
¿Te cuidas la voz?
Nuestra principal herramienta TIC es nuestra voz. Es una tecnología que necesitamos cuidar y mimar. Es la esencia sobre la que construimos y desarrollamos nuestro trabajo, supone el principio y el fin. La voz es una manifestación del “yo” más íntimo; y podemos decir que tal como somos así hablamos, o viceversa.
A pesar de ser la parte más emotiva de nosotros es lo que menos cuidado tiene por nuestra parte, a pesar de ser uno de los elementos que antes se quiebra de nuestra salud, es el más olvidado porque estamos acostumbrados a que se equilibre “sola” cuando los otros factores implicados se equilibran en nuestro interior.
Sin embargo, esto poco a poco se va cambiando y en algunas circunstancias la voz se recupera con mayor dificultad, después de haber “caído” tantas veces en momentos en los que se ha mantenido en precario. Poco a poco cada vez tarda más en lograr unas condiciones adecuadas de fonación.
También suele ocurrir que se altera el tono, se vuelve más grave; se acompaña de opresión en el pecho; hay sensación de cuerpo extraño; por las mañanas hay una pérdida total de la voz y la recuperamos a lo largo de la mañana; otras veces sucede al contrario y al final del día o de la semana no conseguimos emitir ningún “sonido”,... Y otros síntomas que conocemos y sufrimos durante el curso escolar.
Sería muy interesante que hagamos caso a estas llamadas de atención de nuestro cuerpo y nos pongamos en manos de expertos que nos aconsejen y nos den pautas de actuación en el uso de nuestra voz, teniendo en cuenta nuestras características técnicas de: respiración, articulación, postura corporal y relajación, emisión,....
No estaría mal hacer unos curso de formación y prevención de patologías d el avoz. Mientras tanto yo te recomiendo que:
* Consigas unos hábitos “saludables“ que afectan a la voz: no fumes mucho, cuidado con los ambientes de polvo (tiza y demás), beber abundante agua, hablar poco y con intensidad moderada en casos de resfriado.
* Tomes conciencia de las situaciones de estrés para no “cargar” la voz. Las cuerdas vocales se "contagian" de las tensiones en cervicales y hombros. Evita tensiones “automatizadas” a nivel de cuello y hombros. Haz gimnasia, pasea, vete a bailes de salón, haz yoga o taichi. Dedícate tiempo para ti, te ayudará.
* No compitas en intensidad sonora en situaciones de ruido. No intentes hablar por encima de los murmullos de clase, o mejor, consigue hábitos de silencio (relativo) y turnos para hablar.
* No hables demasiado rápido, esto te dificulta una correcta administración del soplo espiratorio y una buena vocalización.
* Ten en cuenta las condiciones acústicas del local donde se desarrolla la mayor parte del tiempo de trabajo. Estamos acostumbrados a colocar nuestra voz de tal manera que llenemos sonoramente el local, es una trampa mortal. Modera tu intensidad y vocaliza.
* Aprende a “modular” la voz y utilizala adecuadamente como un instrumento fundamental de trabajo.
* Si puedes y sabes respira con el diafragma. Te ayudará a controlar la emisión espiratoria, la más importante para la producción de la voz. Cuidado con los finales de frase, no te quedes sin aire y quieras suplirlo con tensión muscular. Si no hay aire no hay voz.
Pon cuidado en uno de estos consejos y practícalo, ponlo en marcha en el día a día, observate y se inflexible, tu voz te lo agradercerá. Está muy claro que es muy difícil cambiar de hábitos de cómo somos y cómo nos comportamos, pero la empresa merece la pena.