El consumo excesivo y la adiccion industria de la carne
La eficiencia que promete la tecnología es difícil de entender. Sin duda, la circulación libre de la información y el acceso cada día más generalizado a ella es un rasgo positivo de esta eficiencia. Pero, ¿qué tan eficiente es la tecnología cuando nos permite producir más allá de lo que podemos (o deberíamos) consumir?
No podemos asegurar, por ejemplo, que la rapidez en la industria del procesamiento de carne representa una eficiencia real. Más carne en menos tiempo, una eficaz administración de la muerte para los animales y una maquinaria precisa nos permiten consumir día a día cantidades impresionantes de carne. Pero, ¿esto es eficiencia?, ¿representa un beneficio para los seres humanos?
Más carne con menos recursos implica un descenso en su calidad. Mayores cantidades se traducen en mayor consumo. Con toda esa carne procesada al alcance de nuestras manos en los supermercados, cualquiera diría que el beneficio es evidente. Pero no es así.
Este pequeño corto muestra lo viciado que está el proceso de producción y empaquetamiento de productos animales. Se titula La surconsommation (algo así como “El sobre-consumo” o “El consumo excesivo”) y está hecho con las imágenes de un documental titulado Samsara. El consumo exagerado de carne, sobre todo de carne de dudosa calidad, es uno de los factores que provocan enfermedades potencialmente muy peligrosas como la obesidad o la diabetes. La sobre-producción provoca sobre-consumo. Además de que no toda la carne obtenida cuenta con la mejor calidad.
La industria de la carne, con todos sus vicios, no es la única ni la peor muestra del abuso en los procesos industriales. Son respetables aquellos que optan por no consumir carne, pero el problema va más allá. Tal vez deberíamos ver a estos procesos como una pequeña muestra de un complejo industrial viciado y de su fallida eficiencia. Si bien la industria de los alimentos es especialmente alarmante, sus malas prácticas también se relacionan con el sector de la ropa, de los gadgets, de los automóviles, de la construcción, etc.
La tecnología no es moral por sí misma. No podemos decir que es mala o buena, sino que simplemente hay maneras positivas y negativas de echar mano de ella. Se equivocan quienes piensan que la tecnología es la nueva cara del diablo, pero también aquellos que ven en ella la promesa de un mundo mejor para todos. La innovación tecnológica no se traduce necesariamente en beneficio para los seres humanos. Una tecnología verdaderamente eficiente aplicada a la industria no debería conformarse con producir más con menos. Más allá del buen funcionamiento de sus componentes, se pueden levantar serias dudas sobre la eficiencia en la industria de la carne.
Con todas las innovaciones tecnológicas que día a día se incluyen a nuestras vidas, sería sano preguntarnos sobre la verdadera “eficiencia” de cada una de ellas, o en palabras simples: ¿qué tan buena es para aportar beneficios para la raza humana?
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http://vimeo.com/57126054
