No lo buscaste. Ni siquiera te sentís preparada para algo así, y menos ahora que ya sabés que él no va a hacerse cargo. Pero te hiciste el test y aparecieron las famosas dos rayitas. ¿Entonces? Te contamos todo lo que tenés que saber (y hacer) si decidiste encarar el desafío de un embarazo sin pareja.
La cigüeña te tomó totalmente por sorpresa: tocó tu timbre cuando menos lo esperabas y, por la causa que sea (porque tu chico se asusta, se enferma o se muda a otro planeta... o, simplemente, porque no hay ningún hombre), vos sos la única que está ahí para abrirle la puerta. No habías escrito ninguna cartita a París. No planeabas recibir ninguna encomienda ni sabés dónde la vas a meter. Sin embargo, por más que no sepas cómo se abre ese paquete que tiene escrito tu nombre de manera tan clara, ya está acá. Más que en las manos, adentro del cuerpo
Unas 100 mil argentinas por año son mamás sin tener una pareja. La cifra es del Ministerio de Salud de la Nación, y representa cerca del 14% del total de nacimientos registrados en el país. Entre ellas, hay adolescentes y mujeres de bajos recursos, las más vulnerables y sin demasiadas opciones. Pero también hay otros grupos, bien diferentes. Son muchos los caminos de la vida que pueden llevar a una mujer a tomar la decisión de tener un hijo a pesar de todo. Están las que no quieren postergar más la maternidad y, a falta de un compañero, la encaran como un proyecto individual por elección: el 30% de quienes van a Cryobank, uno de los tres bancos de esperma del país, son mujeres solas.
Dicen las abuelas que cuando una mujer queda embarazada –mientras la relación haya sido consentida y aunque sólo haya durado una noche–, siempre es porque ella quiere. El deseo de ser madre podía estar escondido en el fondo del cerebro, tapado por capas y capas de metas profesionales, decisiones racionales o, incluso, miedos; pero siempre, de una forma u otra, aunque no lo supiera, ya estaba ahí. Esperá a que nazca tu bebé, y después nos decís si estás de acuerdo o no con esta teoría... Mientras ese momento llega, te contamos los siete puntos fundamentales que tenés que tener en cuenta para llevar adelante un embarazo sin pareja, ¡y feliz!
Si tu queja es que esto te llega a destiempo porque estabas ahorrando para irte a Venecia, poniendo todas tus energías para ese ascenso o buscando en los clasificados un combo de “príncipe azul + perro + casa con jardín” para tener la vida perfecta “antes de”... sabé que no sos la única. “Invariablemente, lo que escucho de todas las embarazadas es: ‘me faltaba hacer esto’, ‘justo que estaba empezando esto otro’, pero nunca: ‘éste es el momento ideal’”, asegura la licenciada Ileana Berman, psicóloga especialista en maternidad y posparto y directora del centro Tierra de panzas (www.tierradepanzas. com.ar). “Como mucho, las que lo planean intentan buscar momentos medianamente estables, pero igual, todo cambia siempre; la vida es dinámica y, por más que trates de prever, nunca sabés qué va a pasar mañana. Siempre hay algo que no te va a cerrar, pero tu momento es éste”. ¡Te tocó ahora! Mejor relajate y disfrutalo.
Si el tuyo es uno de esos padres íntimamente convencidos de que la nena sigue virgen, o tu mamá mantiene (en voz alta) la esperanza de verte llegar de blanco al altar, puede ser que anunciarles tu embarazo a los demás sea uno de los fantasmas que te agobien. “Mi familia es muy conservadora”, cuenta Gaby, una profesora de 27 años que, cuando se enteró del embarazo, ya había decidido separarse de quien era su marido.“Estuve una semana llorando, sin decírselo a nadie. Hasta que una mañana sentí en mi corazón que yo iba a tener ese bebé. Mi ex, que era un psicópata, quiso convencerme de que abortara y siguiéramos juntos, pero por suerte no me dejé chicanear. Así que tuve que darles las dos noticias a la vez a mis viejos, que están casados desde hace 40 años: me divorciaba y estaba esperando un hijo... Fue un escándalo. Me trataron como si me hubiera vuelto loca”, recuerda. “El fantasma de los demás depende de cómo esté uno por dentro”, explica la licenciada Berman. “Antes de hablar con nadie, investigá el deseo que tenés de ese hijo, consciente e inconsciente; conectate con tus emociones genuinamente, corriéndote de lo racional. Ése es el mejor consejo. Si tenés claro qué es lo que querés, después enfrentás la situación como sea, porque tiene que ver con tu felicidad”. Si te das tiempo para escuchar lo que sentís, conversar, defender o pelear tu decisión, va a ser mucho más fácil: la manera te va a salir sola... y cómo se lo tomen los otros pasará a ser un tema de ellos.
Así es: para ese hijo o hija que tenés en la panza, en el futuro va a ser importante saber quién es su padre, porque eso forma parte de su derecho a la verdad. Por más que para vos haya sido una relación olvidable, una noche loca o un desliz, algún día que ahora parece lejano (dentro de muy pocos años), vas a tener que encontrar unas palabras simples y claras para explicárselo a tu hijo. Todavía tenés mucho tiempo para prepararte para ese momento, pero hoy, que ni se te nota salvo por las náuseas, el hecho de hablar con el padre es el antecedente para que todo eso pueda suceder. Y, en el mejor de los casos, para que en algún momento se haga posible ese vínculo que tu hijo también va a necesitar. “Es más reparador y más sano que el ocultamiento, incluso para la mamá”, opina Mariana Montalto, psicóloga y abogada, asesora de Mamá Sol, una ONG que ofrece asesoramiento psicológico y legal para madres sin pareja (asociacioncivilmamasol.mywebcommunity. org). “Después, lo que haga el padre con eso dependerá de él, pero vos te hacés responsable de la parte que te toca. Si hay un rechazo y estás vulnerable, es esencial que busques contención en una terapia”, recomienda Montalto. “De todas formas, no hablar por miedo al rechazo también provoca el mismo dolor”. Conviene enfrentarlo y que sea lo que tenga que ser
Ahora, el centro del mundo es tu ombligo: lo más inteligente y generoso es que sea así. Por supuesto, empezá por buscar un obstetra con el que sientas confianza, pedile asesoramiento sobre tu alimentación y hacete todos los exámenes que te indique. Además, hay muchas actividades que pueden ayudarte a vivir los próximos meses con bienestar y a llegar al nacimiento fortalecida muscular y espiritualmente. ¿Algunas posibilidades? Yoga, eternamente recomendable; eutonía (una disciplina basada en la conciencia del cuerpo, que propone un aprendizaje para adecuar el tono muscular a cualquier situación, incluyendo un parto sin dolor) y cursos de respiración, la herramienta más poderosa para obtener paz y vitalidad. Respirar de manera adecuada te cambia la vida: podés influir sobre tus estados emocionales controlando las inspiraciones y exhalaciones.
Si te gusta la pintura, la fotografía o escribir, es el momento ideal para hacerlo. La sensibilidad que te otorga el embarazo funciona como un plus para la creatividad.
Yendo de afuera hacia dentro, que también vale, ya existen los spas dedicados a lo que se dio en llamar “maternocosmética” y los planes de estética premamá, que abarcan desde cremas hasta drenajes linfáticos o masajes descontracturantes especiales para caderas y lumbares “con doble carga”. Si con todas estas ayudas para mimarte no disfrutás de este momento, te estás perdiendo una gran oportunidad.
“Es fundamental notificar tu embarazo en tu lugar de trabajo mediante un telegrama, apenas te enteres. De esta forma, no te pueden echar”, resalta Montalto. Trámite dos –igual de importante–: que tu obra social o prepaga se haga cargo de todos los gastos pertinentes... sin trucos. “Lamentablemente, en nuestro sistema de salud existen agujeros grises (cosas que no están prohibidas, pero tampoco legisladas). Y como la gente no conoce sus derechos, las empresas los aprovechan en su beneficio”, advierte el abogado Jorge Monastersky (www. saludyderecho.com), especialista en medicina legal. “Tanto las obras sociales como las prepagas tienen obligación de cumplir con el Plan Médico Obligatorio, que incluye la atención del embarazo, del parto y del recién nacido”. Eso significa que tienen que cubrir el 100% de los gastos de todos tus medicamentos recetados desde que les notifiques de tu embarazo con certificado médico y hasta el mes posterior al parto, así como los remedios del bebé hasta que cumpla un año. ¿Qué hacer si te salen con un martes trece? Primero, informales tu reclamo, por carta documento o doble copia sellada. Si no lográs nada, consultá con un abogado para presentar un recurso de amparo. En contra de todo lo supuesto, sí tenés derecho a inscribirte en una obra social aunque tengas una panza de aquellas. Según Monastersky, el concepto de preexistencia (que ya estés embarazada al momento de asociarte, o que te embaraces al mes) es totalmente ilegal: “El derecho a la salud está amparado por la Constitución y por encima de cualquier contrato privado. Cada vez hay más fallos que avalan este tipo de casos”.
“Aunque sin duda estamos mejor que 30 años atrás, las tres etiquetas con las que se sigue encasillando a las madres sin pareja son: la heroína, la irresponsable o la pobrecita”, observa Berman. “Una embarazada moviliza a su familia y a su grupo de pertenencia. Algunas se escudan en el hecho de estar sin pareja para obtener un plus mayor de atención, compasión y amor. Esto no es bueno para nadie”, señala Diana Wechsler, psicóloga y directora de Natal, un centro de docencia, asistencia e investigación en maternidad (www.proyectonatal.com.ar). “En definitiva, tanto la embarazada como su entorno deben buscar un equilibrio entre la negación y la sobredimensión”. Como si no alcanzara con el afuera y sus rollos, está el revuelo que tenés dentro: “Es una etapa muy importante en la vida de una mujer, en la que se movilizan cosas de la propia infancia y de la propia madre”, explica Berman. “En general, es un período de mucha ambivalencia: altibajos emocionales (incertidumbre, alegría, inquietud, ansiedad), cambios en el cuerpo, desajustes hormonales. Si encima se te suman los prejuicios y presiones ajenas, necesitás mucho trabajo interno para superarlo”. No descartes la idea de hacer una terapia como parte de tu estrategia para un embarazo feliz: cada vez son más los psicólogos que se ocupan del acompañamiento de la maternidad, una especialización que hasta hace poco no existía.
“La idea de que en el embarazo tiene que haber sí o sí un varón también es un mito de la sociedad machista. Para el hombre, la mujer tiene que contar con él para todo”, analiza Berman. “De hecho, estar con un varón infantil o sin consistencia puede ser peor: se supone que hay alguien que la acompaña (y contiene) pero, como esto no ocurre, ella se siente aún más sola y desamparada”, agrega Montalto. Sin embargo, “sin pareja” no significa “sin nadie”. Todos los especialistas coinciden en afirmar que, en esta etapa, sola no se puede. Mientras estés embarazada, seguramente seguirás yendo y viniendo, haciendo la mayoría de tus actividades normales; pero, apenas nazca tu bebé, vas a verte sumergida en una nueva realidad que ahora te cuesta imaginarte. Vas a ingresar en un mundo de teta, pañales, siestitas, llantos, cólicos y dolores de posparto, donde nunca sabés si es de noche o de día. Y esto, aparte de desestructurarte emocionalmente, va a demandarte muchas soluciones prácticas. Berman recomienda dedicar estos nueve meses a ir “tejiendo” la red de contención que sí o sí vas a necesitar. “Puede ser un grupo de amigas, una madre, un padre, un hermano o una empleada... Otra cosa para tener muy en cuenta es que el embarazo no es un tiempo destinado a saldar deudas, desesperarse por engrosar la cuenta bancaria o cosas de ésas. Lo más importante es usar ese tiempo para buscar los vínculos que pueden funcionar como herramientas de apoyo. Ellos van a proveer sostén, sea emocional, financiero, de tiempo, etcétera. Después, todo lo demás se va acomodando”. Ya sabés: como dice el refrán, los bebés vienen con un pan bajo el brazo. Tenete confianza y empezá a disfrutar desde ahora. Esta espera, por más que sea de a una, siempre es dulce.

La cigüeña te tomó totalmente por sorpresa: tocó tu timbre cuando menos lo esperabas y, por la causa que sea (porque tu chico se asusta, se enferma o se muda a otro planeta... o, simplemente, porque no hay ningún hombre), vos sos la única que está ahí para abrirle la puerta. No habías escrito ninguna cartita a París. No planeabas recibir ninguna encomienda ni sabés dónde la vas a meter. Sin embargo, por más que no sepas cómo se abre ese paquete que tiene escrito tu nombre de manera tan clara, ya está acá. Más que en las manos, adentro del cuerpo
Unas 100 mil argentinas por año son mamás sin tener una pareja. La cifra es del Ministerio de Salud de la Nación, y representa cerca del 14% del total de nacimientos registrados en el país. Entre ellas, hay adolescentes y mujeres de bajos recursos, las más vulnerables y sin demasiadas opciones. Pero también hay otros grupos, bien diferentes. Son muchos los caminos de la vida que pueden llevar a una mujer a tomar la decisión de tener un hijo a pesar de todo. Están las que no quieren postergar más la maternidad y, a falta de un compañero, la encaran como un proyecto individual por elección: el 30% de quienes van a Cryobank, uno de los tres bancos de esperma del país, son mujeres solas.
Dicen las abuelas que cuando una mujer queda embarazada –mientras la relación haya sido consentida y aunque sólo haya durado una noche–, siempre es porque ella quiere. El deseo de ser madre podía estar escondido en el fondo del cerebro, tapado por capas y capas de metas profesionales, decisiones racionales o, incluso, miedos; pero siempre, de una forma u otra, aunque no lo supiera, ya estaba ahí. Esperá a que nazca tu bebé, y después nos decís si estás de acuerdo o no con esta teoría... Mientras ese momento llega, te contamos los siete puntos fundamentales que tenés que tener en cuenta para llevar adelante un embarazo sin pareja, ¡y feliz!
1 No existen los “momentos perfectos”
Si tu queja es que esto te llega a destiempo porque estabas ahorrando para irte a Venecia, poniendo todas tus energías para ese ascenso o buscando en los clasificados un combo de “príncipe azul + perro + casa con jardín” para tener la vida perfecta “antes de”... sabé que no sos la única. “Invariablemente, lo que escucho de todas las embarazadas es: ‘me faltaba hacer esto’, ‘justo que estaba empezando esto otro’, pero nunca: ‘éste es el momento ideal’”, asegura la licenciada Ileana Berman, psicóloga especialista en maternidad y posparto y directora del centro Tierra de panzas (www.tierradepanzas. com.ar). “Como mucho, las que lo planean intentan buscar momentos medianamente estables, pero igual, todo cambia siempre; la vida es dinámica y, por más que trates de prever, nunca sabés qué va a pasar mañana. Siempre hay algo que no te va a cerrar, pero tu momento es éste”. ¡Te tocó ahora! Mejor relajate y disfrutalo.
2 Anuncialo al mundo con la frente en alto
Si el tuyo es uno de esos padres íntimamente convencidos de que la nena sigue virgen, o tu mamá mantiene (en voz alta) la esperanza de verte llegar de blanco al altar, puede ser que anunciarles tu embarazo a los demás sea uno de los fantasmas que te agobien. “Mi familia es muy conservadora”, cuenta Gaby, una profesora de 27 años que, cuando se enteró del embarazo, ya había decidido separarse de quien era su marido.“Estuve una semana llorando, sin decírselo a nadie. Hasta que una mañana sentí en mi corazón que yo iba a tener ese bebé. Mi ex, que era un psicópata, quiso convencerme de que abortara y siguiéramos juntos, pero por suerte no me dejé chicanear. Así que tuve que darles las dos noticias a la vez a mis viejos, que están casados desde hace 40 años: me divorciaba y estaba esperando un hijo... Fue un escándalo. Me trataron como si me hubiera vuelto loca”, recuerda. “El fantasma de los demás depende de cómo esté uno por dentro”, explica la licenciada Berman. “Antes de hablar con nadie, investigá el deseo que tenés de ese hijo, consciente e inconsciente; conectate con tus emociones genuinamente, corriéndote de lo racional. Ése es el mejor consejo. Si tenés claro qué es lo que querés, después enfrentás la situación como sea, porque tiene que ver con tu felicidad”. Si te das tiempo para escuchar lo que sentís, conversar, defender o pelear tu decisión, va a ser mucho más fácil: la manera te va a salir sola... y cómo se lo tomen los otros pasará a ser un tema de ellos.
3 Al mundo... y al padre, también
Así es: para ese hijo o hija que tenés en la panza, en el futuro va a ser importante saber quién es su padre, porque eso forma parte de su derecho a la verdad. Por más que para vos haya sido una relación olvidable, una noche loca o un desliz, algún día que ahora parece lejano (dentro de muy pocos años), vas a tener que encontrar unas palabras simples y claras para explicárselo a tu hijo. Todavía tenés mucho tiempo para prepararte para ese momento, pero hoy, que ni se te nota salvo por las náuseas, el hecho de hablar con el padre es el antecedente para que todo eso pueda suceder. Y, en el mejor de los casos, para que en algún momento se haga posible ese vínculo que tu hijo también va a necesitar. “Es más reparador y más sano que el ocultamiento, incluso para la mamá”, opina Mariana Montalto, psicóloga y abogada, asesora de Mamá Sol, una ONG que ofrece asesoramiento psicológico y legal para madres sin pareja (asociacioncivilmamasol.mywebcommunity. org). “Después, lo que haga el padre con eso dependerá de él, pero vos te hacés responsable de la parte que te toca. Si hay un rechazo y estás vulnerable, es esencial que busques contención en una terapia”, recomienda Montalto. “De todas formas, no hablar por miedo al rechazo también provoca el mismo dolor”. Conviene enfrentarlo y que sea lo que tenga que ser

4 Concentrate en tu bienestar
Ahora, el centro del mundo es tu ombligo: lo más inteligente y generoso es que sea así. Por supuesto, empezá por buscar un obstetra con el que sientas confianza, pedile asesoramiento sobre tu alimentación y hacete todos los exámenes que te indique. Además, hay muchas actividades que pueden ayudarte a vivir los próximos meses con bienestar y a llegar al nacimiento fortalecida muscular y espiritualmente. ¿Algunas posibilidades? Yoga, eternamente recomendable; eutonía (una disciplina basada en la conciencia del cuerpo, que propone un aprendizaje para adecuar el tono muscular a cualquier situación, incluyendo un parto sin dolor) y cursos de respiración, la herramienta más poderosa para obtener paz y vitalidad. Respirar de manera adecuada te cambia la vida: podés influir sobre tus estados emocionales controlando las inspiraciones y exhalaciones.
Si te gusta la pintura, la fotografía o escribir, es el momento ideal para hacerlo. La sensibilidad que te otorga el embarazo funciona como un plus para la creatividad.
Yendo de afuera hacia dentro, que también vale, ya existen los spas dedicados a lo que se dio en llamar “maternocosmética” y los planes de estética premamá, que abarcan desde cremas hasta drenajes linfáticos o masajes descontracturantes especiales para caderas y lumbares “con doble carga”. Si con todas estas ayudas para mimarte no disfrutás de este momento, te estás perdiendo una gran oportunidad.
5 No te olvides de tomar estos recaudos
“Es fundamental notificar tu embarazo en tu lugar de trabajo mediante un telegrama, apenas te enteres. De esta forma, no te pueden echar”, resalta Montalto. Trámite dos –igual de importante–: que tu obra social o prepaga se haga cargo de todos los gastos pertinentes... sin trucos. “Lamentablemente, en nuestro sistema de salud existen agujeros grises (cosas que no están prohibidas, pero tampoco legisladas). Y como la gente no conoce sus derechos, las empresas los aprovechan en su beneficio”, advierte el abogado Jorge Monastersky (www. saludyderecho.com), especialista en medicina legal. “Tanto las obras sociales como las prepagas tienen obligación de cumplir con el Plan Médico Obligatorio, que incluye la atención del embarazo, del parto y del recién nacido”. Eso significa que tienen que cubrir el 100% de los gastos de todos tus medicamentos recetados desde que les notifiques de tu embarazo con certificado médico y hasta el mes posterior al parto, así como los remedios del bebé hasta que cumpla un año. ¿Qué hacer si te salen con un martes trece? Primero, informales tu reclamo, por carta documento o doble copia sellada. Si no lográs nada, consultá con un abogado para presentar un recurso de amparo. En contra de todo lo supuesto, sí tenés derecho a inscribirte en una obra social aunque tengas una panza de aquellas. Según Monastersky, el concepto de preexistencia (que ya estés embarazada al momento de asociarte, o que te embaraces al mes) es totalmente ilegal: “El derecho a la salud está amparado por la Constitución y por encima de cualquier contrato privado. Cada vez hay más fallos que avalan este tipo de casos”.
6 No te enganches
“Aunque sin duda estamos mejor que 30 años atrás, las tres etiquetas con las que se sigue encasillando a las madres sin pareja son: la heroína, la irresponsable o la pobrecita”, observa Berman. “Una embarazada moviliza a su familia y a su grupo de pertenencia. Algunas se escudan en el hecho de estar sin pareja para obtener un plus mayor de atención, compasión y amor. Esto no es bueno para nadie”, señala Diana Wechsler, psicóloga y directora de Natal, un centro de docencia, asistencia e investigación en maternidad (www.proyectonatal.com.ar). “En definitiva, tanto la embarazada como su entorno deben buscar un equilibrio entre la negación y la sobredimensión”. Como si no alcanzara con el afuera y sus rollos, está el revuelo que tenés dentro: “Es una etapa muy importante en la vida de una mujer, en la que se movilizan cosas de la propia infancia y de la propia madre”, explica Berman. “En general, es un período de mucha ambivalencia: altibajos emocionales (incertidumbre, alegría, inquietud, ansiedad), cambios en el cuerpo, desajustes hormonales. Si encima se te suman los prejuicios y presiones ajenas, necesitás mucho trabajo interno para superarlo”. No descartes la idea de hacer una terapia como parte de tu estrategia para un embarazo feliz: cada vez son más los psicólogos que se ocupan del acompañamiento de la maternidad, una especialización que hasta hace poco no existía.
7 Armate una red
“La idea de que en el embarazo tiene que haber sí o sí un varón también es un mito de la sociedad machista. Para el hombre, la mujer tiene que contar con él para todo”, analiza Berman. “De hecho, estar con un varón infantil o sin consistencia puede ser peor: se supone que hay alguien que la acompaña (y contiene) pero, como esto no ocurre, ella se siente aún más sola y desamparada”, agrega Montalto. Sin embargo, “sin pareja” no significa “sin nadie”. Todos los especialistas coinciden en afirmar que, en esta etapa, sola no se puede. Mientras estés embarazada, seguramente seguirás yendo y viniendo, haciendo la mayoría de tus actividades normales; pero, apenas nazca tu bebé, vas a verte sumergida en una nueva realidad que ahora te cuesta imaginarte. Vas a ingresar en un mundo de teta, pañales, siestitas, llantos, cólicos y dolores de posparto, donde nunca sabés si es de noche o de día. Y esto, aparte de desestructurarte emocionalmente, va a demandarte muchas soluciones prácticas. Berman recomienda dedicar estos nueve meses a ir “tejiendo” la red de contención que sí o sí vas a necesitar. “Puede ser un grupo de amigas, una madre, un padre, un hermano o una empleada... Otra cosa para tener muy en cuenta es que el embarazo no es un tiempo destinado a saldar deudas, desesperarse por engrosar la cuenta bancaria o cosas de ésas. Lo más importante es usar ese tiempo para buscar los vínculos que pueden funcionar como herramientas de apoyo. Ellos van a proveer sostén, sea emocional, financiero, de tiempo, etcétera. Después, todo lo demás se va acomodando”. Ya sabés: como dice el refrán, los bebés vienen con un pan bajo el brazo. Tenete confianza y empezá a disfrutar desde ahora. Esta espera, por más que sea de a una, siempre es dulce.
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