El bosque de Aokigahara es un lugar tradicional donde los japoneses van a acabar con su vida. Este monte, también conocido como Jyukai (mar de árboles), se encuentra ubicado en las faldas del Fuji yama. Varios novelistas sitúan este sitio como lugar donde sus protagonistas se suicidaban, e incluso se publico un libro sobre como suicidarse recomendando este sitio (Manual completo del suicidio), escrito por Wataru Tsumurui, como lugar ideal para hacerlo. Muchos cuerpos han sido encontrados con copias o páginas de este libro. En general los suicidas que son interceptados antes que realicen el acto manifiestan que han venido a este lugar porque lo han visto en la televisión. Ha habido varios reportajes en la televisión japonesa sobre este lugar, convirtiéndose en la principal causa de visita a la ciudad de Aokigahara. A partir de la de los años 70 las autoridades comienzan a realizar batidas oficiales en busca de los restos de los suicidas. Unos 300 personas recorren el bosque anualmente para localizar y retirar los cuerpos. A esto se le añaden los turistas y visitantes al bosque que pueden encontrar cadáveres a lo largo de los senderos que existen. Normalmente la gente se suicida al rededor del primer kilómetro y normalmente saliéndose de las cintas amarillas que pone la policía en los senderos. La policía también colabora patrullando por la zona en busca de posibles suicidas. Se han colocado varios carteles por todo el bosque desanimando el suicidio y alentando a buscar ayuda. Cuando se encuentra un cuerpo los guardabosques se encargan de llevarlo a su caseta, donde se colocan en una habitación especialmente habilitada para ello, con dos camas. Allí se coloca el cadáver en una cama y se sortea entre los guardabosques quien dormirá en la otra. Según una creencia popular en Japón, los espíritus que han muerto de manera dolorosa o triste (yurei), y se encuentran en una especie de purgatorio, se pasaran la noche gritando y caminando por las habitaciones si se encuentran solos. Por esto se debe de dormir en la misma habitación que el cuerpo. Hay una leyenda negra sobre esta zona desde hace siglos que la ha perseguido hasta la actualidad: Antiguamente, durante las hambrunas, se llevaban al bosque a los niños y ancianos que no podían ser alimentados para que murieran. El sonido del viento entre los árboles se consideraba el murmullo de los espíritus vagando por el bosque. A esto podemos añadir que es un lugar donde es fácil perderse por lo frondoso de sus árboles y a que no funcionan las brújulas ni muchos GPS. Se cree que hay grandes depósitos de hierros bajo tierra que interfiere en ellas. El ejército realiza sus maniobras en este lugar pero utiliza otros aparatos de precisión para sus ejercicios. Podemos preguntarnos ¿Por qué la gente se suicida en un lugar tan apartado si lo puede hacer en la ciudad?. Las causas son múltiples pero podemos resumirlas en que por la mentalidad japonesa, piensan que molestarán menos a los demás. Si una persona se suicida tirándose delante del metro, los parientes tienen la obligación, por ley ,de pagar a los pasajeros por el retraso sufrido, a la ciudad de inicio y destino del metro y a la compañía que regula estos medios de transporte, unos 3000 euros por cada minutos de retraso. Esto puede suponer un gasto económico muy alto para una familia de clase media. Últimamente se están dando casos de suicidio colectivo. La palabra japonesa para definir esto es Shinju. Si se da por amor se denomina Joshi y si es familiar la palabra correcta es Ikka Shinju. Es un fenómeno bastante exclusivo de Japón, ya que los suicidios colectivos no son comunes en otros países. Se piensa que es por el carácter gregario del hombre japonés. El aumento de suicidios coincide con épocas de recesión económica, siendo el margen de edad habitual de los cadáveres entre los 25 y 55 años. El número de suicidios de niños y adolescentes va en aumento, debido al aumento de presión en los estudios y a la fuerte competencia laboral que existe, siendo más fuerte cuando empieza a escasear el trabajo y los despidos son habituales, como en la recesión comentada anteriormente. La mayoría de las religiones en Japón no condena el suicidio ni su cultura o moral. Esto facilita el tomar esta opción como válida para solucionar o acabar con un problema que el sujeto considera como muy grave. En la actualidad las autoridades estudian como evitar la gran cantidad de basura acumulada que se forma en el bosque por la actividad de los suicidas. Si eres de los que gustan de una buena lectura de temas interesantes y de buenas fotografías, te invito a unirte a: MUNDO REPORTAJES http://www.taringa.net/comunidades/curioseando/
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