Las autoridades federales mexicanas, en voz del subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, reconocieron que en el estado de Michoacán, México, existe un grave problema causado por las actividades violentas que llevaron a cabo unos hombres armados, a quienes los medios locales definen como "grupos de autodefensa".
Juan José Mireles, "Papá Pitufo"
En este entorno, el Gobierno de México desplegó unos 1.500 policías y militares con el fin de restituir la paz pública en la zona. Mientras tanto, los rotativos locales indicaron que unos civiles armados tomaron el mismo día dos poblados del estado de Michoacán, cumpliéndose una semana de fuertes enfrentamientos.
El viernes pasado se registraron disturbios en la ciudad de Apatzingán, dando lugar a tiroteos, saqueos e incendios, incluso en la Alcaldía. Las autoridades estatales informaron que hubo una víctima mortal, siete tiendas incendiadas y, al menos, una decena de vehículos incinerados.
La intención de unos 200 hombres armados –supuestamente pertenecientes a los grupos de autodefensa, que llegaron al punto de acceso a Apatzingán en 40 camionetas– sería rodear la ciudad para lanzar un ataque contra el cartel de Los Caballeros Templarios, que se había arraigado en esta localidad mexicana.
El año pasado se multiplicaron los llamados grupos de autodefensa, principalmente, en las zonas rurales de México, el único objetivo de los cuales, de acuerdo con sus proclamaciones, "es extirpar el crimen organizado ante la indiferencia del Gobierno y las fuerzas de seguridad".
Pero, ¿quién dirige esos grupos ciudadanos armados que se oponen a los narcos?
Su nombre es Juan José Mireles y es un médico de Michoacán que se cansó de atender heridos y tomó cartas en el asunto frente a la incapacidad de las autoridades de hacer frente al flagelo de las bandas narcos.
Hasta hace poco la vida de Mireles era normal: por las mañanas atendía enfermos en el pequeño hospital público de Tepalcatepec, Michoacán, y en la tarde ayudaba a otros pacientes en su consultorio particular antes de cenar con su familia.
Esos días ya se fueron. Ahora el doctor cambió el estetoscopio por pistolas y un rifle de asalto, y algunos de sus pacientes son sus compañeros que resultan heridos en enfrentamientos armados.
Mireles -conocido también como “Papa Pitufo”- se ha convertido en el principal líder de los grupos de autodefensa de Michoacán, que surgieron para librarse del asedio de Los Caballeros Templarios, uno de los carteles más violentos de México según las autoridades.
El fenómeno se expandió en los últimos meses: originalmente las autodefensas sólo operaban en dos municipios, y ahora se extienden en ocho más, todos dentro de la región conocida como Tierra Caliente, al sur del estado.
De hecho, este domingo se informó que el poblado de Nueva Italia fue el más reciente lugar que quedó bajo control de las autodefensas, quienes cada vez más estrechan el cerco a las zonas consideradas bajo el dominio de Los Caballeros Templarios.
No obstante, la operación de estos grupos es objeto de polémica. Legalmente están prohibidos, pero con frecuencia cuentan con la tolerancia, y a veces protección, del Ejército y la Policía Federal.
Mireles recientemente sufrió un accidente aéreo cuando la avioneta donde viajaba aterrizó de emergencia. Inicialmente el doctor fue hospitalizado en Morelia, capital del estado pero luego, con la custodia de soldados y policías, fue enviado a Ciudad de México para su convalecencia. El domingo fue dado de alta pero la polémica quedó, tras la admisión de las autoridades de la protección que ofreció a Mireles.
“Claro que di la instrucción de que se le diera el cuidado y se le apoyara”, dijo el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong. A su juicio la medida era necesaria porque “es una persona que ha venido lastimando a los carteles, particularmente a Los Templarios”.
Pero tal situación puede llevar a otros problemas, advierten académicos como Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales. “Armar a esos grupos para que se defiendan de sus enemigos es peligroso porque hay muchos intereses, tal vez su enemigo es el vecino”, le dijo el especialista a BBC Mundo.
Mireles ha dicho que tomaron las armas porque era la única salida para protegerse de las extorsiones, secuestros y asesinatos de Los Caballeros Templarios. El cartel es una escisión de La Familia Michoacana, que surgió en 2006 después de romper su alianza con Los Zetas que controlaban el estado.
Al principio Los Templarios se presentaron como un grupo que buscaba proteger a los michoacanos, pero al poco tiempo olvidaron ese propósito y empezaron a secuestrar empresarios, ganaderos y agricultores, afirma Mireles en una entrevista con la agencia SubVersiones.
Luego exigieron cuotas por cada tonelada de aguacate o limón que se cosechara, y después pusieron una tarifa de un peso por cada kilo de tortilla que se vendiera en la región de Tierra Caliente. Pero luego la situación se agravó. En Tepalcatepec decenas de niñas sufrieron abusos sexuales por sicarios del cartel, y las familias que protestaron fueron asesinadas.
“Llegaban a tu casa y decían: me gusta mucho tu mujer, ahorita te la traigo”, recuerda Mireles.
Un grupo de ganaderos decidió armarse y el 24 de febrero de 2013 arrestaron a decenas de Templarios que entregaron a la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR), pero a las pocas horas fueron liberados.
En ese momento nacieron los grupos de autodefensa. “Decidimos que estaba mal, que teníamos en contra al sistema de gobierno que nos debía defender”, dice el médico.
Antes de su accidente aéreo, el doctor Mireles había conversado con el secretario Osorio Chong, algo que ha sido cuestionado por especialistas quienes ven en ese gesto un virtual reconocimiento del gobierno a las autodefensas.
El funcionario rechaza la versión. “Por supuesto que no, están al margen de la ley”, le dijo a los medios de comunicación locales. “Sólo fue un diálogo, también debemos escuchar a los que sí pueden justificar que tratan malamente de defenderse”.
Mientras, la violencia en Michoacán no cesa. Los enfrentamientos entre Templarios con autodefensas o militares han provocado el cierre de varias carreteras, lo que provoca la suspensión de operaciones en las líneas locales de autobuses.
En algunas comunidades hubo protestas de vecinos que exigen la salida de los grupos armados, pero las autodefensas aseguran que son personas amenazadas por el cartel de narcotráfico.
Juan José Mireles, "Papá Pitufo"
En este entorno, el Gobierno de México desplegó unos 1.500 policías y militares con el fin de restituir la paz pública en la zona. Mientras tanto, los rotativos locales indicaron que unos civiles armados tomaron el mismo día dos poblados del estado de Michoacán, cumpliéndose una semana de fuertes enfrentamientos.
El viernes pasado se registraron disturbios en la ciudad de Apatzingán, dando lugar a tiroteos, saqueos e incendios, incluso en la Alcaldía. Las autoridades estatales informaron que hubo una víctima mortal, siete tiendas incendiadas y, al menos, una decena de vehículos incinerados.
La intención de unos 200 hombres armados –supuestamente pertenecientes a los grupos de autodefensa, que llegaron al punto de acceso a Apatzingán en 40 camionetas– sería rodear la ciudad para lanzar un ataque contra el cartel de Los Caballeros Templarios, que se había arraigado en esta localidad mexicana.
El año pasado se multiplicaron los llamados grupos de autodefensa, principalmente, en las zonas rurales de México, el único objetivo de los cuales, de acuerdo con sus proclamaciones, "es extirpar el crimen organizado ante la indiferencia del Gobierno y las fuerzas de seguridad".
Pero, ¿quién dirige esos grupos ciudadanos armados que se oponen a los narcos?
Su nombre es Juan José Mireles y es un médico de Michoacán que se cansó de atender heridos y tomó cartas en el asunto frente a la incapacidad de las autoridades de hacer frente al flagelo de las bandas narcos.
Hasta hace poco la vida de Mireles era normal: por las mañanas atendía enfermos en el pequeño hospital público de Tepalcatepec, Michoacán, y en la tarde ayudaba a otros pacientes en su consultorio particular antes de cenar con su familia.
Esos días ya se fueron. Ahora el doctor cambió el estetoscopio por pistolas y un rifle de asalto, y algunos de sus pacientes son sus compañeros que resultan heridos en enfrentamientos armados.
Mireles -conocido también como “Papa Pitufo”- se ha convertido en el principal líder de los grupos de autodefensa de Michoacán, que surgieron para librarse del asedio de Los Caballeros Templarios, uno de los carteles más violentos de México según las autoridades.
El fenómeno se expandió en los últimos meses: originalmente las autodefensas sólo operaban en dos municipios, y ahora se extienden en ocho más, todos dentro de la región conocida como Tierra Caliente, al sur del estado.
De hecho, este domingo se informó que el poblado de Nueva Italia fue el más reciente lugar que quedó bajo control de las autodefensas, quienes cada vez más estrechan el cerco a las zonas consideradas bajo el dominio de Los Caballeros Templarios.
No obstante, la operación de estos grupos es objeto de polémica. Legalmente están prohibidos, pero con frecuencia cuentan con la tolerancia, y a veces protección, del Ejército y la Policía Federal.
Mireles recientemente sufrió un accidente aéreo cuando la avioneta donde viajaba aterrizó de emergencia. Inicialmente el doctor fue hospitalizado en Morelia, capital del estado pero luego, con la custodia de soldados y policías, fue enviado a Ciudad de México para su convalecencia. El domingo fue dado de alta pero la polémica quedó, tras la admisión de las autoridades de la protección que ofreció a Mireles.
“Claro que di la instrucción de que se le diera el cuidado y se le apoyara”, dijo el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong. A su juicio la medida era necesaria porque “es una persona que ha venido lastimando a los carteles, particularmente a Los Templarios”.
Pero tal situación puede llevar a otros problemas, advierten académicos como Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales. “Armar a esos grupos para que se defiendan de sus enemigos es peligroso porque hay muchos intereses, tal vez su enemigo es el vecino”, le dijo el especialista a BBC Mundo.
Mireles ha dicho que tomaron las armas porque era la única salida para protegerse de las extorsiones, secuestros y asesinatos de Los Caballeros Templarios. El cartel es una escisión de La Familia Michoacana, que surgió en 2006 después de romper su alianza con Los Zetas que controlaban el estado.
Al principio Los Templarios se presentaron como un grupo que buscaba proteger a los michoacanos, pero al poco tiempo olvidaron ese propósito y empezaron a secuestrar empresarios, ganaderos y agricultores, afirma Mireles en una entrevista con la agencia SubVersiones.
Luego exigieron cuotas por cada tonelada de aguacate o limón que se cosechara, y después pusieron una tarifa de un peso por cada kilo de tortilla que se vendiera en la región de Tierra Caliente. Pero luego la situación se agravó. En Tepalcatepec decenas de niñas sufrieron abusos sexuales por sicarios del cartel, y las familias que protestaron fueron asesinadas.
“Llegaban a tu casa y decían: me gusta mucho tu mujer, ahorita te la traigo”, recuerda Mireles.
Un grupo de ganaderos decidió armarse y el 24 de febrero de 2013 arrestaron a decenas de Templarios que entregaron a la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR), pero a las pocas horas fueron liberados.
En ese momento nacieron los grupos de autodefensa. “Decidimos que estaba mal, que teníamos en contra al sistema de gobierno que nos debía defender”, dice el médico.
Antes de su accidente aéreo, el doctor Mireles había conversado con el secretario Osorio Chong, algo que ha sido cuestionado por especialistas quienes ven en ese gesto un virtual reconocimiento del gobierno a las autodefensas.
El funcionario rechaza la versión. “Por supuesto que no, están al margen de la ley”, le dijo a los medios de comunicación locales. “Sólo fue un diálogo, también debemos escuchar a los que sí pueden justificar que tratan malamente de defenderse”.
Mientras, la violencia en Michoacán no cesa. Los enfrentamientos entre Templarios con autodefensas o militares han provocado el cierre de varias carreteras, lo que provoca la suspensión de operaciones en las líneas locales de autobuses.
En algunas comunidades hubo protestas de vecinos que exigen la salida de los grupos armados, pero las autodefensas aseguran que son personas amenazadas por el cartel de narcotráfico.