.

A pesar de que las autoridades nacionales residían en la ciudad de Buenos Aires, eran conside-
rados ?huéspedes?, según lo refiere el gobernador Tejedor al asumir el mando el 1° de
Mayo de 1878, dijo: ? La constitución federal traza claramente la línea que divide la acción
del gobierno general de los gobiernos de provincia; y esa línea será sagrada para mí, procu-
rando conciliar las prerrogartivas propias con la obediencia que en asuntos nacionales
debemos a nuestro huésped?.


ACCIONES ANTERIORES AL CONFLICTO

Ante esta situación que sé hacía cada vez más insostenible, Carlos Tejedor decide preparar un ejército compuesto por civiles y militares; que serían los que posibilitarían su permanencia en el poder, evitando que se concretara la idea de Avellaneda sobre la federalización de Buenos Aires.

Los preparativos bélicos del gobernador de la provincia, comienzan en noviembre de 1879; a partir de un ejército formado por las tropas provinciales, integrado por oficiales fieles y el pueblo, que son organizados y preparados militarmente en cada partido de la campaña . Las organizaciones cívico-militares que surgen en Barracas al Sud, a partir del 24 de noviembre de 1979, son el Tiro Nacional y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios.

En el Cuerpo de Bomberos Voluntarios participaron vecinos jóvenes; llevándose a cabo la
primera reunión en la casa de Nicanor Basavilbaso .La ?particularidad? de este cuerpo era que en lugar de mangueras, contaban con armas y realizaban prácticas de tiro como así también ejercicios de adiestramiento los días domingos y feriados.

El primer ejercicio se realiza en las inmediaciones del arroyo Maciel a la altura de la zona
denominada Crucesita.

La formación de este cuerpo es comunicada de inmediato al presidente de la Comisión
Central del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Pcía. de Buenos Aires, el vocero de los
mismos era en Barracas al Sud el diario ?El Pueblo?, propiedad de Manuel Justiniano
Estévez.

Los integrantes de esta compañía eran miembros de familias importantes de la ciudad, en
algunos casos fundadoras de la misma: Jefe Tomás Pita, 2° Jefe Pastor Basavilbaso,
Director Dr. Nicanor Basavilbaso y los bomberos Lorenzo Basavilbaso, Juan Amestoy,
Felipe Pita, José Pita, Juan C. Mignaburu, José Perez, Gabino Echaburu, Cirilo Montes de
Oca, Luis Montes de Oca, Juan José Iturburu, Pedro Iparraguirre, Manuel Nelson, Manuel
Justiniano Estevez (director del diario ?El Pueblo?), Manuel A. Estevez, Leopoldo Fernandez, Pedro Dumas, Lorenzo Zunda, Martín Beranger, Domingo Facio, José Facio,Juan Etcheverry, Emilio B. Barceló, Alberto Balparda, Pedro Mendilaharzu, Juan Grillo, Juan Duhalde, Pedro Sarobe,Sebastián Bastel, Manuel Piaggio, Salvador Mignaberregaray Juan Figarol, Antonio Frecuento, Bernardo Berrenechea, Hipólito Garcia, Manuel Trinch,Saturnino Alvarez, Juan Rozas Bernal, Emilio Suarez, Andrés Cabo, Juan Recarte (futuro Primer Intendente en el año 1886), Bernardo Larrondo, Antonio Arago, Antonio Fernandez, Luis Miranda, Ramón Etchaleco, Martín Luna, José Lima, Domingo Sanchez, Juan César, Adrián Castro, Miguel Echurriberry, Manuel Arriga, José Cafferatta, Mariano Córdoba, Matías Pinedo, José Montanaro, Ramón Lamarini, Domingo Ponciolo, Tomás Weast, Pedro Lardapide (murió en el combate de la meseta de los corrales, el 21 de junio de 1880), este Esteban Ferrariere, Antonio Irureta y Gregorio Claussen.
El 13 de febrero de1880 el Presidente Nicolás Avellaneda decretó la prohibición en todo
el país, de reuniones de ciudadanos armados.A pesar de ello, el 28 de marzo de 1880 los
vecinos se reunieron en el Club Rivadavia, que funcionaba arriba del teatro del mismo
nombre, el motivo de ello fue organizar el Tiro Nacional de Buenos Aires.

Este cuerpo realizaba prácticas de tiro al igual que el anterior, las armas eran guardadas en el aserradero del Dr. Pedro Mignaburu ubicado en Av. Mitre 12.

Las actividades de ambas organizaciones se llevaban a cabo secretamente, se contaba con
fusiles, ametralladoras y cañones marca Krupp de retrocarga.

A comienzos de 1880, Carlos Tejedor contaba con un ejército de más de 3.000 hombres, en
febrero comienza el movimiento de tropas. Cabe aclarar que comenzaron a elevarse voces de protesta dentro de la provincia, como por ejemplo en la ciudad de Quilmes, a través del periódico ?El Quilmero? que en la nota fechada el 2 de abril de 1880 dice:

?¿ Cuál es el motivo de esta lucha que se prepara con aspecto tan siniestro a juzgar por los
preparativos?.
Porque si los ejércitos argentinos tuvieran al frente un enemigo de otra nacionalidad a quien
repeler con armas después de haberse agotado recursos diplomáticos que es en estos tiempos la entidad que dirime casi siempre las disidencias entre potencias, el pueblo empuñaría las armas con entusiasmo y bravura que siempre lo caracterizó, y cada argentino estaría poseído de la convicción de que al pelear iba a defenderse de la conquista de sus derechos.
Pero hoy no se trata de eso. Se trata de disidencias entre argentinos.
¡ Se trata de guerra civil ¡...?

INICIO DEL CONFLICTO

A principios de junio se producen los hechos que harían prever el comienzo de la lucha.
El Ferrocarril del Sud suspendió sus servicios debido a que los revolucionarios cortaron los
rieles, comenzando a preparar barricadas.

El acontecimiento que precipitó los primeros enfrentamientos, es el desembarco el día 2 de
junio, en la Vuelta de Rocha, delante de las tropas nacionales,de un encargo proveniente de Alemania que consistía en 3.500 fusiles Mauser.Esta carga ingresa en el carguero ? Puerto de la Boca? de Nicolás Mihanovich, protegido por el buque de guerra provincial ?Guardia Nacional?. A pesar de la orden de detención dada por las tropas nacionales, hace caso omiso a la misma; siendo ametrallado, pero a pesar de esto logra entrar en el Riachuelo, atraca en el muelle; es defendido por los batallones provinciales del Coronel Arias, que allí estaban apostados.

La carga fue llevada a la Casa de Gobierno Provincial.La dimensión que tomaron los
acontecimientos, determinaron que el 4 de junio el presidente Avellaneda dejara la capital y se trasladara con parte del gobierno nacional al pueblo de Belgrano, designando al mismo residencia de las autoridades nacionales, lugar donde se instaló el Congreso.

El gobierno nacional cierra los puertos para evitar la llegada de nuevas remesas de armas, esto ocasionó alarma en el sector comercial y en la población porque determinó el encarecimiento de las mercaderías provenientes del exterior (El Quilmero, 13 de junio de 1880).

El día 6 de junio el presidente Avellaneda firma el decreto donde declara rebeldes a los
ciudadanos que obedecieron las órdenes de movilización dadas por Carlos Tejedor.

La situación se agravó y no solamente el Ferrocarril del Sud suspendió sus servicios sino
que también a partir del 10 de junio lo hace el correo y luego el servicio de telégrafo.

A esta altura de los hechos, las tropas de ambos bandos comienzan a movilizarse, ocupando
posiciones estratégicas.

El Gral. Mitre es designado Comandante en Jefe de la plaza de Buenos Aires, siendo el Jefe de la Caballería el Coronel Hilario Lagos y de la Artillería Edelmiro Mayer. Participaron el Coronel Julio Campos ocupando la Jefatura de las fuerzas de desplazamiento dentro de la ciudad, y el Coronel Arias se encargó de las tropas de la campaña de la provincia.

Las tropas que respondían al gobierno nacional estaban dirigidas por el Coronel Joaquín
Viejobueno, como Comandante en Jefe. El Coronel Nicolás Levalle guió la División Sud, y la del norte estaba al frente del Coronel Eduardo Racedo, todos ellos hombres del gobierno y del Gral. Roca.

El desplazamiento de tropas se realizó desde toda la provincia. En cuanto a los hechos
acontecidos en la zona, el primer enfrentamiento tuvo como origen el asalto a un tren expreso del Ferrocarril del Sud en las inmediaciones de la actual estación Lanús.

Las tropas nacionales al mando del Coronel Levalle avanzaron parte en tren y parte marchando a pie, desde el pueblo de Adrogué hacia Barracas al Sud, con la intención de tomar
el puente de Barracas. Las tropas provinciales se encontraban emplazadas en el puente de Barracas, en las márgenes del Riachuelo, en la estación de Barracas al Sud, en las azoteas de los edificios que formaban las esquinas de actuales Mitre y Pavón, en el Teatro Rivadavia y en la iglesia de La Asunción.

ENFRENTAMIENTOS ARMADOS

El combate se inició el 20 de junio de 1880, cerca del mediodía y se extendió por varias
horas, teniendo toda la crudeza de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Continuaron en la
madrugada del día siguiente en el actual Puente Alsina y la meseta de los corrales(Parque
Patricios). Las fuerzas nacionales resultaron victoriosas.

El periódico ?El Quilmero? hace referencia a estos episodios, en un artículo del 24 de

junio de l880, diciendo: ?...¡ Ya es tarde ¡. En el número del 20 de junio, publicamos un

artículo referente a las esperanzas de paz que aún abrigábamos antes de llegar al extremo

terrible a que ese día se llegaba...

...Insistir con nuestras prácticas de paz sería ridículo ahora que el cañon y el Remington han

tomado la palabra para pulverizarse argentinos con argentinos...

...Hemos dicho varias veces que esta hoja no se inclina por ninguna bandera política pues

su objeto es el bienestar del pueblo exclusivamente...

...La primera operación bélica que dimos a cuenta, tuvo lugar con motivo de estorbarle a la

columna del Coronel Arias, la entrada a las puertas de la ciudad.

Allí se rompió el fuego y cayeron las primeras víctimas de la lucha fratricida.

Muy pronto siguió otra. La columna del Coronel Levalle, que protegida por las fuerzas del

ejército nacional intentó forzar el paso el día domingo.

Con ese motivo se empeñó un reñido combate en el puente Barracas en el que no solamente

han caído soldados de la patria sino vecinos inocentes de aquella localidad...

...No culpemos ni a uno ni a otro bando. Culpemos a la fatalidad...

...La situación creada en la nación Argentina por los actuales sucesos políticos es inconte-

ble...?

CONSECUENCIAS

El resultado de estos acontecimientos denota la gravedad de los mismos. En el Combate de Barracas se registraron 3.000 bajas y en los combates de Puente Alsina y Los Corrales resultaron un total de 1.200 muertos y heridos. Estas cifras son por demás elocuentes en cuanto a la ferocidad de los enfrentamientos, donde la lucha cuerpo a cuerpo, con todo tipo de armas nos muestra a un ejército nacional preparado contra uno precariamente organizado, que lo único que tenía sobradamente, era coraje.

Se improvisaron hospitales de sangre, todo el pueblo colaboró en la atención de los heridos, que en algunos de los casos fueron atendidos en las casas de familia. El Cuerpo de Sanidad de las tropas provinciales contó con la participación de Manuel Justiniano Estévez, quien fuera fundador y director del periódico ?El Pueblo?.

Se acusó a las tropas nacionales, através del periódico ?La Patria Argentina? de cometer
excesos : ?...se ha saqueado las casas de negocios de Barracas; no se decía nada, sino gritos
de roben y degüellen...?. ?... hay cinco vascos que han muerto, algunos de ellos estaban co-
miendo en una mesa , donde fueron asesinados...?. ?...las fuerzas de Levalle mataron cuatro
italianos particulares en otro punto, han herido a dos vascas, haciéndolas pedazos con las
culatas de los fusiles, han robado varias casas y violado...? y concluye,?...esto es público en
Barracas...?

Los hechos posteriores aparecen relatados por un vecino de Barracas al Sud, en un artículo
aparecido en el diario ?El Quilmero? del 19 de noviembre de 1882:

? Después del 20 de junio de 1880, Barracas había quedado sin autoridades.
El pueblo sólo, con sus casas de comercio cerradas, sus familias llenas de zozobra por él
estruendo de los combates en los cuales tomaba parte alguno de sus miembros, tenía el aspecto de un cementerio...?

Los pocos hombres que habían quedado, en su mayor parte extranjeros, dormían sobre las
azoteas para proteger la vida de los suyos ayudados únicamente por los señores don Adolfo
Nuñez y don Evaristo Santamaría que hacían todo lo posible por aguardar el orden, encargados por Arauz con ese objeto por recomendación del General Levalle.

En este estado, llegó el 24 de junio en el que el General Levalle mandó como Juez de Paz
a don Elías Arauz e inmediatamente de haber sido puesto en posesión del juzgado, proce-
dió acompañado del Comandante Daniel Solé, a practicar una policía activa para traer la
tranquilidad y garantías al vecindario, lo que consiguió con la prisión de unos y remisión
de otros al campamento del General Levalle al que servían al mismo tiempo en la provisión
de haciendas, pastos, etc.

El 27 de junio el Sr. Arauz hizo llamar al tesorero de la administración dispersa, a fin de
que hiciese entrega de los documentos y dinero que tuviera en su poder, lo que efectuó reduciéndose éste último, a la cantidad de 317 pesos.

La paz entre la gente armada estaba hecha; pero quedaba en pie el pueblo entero adverso a
la nueva situación, como debía suceder después de los sucesos.

Era necesario tacto y buen criterio para salvar aquella crisis.

Las situaciones pueden cambiarse radicalmente, pero no se modifican las ideas buenas o
malas con la misma rapidez.En esta difícil situación era necesario usar de toda la prudencia
para que los ánimos mal dispuestos se calmaren de todas las actividades para organizar
aquél desquicio.

Arauz supo pulsar todos sus actos, y con verdadero tino, sin mirar color político, sino la
competencia de cada persona, formó una administración de hombres honrados y bien

dispuestos para las tareas que debían desempeñar. Al terminar 1880 la marcha de la administración estaba regularizada.

Luego de los combates, la ciudad fue declarada en estado de asamblea. Se formó un nuevo concejo presidido por Bartolomé Mitre. Existía la sensación de que la lucha estaba
perdida, la única alternativa, para evitar la continuación del baño de sangre en que esta
lucha fratricida había sumergido a Buenos Aires, era firmar la paz.

A partir del 23 de junio de 1880, comienzan los intentos por lograr el fin de hechos lamentables.

Se le exigía ha Buenos Aires la separación de las autoridades que habían encabezado la
revolución, la disolución de las fuerzas y la entrega de las armas, entre otras condiciones,
que no fueron aceptadas.

La situación era confusa y hacía prever nuevos enfrentamientos; los hombres de Buenos
Aires no estaban dispuestos a firmar una paz deshonrosa .

La solución se logró con la renuncia, el 1° de julio, de Carlos Tejedor; quien es reemplazado por José María Moreno.

Mitre fue el portador de las siguientes condiciones escritas: acatamiento del gobierno de
Buenos Aires a los poderes públicos de la Nación, obediencia al presidente de la República,
y el desarme de la guarnición de Buenos Aires, entregando ésta las armas de propiedad
pública, en el Parque Nacional. No habría presos políticos no militares.

El rumbo de los acontecimientos, señalaba la pérdida del poder de Buenos Aires sobre él
resto del país, morían las esperanzas de toda supremacía o liderazgo en lo político. En el aspecto económico fue un duro golpe para los comerciantes, saladeristas y demás miembros
de la elite porteña.

No puede dejar de destacar, que con relación al número de soldados intervinientes, él
porcentaje de bajas fue el más importante que recuerda nuestra historia; pero también él
carácter de guerra civil la hace aún más penosa. Esto fue el resultado de las apetencias de
poder de un grupo que no vaciló en enfrentar a soldados y civiles mal armados con él
ejército nacional. La suerte de los combates estaba echada antes de empezar.

En el texto de su renuncia ,Tejedor comunica a Avellaneda, que pretende evitar el derra-
mamiento de sangre, estando dispuesto a firmar una paz honrosa; a través de la cual ofrece
su sacrificio.

Un año más tarde Carlos Tejedor pretende explicar en su libro: ? La defensa de Buenos
Aires?, las razones de estos acontecimientos:

?...La cuestión que trajo el rompimiento, no fue de candidaturas sino de derechos federa-
les dé los estados...?
?...Persuadido el gobierno de la provincia de que toda esperanza de salvación estaba úni-
camente en el pueblo de Buenos Aires, consintió en que se formara la asociación del
Tiro...?
?... Era necesario salir de la ciudad para anunciar a los pueblos, desde la Chacarita, que él
gobernador de Buenos Aires se había rebelado.
Con la noticia, las legiones preparadas también de antemano, debían moverse en socorro
del Presidente...?
?... El Presidente, desde Belgrano, sometió también a la provincia a una intervención..?

Una vez más en nuestra historia se mezclan víctimas y victimarios, intereses económicos
disfrazados de patriotismo; siendo el pueblo instrumento de sectores, que no escatiman
esfuerzos para satisfacer sus ambiciones.

En Barracas al Sud, luego de la renuncia de Manuel Estévez, como Presidente Municipal,
el 4 de julio de 1880, se formó la nueva administración con los miembros elegidos por él
Interventor de la Provincia. Utilizó para las designaciones el criterio de elegir hombres
respetados y de trayectoria, a los efectos de comenzar a pacificar la zona, sin importar su
ideología.

En la primera sesión, participaron el Juez de Paz Elías Arauz y los municipales Olivier,

Rodriguez y Mignaburu. Se inicia así, lentamente, la nueva etapa a través de la cual,
Barracas al Sud (actual Avellaneda), irá transformándose en una de las ciudades más
importantes de la provincia de Buenos Aires .



La inmigración vasca en la Argentina


Por Mikel Ezkerro.
13 de julio de 2002, 06:23
Fiesta en el CV Etxe Maitea
Fiesta en el Centro Vasco Etxe Maitea. (c) Archivo de la Fundación Juan de Garay.

La Nación Argentina es el país que ha recibido el mayor número de inmigrantes vascos en todo el mundo. Esta inmigración llegó a nuestro país desde los siete territorios históricos que conforman Euskal Herria: tres al norte del Pirineo: Lapurdi, Benabarra y Zuberoa; y cuatro al sur de la montaña pirenaica: Bizkaia, Gipuzkoa, Nafarroa y Araba.

Causas de la emigración vasca

Como sucede con todas las corrientes emigratorias, el tema económico constituye el principal motivo. Hasta el último tercio del siglo XIX, Euskal Herria era un país de economía agropastoril. El caserío (tierras, animales, enseres, la casa en sí misma) era la base del sistema para asegurar la supervivencia y era transmitido en forma indivisa a uno de sus hijos o hijas. Esto llevaba a que los demás hermanos tuvieran que buscar otras salidas laborales; por ejemplo, la carrera religiosa, marinos, etc. La existencia de pastos comunales, propiedad de los municipios; los arrendamientos a muy largo plazo (enfiteusis) y el pago de la renta por el arrendatario al propietario en especies facilitó este sistema económico reconocido como Fueros (sistema de leyes que regló durante siglos las relaciones de los vascos de ambos lados de los Pirineos con las monarquías de Francia y España).

En 1789, la revolución francesa y en 1839, 1841 y 1876, el centralismo español abolieron el régimen foral, instituyendo normas constitucionales que imponían el reparto de la propiedad entre todos los hijos, el arrendamiento anual, el pago del alquiler en metálico, privatizar los pastos comunales, etc. Con estas medidas se asestó un golpe mortal al sistema tradicional del campesino vasco, empeorándose la situación a extremos críticos.

A ello hay que sumar una motivación política. A partir de los años citados, se obligó a los jóvenes vascos a prestar el servicio militar obligatorio (tres años como mínimo) en los ejércitos de Francia y España; algo de lo que habían estado exentos hasta entonces.

Y por último, otro factor motivante fue la campaña de atracción de emigrantes emprendida por el gobierno argentino (ídem el uruguayo) motorizada por agente comerciales que recorrían con tal motivo todo el territorio de Euskal Herria (norte y sur).

Los sucesos post-revolucionarios franceses, las campañas napoleónicas, las guerras carlistas (1833-1839 y 1872-1876) y la guerra franco-prusiana (1870-71) también provocaron emigración.

Etapas de la emigración vasca

Emigración temprana (1835-1853): Conformada en su mayoría por vascos de Iparralde (pastores), provenientes de Uruguay, entraron al país por Entre Ríos y de ahí pasaron a la Provincia. de Buenos Aires. Cabe acotar la presencia de un grupo de ex-combatientes carlistas (guipuzcoanos, navarros, vizcaínos y alaveses).

Emigración post-constitucional (1853-1877): Aprobada la Constitución Nacional en 1853 y siguiendo el lema de Juan Bautista Alberdi Araoz, "Gobernar el poblar", comenzó a afluir la inmigración proveniente de Europa, entre ellos los vascos. La mayoría se radicó en la llamada pampa húmeda (provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, etc.) además de en la ciudad de Buenos Aires, convertida a partir de 1880 en Capital Federal.

Emigración posterior a la aprobación de la ley de inmigración (1877-1914): En 1877, el presidente Avellaneda firmó la ley de Inmigración que provocó un mayor flujo de inmigrantes a nuestro país, incluidos los vascos. Entre 1880 y 1900 se produce la mayor afluencia de vascos superando los surpirenaicos a los norpirenaicos. Después de 1910 la emigración vasca fue decayendo hasta 1914, año en que se inició la 1ª guerra mundial. Hacia 1910 cesó la emigración norpirenaica.

Emigración 1936-1945: Fue básicamente una emigración política de vascos surpirenaicos a consecuencia de la guerra civil española (1936-1939) y de la 2ª guerra mundial (1939-1945). Esta emigración fue cualitativamente muy importante con repercusiones en el ámbito cultural argentino-vasco: editoriales, revistas, creación de numerosos centros vascos, folklore (danzas, coros, etc.).

Después de 1950, cesó prácticamente la emigración vasca. Se calcula que actualmente hay unos tres millones de argentinas y argentinos de origen vasco.


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