Existe una vieja y muy famosa historia entre los pobladores de Chihuahua, en el Norte de México que dice que hace al menos unos dos siglos unos seres provenientes de las estrellas embarazaron a varias mujeres de un pueblo remoto en Chihuahua, México. Estas mujeres, criaban a sus hijos, hasta que los padres extraterrestres volvían por ellos y nunca más regresaban con sus madres.
Aunque esto pueda sonar a leyenda, alrededor de 1930 un evento puso sobre los reflectores esta vieja leyenda: una joven estadounidense encontró en Barrancas del Cobre, Chihuahua, un par de esqueletos enterrados en una mina, los desenterró y decidió llevarlos a su casa de campaña; esa misma noche un viento fuerte se llevó los esqueletos, dejando sólo los cráneos, uno de ellos (el cráneo más pequeño que posiblemente fuera de un niño) mostraba una especie de malformación. La joven se llevó ambos cráneos a su casa donde permanecieron hasta su muerte.

Aunque esto pueda sonar a leyenda, alrededor de 1930 un evento puso sobre los reflectores esta vieja leyenda: una joven estadounidense encontró en Barrancas del Cobre, Chihuahua, un par de esqueletos enterrados en una mina, los desenterró y decidió llevarlos a su casa de campaña; esa misma noche un viento fuerte se llevó los esqueletos, dejando sólo los cráneos, uno de ellos (el cráneo más pequeño que posiblemente fuera de un niño) mostraba una especie de malformación. La joven se llevó ambos cráneos a su casa donde permanecieron hasta su muerte.