Hola, hoy tengo un post muy importante, dedicado a nuestros símbolos patrios. Posteo esto porque estoy recontramilrehartoputrefacto de ver la bandera y los símbolos yankis en todos lados, en las películas, en la televisión, en Internet, en libros, etc.; por lo tanto decreto y promulgo que nuestra bandera y escudo son mucho mejores, mas lindos, elegantes, atractivos, agradables, etc. Las barras y las estrellas se las puede quedar Arjona, nosotros tenemos la estrella más importante (El Sol), en un hermosísimo diseño de azul y blanco. Las barras, que se las guarden los yankis y enrejen toda la vuelta EEUU con sus barritas pedorras, así no puede salir ninguno a perjudicar al prójimo . . . Asimismo agregué algún texto extraído del libro "El Grito Sagrado" de Pacho O Donnell, referente al curioso origen de nuestra bandera. Después tenemos el Escudo de mi Provincia, Entre Ríos; el cual, por supuesto, oooobvio, es el mejor de todas las Provincias 


Fuentes: heraldicaargentina.com.ar
www.tyhturismo.com/data/destinos/argentina/provincias/provarg_escudos.html
http://www.sitiosargentina.com.ar/
En cuanto a su simbolismo, se considera que los antebrazos humanos que estrechan sus diestra en el cuartel inferior, representan la unión de los pueblos de las Provincias Unidas del Rìo de la Plata. El gorro de gules -comúnmente denominado frigio- es un antiguo símbolo de libertad y la pica (lanza corta) evidencia el propósito de sostenerla, de ser necesario, con las armas. El sol -que algunos han considerado una concesión a las religiones indígenas en los cuales se lo adoraba-, en su posición de naciente anuncia al mundo la aparición de una nueva Nación. Los laureles son símbolo heráldico de victoria y triunfo, y evidencian las glorias ya adquiridas en Suipacha y en Tucumán. En cuanto a la cinta en forma de moño con los colores azur, plata (blanco) y azur, similares a los de los dos cuarteles de la elipse, es alusiva a la nacionalidad argentina.
Con frecuencia, los autores que han hecho la descripción del Escudo Nacional -y de los nueve escudos provinciales de él derivados- emplean la expresión gorro frigio, para aludir al gorro de la libertad. Tal término, es también el que se usa habitualmente para referirse a ese símbolo y es el adoptado en las diversas leyes que se refieren a los blasones de la Nación y de las Provincias.
Sin embargo, como muy acertadamente han expuesto Guiraldes y Cortés Funes, el escudo no ostenta un "gorro frigio" sino un "pileo" (lat. pileus). El primero originario de Frigia, antigua región del noroeste del Asia Menor, cubría toda la nuca y poseía unos largos apéndices laterales (especie de orejeras) que servían para atarlo abajo del mentón. El segundo, que entre los romanos era usado por los hombres libres y los esclavos libertos, era un gorro cónico de base redonda y punta redondeada.
Giraldes y Cortés Funes, señalan, asimismo, que el gorro de libertad de nuestro Escudo Nacional presenta un elemento que desconcierta al analista: la borla que el mismo tiene en la punta del bonete, y no descartan la posible influencia del "gorro de manga" usado por la gente de campo de nuestro país desde 1810 hasta 1840.
Los mismos autores señalan que: El primero en hablar de "gorro frigio" fue Domingo Faustino Sarmiento en el discurso que pronunciara al inaugurar la estatua de Belgrano... ya que con anterioridad se había utilizado "gorro de la libertad".
LECTURA HERÁLDICA
Forma de elipse.
Cortado de azur- celeste y plata (blanco), trae en el segundo, dos antebrazos humanos de carnación, movientes de ambos cantones de la punta, que estrechan sus manos diestras en el centro de ella, sosteniendo un pica con asta de madera de su color natural que alza, en el cuartel de azur - celeste, un gorro de libertad de gules, doblado en la base, y la punta con borla caída a la diestra. Por timbre, un sol naciente, figurado, de oro, con veintiún rayos visibles, flamígeros y rectos, alternados. Completan el ornamento exterior dos ramos de laureles de sinople, formando corona sobre la cara del sol y cruzados en la base, unidos con moño de cinta azur- celeste, plata (blanco) y azur - celeste.
HISTORIA:
En enero de 1794, por Real Cédula, la Corona de España erigió el Real Consulado de Buenos Aires. Al frente del edificio se colocó su escudo, el primero con los colores celeste y blanco que se haya utilizado en Buenos Aires. El Secretario del Consulado, Manuel Belgrano, fue después el creador de la bandera argentina. Esos colores representaban probablemente a la Patrona de las Indias, y coinciden con los colores de la Orden de Carlos III, puesta bajo la advocación de María Santísima.
Manuel Belgrano hizo estampar un escudo muy similar al actual en el estandarte bendecido en Jujuy el 25 de mayo de 1812, y que luego fue depositado en el Cabildo de dicha ciudad.
En cuanto a la oficialización, sin embargo, el escudo nacional argentino se origina en el sello usado por la Soberana Asamblea General Constituyente de 1813. Hasta que se instaló la Asamblea, el 31 de enero de 1813, no existía un sello para legalizar los actos gubernamentales, pues venían utilizándose los sellos de las armas reales que se estampaban en los documentos durante el Virreinato. Ante tal necesidad, la Asamblea comenzó a utilizar un sello propio, inspirado en un modelo que compuso en 1812 el peruano Antonio Isidro de Castro por disposición de Bernardino Rivadavia y que le había sido presentado al Primer Triunvirato.
Se sabe que la Asamblea del año XIII, con el propósito de ejecutar actos soberanos, comisionó al diputado por San Luis, don Agustín Donado, que se encargara de la confección de un sello para autenticar los escritos del gobierno en reemplazo del utilizado hasta entonces con las armas reales de España, y que además serviría para acuñar la primera moneda nacional. Está también probado que Donado confió esa tarea al grabador cuzqueño radicado en Buenos Aires Juan de Dios Rivera y que, con el cuño por él tallado, fueron sellados algunos documentos emanados de la Asamblea; por último, en el Archivo General de la Nación figura el decreto del 12 de marzo de 1813, por el cual la Asamblea General Constituyente, con las firmas de su presidente, Tomás Valle, y el secretario Hipólito Vieytes, ordena "que el Supremo Poder Ejecutivo use el mismo sello de este Cuerpo Soberano, con la sola diferencia de que la inscripción del Círculo sea la de Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata" . Con esa formalidad quedó registrada la fecha cierta de la creación de nuestro escudo, por más que "El Redactor de la Asamblea" publicara la noticia el día siguiente.
A partir de ahí empiezan las divergencias acerca de quién fue realmente el autor del diseño respectivo. Ha sido atribuido al mismo Donado, al tallador Rivera, al artista peruano Isidro Antonio de Castro y a Bernardo de Monteagudo, entre otros, pero siempre haciendo la salvedad de que no existen constancias concluyentes que permitan sostener con total seguridad a quién de los nombrados cabe asignarle la paternidad del escudo.
Se supone que la adopción sucedió en las primeras sesiones de la memorable Asamblea, pues ya en un decreto del 22 de febrero de 1813, firmado por Alvear y Vieytes, aparece el escudo en un sello de lacre. La primera mención expresa data del 12 de marzo del mismo año, al disponerse que el Supremo Poder Ejecutivo (el Segundo Triunvirato) usase el mismo sello que la Soberana Asamblea, con la única diferencia de la inscripción correspondiente alrededor de los atributos. Otro decreto, fechado el 27 de abril, asigna ya carácter de emblema nacional a ese sello, al ordenar que las armas del rey fijadas en lugares públicos o que figuren en los escudos y banderas de algunas corporaciones sean sustituidas por las armas de la Asamblea (el escudo).
Su forma definitiva quedó fijada en 1900 por Estanislao S. Zeballos, en esos momentos Ministro de Estado; y su arquetipo, establecido en el Decreto 10.302, dictado en Acuerdo General de Ministros el 24 de abril de 1944.
Historia del ESCUDO NACIONAL (Otra versión)
No hay documentación, o al menos no ha aparecido hasta el momento, que ilustre acerca de la tramitación que condujo a aprobar el sello que luego se transformó en el que es nuestro Escudo Nacional, ni acerca de la fecha en que ello ocurrió.
Según consta en el inventario que, el 1º de Marzo de 1852, es decir, después de la Batalla de Caseros, envió el Ministro de Gobierno, Dr. Valentín Alsina a su colega de Instrucción Pública, Dr. Vicente Fidel López, las Actas de la Soberana Asamblea General Constituyente de 1813-1815 que estaban en la Biblioteca del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, D.Juan Manuel Rosas. A su vez, en la Relación de los libros, obras, impresos, formada por la Comisión encargada de inventariar los objetos existentes en la casa del ex-Gobernador D.Juan Manuel Rosas, que por disposición del nuevo Gobierno se envió al Director de la Biblioteca Pública, D. Marcos Sastre, figuran Cuatro libros originales de acuerdo,uno de la Excma. Junta de Gobierno en 1811 y 1812, dos de la Soberana Asamblea Constituyente de 1813 a 1815,y otro en blanco con varios papeles relativos a dichos Gobiernos.
Pero, esas Actas que podrían arrojar luz al respecto, aclarando quién fue el inspirador, el autor o creador del Escudo, y cuál fue la significación que quiso dársele, han desaparecido, al igual que las del Congreso de Tucumán (1816-1820).
Lamentablemente, tampoco el periódico "El Redactor de la Asamblea", que daba noticias de sus decisiones, presenta información al respecto, con lo que la incógnita subsiste.
Sólo conocemos la persona del autor material del sello que dio origen al Escudo, el grabador cuzqueño Juan de Dios Rivera, radicado en Buenos Aires, hábil tallador con antecedentes de haber efectuado trabajos similares, entre ellos el sello del Real Consulado.
En el Archivo General de la Nación, se conserva la documentación que ha permitido saber que, por no haberle sido satisfecho, Rivera requirió el pago de dos sellos, uno para la Asamblea y otro destinado al Poder Ejecutivo -que en aquel momento era ejercido por el Segundo Triunvirato- que le habían sido encargados a través del diputado por San Luis D. Agustín Donado. Es decir, que sólo a través de tal reclamo, existe conocimiento de su autoría. Pero, que Rivera sea el autor material no autoriza a suponer, como se ha hecho, que también sea el creador del sello.
La carencia de mayor información, permite afirmar que el Escudo Nacional no nació como tal, sino como simple sello para reemplazar las armas reales en los documentos, y que la Asamblea no tuvo, inicialmente, el propósito de dar un Escudo.
La Asamblea se reunió a partir del 31 de enero de 1813, y el sello -hoy Escudo Nacional- aparece por primera vez, aplicado a la carta de ciudadanía de D. Francisco de Paula Saubidet, el 22 de febrero siguiente.(3)
Dado el breve lapso que media entre las dos fechas, puede suponerse que no pudo ser propuesto, discutido, proyectado y burilado, por lo que se piensa que debió haber sido encargado con anterioridad por orden del Segundo Triunvirato que convocó a la Asamblea.
Esa falta material de tiempo, ha llevado a conjeturar que se adoptó por iniciativa de D. Bernardino Rivadavia, ya que él había encargado dos diseños o proyectos al peruano D. Antonio Isidro de Castro, quien se los envió desde Santiago de Chile en agosto de 1812. Uno de tales diseños habría sido trasladado al sello.(4) De todos modos, como los diseños se desconocen, tal hipótesis resulta aventurada, y se mantiene el secreto con respecto al creador, y al autor del dibujo original.
¿De qué modo y en qué momento el sello es elevado a la jerarquía de Escudo?
Hay dos disposiciones que contribuyen a ello. La primera es la Ley del 3 de marzo de 1813, sancionada por iniciativa del Diputado D. Pedro de Agrelo, por la que la Asamblea mandó acuñar moneda en la ceca de Potosí, la de plata, con el sello de la Asamblea quitado el sol que lo encabeza, y la de oro, lo mismo que la de plata, con la sola diferencia que al pie de la pica y bajo de las manos que la afianzan, se esculpan trofeos militares consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados y un tambor al pie.(5) Ambas monedas presentan en el reverso el sol del sello en forma plena, es decir, con treinta y dos rayos. Al ser reproducido en la moneda, el sello trascendió de su finalidad originaria de ser aplicado en los documentos, sin que se explicitara, para él, la condición de escudo.
Tal circunstancia fue afianzada por una segunda disposición, del día 27 del mismo mes, por la cual se decretaba que: Deberán sustituirse a las armas del Rey que se hallan fijadas en lugares públicos, y a las que traigan, en escudos o de otro modo, algunas corporaciones, las Armas de la Asamblea, y sólo permanecerán de aquel modo en las banderas y estandartes que las tengan.(6)
El cumplimiento de tal disposición dio lugar a que se efectuasen reproducciones ampliadas del sello para ser colocadas en los frentes de los edificios públicos, con lo cual adquirió la calidad de Escudo Nacional sin disposición expresa que así lo declarara, si bien los términos Armas de la Asamblea importan toda una declaración.
Poco después, fue adoptado por la casi totalidad de las provincias, que sustituyeron con él sus blasones anteriores.
A lo largo del tiempo, el escudo fue objeto de alteraciones que comenzaron con las disposiciones de la misma Asamblea relativas a la supresión del sol naciente y al agregado de trofeos militares en las monedas que mandó acuñar. Otras posteriores, realizadas en sellos de documentos y en grabados de publicaciones, consistieron en ponerle al sol "cara de angelito", alterar el número de sus rayos, aumentar el número de banderas, variar las proporciones de la elipsis, modificar la forma e inclinación del gorro de la libertad, y otras.
Todo ello hizo sentir la necesidad de su reglamentación. Varias disposiciones del Poder Ejecutivo Nacional intentaron corregir la falta de uniformidad y las modificaciones caprichosas. De alguna manera, ello se logró recién con el decreto Nº 10.302, dictado en Acuerdo General de Ministros, del 24 de abril de 1944, que mandó tener como patrones de los símbolos nacionales, los ejemplares y textos mencionados en los considerandos de este decreto, y cuyas reproducciones auténticas corren agregadas al expediente número 19.874-F-194.(7)
De acuerdo con esto, el Escudo es la reproducción fiel del sello de la Asamblea que lo instituyó y empleo en su documentación.
BANDERA NACIONAL
Está compuesta por tres franjas horizontales de igual tamaño, la superior y la inferior de color azul celeste, y la central blanca; en el centro, un sol amarillo oro.
Las medidas de la Bandera Oficial son 1,40 m de largo por 0,90 m de alto, una proporción 9/14.
Los argentinos llamamos simplemente celeste al tono claro de azul de nuestra bandera (en inglés, el adjetivo cerulean significa lo mismo, “color del cielo”). De modo que celeste y blanca es más frecuente que azul y blanca al referirnos a la bandera. Más allá de esta definición, se ha debatido desde siempre cuál sería el tono exacto de este celeste o azul claro.
En 1811, las tropas a las órdenes de Manuel Belgrano comienzan a utilizar una escarapela bicolor azul-celeste y blanco. El mismo Belgrano expresó en un informe oficial que no usaba el rojo "para evitar confusiones", ya que los ejércitos "realistas" (es decir, los españoles y sus aliados) usaban ese color. Eso demuestra que el uso del rojo era bastante común entre los patriotas, así como se utilizaba en Paraguay, y en general en los movimientos de relación con la revolución, inspirados en la tricolor.
Entre 1812 y 1813, Manuel Belgrano usó varios diseños de banderas, no quedando definitivamente establecido cuál fue su primer diseño. Pero siempre tenían dos colores: Blanco y azul-celeste. En cuanto a las dos franjas celestes, cabe aclarar que Manuel Belgrano las propuso, al igual que para la escarapela argentina (azul celeste), de un color azul próximo al turquesa; pero como en la Argentina de entonces —o Provincias Unidas de Sud América, o Provincias Unidas del Río de la Plata— era bastante difícil encontrar paños de color azul celeste o turquesa, se optó por utilizar provisionalmente el color azul o el color celeste. El celeste era el color de la Virgen, del que Belgrano era devoto, así como también era combinado con el blanco, el color de la casa de Borbón. El 27 de febrero de 1812 Belgrano establece un par de baterías de artillería llamadas Libertad e Independencia en ambas orillas del río Paraná, próximas a la entonces pequeña población conocida como Villa de El Rosario (la actual ciudad de Rosario. En esa misma fecha, hacia las 18:30, y en solemne ceremonia Belgrano dispone que sea por vez primera enarbolada la bandera de su creación.
Hay que recordar que no hubo una "Jura a la Bandera", sino una "Jura" al Congreso Constituyente del Año XIII. Y que el Gobierno Nacional por entonces desautorizó al General Belgrano a utilizarla, por razones de política internacional
. La primera vez que la bandera se izó en Buenos Aires fue el 23 de agosto de 1812, en la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari, donde hoy se encuentra el Obelisco.
La Asamblea de 1813 promovió en secreto su uso, pero no produjo normas escritas al respecto. El Gobierno no deseaba insistir en ese momento con símbolos independentistas.
Tras la declaración de independencia el 9 de julio de 1816, la bandera azul celeste y blanca fue adoptada como símbolo por el Congreso el 20 de julio de 1816; el Congreso le agregó el sol el 25 de febrero de 1818.
El 8 de junio de 1938, con aprobación del Congreso, el entonces Presidente de la Nación, Roberto M. Ortiz, promulgó la ley 12361. Esta dispone que el 20 de junio es el Día de la Bandera y lo declara feriado nacional, como homenaje a Manuel Belgrano (fallecido el 20 de junio de 1820).
CEREMONIAL DE LA BANDERA ARGENTINA
Banderas de Ceremonias: 1,40 x 0,90 m.
Material: de tela de gros de seda en paño de doble confección lisa o con costura, sin fleco alguno en su contorno ni emblemas. Llevará el sol, bordado en una faz y adherido en la otra, sin ninguna inscripción en el paño.
Sol: será el que se encuentra en la moneda argentina, por ley de la Soberana Asamblea General Constituyente de las provincias unidas del Río de la Plata el 13 de abril de 1813, con los 32 rayos flamígeros y rectos colocados alternativamente y en la misma posición que se observan en esas monedas.
El color del sol será el amarillo oro. Bordado en relieve, tendrá 10 cm. De diámetro en su interior y 25 cm. En sus rayos.
Asta: será de madera de guayahivi u otro similar, de dos piezas, desarmable, lustrada, color natural, con un largo de un metro cada pieza y un diámetro de tres y medio centímetro, llevará cuatro grampas colocadas a treinta centímetros de distancia entre ellas, en las que irán atadas las cintas.
Corbata: será de iguales colores que la bandera, de 50 cm. de largo por 10 de ancho, y llevará como ornato fleco de gusanillo de 7 cm. de ancho y como única inscripción ( en los casos de las escuelas) el nombre y número del establecimiento, bordado en letras mayúsculas.
Tahalí: será de terciopelo de seda con iguales colores que la bandera, de 10 cm. de ancho, terminando en una cuja forrada con los mismos colores.
Moharra: será de acero, de 20 cm. de largo, llevando como base una media luna, que medirá de vértice a vértice 12 cm.
Regatón: será de acero, de 10 cm. de largo.
Tener en cuenta
- La bandera se iza aunque llueva.
- Se iza al salir el sol y se arría al ponerse.
- Nunca debe quedar izada por la noche.
- No se lava, no se plancha, no se dobla, no debe tocar el piso (se hace un bollo con el sol hacia arriba)
- Se cambia solamente cuando no se distingue el color
- La Bandera de la nación debe ser izada más alta.
- En inauguraciones: la cinta no debe caer al piso.
En caso de duelo:
a media asta: primero izar al tope y luego descender.
Para arriarla: izar al tope y luego arriar.
En fechas Patrias: izadas al tope (25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, y 17de agosto)
Ejemplo: días de duelo 24, 25 y 26 de mayo 24 y 26 a media asta – día 25: al tope
En los edificios públicos:
Deben ser colocadas a la derecha de la puerta de entrada principal, mirando desde la puerta para afuera.
Banderas de ornamentación:
Para la ornamentación de locales, se usarán los colores nacionales en forma de bandera, sin sol, escarapela, estandarte o gallardete. Estas ornamentaciones nunca deben ser colocadas a mayor altura que la Bandera Nacional.
Texto extraído del librode Pacho O’Donnell de “El grito sagrado”, que versa sobre el origen de nuestra bandera:
LA OSADIA DE BELGRANO
Cuando Belgrano izó por primera vez la insignia azul y blanca a orillas del río que luego seria llamado, en conmemoración, Juramento, fue severamente reprendido por las autoridades porteñas, quienes le ordenaron deshacerse de ella y volver a enarbolar la roja y gualda de la Corona española.
No le fue mejor más tarde cuando en camino hacia el Alto Perú, festejando el segundo aniversario de la proclama de Mayo, vuelve a reemplazar el estandarte real por la bandera celeste y blanca, la que hace bendecir por el cura Gorriti y pasear por las calles de Jujuy.
Enarbolada en el Cabildo y saludada por salvas de los cañones, Belgrano hizo formar las tropas ante ella, arengándolas con lo que para muchos fue una verdadera declaración de independencia, alejada de las especulaciones politiqueriles de Buenos Aires.
"El 25 de Mayo será para siempre memorable en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más para recordarlo cuando sois testigos, por primera vez, de la bandera nacional en mis manos, que nos distingue de las demás naciones del globo (...) Esta gloria debemos sostenerla de un modo digno con la unión, la constancia y el exacto cumplimiento de nuestras obligaciones hacia Dios (...) Jurad conmigo ejecutarlo así, y en prueba de ello repetid ¡Viva la Patria!”
Su comunicación al Triunvirato le es respondida por el inconfundible estilo de Rivadavia. "E1 gobierno deja a la prudencia de V.S. mismo la reparación de tamaño desorden (la jura de la bandera), pero debe prevenirle que ésta será la última vez que sacrificará hasta tan alto punto los respetos de su autoridad y los intereses de la nación que preside y forma, los que jamás podrán estar en oposición a la uniformidad y orden. V.S. a vuelta de correo dará cuenta exacta de lo que haya hecho en cumplimiento de esta superior resolución."
Buenos Aires privilegiaba el temor a desagradar al embajador Lord Strangford y se sometía a la estrategia inglesa de sostener hipócritas buenas relaciones políticas con España, que excluían inoportunos arrestos independentistas de sus colonias, a cambio de arrancarle las mayores concesiones comerciales.
Furioso y despechado, don Manuel responde el 18 de julio de 1812, sincerándose que en las dos oportunidades había izado la bandera para "exigir a V.E. la declaración respectiva en mi deseo de que estas provincias se cuenten como una de las naciones del globo". Pero ya que el gobierno no dictaba la independencia, no le cabía otra conducta que recoger la bandera, "y la desharé para que no haya ni memoria de ella - escribe con conmovedor despecho-. Si acaso me preguntan responderé que se reserva para el día de una gran victoria y como ésta está muy
lejos, todos la habrán olvidado."
Razones tenía Belgrano para estar sorprendido puesto que, imbuido de la necesidad de no precipitar la autonomía de España, había elegido para la bandera los colores borbónicos, de la casa del Rey Fernando VII: tres franjas, dos azul celeste exteriores y una blanca interior. Los colores que ya lucían en la Escarapela Nacional de las Provincias del Río de la Plata, creada por decreto del 18 de febrero de 1812. Fue Sarmiento, quien, años más tarde, señalaría que "las fajas celestes y blancas son el símbolo de la soberanía de los reyes españoles sobre los dominios, no de España sino de la Corona, que se extendían a Flandes, a Nápoles, a las Indias; y de esa banda real hicieron nuestros padres divisa y escarapela, el 25 de Mayo, para mostrar que del pecho de un rey cautivo tomábamos nuestra Soberanía como pueblo, que no dependió del Consejo de Castilla, ni de ahí en adelante dependería del disuelto Consejo de Indias". (¿Quién habrá inventado esa cursi historia de don Manuel elevando su mirada e inspirándose en cielo y nubes?) La bandera celeste y blanca se izó en la fortaleza de Buenos Aires sólo tres años más tarde, luego de la caída de Alvear a raíz de su fracasada intentona de defenestrar a San Martín como Gobernador de Mendoza, sustituyéndolo por el coronel Perdriel.
Para el interesado en bajar el libro completo, el siguiente
Curiosidad: Bandera naval de Pueyrredon:
La unica bandera naval con un circulo de estrellas con el sol en el medio, es la llamada porpuesta de Pueyrredon. Juan Martin de Pueyrredon, que era el Director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, es el que decreta que se agregue el sol dorado (diseño europeo) para la bandera de guerra, el 25 de Febrero de 1818, de acuerdo al resolucion del congreso. Pero luego mas tarde 7 de marzo del mismo año, tambien por orden de Pueyrredon y su Ministro de Marina, Matias de Irigoyen, para la marina solamente, se le agrega una orla de 18 estrellas doradas (representando las 18 provincias.) alrededor del sol. Aunque la documentacion existe, no hay evidencia que pruebe que esta bandera se uso o se confecciono. Es decir nunca se llevo a cabo la orden. La marina y el ejercito sigueron usando la misma bandera con el sol solmamente. Esa es la unica informacion que existe sobre un diseño naval con estrellas. En los circulos vexilologicos argentinos se la conce como la bandera de Pueyrredon, aunque no fue este su creador, pero fue el que le dio sancion legal. Las 18 estrellas se suponen ser representativas de las provincias dominadas o reclamadas por el gobierno bonaerense: Buenos Aires, Santa Fe, Entre Rios, Corrientes, Misiones, Paraguay, Banda oriental, Cordoba, Santiago del Estero, Tucuman, Mendoza, San Luis, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy y Alto Peru.
En cuanto a su simbolismo, se le atribuyó el siguiente: el laurel significa triunfo y gloria; los brazos desnudos recia varonía; las diestras unidas lealtad, unión y reconciliación; la estrella de plata, símbolo de clemencia y de paz.
LECTURA HERÁLDICA
Forma: de elipse en la proporción 7 : 5.
Cortado de gules y de sinople en dos cuarteles irregulares, trae en sudivisión dos antebrazos humanos de carnación, movientes de ambos flancos. En el centro del campo de gules, una estrella de plata de cinco puntas, surmontada en arco por la inscripción "Provincia de Entre Ríos", en letras capitales romanas de plata. En el centro del cuartel de sinople, ligeramente mayor que el de gules, un sol pleno, figurado, de oro con 16 rayos, 8 rectos y 8 flamígeros, alternados, surmontado en arco por la inscripción "Federación Libertad y Fuerza", en letras capitales romanas de oro. Sobre el todo, en orla, una corona de laureles de sinople, frutados de lo mismo. En bordura, un cordón de plata.
Bandera de Entre Ríos:
Bandera de Entre Ríos de 1833.
AH IMPORTANTE, NO NOS OLVIDEMOS (perdón por la mayúscula pero lo amerita)
Bien, los comentarios no molestan, al contrario.




Fuentes: heraldicaargentina.com.ar
www.tyhturismo.com/data/destinos/argentina/provincias/provarg_escudos.html
http://www.sitiosargentina.com.ar/

ESCUDO NACIONAL:
Es indudable, que quienquiera haya sido el autor del Escudo Nacional, conocía las leyes de la Heráldica. Sólo así pudo lograr el conjunto armónico que muestran sus esmaltes y sus figuras.
En cuanto a su simbolismo, se considera que los antebrazos humanos que estrechan sus diestra en el cuartel inferior, representan la unión de los pueblos de las Provincias Unidas del Rìo de la Plata. El gorro de gules -comúnmente denominado frigio- es un antiguo símbolo de libertad y la pica (lanza corta) evidencia el propósito de sostenerla, de ser necesario, con las armas. El sol -que algunos han considerado una concesión a las religiones indígenas en los cuales se lo adoraba-, en su posición de naciente anuncia al mundo la aparición de una nueva Nación. Los laureles son símbolo heráldico de victoria y triunfo, y evidencian las glorias ya adquiridas en Suipacha y en Tucumán. En cuanto a la cinta en forma de moño con los colores azur, plata (blanco) y azur, similares a los de los dos cuarteles de la elipse, es alusiva a la nacionalidad argentina.
Con frecuencia, los autores que han hecho la descripción del Escudo Nacional -y de los nueve escudos provinciales de él derivados- emplean la expresión gorro frigio, para aludir al gorro de la libertad. Tal término, es también el que se usa habitualmente para referirse a ese símbolo y es el adoptado en las diversas leyes que se refieren a los blasones de la Nación y de las Provincias.
Sin embargo, como muy acertadamente han expuesto Guiraldes y Cortés Funes, el escudo no ostenta un "gorro frigio" sino un "pileo" (lat. pileus). El primero originario de Frigia, antigua región del noroeste del Asia Menor, cubría toda la nuca y poseía unos largos apéndices laterales (especie de orejeras) que servían para atarlo abajo del mentón. El segundo, que entre los romanos era usado por los hombres libres y los esclavos libertos, era un gorro cónico de base redonda y punta redondeada.
Giraldes y Cortés Funes, señalan, asimismo, que el gorro de libertad de nuestro Escudo Nacional presenta un elemento que desconcierta al analista: la borla que el mismo tiene en la punta del bonete, y no descartan la posible influencia del "gorro de manga" usado por la gente de campo de nuestro país desde 1810 hasta 1840.
Los mismos autores señalan que: El primero en hablar de "gorro frigio" fue Domingo Faustino Sarmiento en el discurso que pronunciara al inaugurar la estatua de Belgrano... ya que con anterioridad se había utilizado "gorro de la libertad".

LECTURA HERÁLDICA
Forma de elipse.
Cortado de azur- celeste y plata (blanco), trae en el segundo, dos antebrazos humanos de carnación, movientes de ambos cantones de la punta, que estrechan sus manos diestras en el centro de ella, sosteniendo un pica con asta de madera de su color natural que alza, en el cuartel de azur - celeste, un gorro de libertad de gules, doblado en la base, y la punta con borla caída a la diestra. Por timbre, un sol naciente, figurado, de oro, con veintiún rayos visibles, flamígeros y rectos, alternados. Completan el ornamento exterior dos ramos de laureles de sinople, formando corona sobre la cara del sol y cruzados en la base, unidos con moño de cinta azur- celeste, plata (blanco) y azur - celeste.
HISTORIA:
En enero de 1794, por Real Cédula, la Corona de España erigió el Real Consulado de Buenos Aires. Al frente del edificio se colocó su escudo, el primero con los colores celeste y blanco que se haya utilizado en Buenos Aires. El Secretario del Consulado, Manuel Belgrano, fue después el creador de la bandera argentina. Esos colores representaban probablemente a la Patrona de las Indias, y coinciden con los colores de la Orden de Carlos III, puesta bajo la advocación de María Santísima.
Manuel Belgrano hizo estampar un escudo muy similar al actual en el estandarte bendecido en Jujuy el 25 de mayo de 1812, y que luego fue depositado en el Cabildo de dicha ciudad.
En cuanto a la oficialización, sin embargo, el escudo nacional argentino se origina en el sello usado por la Soberana Asamblea General Constituyente de 1813. Hasta que se instaló la Asamblea, el 31 de enero de 1813, no existía un sello para legalizar los actos gubernamentales, pues venían utilizándose los sellos de las armas reales que se estampaban en los documentos durante el Virreinato. Ante tal necesidad, la Asamblea comenzó a utilizar un sello propio, inspirado en un modelo que compuso en 1812 el peruano Antonio Isidro de Castro por disposición de Bernardino Rivadavia y que le había sido presentado al Primer Triunvirato.
Se sabe que la Asamblea del año XIII, con el propósito de ejecutar actos soberanos, comisionó al diputado por San Luis, don Agustín Donado, que se encargara de la confección de un sello para autenticar los escritos del gobierno en reemplazo del utilizado hasta entonces con las armas reales de España, y que además serviría para acuñar la primera moneda nacional. Está también probado que Donado confió esa tarea al grabador cuzqueño radicado en Buenos Aires Juan de Dios Rivera y que, con el cuño por él tallado, fueron sellados algunos documentos emanados de la Asamblea; por último, en el Archivo General de la Nación figura el decreto del 12 de marzo de 1813, por el cual la Asamblea General Constituyente, con las firmas de su presidente, Tomás Valle, y el secretario Hipólito Vieytes, ordena "que el Supremo Poder Ejecutivo use el mismo sello de este Cuerpo Soberano, con la sola diferencia de que la inscripción del Círculo sea la de Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata" . Con esa formalidad quedó registrada la fecha cierta de la creación de nuestro escudo, por más que "El Redactor de la Asamblea" publicara la noticia el día siguiente.
A partir de ahí empiezan las divergencias acerca de quién fue realmente el autor del diseño respectivo. Ha sido atribuido al mismo Donado, al tallador Rivera, al artista peruano Isidro Antonio de Castro y a Bernardo de Monteagudo, entre otros, pero siempre haciendo la salvedad de que no existen constancias concluyentes que permitan sostener con total seguridad a quién de los nombrados cabe asignarle la paternidad del escudo.
Se supone que la adopción sucedió en las primeras sesiones de la memorable Asamblea, pues ya en un decreto del 22 de febrero de 1813, firmado por Alvear y Vieytes, aparece el escudo en un sello de lacre. La primera mención expresa data del 12 de marzo del mismo año, al disponerse que el Supremo Poder Ejecutivo (el Segundo Triunvirato) usase el mismo sello que la Soberana Asamblea, con la única diferencia de la inscripción correspondiente alrededor de los atributos. Otro decreto, fechado el 27 de abril, asigna ya carácter de emblema nacional a ese sello, al ordenar que las armas del rey fijadas en lugares públicos o que figuren en los escudos y banderas de algunas corporaciones sean sustituidas por las armas de la Asamblea (el escudo).
Su forma definitiva quedó fijada en 1900 por Estanislao S. Zeballos, en esos momentos Ministro de Estado; y su arquetipo, establecido en el Decreto 10.302, dictado en Acuerdo General de Ministros el 24 de abril de 1944.

Historia del ESCUDO NACIONAL (Otra versión)
No hay documentación, o al menos no ha aparecido hasta el momento, que ilustre acerca de la tramitación que condujo a aprobar el sello que luego se transformó en el que es nuestro Escudo Nacional, ni acerca de la fecha en que ello ocurrió.
Según consta en el inventario que, el 1º de Marzo de 1852, es decir, después de la Batalla de Caseros, envió el Ministro de Gobierno, Dr. Valentín Alsina a su colega de Instrucción Pública, Dr. Vicente Fidel López, las Actas de la Soberana Asamblea General Constituyente de 1813-1815 que estaban en la Biblioteca del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, D.Juan Manuel Rosas. A su vez, en la Relación de los libros, obras, impresos, formada por la Comisión encargada de inventariar los objetos existentes en la casa del ex-Gobernador D.Juan Manuel Rosas, que por disposición del nuevo Gobierno se envió al Director de la Biblioteca Pública, D. Marcos Sastre, figuran Cuatro libros originales de acuerdo,uno de la Excma. Junta de Gobierno en 1811 y 1812, dos de la Soberana Asamblea Constituyente de 1813 a 1815,y otro en blanco con varios papeles relativos a dichos Gobiernos.
Pero, esas Actas que podrían arrojar luz al respecto, aclarando quién fue el inspirador, el autor o creador del Escudo, y cuál fue la significación que quiso dársele, han desaparecido, al igual que las del Congreso de Tucumán (1816-1820).
Lamentablemente, tampoco el periódico "El Redactor de la Asamblea", que daba noticias de sus decisiones, presenta información al respecto, con lo que la incógnita subsiste.
Sólo conocemos la persona del autor material del sello que dio origen al Escudo, el grabador cuzqueño Juan de Dios Rivera, radicado en Buenos Aires, hábil tallador con antecedentes de haber efectuado trabajos similares, entre ellos el sello del Real Consulado.
En el Archivo General de la Nación, se conserva la documentación que ha permitido saber que, por no haberle sido satisfecho, Rivera requirió el pago de dos sellos, uno para la Asamblea y otro destinado al Poder Ejecutivo -que en aquel momento era ejercido por el Segundo Triunvirato- que le habían sido encargados a través del diputado por San Luis D. Agustín Donado. Es decir, que sólo a través de tal reclamo, existe conocimiento de su autoría. Pero, que Rivera sea el autor material no autoriza a suponer, como se ha hecho, que también sea el creador del sello.
La carencia de mayor información, permite afirmar que el Escudo Nacional no nació como tal, sino como simple sello para reemplazar las armas reales en los documentos, y que la Asamblea no tuvo, inicialmente, el propósito de dar un Escudo.
La Asamblea se reunió a partir del 31 de enero de 1813, y el sello -hoy Escudo Nacional- aparece por primera vez, aplicado a la carta de ciudadanía de D. Francisco de Paula Saubidet, el 22 de febrero siguiente.(3)
Dado el breve lapso que media entre las dos fechas, puede suponerse que no pudo ser propuesto, discutido, proyectado y burilado, por lo que se piensa que debió haber sido encargado con anterioridad por orden del Segundo Triunvirato que convocó a la Asamblea.
Esa falta material de tiempo, ha llevado a conjeturar que se adoptó por iniciativa de D. Bernardino Rivadavia, ya que él había encargado dos diseños o proyectos al peruano D. Antonio Isidro de Castro, quien se los envió desde Santiago de Chile en agosto de 1812. Uno de tales diseños habría sido trasladado al sello.(4) De todos modos, como los diseños se desconocen, tal hipótesis resulta aventurada, y se mantiene el secreto con respecto al creador, y al autor del dibujo original.
¿De qué modo y en qué momento el sello es elevado a la jerarquía de Escudo?
Hay dos disposiciones que contribuyen a ello. La primera es la Ley del 3 de marzo de 1813, sancionada por iniciativa del Diputado D. Pedro de Agrelo, por la que la Asamblea mandó acuñar moneda en la ceca de Potosí, la de plata, con el sello de la Asamblea quitado el sol que lo encabeza, y la de oro, lo mismo que la de plata, con la sola diferencia que al pie de la pica y bajo de las manos que la afianzan, se esculpan trofeos militares consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados y un tambor al pie.(5) Ambas monedas presentan en el reverso el sol del sello en forma plena, es decir, con treinta y dos rayos. Al ser reproducido en la moneda, el sello trascendió de su finalidad originaria de ser aplicado en los documentos, sin que se explicitara, para él, la condición de escudo.
Tal circunstancia fue afianzada por una segunda disposición, del día 27 del mismo mes, por la cual se decretaba que: Deberán sustituirse a las armas del Rey que se hallan fijadas en lugares públicos, y a las que traigan, en escudos o de otro modo, algunas corporaciones, las Armas de la Asamblea, y sólo permanecerán de aquel modo en las banderas y estandartes que las tengan.(6)
El cumplimiento de tal disposición dio lugar a que se efectuasen reproducciones ampliadas del sello para ser colocadas en los frentes de los edificios públicos, con lo cual adquirió la calidad de Escudo Nacional sin disposición expresa que así lo declarara, si bien los términos Armas de la Asamblea importan toda una declaración.
Poco después, fue adoptado por la casi totalidad de las provincias, que sustituyeron con él sus blasones anteriores.
A lo largo del tiempo, el escudo fue objeto de alteraciones que comenzaron con las disposiciones de la misma Asamblea relativas a la supresión del sol naciente y al agregado de trofeos militares en las monedas que mandó acuñar. Otras posteriores, realizadas en sellos de documentos y en grabados de publicaciones, consistieron en ponerle al sol "cara de angelito", alterar el número de sus rayos, aumentar el número de banderas, variar las proporciones de la elipsis, modificar la forma e inclinación del gorro de la libertad, y otras.
Todo ello hizo sentir la necesidad de su reglamentación. Varias disposiciones del Poder Ejecutivo Nacional intentaron corregir la falta de uniformidad y las modificaciones caprichosas. De alguna manera, ello se logró recién con el decreto Nº 10.302, dictado en Acuerdo General de Ministros, del 24 de abril de 1944, que mandó tener como patrones de los símbolos nacionales, los ejemplares y textos mencionados en los considerandos de este decreto, y cuyas reproducciones auténticas corren agregadas al expediente número 19.874-F-194.(7)
De acuerdo con esto, el Escudo es la reproducción fiel del sello de la Asamblea que lo instituyó y empleo en su documentación.

BANDERA NACIONAL
Está compuesta por tres franjas horizontales de igual tamaño, la superior y la inferior de color azul celeste, y la central blanca; en el centro, un sol amarillo oro.
Las medidas de la Bandera Oficial son 1,40 m de largo por 0,90 m de alto, una proporción 9/14.
Los argentinos llamamos simplemente celeste al tono claro de azul de nuestra bandera (en inglés, el adjetivo cerulean significa lo mismo, “color del cielo”). De modo que celeste y blanca es más frecuente que azul y blanca al referirnos a la bandera. Más allá de esta definición, se ha debatido desde siempre cuál sería el tono exacto de este celeste o azul claro.
En 1811, las tropas a las órdenes de Manuel Belgrano comienzan a utilizar una escarapela bicolor azul-celeste y blanco. El mismo Belgrano expresó en un informe oficial que no usaba el rojo "para evitar confusiones", ya que los ejércitos "realistas" (es decir, los españoles y sus aliados) usaban ese color. Eso demuestra que el uso del rojo era bastante común entre los patriotas, así como se utilizaba en Paraguay, y en general en los movimientos de relación con la revolución, inspirados en la tricolor.
Entre 1812 y 1813, Manuel Belgrano usó varios diseños de banderas, no quedando definitivamente establecido cuál fue su primer diseño. Pero siempre tenían dos colores: Blanco y azul-celeste. En cuanto a las dos franjas celestes, cabe aclarar que Manuel Belgrano las propuso, al igual que para la escarapela argentina (azul celeste), de un color azul próximo al turquesa; pero como en la Argentina de entonces —o Provincias Unidas de Sud América, o Provincias Unidas del Río de la Plata— era bastante difícil encontrar paños de color azul celeste o turquesa, se optó por utilizar provisionalmente el color azul o el color celeste. El celeste era el color de la Virgen, del que Belgrano era devoto, así como también era combinado con el blanco, el color de la casa de Borbón. El 27 de febrero de 1812 Belgrano establece un par de baterías de artillería llamadas Libertad e Independencia en ambas orillas del río Paraná, próximas a la entonces pequeña población conocida como Villa de El Rosario (la actual ciudad de Rosario. En esa misma fecha, hacia las 18:30, y en solemne ceremonia Belgrano dispone que sea por vez primera enarbolada la bandera de su creación.
Hay que recordar que no hubo una "Jura a la Bandera", sino una "Jura" al Congreso Constituyente del Año XIII. Y que el Gobierno Nacional por entonces desautorizó al General Belgrano a utilizarla, por razones de política internacional
. La primera vez que la bandera se izó en Buenos Aires fue el 23 de agosto de 1812, en la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari, donde hoy se encuentra el Obelisco.
La Asamblea de 1813 promovió en secreto su uso, pero no produjo normas escritas al respecto. El Gobierno no deseaba insistir en ese momento con símbolos independentistas.
Tras la declaración de independencia el 9 de julio de 1816, la bandera azul celeste y blanca fue adoptada como símbolo por el Congreso el 20 de julio de 1816; el Congreso le agregó el sol el 25 de febrero de 1818.
El 8 de junio de 1938, con aprobación del Congreso, el entonces Presidente de la Nación, Roberto M. Ortiz, promulgó la ley 12361. Esta dispone que el 20 de junio es el Día de la Bandera y lo declara feriado nacional, como homenaje a Manuel Belgrano (fallecido el 20 de junio de 1820).

CEREMONIAL DE LA BANDERA ARGENTINA
Banderas de Ceremonias: 1,40 x 0,90 m.
Material: de tela de gros de seda en paño de doble confección lisa o con costura, sin fleco alguno en su contorno ni emblemas. Llevará el sol, bordado en una faz y adherido en la otra, sin ninguna inscripción en el paño.
Sol: será el que se encuentra en la moneda argentina, por ley de la Soberana Asamblea General Constituyente de las provincias unidas del Río de la Plata el 13 de abril de 1813, con los 32 rayos flamígeros y rectos colocados alternativamente y en la misma posición que se observan en esas monedas.
El color del sol será el amarillo oro. Bordado en relieve, tendrá 10 cm. De diámetro en su interior y 25 cm. En sus rayos.
Asta: será de madera de guayahivi u otro similar, de dos piezas, desarmable, lustrada, color natural, con un largo de un metro cada pieza y un diámetro de tres y medio centímetro, llevará cuatro grampas colocadas a treinta centímetros de distancia entre ellas, en las que irán atadas las cintas.
Corbata: será de iguales colores que la bandera, de 50 cm. de largo por 10 de ancho, y llevará como ornato fleco de gusanillo de 7 cm. de ancho y como única inscripción ( en los casos de las escuelas) el nombre y número del establecimiento, bordado en letras mayúsculas.
Tahalí: será de terciopelo de seda con iguales colores que la bandera, de 10 cm. de ancho, terminando en una cuja forrada con los mismos colores.
Moharra: será de acero, de 20 cm. de largo, llevando como base una media luna, que medirá de vértice a vértice 12 cm.
Regatón: será de acero, de 10 cm. de largo.
Tener en cuenta
- La bandera se iza aunque llueva.
- Se iza al salir el sol y se arría al ponerse.
- Nunca debe quedar izada por la noche.
- No se lava, no se plancha, no se dobla, no debe tocar el piso (se hace un bollo con el sol hacia arriba)
- Se cambia solamente cuando no se distingue el color
- La Bandera de la nación debe ser izada más alta.
- En inauguraciones: la cinta no debe caer al piso.
En caso de duelo:
a media asta: primero izar al tope y luego descender.
Para arriarla: izar al tope y luego arriar.
En fechas Patrias: izadas al tope (25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, y 17de agosto)
Ejemplo: días de duelo 24, 25 y 26 de mayo 24 y 26 a media asta – día 25: al tope
En los edificios públicos:
Deben ser colocadas a la derecha de la puerta de entrada principal, mirando desde la puerta para afuera.
Banderas de ornamentación:
Para la ornamentación de locales, se usarán los colores nacionales en forma de bandera, sin sol, escarapela, estandarte o gallardete. Estas ornamentaciones nunca deben ser colocadas a mayor altura que la Bandera Nacional.

Texto extraído del librode Pacho O’Donnell de “El grito sagrado”, que versa sobre el origen de nuestra bandera:
LA OSADIA DE BELGRANO
Cuando Belgrano izó por primera vez la insignia azul y blanca a orillas del río que luego seria llamado, en conmemoración, Juramento, fue severamente reprendido por las autoridades porteñas, quienes le ordenaron deshacerse de ella y volver a enarbolar la roja y gualda de la Corona española.
No le fue mejor más tarde cuando en camino hacia el Alto Perú, festejando el segundo aniversario de la proclama de Mayo, vuelve a reemplazar el estandarte real por la bandera celeste y blanca, la que hace bendecir por el cura Gorriti y pasear por las calles de Jujuy.
Enarbolada en el Cabildo y saludada por salvas de los cañones, Belgrano hizo formar las tropas ante ella, arengándolas con lo que para muchos fue una verdadera declaración de independencia, alejada de las especulaciones politiqueriles de Buenos Aires.
"El 25 de Mayo será para siempre memorable en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más para recordarlo cuando sois testigos, por primera vez, de la bandera nacional en mis manos, que nos distingue de las demás naciones del globo (...) Esta gloria debemos sostenerla de un modo digno con la unión, la constancia y el exacto cumplimiento de nuestras obligaciones hacia Dios (...) Jurad conmigo ejecutarlo así, y en prueba de ello repetid ¡Viva la Patria!”
Su comunicación al Triunvirato le es respondida por el inconfundible estilo de Rivadavia. "E1 gobierno deja a la prudencia de V.S. mismo la reparación de tamaño desorden (la jura de la bandera), pero debe prevenirle que ésta será la última vez que sacrificará hasta tan alto punto los respetos de su autoridad y los intereses de la nación que preside y forma, los que jamás podrán estar en oposición a la uniformidad y orden. V.S. a vuelta de correo dará cuenta exacta de lo que haya hecho en cumplimiento de esta superior resolución."
Buenos Aires privilegiaba el temor a desagradar al embajador Lord Strangford y se sometía a la estrategia inglesa de sostener hipócritas buenas relaciones políticas con España, que excluían inoportunos arrestos independentistas de sus colonias, a cambio de arrancarle las mayores concesiones comerciales.
Furioso y despechado, don Manuel responde el 18 de julio de 1812, sincerándose que en las dos oportunidades había izado la bandera para "exigir a V.E. la declaración respectiva en mi deseo de que estas provincias se cuenten como una de las naciones del globo". Pero ya que el gobierno no dictaba la independencia, no le cabía otra conducta que recoger la bandera, "y la desharé para que no haya ni memoria de ella - escribe con conmovedor despecho-. Si acaso me preguntan responderé que se reserva para el día de una gran victoria y como ésta está muy
lejos, todos la habrán olvidado."
Razones tenía Belgrano para estar sorprendido puesto que, imbuido de la necesidad de no precipitar la autonomía de España, había elegido para la bandera los colores borbónicos, de la casa del Rey Fernando VII: tres franjas, dos azul celeste exteriores y una blanca interior. Los colores que ya lucían en la Escarapela Nacional de las Provincias del Río de la Plata, creada por decreto del 18 de febrero de 1812. Fue Sarmiento, quien, años más tarde, señalaría que "las fajas celestes y blancas son el símbolo de la soberanía de los reyes españoles sobre los dominios, no de España sino de la Corona, que se extendían a Flandes, a Nápoles, a las Indias; y de esa banda real hicieron nuestros padres divisa y escarapela, el 25 de Mayo, para mostrar que del pecho de un rey cautivo tomábamos nuestra Soberanía como pueblo, que no dependió del Consejo de Castilla, ni de ahí en adelante dependería del disuelto Consejo de Indias". (¿Quién habrá inventado esa cursi historia de don Manuel elevando su mirada e inspirándose en cielo y nubes?) La bandera celeste y blanca se izó en la fortaleza de Buenos Aires sólo tres años más tarde, luego de la caída de Alvear a raíz de su fracasada intentona de defenestrar a San Martín como Gobernador de Mendoza, sustituyéndolo por el coronel Perdriel.
Para el interesado en bajar el libro completo, el siguiente

Curiosidad: Bandera naval de Pueyrredon:
La unica bandera naval con un circulo de estrellas con el sol en el medio, es la llamada porpuesta de Pueyrredon. Juan Martin de Pueyrredon, que era el Director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, es el que decreta que se agregue el sol dorado (diseño europeo) para la bandera de guerra, el 25 de Febrero de 1818, de acuerdo al resolucion del congreso. Pero luego mas tarde 7 de marzo del mismo año, tambien por orden de Pueyrredon y su Ministro de Marina, Matias de Irigoyen, para la marina solamente, se le agrega una orla de 18 estrellas doradas (representando las 18 provincias.) alrededor del sol. Aunque la documentacion existe, no hay evidencia que pruebe que esta bandera se uso o se confecciono. Es decir nunca se llevo a cabo la orden. La marina y el ejercito sigueron usando la misma bandera con el sol solmamente. Esa es la unica informacion que existe sobre un diseño naval con estrellas. En los circulos vexilologicos argentinos se la conce como la bandera de Pueyrredon, aunque no fue este su creador, pero fue el que le dio sancion legal. Las 18 estrellas se suponen ser representativas de las provincias dominadas o reclamadas por el gobierno bonaerense: Buenos Aires, Santa Fe, Entre Rios, Corrientes, Misiones, Paraguay, Banda oriental, Cordoba, Santiago del Estero, Tucuman, Mendoza, San Luis, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy y Alto Peru.

ESCUDO DE ENTRE RIOS
En cuanto a su simbolismo, se le atribuyó el siguiente: el laurel significa triunfo y gloria; los brazos desnudos recia varonía; las diestras unidas lealtad, unión y reconciliación; la estrella de plata, símbolo de clemencia y de paz.
LECTURA HERÁLDICA
Forma: de elipse en la proporción 7 : 5.
Cortado de gules y de sinople en dos cuarteles irregulares, trae en sudivisión dos antebrazos humanos de carnación, movientes de ambos flancos. En el centro del campo de gules, una estrella de plata de cinco puntas, surmontada en arco por la inscripción "Provincia de Entre Ríos", en letras capitales romanas de plata. En el centro del cuartel de sinople, ligeramente mayor que el de gules, un sol pleno, figurado, de oro con 16 rayos, 8 rectos y 8 flamígeros, alternados, surmontado en arco por la inscripción "Federación Libertad y Fuerza", en letras capitales romanas de oro. Sobre el todo, en orla, una corona de laureles de sinople, frutados de lo mismo. En bordura, un cordón de plata.
Escudo de la República de Entre Ríos


Bandera de Entre Ríos:
Bandera de Entre Ríos de 1833.
AH IMPORTANTE, NO NOS OLVIDEMOS (perdón por la mayúscula pero lo amerita)
Bien, los comentarios no molestan, al contrario.
